Porque es una historia real como la vida misma.
Porque todo el mundo se ha sentido así alguna vez.
Porque quien no se haya sentido así lo está deseando.
Porque en un tren pueden pasar millones de cosas.
Porque los amores prohibidos son siempre los mejores.
Porque no miento si digo que daría por ti la vida entera.
Porque sin embargo cada día te engañaría con cualquiera.
Porque cuando pido la llave de un hotel siempre es con otro.
Porque dos no es igual que uno más uno.
Porque si te vas me voy por los tejados como un gato sin dueño.
Porque Harvey Keitel es uno de mis actores favoritos.
Porque Meryl Streep está preciosa en esta película. Y lo sabe.
Porque Robert de Niro enamorado de mí es una de mis fantasías predilectas.
Porque Ulu Grosbard decidió contar cómo es eso de enamorarse. Y lo clavó.
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lunes, 29 de febrero de 2016
martes, 6 de octubre de 2015
Heat, by Michael Mann
Michael Mann tiene la habilidad de juntar en sus películas a grandes figuras, a impresionantes secundarios y en definitiva a lo más granado de la profesión actoral. Solo por eso arrasa en las taquillas y la mayoría de la crítica bendice sus trabajos, aunque luego si te pones a analizarlos con un poco de atención muchos de ellos dejan bastante que desear.
Aquí el gran duelo interpretativo es entre dos grandes muy grandes: Robert de Niro y Al Pacino. Una historia de policías y ladrones, con mucha tensión, acción, tiroteos, persecuciones e intriga. Es casi obligado verla. Los secundarios también son de lujo, y si algo no se le puede negar a la película es que el trabajo de todos los actores, sin excepción, es impecable, incluso magistral diría yo en el caso de De Niro.
Sin embargo, una vez más todo queda en eso. La historia está llena de tópicos y los personajes son un calco de los mismos personajes ya mil veces vistos en el cine: el poli dedicado en cuerpo y alma a su oficio, con una vida personal penosa, con varios divorcios a sus espaldas y a las puertas de otro; la mujer del policía, ese personaje absurdo de todas las películas que se enamora del tío siendo este ya poli y que luego termina dejándolo precisamente por ser poli; el ladrón que es como un padre para su banda, compuesta por un montón de descerebrados que no saben dar un paso sin el jefe… En fin, lo de siempre.
Lo que pasa es que Mann empieza a enrollarse con un montón de historias personales de los personajes que alargan la peli hasta un punto verdaderamente infumable: tres horas, tressssss, la mayor parte de ellas dedicadas a los conflictos amorosos de los polis y los ladrones, que si a uno le pone los cuernos la mujer y lo quiere dejar, que al otro también lo quiere dejar la suya, que el otro está muy solo y conoce a una periquita en un bar y se lía con ella… Qué hartura, hay ratos que parece que va a aparecer de un momento a otro Sandra Bullock o Meg Ryan.
Por no hablar de las tramas paralelas innecesarias, que no pintan nada y que solo contribuyen a aumentar todavía más el metraje. Por ejemplo, la historia de Natalie Portman, la hija de la mujer del poli… Por favor, realmente era necesario meter ahí ese conflicto adolescente? Qué aporta al desarrollo argumental del film? De verdad hace falta en una historia de 3 horas dedicar 15 minutos a una niña penosa a la que su papá biológico no hace ni caso ni su mamá tampoco porque está muy ocupada con sus conflictos conyugales? Eeeeeh, yuhuuuuuu, Mann, que es una de polis y ladroneeees!
Y bueno, alguna de las subtramas amorosas son verdaderamente patéticas y bordean lo surrealista. Es entendible lo de Robert de Niro y Amy Brenneman? Que sí, que es una muchacha muy mona pero que él es el jefazo de una banda criminal, un tipo duro durísimo, y no puede salir una noche de copas y enamorarse locamente de una tía a la que conoce en un bar y con la que echa un polvete, por diosssss! Y la siguiente vez que la ve le dice que lo deje todo y se escape con él a la Conchinchina, un poquito de porfavoooor.
En fin, que no solo es larga de cojones; es que encima su infinita longitud no se debe a una intriga criminal apasionante sino a que los personajes tienen unas vidas personales de novela de Corín Tellado. Qué manera de cagarla con una película que podía haber estado muy bien con unos cuantos líos de faldas menos y sin la hora correspondiente a todos esos líos. Mal, Mann, muy mal.
Aquí el gran duelo interpretativo es entre dos grandes muy grandes: Robert de Niro y Al Pacino. Una historia de policías y ladrones, con mucha tensión, acción, tiroteos, persecuciones e intriga. Es casi obligado verla. Los secundarios también son de lujo, y si algo no se le puede negar a la película es que el trabajo de todos los actores, sin excepción, es impecable, incluso magistral diría yo en el caso de De Niro.
Sin embargo, una vez más todo queda en eso. La historia está llena de tópicos y los personajes son un calco de los mismos personajes ya mil veces vistos en el cine: el poli dedicado en cuerpo y alma a su oficio, con una vida personal penosa, con varios divorcios a sus espaldas y a las puertas de otro; la mujer del policía, ese personaje absurdo de todas las películas que se enamora del tío siendo este ya poli y que luego termina dejándolo precisamente por ser poli; el ladrón que es como un padre para su banda, compuesta por un montón de descerebrados que no saben dar un paso sin el jefe… En fin, lo de siempre.
Lo que pasa es que Mann empieza a enrollarse con un montón de historias personales de los personajes que alargan la peli hasta un punto verdaderamente infumable: tres horas, tressssss, la mayor parte de ellas dedicadas a los conflictos amorosos de los polis y los ladrones, que si a uno le pone los cuernos la mujer y lo quiere dejar, que al otro también lo quiere dejar la suya, que el otro está muy solo y conoce a una periquita en un bar y se lía con ella… Qué hartura, hay ratos que parece que va a aparecer de un momento a otro Sandra Bullock o Meg Ryan.
Por no hablar de las tramas paralelas innecesarias, que no pintan nada y que solo contribuyen a aumentar todavía más el metraje. Por ejemplo, la historia de Natalie Portman, la hija de la mujer del poli… Por favor, realmente era necesario meter ahí ese conflicto adolescente? Qué aporta al desarrollo argumental del film? De verdad hace falta en una historia de 3 horas dedicar 15 minutos a una niña penosa a la que su papá biológico no hace ni caso ni su mamá tampoco porque está muy ocupada con sus conflictos conyugales? Eeeeeh, yuhuuuuuu, Mann, que es una de polis y ladroneeees!
Y bueno, alguna de las subtramas amorosas son verdaderamente patéticas y bordean lo surrealista. Es entendible lo de Robert de Niro y Amy Brenneman? Que sí, que es una muchacha muy mona pero que él es el jefazo de una banda criminal, un tipo duro durísimo, y no puede salir una noche de copas y enamorarse locamente de una tía a la que conoce en un bar y con la que echa un polvete, por diosssss! Y la siguiente vez que la ve le dice que lo deje todo y se escape con él a la Conchinchina, un poquito de porfavoooor.
En fin, que no solo es larga de cojones; es que encima su infinita longitud no se debe a una intriga criminal apasionante sino a que los personajes tienen unas vidas personales de novela de Corín Tellado. Qué manera de cagarla con una película que podía haber estado muy bien con unos cuantos líos de faldas menos y sin la hora correspondiente a todos esos líos. Mal, Mann, muy mal.
martes, 17 de marzo de 2015
Vida de este chico, by Michael Caton-Jones
Tobias Wolff tuvo una infancia difícil. Durante años vivió solo con su madre, una señora bastante locuela e irresponsable que cambiaba de novio y de ciudad aproximadamente cada 3 semanas y a la que le importaba más bien poco la formación de su hijo. Hasta aquí puede que llevara una vida inestable y poco recomendable para un muchacho adolescente pero estaba relativamente tranquilo. El problema empieza cuando mamá por fin encuentra a un señor que le parece lo suficientemente presentable como para sentar la cabeza y formar una familia, y resulta que, una vez celebrada la boda, el señor sale rana.
A partir de ese momento la vida de Tobias se convierte en una pesadilla, agravada por la circunstancia de que su madre, muy en su línea flowerpower, no quiere implicarse en los conflictos entre el marido y el hijo y mira constantemente para otro lado ante el evidente maltrato del que es objeto el chaval. Y esto es justamente lo que menos entiendo de la película, la falta de crítica hacia el personaje de la madre, que a fin de cuentas es la responsable última de todo lo que Wolff pasa. Toda la carga crítica de la historia recae sobre el padrastro, que no deja de ser un hombre de su tiempo, de la América profunda, orgulloso de su carácter estricto y disciplinado, que se propone educar y “hacer un hombre” de ese pobre chaval dejado de la mano de Dios que le ha llegado.
A ver, yo puedo entender que en su novela autobiográfica Wolff exculpe a su madre y cargue contra el hombre al que odiaba, pero creo que cuando Michael Caton-Jones lleva la historia al cine debería haber equilibrado un poco las culpas y no haber sido tan benévolo con la figura de la mujer. Porque pienso que eso es lo que falla en el fondo de la historia, el demonizar al hombre hasta lo esperpéntico y dejar a la señora como en un limbo, como si ella no hubiera podido hacer otra cosa que ver, oír y callar.
Por lo demás la película está muy bien ambientada y la historia muy bien contada, si exceptuamos lo dicho anteriormente. Destacaría especialmente la música y la fotografía (las imágenes del principio son de una belleza acojonante), pero sobre todo hay que hablar del dueto interpretativo De Niro-DiCaprio. Me quito el sombrero ante el talento adolescente de DiCaprio, que se enfrenta al mucho más maduro y experimentado De Niro sin complejos y sin desmerecer un ápice. Im-presionante.
Ellen Barkin hace también un buen trabajo pero frente a la brillantez de sus dos partenaires francamente queda muy deslucida. Desde el principio su personaje actúa meramente de comparsa y el peso de la acción se sitúa rápidamente en la tensa relación entre los dos personajes masculinos. Un error, desde mi punto de vista, porque creo que si se le hubiera dado un poco más de protagonismo a la madre la historia habría quedado bastante más redonda. Y mucho más creíble.
martes, 10 de diciembre de 2013
El cabo del miedo, by Martin Scorsese
Lo mejor que se puede decir de una película de miedo es que da miedo. Y a mí esta película siempre me ha dado muuuuuucho miedo. Debo reconocer que la banda sonora contribuye bastante porque es realmente aterradora, pero lo importante en definitiva es que el conjunto acojona.
También pertenezco al club de los que piensan que, cosa poco frecuente, esta versión mejora a la original de 1962, aunque los dos Roberts, De Niro y Mitchum, están muy igualados en mi apreciación personal. Ambos dan un miedo de morirse y dotan al personaje de una cara de depravado capaz de cualquier cosa que provoca auténtico terror.
Por cierto, gran detallazo el de Scorsese al meter en sendos papelitos a los dos protagonistas de “El cabo del terror”, Robert Mitchum y Gregory Peck. Es como si al leer el guión ellos mismos se hubieran dado cuenta de que lo que se estaba gestando era una versión mejorada y hubieran querido participar en ella.
Que algunas escenas son tan exageradas que se vuelven inverosímiles? Tal vez, no seré yo quien lo discuta, pero todo transcurre en una atmósfera tan opresiva y angustiosa que a mí personalmente no me choca que el personaje de De Niro parezca tan todopoderoso e invencible.
No me cuesta nada creer que un tipo que durante los últimos años ha dedicado cada minuto de su vida a tramar una venganza realmente tenga ese poder y esa fuerza sobrehumanos. Es que no ha tenido otra cosa que hacer más que prepararse para el gran momento.
Y luego está el planteamiento moral de la peli. Vale, el ex-presidiario está chalado y sólo busca venganza, pero qué me decís del abogado? Fascinante e inolvidable el interrogatorio al que lo somete De Niro hasta que termina confesando que efectivamente le falló en el juicio. Im-presionante.
También pertenezco al club de los que piensan que, cosa poco frecuente, esta versión mejora a la original de 1962, aunque los dos Roberts, De Niro y Mitchum, están muy igualados en mi apreciación personal. Ambos dan un miedo de morirse y dotan al personaje de una cara de depravado capaz de cualquier cosa que provoca auténtico terror.
Por cierto, gran detallazo el de Scorsese al meter en sendos papelitos a los dos protagonistas de “El cabo del terror”, Robert Mitchum y Gregory Peck. Es como si al leer el guión ellos mismos se hubieran dado cuenta de que lo que se estaba gestando era una versión mejorada y hubieran querido participar en ella.
Que algunas escenas son tan exageradas que se vuelven inverosímiles? Tal vez, no seré yo quien lo discuta, pero todo transcurre en una atmósfera tan opresiva y angustiosa que a mí personalmente no me choca que el personaje de De Niro parezca tan todopoderoso e invencible.
No me cuesta nada creer que un tipo que durante los últimos años ha dedicado cada minuto de su vida a tramar una venganza realmente tenga ese poder y esa fuerza sobrehumanos. Es que no ha tenido otra cosa que hacer más que prepararse para el gran momento.
Y luego está el planteamiento moral de la peli. Vale, el ex-presidiario está chalado y sólo busca venganza, pero qué me decís del abogado? Fascinante e inolvidable el interrogatorio al que lo somete De Niro hasta que termina confesando que efectivamente le falló en el juicio. Im-presionante.
sábado, 31 de agosto de 2013
El cazador, by Michael Cimino
ANTES DE LA GUERRA
Michael Cimino nos obsequia como aperitivo con una hora de boda rusa ortodoxa. Los preparativos, los novios vistiéndose, la ceremonia religiosa, muy bonita y tal, el banquete con la borrachera consiguiente, los bailes... Una hora, casi lo que dura una boda de verdad.
Lo más interesante de la boda son las curiosas miraditas entre Robert de Niro y Meryl Streep, a pesar de que Streep recoge el ramo de la novia y acepta casarse con el mejor amigo de De Niro. Al día siguiente, todavía con los trajes de la boda puestos y la resaca a cuestas, los amigos se van de caza, y empiezan a pelearse por gilipolleces. 30 minutos más.
Por lo visto están a punto de irse a Vietnam. La verdad es que entre las borracheras que se pillan y las tonterías que sueltan una piensa que si todos ellos murieran en la guerra no se perdería gran cosa, unos cuantos capullos menos en el mundo. De hecho si todos los americanos que mueren en las diferentes guerras en las que se meten son por el estilo de éstos, hay que mirarlo en positivo; es una forma de soltar lastre. En fin, a lo tonto a lo tonto, entre la boda y la cacería nos hemos chupado hora y media de peli, que se dice pronto.
DURANTE LA GUERRA
De repente estamos en Vietnam, donde nos vamos a tirar unos 40 minutos de metraje. A nuestros amigos borrachuzos y descerebrados los cogen prisioneros.
Para compensar su gilipollez, van a dar con unos vietnamitas igual de descerebrados que ellos o más. A éstos les da por jugar a la ruleta rusa con los prisioneros. Tal y como Cimino nos los pinta una piensa que tampoco pasa nada porque murieran en esa guerra unos cuantos de millones de vietnamitas. Es más, si hubieran muerto todos mucho mejor para el mundo.
Al final la cifra de bajas de la guerra de Vietnam, que en un principio parecía descomunal, termina pareciendo una nadería. Podrían haber sido muchas más en ambos bandos y no se hubiera perdido gran cosa; unos cuantos capullos menos jugando a la ruleta rusa, conduciendo borrachos y matando inocentes cervatillos. Ya ves tú qué pena más grande.
DESPUÉS DE LA GUERRA
Aún nos queda casi una hora más de peli, pero tranquilos, no voy a contar el final. De todas formas ya sabemos cómo se queda la gente después de la guerra de Vietnam; hemos visto muchas pelis. Entre lisiados y tarados los USA se quedaron para echarles una foto. Es igual, tampoco escarmentaron demasiado, a los pocos años ya estaban metidos en el siguiente fregado.
Curiosamente De Niro es el único que vuelve ileso, por lo menos de cuerpo, porque de alma ya se puede suponer que volvieron todos bastante tocadillos. Y no sólo vuelve ileso sino que vuelve guapísimo, hecho un hombretón, y además bastante menos gilipollas de lo que se fue. La guerra puede hacer también milagros. Meryl Streep lo recibe con sus habituales miraditas y tics nerviosos, hasta ella no han llegado los milagros de la guerra.
Esta última parte ya te pilla un poco agotada. Entre la hora de la boda, la media hora de la cacería y los 40 minutos en Vietnam, la verdad es que está una ya para pocos trotes. Lo mejor es que acaben rápido, pero no; todavía tendremos que tragarnos unas cuantas dosis más de cacerías, miraditas cruzadas Streep-De Niro, partiditas a la ruleta rusa y hasta un viajecito expréss a Vietnam. Y hasta aquí puedo contar.
Al final terminan todos cantando, creo que cantos regionales. Sí, habéis leído bien: después de tres intensísimas horas todavía tienen ganas de cantar. Por qué. Ah, pues no lo sé. Yo normalmente cuando vuelvo de la guerra no estoy para muchas coplas, pero los americanos son muy suyos. Recordad cómo cantaban y bailaban después de una durísima jornada laboral los de "7 novias para 7 hermanos"
Por fin lo que parecía casi imposible ocurre: la película acaba. Cuando ya pensabas que después de los cantos regionales se iban a ir de caza otra vez o a emborracharse o a la guerra o vete tú a saber, por suerte aparecen los títulos de crédito. Sí, increíblemente todo ha terminado. Aunque... quietos ahí, no os mováis de vuestros asientos! No queréis ver junto con los créditos la repetición de las imágenes de la boda? Aaaaaaaarrrrggggg!
Michael Cimino nos obsequia como aperitivo con una hora de boda rusa ortodoxa. Los preparativos, los novios vistiéndose, la ceremonia religiosa, muy bonita y tal, el banquete con la borrachera consiguiente, los bailes... Una hora, casi lo que dura una boda de verdad.
Lo más interesante de la boda son las curiosas miraditas entre Robert de Niro y Meryl Streep, a pesar de que Streep recoge el ramo de la novia y acepta casarse con el mejor amigo de De Niro. Al día siguiente, todavía con los trajes de la boda puestos y la resaca a cuestas, los amigos se van de caza, y empiezan a pelearse por gilipolleces. 30 minutos más.
Por lo visto están a punto de irse a Vietnam. La verdad es que entre las borracheras que se pillan y las tonterías que sueltan una piensa que si todos ellos murieran en la guerra no se perdería gran cosa, unos cuantos capullos menos en el mundo. De hecho si todos los americanos que mueren en las diferentes guerras en las que se meten son por el estilo de éstos, hay que mirarlo en positivo; es una forma de soltar lastre. En fin, a lo tonto a lo tonto, entre la boda y la cacería nos hemos chupado hora y media de peli, que se dice pronto.
DURANTE LA GUERRA
De repente estamos en Vietnam, donde nos vamos a tirar unos 40 minutos de metraje. A nuestros amigos borrachuzos y descerebrados los cogen prisioneros.
Para compensar su gilipollez, van a dar con unos vietnamitas igual de descerebrados que ellos o más. A éstos les da por jugar a la ruleta rusa con los prisioneros. Tal y como Cimino nos los pinta una piensa que tampoco pasa nada porque murieran en esa guerra unos cuantos de millones de vietnamitas. Es más, si hubieran muerto todos mucho mejor para el mundo.
Al final la cifra de bajas de la guerra de Vietnam, que en un principio parecía descomunal, termina pareciendo una nadería. Podrían haber sido muchas más en ambos bandos y no se hubiera perdido gran cosa; unos cuantos capullos menos jugando a la ruleta rusa, conduciendo borrachos y matando inocentes cervatillos. Ya ves tú qué pena más grande.
DESPUÉS DE LA GUERRA
Aún nos queda casi una hora más de peli, pero tranquilos, no voy a contar el final. De todas formas ya sabemos cómo se queda la gente después de la guerra de Vietnam; hemos visto muchas pelis. Entre lisiados y tarados los USA se quedaron para echarles una foto. Es igual, tampoco escarmentaron demasiado, a los pocos años ya estaban metidos en el siguiente fregado.
Curiosamente De Niro es el único que vuelve ileso, por lo menos de cuerpo, porque de alma ya se puede suponer que volvieron todos bastante tocadillos. Y no sólo vuelve ileso sino que vuelve guapísimo, hecho un hombretón, y además bastante menos gilipollas de lo que se fue. La guerra puede hacer también milagros. Meryl Streep lo recibe con sus habituales miraditas y tics nerviosos, hasta ella no han llegado los milagros de la guerra.
Esta última parte ya te pilla un poco agotada. Entre la hora de la boda, la media hora de la cacería y los 40 minutos en Vietnam, la verdad es que está una ya para pocos trotes. Lo mejor es que acaben rápido, pero no; todavía tendremos que tragarnos unas cuantas dosis más de cacerías, miraditas cruzadas Streep-De Niro, partiditas a la ruleta rusa y hasta un viajecito expréss a Vietnam. Y hasta aquí puedo contar.
Al final terminan todos cantando, creo que cantos regionales. Sí, habéis leído bien: después de tres intensísimas horas todavía tienen ganas de cantar. Por qué. Ah, pues no lo sé. Yo normalmente cuando vuelvo de la guerra no estoy para muchas coplas, pero los americanos son muy suyos. Recordad cómo cantaban y bailaban después de una durísima jornada laboral los de "7 novias para 7 hermanos"
Por fin lo que parecía casi imposible ocurre: la película acaba. Cuando ya pensabas que después de los cantos regionales se iban a ir de caza otra vez o a emborracharse o a la guerra o vete tú a saber, por suerte aparecen los títulos de crédito. Sí, increíblemente todo ha terminado. Aunque... quietos ahí, no os mováis de vuestros asientos! No queréis ver junto con los créditos la repetición de las imágenes de la boda? Aaaaaaaarrrrggggg!
jueves, 17 de enero de 2013
Nadie es perfecto (Flawless), by Joel Schumacher
N-No sabría yo elegir
cuál de los dos es mejor.
Si Hoffman, tremendo actor,
o De Niro. Qué decir?
O-Oh, qué duelo de titanes,
Schumacher se lo ha montado,
y a los dos ha contratado
poniendo muchos afanes.
T-Tenemos a una dragqueen
un poquillo revoltosa,
gorda y fea pero estilosa,
en este lado del ring.
A-Al otro lado un señor,
policía jubilado,
facha, homófobo, estirado,
pero en el fondo un amor.
B-Blanco y negro, sombra y luz,
tenemos a dos contrarios,
que tienen conflictos varios,
cada cual lleva su cruz.
L-La dragqueen y el policía
poco a poco se encariñan
y aunque algunas veces riñan
se hacen amigos un día.
E-Esta historia tiene arte,
Hoffman y De Niro juntos,
ganan un montón de puntos.
Seguro que va a gustarte.
cuál de los dos es mejor.
Si Hoffman, tremendo actor,
o De Niro. Qué decir?
O-Oh, qué duelo de titanes,
Schumacher se lo ha montado,
y a los dos ha contratado
poniendo muchos afanes.
T-Tenemos a una dragqueen
un poquillo revoltosa,
gorda y fea pero estilosa,
en este lado del ring.
A-Al otro lado un señor,
policía jubilado,
facha, homófobo, estirado,
pero en el fondo un amor.
B-Blanco y negro, sombra y luz,
tenemos a dos contrarios,
que tienen conflictos varios,
cada cual lleva su cruz.
L-La dragqueen y el policía
poco a poco se encariñan
y aunque algunas veces riñan
se hacen amigos un día.
E-Esta historia tiene arte,
Hoffman y De Niro juntos,
ganan un montón de puntos.
Seguro que va a gustarte.
lunes, 24 de diciembre de 2012
Uno de los nuestros, by Martin Scorsese
Llevo años viendo anunciar en distintas cadenas "Uno de los nuestros" y siempre me la saltaba porque pensaba que ya la había visto. Pero no, en realidad nunca la había visto. Curioso, verdad?
Pues no, porque en realidad si has visto "Casino", "El Padrino" y "Una historia del Bronx" sí que la has visto. Son todas pefectamente intercambiables y a veces no sabes cuál es una y cuál es otra. Joe Pesci siempre hace del gangster Joe Pesci y Robert de Niro siempre hace del gangster Robert de Niro. Y Scorsese hace la misma película una y otra vez incansablemente.
Puedes intercambiar las mujeres, en unas pelis son morenas y en otras rubias, pero su papel de comparsa medio subnormal siempre es el mismo. También es intercambiable el entorno; puede ser un club de jazz, un restaurante, un prostíbulo, un jardín de infancia, etc... Pero los diálogos son exactamente iguales, los trajes, las caras, los coches, las familias, el capullo de gatillo ligerito, el bocazas que va a morir más pronto que tarde, las furcias, el paseíllo por la cárcel... Todo es exactamente igual. Juraría que los guiones están calcados, sólo cambian los nombres y alguna anecdotilla que otra, supongo que para disimular.
Por eso las ves anunciadas y dices: "Ésta me suena, la he visto". Pero puede que te pase como a mí, que no, que ésa en concreto no la hayas visto nunca. No hay problema, tampoco pasa nada si te la pierdes. Mi consejo es éste: ve sólo una. Vista una, vistas todas. Las demás son una absoluta pérdida de tiempo.
Y tu apreciación sobre ellas dependerá del orden en que las veas. La primera siempre te gustará; con la segunda empezarás a arrugar la nariz y el entrecejo intentando recordar de qué te suena; ya la tercera te parecerá un auténtico coñazo... Y cuando llegues a la cuarta, que es mi caso con "Uno de los nuestros" simplemente te aburrirá tanto que difícilmente conseguirás llegar al final. Principalmente porque lo adivinarás desde el principio. Scorsese, mala suerte, te ha tocado. No es que sea una mala película; es que ya la he visto antes mil veces.
Pues no, porque en realidad si has visto "Casino", "El Padrino" y "Una historia del Bronx" sí que la has visto. Son todas pefectamente intercambiables y a veces no sabes cuál es una y cuál es otra. Joe Pesci siempre hace del gangster Joe Pesci y Robert de Niro siempre hace del gangster Robert de Niro. Y Scorsese hace la misma película una y otra vez incansablemente.
Puedes intercambiar las mujeres, en unas pelis son morenas y en otras rubias, pero su papel de comparsa medio subnormal siempre es el mismo. También es intercambiable el entorno; puede ser un club de jazz, un restaurante, un prostíbulo, un jardín de infancia, etc... Pero los diálogos son exactamente iguales, los trajes, las caras, los coches, las familias, el capullo de gatillo ligerito, el bocazas que va a morir más pronto que tarde, las furcias, el paseíllo por la cárcel... Todo es exactamente igual. Juraría que los guiones están calcados, sólo cambian los nombres y alguna anecdotilla que otra, supongo que para disimular.
Por eso las ves anunciadas y dices: "Ésta me suena, la he visto". Pero puede que te pase como a mí, que no, que ésa en concreto no la hayas visto nunca. No hay problema, tampoco pasa nada si te la pierdes. Mi consejo es éste: ve sólo una. Vista una, vistas todas. Las demás son una absoluta pérdida de tiempo.
Y tu apreciación sobre ellas dependerá del orden en que las veas. La primera siempre te gustará; con la segunda empezarás a arrugar la nariz y el entrecejo intentando recordar de qué te suena; ya la tercera te parecerá un auténtico coñazo... Y cuando llegues a la cuarta, que es mi caso con "Uno de los nuestros" simplemente te aburrirá tanto que difícilmente conseguirás llegar al final. Principalmente porque lo adivinarás desde el principio. Scorsese, mala suerte, te ha tocado. No es que sea una mala película; es que ya la he visto antes mil veces.
miércoles, 19 de diciembre de 2012
Luces rojas, by Rodrigo Cortés
Vale, Rodrigo Cortés, la mesa que se mueve no se mueve sola; alguien la está moviendo. Probablemente el cachondo de turno que ha propuesto echar un ratito de güija.
Vale, De Niro, llevar gafas oscuras no implica necesariamente ser ciego. Y en todo caso para ser ciego hace falta algo más que llevar gafas oscuras; por ejemplo, no ver un carajo.
Vale, Cillian Murphy, eres físico pero en lugar de dedicarte a la física vas por ahí con una profesora de universidad que se dedica a desenmascarar a psíquicos de pacotilla. Reconozco que este trabajo es bastante más interesante que el de ver caer manzanas y descubrir leyes de la gravedad, pero... para qué coño has estudiado entonces Física?
Vale, Rodrigo Cortés, después de enterrar durante casi dos horas a un tipo en tu anterior película, en ésta nos vienes con fenómenos paranormales y poderes psíquicos. Ya podías haber dotado al pobre "buried" de algún podercillo de éstos para que saliera del ataud y no pasara el muchacho tan mal rato. Y de paso al personal que se tragó la peli enterita con dos cojones y un preocupante amago de insuficiencia cardiorrespiratoria.
Vale, puedo hasta creerme que en una universidad tengan una optativa superguay sobre detección de fenómenos paranormales; de hecho, voy a desarrollar todos mis poderes para convencerme de que es posible y verosímil. La pregunta es: metemos la asignatura en una carrera de ciencias o de letras? Complicaíllo, no?
Vale, De Niro, llevar gafas oscuras no implica necesariamente ser ciego. Y en todo caso para ser ciego hace falta algo más que llevar gafas oscuras; por ejemplo, no ver un carajo.
Vale, Cillian Murphy, eres físico pero en lugar de dedicarte a la física vas por ahí con una profesora de universidad que se dedica a desenmascarar a psíquicos de pacotilla. Reconozco que este trabajo es bastante más interesante que el de ver caer manzanas y descubrir leyes de la gravedad, pero... para qué coño has estudiado entonces Física?
Vale, Rodrigo Cortés, después de enterrar durante casi dos horas a un tipo en tu anterior película, en ésta nos vienes con fenómenos paranormales y poderes psíquicos. Ya podías haber dotado al pobre "buried" de algún podercillo de éstos para que saliera del ataud y no pasara el muchacho tan mal rato. Y de paso al personal que se tragó la peli enterita con dos cojones y un preocupante amago de insuficiencia cardiorrespiratoria.
Vale, puedo hasta creerme que en una universidad tengan una optativa superguay sobre detección de fenómenos paranormales; de hecho, voy a desarrollar todos mis poderes para convencerme de que es posible y verosímil. La pregunta es: metemos la asignatura en una carrera de ciencias o de letras? Complicaíllo, no?
sábado, 17 de noviembre de 2012
La misión (The mission), by Roland Joffé
Ésta es la típica película que ves con 20 años y te parece la hossstia y que un día la pasan por la tele y dices: "Soportará esto mi pasión por la demolición cinematográfica?"
Y lo dices con el escepticismo propio del que sabe que muy pocas pelis de tu vida han logrado mantenerse en su nivel al confrontarlas con el paso del tiempo, con el tuyo y con el de ellas. Pero en fin, hagamos la prueba del algodón. Veamos si "La misión" aguanta como una campeona y si Roland Joffé se libra de la quema.
Pues bien, la veo y entiendo lo que me fascinó de ella. No se puede discutir que el paisaje es majestuoso, que la fuerza de la naturaleza está retratada de forma impactante, que la fotografía es una maravilla, que la banda sonora es el contrapunto sonoro perfecto a tanta solemnidad visual... Comprendo que tuve que quedarme con la boca abierta por fuerza.
También sé que tanto De Niro como Irons interpretan dos de los personajes más emblemáticos, carismáticos y recordados de sus carreras. Entonces qué? Pues que sí, que impacta, que abruma, que como documental quedaría precioso, peeeeero... que no me interesa nada de lo que me están contando. No hay alma, no hay vida; sólo estética pura y dura.
Veredicto:
Misión cumplida: la perfección formal.
Misión imposible: que con esa belleza aterrradora, inmensa y brutal la historia importe un pimiento
Y lo dices con el escepticismo propio del que sabe que muy pocas pelis de tu vida han logrado mantenerse en su nivel al confrontarlas con el paso del tiempo, con el tuyo y con el de ellas. Pero en fin, hagamos la prueba del algodón. Veamos si "La misión" aguanta como una campeona y si Roland Joffé se libra de la quema.
Pues bien, la veo y entiendo lo que me fascinó de ella. No se puede discutir que el paisaje es majestuoso, que la fuerza de la naturaleza está retratada de forma impactante, que la fotografía es una maravilla, que la banda sonora es el contrapunto sonoro perfecto a tanta solemnidad visual... Comprendo que tuve que quedarme con la boca abierta por fuerza.
También sé que tanto De Niro como Irons interpretan dos de los personajes más emblemáticos, carismáticos y recordados de sus carreras. Entonces qué? Pues que sí, que impacta, que abruma, que como documental quedaría precioso, peeeeero... que no me interesa nada de lo que me están contando. No hay alma, no hay vida; sólo estética pura y dura.
Veredicto:
Misión cumplida: la perfección formal.
Misión imposible: que con esa belleza aterrradora, inmensa y brutal la historia importe un pimiento
jueves, 4 de octubre de 2012
Casino, by Martin Scorsese
CASI-NO llego al final. Vamos, que no llegué; media hora antes caí como una marmota. Zzzzzzzz!
Scorsese básicamente tiene dos problemas:
1. Todas sus películas parecen la misma. Estás viendo una y te dices: “de qué me suena a mí esto?” No le dés más vueltas: te suena de alguna otra película de él mismo.
2. Es un tío con una preocupante propensión al rollo. Y como nadie lo para, él sigue y sigue y sigue y sigue, como el conejito de Duracell. Lo que podía haber sido una interesante visión sobre el mundo del juego termina convirtiéndose en un interminaaaaaaable coñazo de casi tres horas.
Tres horas soporíferas de maquinitas tragaperras, de fichas en las ruletas, de infumables monólogos en off de Robert de Niro y Joe Pesci que narran una historia para no dormir sobre mafiosos, gangsters, crímenes, ludópatas, politicuchos, maletines llenos de dinero que vienen y que van, y amores imposibles.
Y tres horas de ver emborracharse una y otra vez a Sharon Stone haciendo todo tipo de aspavientos etílicos por los que inexplicablemente le dieron aquel año el Globo de Oro a la mejor actriz y la nominaron para el Oscar. Uff, CASIqueNO.
Scorsese básicamente tiene dos problemas:
1. Todas sus películas parecen la misma. Estás viendo una y te dices: “de qué me suena a mí esto?” No le dés más vueltas: te suena de alguna otra película de él mismo.
2. Es un tío con una preocupante propensión al rollo. Y como nadie lo para, él sigue y sigue y sigue y sigue, como el conejito de Duracell. Lo que podía haber sido una interesante visión sobre el mundo del juego termina convirtiéndose en un interminaaaaaaable coñazo de casi tres horas.
Tres horas soporíferas de maquinitas tragaperras, de fichas en las ruletas, de infumables monólogos en off de Robert de Niro y Joe Pesci que narran una historia para no dormir sobre mafiosos, gangsters, crímenes, ludópatas, politicuchos, maletines llenos de dinero que vienen y que van, y amores imposibles.
Y tres horas de ver emborracharse una y otra vez a Sharon Stone haciendo todo tipo de aspavientos etílicos por los que inexplicablemente le dieron aquel año el Globo de Oro a la mejor actriz y la nominaron para el Oscar. Uff, CASIqueNO.
lunes, 9 de julio de 2012
CopLand, by James Mangold
Sinceramente, no entiendo a los que dicen que ésta es una pedazo de interpretación de Sylvester Stallone, algo impresionante, sorprendente, espectacular… Habremos visto la misma película?
Que sí, que no hace ni de Rocky ni de Rambo, eso sí es nuevo, pero vamos, que no deja de interpretar el mismo rol subnormaloide y grillaete, en este caso algo más gordito y menos hormonado que de costumbre pero con el talento justo para llevarse la cuchara a la boca a la hora de comer. En fin, si eso es un gran trabajo qué podríamos decir entonces de Harvey Keitel, que sí que hace un papelón digno de sus mejores interpretaciones.
Quitando a Stallone, que la verdad, no sé a quién se le ocurrió la idea de meterlo en el ajo, el resto del reparto es realmente espectacular. Una lástima porque la historia, aunque el guión sea bueno y esté bien hilado, no termina de convencer, por lo menos a mí.
Como en películas de corte similar (poli bueno que lucha denodadamente en solitario contra la corrupción del cuerpo), como en “Serpico” por ejemplo, con la que tiene un montón de cosas en común, ocurre que canta una barbaridad esa universalización de la maldad policial. En este caso canta hasta zarzuela, porque encima la cosa va de un pueblito en el que vive prácticamente todo el cuerpo de policía de Nueva York, haciendo y deshaciendo a su antojo y montándoselo en plan mafioso tutiplén.
Habrá gente que flipe y se emocione un huevo con este tipo de historias de uno contra todos pero a mí tanto malo junto me suele escamar bastante, y los buenos solitarios terminan pareciéndome un poco tontorrones. En este caso el doble de tontorrón ya que la cara de pánfilo del inefable Sly multiplica el efecto de forma inevitable.
Con todo y con eso, para ser justa tengo que decir que la peli entretiene y engancha, que los chicos en general hacen un buen trabajo (menos De Niro, que defrauda un poco, tal vez porque tiene uno de los papeles menos lucidos) y que, a pesar de todo, se deja ver, aunque sea con cierto repelús.
Que sí, que no hace ni de Rocky ni de Rambo, eso sí es nuevo, pero vamos, que no deja de interpretar el mismo rol subnormaloide y grillaete, en este caso algo más gordito y menos hormonado que de costumbre pero con el talento justo para llevarse la cuchara a la boca a la hora de comer. En fin, si eso es un gran trabajo qué podríamos decir entonces de Harvey Keitel, que sí que hace un papelón digno de sus mejores interpretaciones.
Quitando a Stallone, que la verdad, no sé a quién se le ocurrió la idea de meterlo en el ajo, el resto del reparto es realmente espectacular. Una lástima porque la historia, aunque el guión sea bueno y esté bien hilado, no termina de convencer, por lo menos a mí.
Como en películas de corte similar (poli bueno que lucha denodadamente en solitario contra la corrupción del cuerpo), como en “Serpico” por ejemplo, con la que tiene un montón de cosas en común, ocurre que canta una barbaridad esa universalización de la maldad policial. En este caso canta hasta zarzuela, porque encima la cosa va de un pueblito en el que vive prácticamente todo el cuerpo de policía de Nueva York, haciendo y deshaciendo a su antojo y montándoselo en plan mafioso tutiplén.
Habrá gente que flipe y se emocione un huevo con este tipo de historias de uno contra todos pero a mí tanto malo junto me suele escamar bastante, y los buenos solitarios terminan pareciéndome un poco tontorrones. En este caso el doble de tontorrón ya que la cara de pánfilo del inefable Sly multiplica el efecto de forma inevitable.
Con todo y con eso, para ser justa tengo que decir que la peli entretiene y engancha, que los chicos en general hacen un buen trabajo (menos De Niro, que defrauda un poco, tal vez porque tiene uno de los papeles menos lucidos) y que, a pesar de todo, se deja ver, aunque sea con cierto repelús.
martes, 3 de abril de 2012
Despertares, by Penny Marshall
Cuando alguna gente habla de sensiblería y lágrima fácil en "Despertares" me pregunto cómo harían ellos una película sobre un grupo de personas catatónicas que de repente despiertan a la vida gracias a un tratamiento experimental. Me pregunto si serían capaces de hacerlo con asepsia total, o cómo afrontarían la intensa carga emocional de una historia como ésta.
En fin, para mí es evidente que el propio hilo argumental conlleva inexorablemente ese exacerbamiento de las emociones. Y conste que creo que hay una gran contención interpretativa; por ejemplo, Robin Wiliams está irreconocible por lo sobrio y modosito. De Niro está imponente, aunque por supuesto a él no se le puede pedir contención para su personaje, dado que padece contínuos tics, convulsiones y espasmos musculares de todo tipo. Con todo, creo que hace una interpretación memorable, dotando al personaje de un punto entre tierno y rebelde como sólo él podría darle.
Por si este duelo actoral tremendo fuera poco, destacar también una breve aparición de otro mito del cine, Max von Sydow, en un papel corto pero con sustancia. Será él quien explique al doctor Sayer (Williams) cómo se produjo la epidemia que dio lugar al estado catatónico de sus pacientes. Esa escena inevitablemente pone los pelos de punta y conmueve intensamente; es atroz pensar que una persona, en tan poco espacio de tiempo pueda verse, por un azar, en una situación como ésa.
Y bueno, luego está la parte lúdico-festiva obligada en este tipo de pelis: el paseo con los resucitados, las escenas de baile... en fin, sí, ahí coincido con algunos en que podría sobrar buena parte de paja. En cambio el final me parece demoledor. No diré cuál es el desenlace del experimento pero sí anuncio que es imposible no llorar. Que es de lágrima fácil? Pues sí. Y qué? Con lo que a mí me cuesta echar una leve gotilla, anda que no se agradece!
En fin, para mí es evidente que el propio hilo argumental conlleva inexorablemente ese exacerbamiento de las emociones. Y conste que creo que hay una gran contención interpretativa; por ejemplo, Robin Wiliams está irreconocible por lo sobrio y modosito. De Niro está imponente, aunque por supuesto a él no se le puede pedir contención para su personaje, dado que padece contínuos tics, convulsiones y espasmos musculares de todo tipo. Con todo, creo que hace una interpretación memorable, dotando al personaje de un punto entre tierno y rebelde como sólo él podría darle.
Por si este duelo actoral tremendo fuera poco, destacar también una breve aparición de otro mito del cine, Max von Sydow, en un papel corto pero con sustancia. Será él quien explique al doctor Sayer (Williams) cómo se produjo la epidemia que dio lugar al estado catatónico de sus pacientes. Esa escena inevitablemente pone los pelos de punta y conmueve intensamente; es atroz pensar que una persona, en tan poco espacio de tiempo pueda verse, por un azar, en una situación como ésa.
Y bueno, luego está la parte lúdico-festiva obligada en este tipo de pelis: el paseo con los resucitados, las escenas de baile... en fin, sí, ahí coincido con algunos en que podría sobrar buena parte de paja. En cambio el final me parece demoledor. No diré cuál es el desenlace del experimento pero sí anuncio que es imposible no llorar. Que es de lágrima fácil? Pues sí. Y qué? Con lo que a mí me cuesta echar una leve gotilla, anda que no se agradece!
domingo, 18 de marzo de 2012
Sleepers, by Barry Levinson
Una verdadera pena. Un reparto como éste (De Niro, Hoffman, Bacon, Pitt, Patric, Gassman...) y una historia tan prometedora... y al final se queda en planchazo.
Hay dos partes claramennte diferenciadas en la película: la primera, donde se cuenta la infancia de los chicos en su barrio, su amistad, sus travesuras, sus familias, su complicidad con el cura "progre" interpretado por De Niro...hasta ahí todo bien. Luego hay un punto de inflexión, cuando se acaba súbitamente la infancia de la pandilla a raiz de un error de graves consecuencias, y entramos en el reformatorio.
Segunda parte: empieza bien, la dureza de la vida en el centro, la panda hijoputas que tienen como guardias, los maltratos y abusos, etc. El filme progresa adecuadamente. Hasta que los niños se hacen grandes y entramos de sopetón en los años 80, y empieza el desbarre.
Vamos a ver; esto en definitiva es la historia de una venganza. Lo digo para mi amiga Valdemar, que dice que no sabe muy bien de qué va esta historia, por lo mucho que quiere abarcar; y hasta cierto punto lleva razón. Lo que pasa es que todo esto que he contado es algo así como los preliminares de la gran venganza. De hecho el libro de cabecera del narrador de la historia es "El conde de Montecristo", que no deja de ser a fin de cuentas otra novela sobre ajustes de cuentas. Y ahí es donde falla el guión hasta las trancas: la venganza es chusca, hace aguas por todas partes, es tan fantasiosa que resulta imposible de creer, y presenta tantas lagunas que deja una sensación cortante, como de coitus interruptus.
En esta última parte, que supuestamente debería de ser el culmen y darnos las satisfacciones debidas por todo lo que hemos visto anteriormente, pues el director la caga de plano. Hace un montaje enrevesadísimo en el que intenta abarcar lo divino y lo humano, se arma un lío de la hostia, y la sensación que queda es de... pluffff. Y casi dos horas y media para esto?
De todas formas ya digo que toda la primera parte es muy buena y merece la pena ser vista. De Niro y Hoffman están fantásticos en sus papeles respectivos de cura bueno y abogado borrachuzo, y Kevin Bacon haciendo de guardia malo malísimo también lo clava. El resto cumple sin más.
Hay dos partes claramennte diferenciadas en la película: la primera, donde se cuenta la infancia de los chicos en su barrio, su amistad, sus travesuras, sus familias, su complicidad con el cura "progre" interpretado por De Niro...hasta ahí todo bien. Luego hay un punto de inflexión, cuando se acaba súbitamente la infancia de la pandilla a raiz de un error de graves consecuencias, y entramos en el reformatorio.
Segunda parte: empieza bien, la dureza de la vida en el centro, la panda hijoputas que tienen como guardias, los maltratos y abusos, etc. El filme progresa adecuadamente. Hasta que los niños se hacen grandes y entramos de sopetón en los años 80, y empieza el desbarre.
Vamos a ver; esto en definitiva es la historia de una venganza. Lo digo para mi amiga Valdemar, que dice que no sabe muy bien de qué va esta historia, por lo mucho que quiere abarcar; y hasta cierto punto lleva razón. Lo que pasa es que todo esto que he contado es algo así como los preliminares de la gran venganza. De hecho el libro de cabecera del narrador de la historia es "El conde de Montecristo", que no deja de ser a fin de cuentas otra novela sobre ajustes de cuentas. Y ahí es donde falla el guión hasta las trancas: la venganza es chusca, hace aguas por todas partes, es tan fantasiosa que resulta imposible de creer, y presenta tantas lagunas que deja una sensación cortante, como de coitus interruptus.
En esta última parte, que supuestamente debería de ser el culmen y darnos las satisfacciones debidas por todo lo que hemos visto anteriormente, pues el director la caga de plano. Hace un montaje enrevesadísimo en el que intenta abarcar lo divino y lo humano, se arma un lío de la hostia, y la sensación que queda es de... pluffff. Y casi dos horas y media para esto?
De todas formas ya digo que toda la primera parte es muy buena y merece la pena ser vista. De Niro y Hoffman están fantásticos en sus papeles respectivos de cura bueno y abogado borrachuzo, y Kevin Bacon haciendo de guardia malo malísimo también lo clava. El resto cumple sin más.
lunes, 5 de marzo de 2012
Sin límites, by Neil Burger
Érase que se era un tonto empastillao bajo una chopera. Poco más o menos así podría titularse esta película, porque resume perfectamente lo básico de la trama, por llamarla de alguna manera.
Un tío colgaísimo, sin oficio ni beneficio, más guarro que la potota, va y se toma un día una pastillita que casualmente le regala su excuñao, con el que lleva algo así como chiquicientos años sin verse, y con la pastillita le da un subidón que te cagas y en un par de días se hace millonario. Conste que no estoy revelando nada porque esto se ve en el minuto 3. Y nada, a partir de aquí todo es un sindiós: el tío a tope, se lava la cabeza, que falta le hacía, limpia su piso que se caía de mierda, la novia flipá, mafias que lo persiguen, empresarios de éxito que se lo rifan, peeeeero... hasta aquí puedo contar.
La típica estética videoclipera que ya, por lo vista y requetevista, resulta tan cansina; un actor que dicen por ahí que es guaperas (en fin, sobre gustos...); una historia de amor de fondo, cómo iba a faltar; y un gancho muy desafortunado: Robert de Niro haciendo uno de esos papeles que dice una: por qué, Bob, por qué lo has hecho, si tú no tienes necesidad de esto?
A ver, la verdad es que la peli entretiene y se deja ver tranquilamente sin caer en el sopor; tiene sus ratitos de acción, su mijita de intriga, su correspondiente escena vomitivo-sanguinolenta... vamos, que no le falta un detalle. Si no fuera porque el guión es más flojo que un muelle guita y porque los actores están del primero al último pa pegarles una somanta palos, incluído mi adorado Roberto... podría hasta casi aprobarla por los pelos. Pero sinceramente, visto lo visto, me niego. Igual con una pastillita de ésas...
Un tío colgaísimo, sin oficio ni beneficio, más guarro que la potota, va y se toma un día una pastillita que casualmente le regala su excuñao, con el que lleva algo así como chiquicientos años sin verse, y con la pastillita le da un subidón que te cagas y en un par de días se hace millonario. Conste que no estoy revelando nada porque esto se ve en el minuto 3. Y nada, a partir de aquí todo es un sindiós: el tío a tope, se lava la cabeza, que falta le hacía, limpia su piso que se caía de mierda, la novia flipá, mafias que lo persiguen, empresarios de éxito que se lo rifan, peeeeero... hasta aquí puedo contar.
La típica estética videoclipera que ya, por lo vista y requetevista, resulta tan cansina; un actor que dicen por ahí que es guaperas (en fin, sobre gustos...); una historia de amor de fondo, cómo iba a faltar; y un gancho muy desafortunado: Robert de Niro haciendo uno de esos papeles que dice una: por qué, Bob, por qué lo has hecho, si tú no tienes necesidad de esto?
A ver, la verdad es que la peli entretiene y se deja ver tranquilamente sin caer en el sopor; tiene sus ratitos de acción, su mijita de intriga, su correspondiente escena vomitivo-sanguinolenta... vamos, que no le falta un detalle. Si no fuera porque el guión es más flojo que un muelle guita y porque los actores están del primero al último pa pegarles una somanta palos, incluído mi adorado Roberto... podría hasta casi aprobarla por los pelos. Pero sinceramente, visto lo visto, me niego. Igual con una pastillita de ésas...
lunes, 28 de marzo de 2011
Taxi driver, by Martin Scorsese
Estoy de obras maestras del cine hasta la punta el... shhhhh... pelo. Resulta que la historia del pirado este que va por las noches apatrullando la ciudad es, según leo por ahí, una "reflexión sobre el vacío existencial". Oh, qué palabro, vacío existencial. Vale, aceptamos estar como una puta cabra como vacío existencial.
Aceptamos invitar a una tía al cine y llevarla a una peli porno como vacío existencial.
Aceptamos lo de querer limpiar las calles de despojos humanos como vacío existencial.
Aceptamos insomnio como vacío existencial.
Aceptamos decirle al espejo "A quién le hablas, me hablas a mí?" como vacío existencial.
Aceptamos hacerse con un arsenal de armas de fuego como vacío existencial.
Y nada, cada vez que nos venga una noticia de los USA de una matanza en un colegio, en un hospital, en una Universidad... pues hablamos tan ricamente de vacío existencial.
Es Nueva York, pero igual podría haber sido Tokio, o Berlín, o Los Ángeles, o Madrid. En todas las grandes ciudades, y hasta en las pequeñas, podemos encontrarnos a un tarado apatrullando la ciudad y deseando secretamente limpiarla de chusma. Pero no os asustéis. Es lo que se ha dado en llamar "vacío existencial".
Eso sí, Robert de Niro hace de puta madre de vaciado existencial, eso nadie se lo puede discutir.
Aceptamos invitar a una tía al cine y llevarla a una peli porno como vacío existencial.
Aceptamos lo de querer limpiar las calles de despojos humanos como vacío existencial.
Aceptamos insomnio como vacío existencial.
Aceptamos decirle al espejo "A quién le hablas, me hablas a mí?" como vacío existencial.
Aceptamos hacerse con un arsenal de armas de fuego como vacío existencial.
Y nada, cada vez que nos venga una noticia de los USA de una matanza en un colegio, en un hospital, en una Universidad... pues hablamos tan ricamente de vacío existencial.
Es Nueva York, pero igual podría haber sido Tokio, o Berlín, o Los Ángeles, o Madrid. En todas las grandes ciudades, y hasta en las pequeñas, podemos encontrarnos a un tarado apatrullando la ciudad y deseando secretamente limpiarla de chusma. Pero no os asustéis. Es lo que se ha dado en llamar "vacío existencial".
Eso sí, Robert de Niro hace de puta madre de vaciado existencial, eso nadie se lo puede discutir.
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