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jueves, 7 de marzo de 2013

Homicidio en primer grado, by Marc Rocco

Me jode que me engañen, qué quieres que te diga? Y lo de “basado en hechos reales” es un coladero de tomaduras de pelo de tomo y lomo. Y ya me toca el tema un poco las higadillas, tú.

Vamos a ver, Marc Rocco nos cuenta la historia de Henri Young, un presidiario que fue confinado en la mítica prisión de Alcatraz en una celda de aislamiento durante 3 años, siendo 19 días el plazo mínimo permitido por la ley para este tipo de castigos.

Pues vale, bien, guay, veo la peli, me gusta, me engancha, Kevin Bacon está genial como el maltrecho preso, Christian Slater magnífico como su joven e inexperto abogado, el ambiente carcelario muy logrado, la historia me apasiona y me indigna al mismo tiempo… Vamos, para notable. Pero ahora voy y leo una crítica en la que se recomienda que sólo por curiosidad, vayamos a Google y tecleemos Henri Young y nos enteremos de la verdadera historia. Pues bien, informo:

- En la peli Young no había cometido más delito que robar 5 dólares para dar de comer a su hermana pequeña. En la realidad resulta ser un famoso ladrón de bancos que además había asesinado a una persona. Es un detallito de nada, pero ahí está.

- En la peli Young estuvo 3 años encerrado en la celda de aislamiento. En la realidad estuvo unos meses, que ya es mucho, pero que no son 3 años.

- En la peli Young mataba a su compañero de fuga el mismo día que salía de su confinamiento. En la realidad lo mató un año después. Si ves la película verás que este dato es fundamental en el proceso judicial.

Bueno, y así todo. Por supuesto el final del auténtico Young y del cinematográfico tampoco tienen nada que ver.

Y yo me pregunto, me pregunto yo: es que el hecho de mantener a una persona confinada durante meses en una celda aislada, sin poder casi moverse ni comunicarse, no es ya de por sí lo bastante terrible como para hacer una película medianamente fiel a los hechos? Había forzosamente que dulcificar e incluso beatificar al personaje de Young? Ese toque de denuncia social del desgraciado injustamente encarcelado por un delito muy menor que es torturado y maltratado durante años era realmente necesario?

O parafraseando al gran Gila: alguien le está tomando el pelo a alguieeeeeeeeeeeen?????

viernes, 22 de febrero de 2013

El leñador, by Nicole Kassell


Una de las películas que más me ha impactado en los últimos tiempos. Principalmente porque trata un tema incómodo, molesto, turbio, como es la pederastia, y lo hace desde el punto de vista del propio pederasta, una figura que socialmente es algo así como un apestado, y  que sin embargo, como esta cinta nos recuerda, es también una persona y como todas las personas, siente, sufre y padece.

Para empezar decir que alabo la valentía y el arrojo del director, Nicole Kassell, por afrontar este difícil reto, pero si cabe aún mayor es mi admiración por Kevin Bacon por atreverse a meterse en la pìel de un personaje tan abominable socialmente, tan tortuoso, tan enfermo y tan desesperado. Supongo que tuvo que ser duro para él interpretar a este sujeto, a pesar de lo apasionante del desafío como actor.

De todos los personajes secundarios el que cuesta más entender es el de la novia del pederasta, interpretada por Kyra Sedgwick, famosa por ser la protagonista de la exitosa serie de televisión “The Closer”, y que además es la mujer de Bacon en la vida real. Yo puedo comprender que una tía tenga una relación con un pederasta sin saber que lo es y que incluso cuando lo descubra, si está muy enamorada o es muy dependiente, pueda continuar con la relación. Pero lo que ya me cuesta mucho más creer es que alguien se embarque en una historia amorosa con un individuo que es pública y notoriamente exconvicto por abusar de niños. El suyo es un personaje un tanto anómalo por cuanto es difícil asumir y entender sus razones y su conducta.

La película es durísima, ya lo he dicho. Y te hace sentir muy mal casi todo el tiempo, sobre todo porque consigue que simpatices con el personaje del abusador, que busca desesperadamente su curación y su redención. Kassell consigue que lo veas no como un peligro social sino como una persona enferma que sufre, que se odia a sí misma y que lucha constantemente contra unos impulsos que a él mismo le repugnan. Es una peli para pensar mucho y desde luego no es para pasar un buen rato.

Hay muchísimas escenas superfuertes, pero si tuviera que destacar una por la tremenda tensión del momento sería cuando el personaje de Bacon le pregunta a una niña en el parque: "Te sentarías en mis rodillas?" El desenlace de la escena, que por supuesto no contaré, es sencillamente demoledor.

lunes, 11 de junio de 2012

El último escalón, by David Koepp

Leo por ahí que ésta es una historia para pasar el rato y no aburrirte; también leo que te pegas algunos buenos sustillos. En fin, menos da una piedra, y reconozco que hace mucho tiempo que no me pego sustos en el cine, y agradecería algún sobresaltillo.

Bueno, pues era justamente lo que prometía. Nada del otro mundo, nada que no hayamos visto antes unas diez mil veces, pero efectivamente algún que otro sustillo te pegas. No para el infarto, pero bueno, cumple con su función de aceleración cardíaca.

Yo además disfruté especialmente porque me encanta Kevin Bacon y siempre es un placer verlo trabajar. En esta peli doblemente porque aparte de actuar, se pega unos tutes de cavar que da gusto; y luce una musculatura y una tableta pectoral la mar de interesantes. De babeo sin paliativos, vamos.

Por supuesto no podía faltar el niño repelente, la esposa plasta y el espectro que se aparece por todos los espejos. Qué manía de los fantasmas de dejarse ver en los espejos, qué ganas de mirarse, con las caras tan poco saludables que lucen.

domingo, 18 de marzo de 2012

Sleepers, by Barry Levinson

Una verdadera pena. Un reparto como éste (De Niro, Hoffman,  Bacon, Pitt, Patric, Gassman...) y una historia tan prometedora... y al final se queda en planchazo.

Hay dos partes claramennte diferenciadas en la película: la primera, donde se cuenta la infancia de los chicos en su barrio, su amistad, sus travesuras, sus familias, su complicidad con el cura "progre" interpretado por De Niro...hasta ahí todo bien. Luego hay un punto de inflexión, cuando se acaba súbitamente la infancia de la pandilla a raiz de un error de graves consecuencias, y entramos en el reformatorio.

Segunda parte: empieza bien, la dureza de la vida en el centro, la panda hijoputas que tienen como guardias, los maltratos y abusos, etc. El filme progresa adecuadamente. Hasta que los niños se hacen grandes y entramos de sopetón en los años 80, y empieza el desbarre.

Vamos a ver; esto en definitiva es la historia de una venganza. Lo digo para mi amiga Valdemar, que dice que no sabe muy bien de qué va esta historia, por lo mucho que quiere abarcar; y hasta cierto punto lleva razón. Lo que pasa es que todo esto que he contado es algo así como los preliminares de la gran venganza. De hecho el libro de cabecera del narrador de la historia es "El conde de Montecristo", que no deja de ser a fin de cuentas otra novela sobre ajustes de cuentas. Y ahí es donde falla el guión hasta las trancas: la venganza es chusca, hace aguas por todas partes, es tan fantasiosa que resulta imposible de creer, y presenta tantas lagunas que deja una sensación cortante, como de coitus interruptus.

En esta última parte, que supuestamente debería de ser el culmen y darnos las satisfacciones debidas por todo lo que hemos visto anteriormente, pues el director la caga de plano. Hace un montaje enrevesadísimo en el que intenta abarcar lo divino y lo humano, se arma un lío de la hostia, y la sensación que queda es de... pluffff. Y casi dos horas y media para esto?

De todas formas ya digo que toda la primera parte es muy buena y merece la pena ser vista. De Niro y Hoffman están fantásticos en sus papeles respectivos de cura bueno y abogado borrachuzo, y Kevin Bacon haciendo de guardia malo malísimo también lo clava. El resto cumple sin más.