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lunes, 27 de diciembre de 2021

No mires arriba, by Adam McKay

Empiezo por reconocer que me he reído bastante. También reconozco que soy de risa fácil, vamos, que no es demasiado complicado conseguir que me descojone.

Si además la cosa consiste en parodiar la realidad en un sentido que comparto plenamente, la verdad es que soy presa segura. Y ciertamente comparto con Adam Mckay cuatro cosas básicas:

1. El desprecio hacia la clase política.

2. El desprecio hacia los medios de comunicación.

3. El convencimiento de que las redes sociales son un submundo de lerdos narcisistas.

4. El convencimiento de la estupidez generalizada de la humanidad.

En definitiva, ambos tenemos una sensación clara de vivir en un mundo completamente imbecilizado, sin capacidad crítica alguna, rodeados de borregos que se tragan todo lo que les cuelan los políticos y los medios, o bien, en el otro extremo, los borregos que siguen a pies juntillas las teorías conspiranoicas de cuatro espantajos con ínfulas de gurús, dispuestos a negar cualquier evidencia científica, por probada y requeteprobada que esté.

Dicho esto, tengo que decir que la película me ha parecido muy parchosa y extremadamente larga. Aunque me llamen "malaje" me sobra medio metraje. Por lo menos 40 minutos, y buena parte del tono sentimentaloide de la segunda mitad. 

El elenco es deluxe total, y no se le puede poner pega. DiCaprio, Lawrence, Streep, todos en general hacen un gran trabajo, muy profesional, muy marcado por lo que están haciendo, que no deja de ser una parodia, y por tanto requiere cierto histrionismo y profusa gesticulación.

Pero el resultado final me parece flojo para tanta pretensión. Chistes muy fáciles, personajes demasiado caricaturescos, poco ingenio y escasa originalidad. Los referentes de los personajes en el mundo real son demasiado evidentes, ellos mismos pueden reconocerse sin problema.

De todas formas, y en plan espoiler (no lo leáis los que vayáís a ver la película, please), algunas escenas me han parecido muy buenas.

Yo destacaría:

1. El personaje de Lawrence convertido en meme en las redes sociales.

2. La entrada en directo del novio DJ de la cantante. Sálvame Deluxe total.

3. El descubrimiento de que los aperitivos son gratis y el general los ha timado.

4. El final del personaje de Meryl Streep, buenísimo.

viernes, 1 de enero de 2016

Titanic, by James Cameron

Habrá quien diga: "A buenas horas, Mangasverdes, ponerte ahora a criticar "Titanic", después de mil años y de que ya se haya dicho sobre ella todo lo habido y por haber, y por tanto no puedas decir nada que no se haya dicho antes".

Esta es mi respuesta: "Posí, voy a hacer mi crítica hoy porque me he tragado esta sobremesa tooooooodo el tostonazo por segunda vez en mi vida. Y después de aguantar estoicamente hasta el final, un final que por otra parte ya me sabía, lo menos que puedo hacer es vengarme adecuadamente de James Cameron y sus secuaces, que me han tenido nada más y nada menos que un 1 de enero pegada a la tele, encoñada perdida, y sin echarme la majestuosa siesta que tenía pensado pegarme. Cameron, voy a por ti, mamón".

Y como la gente es muy de criticar destructivamente, habrá quien diga: "Y por qué te has quedado pegada a la tele, so capulla, en lugar de irte a la cama o de apagar el aparatito y pegarte tu siesta en el sofá en absoluto silencio?" Pues porque la película hijaputa esta engancha que no veas. Es como un accidente de tráfico, que no es que sea un espectáculo bonito ni edificante pero no puedes evitar mirar cuando te cruzas con alguno.

Saber que vas a ver unos efectos especiales acojonantes, volver a disfrutar con la inolvidable imagen del barco partiéndose en dos y cayendo hacia las profundidades... bueno, que es muuuuy difícil resistirse a la tentación, por más que sepas que además de eso te vas a tragar un rollo morollo de aquí te espero.

"Titanic" es la película más chapa de la historia del cine, con diferencia. Es la película chapa por antonomasia. Porque toda ella es una inmensa y descomunal chapa sin fin.

La cosa empieza con unos cazadores de tesoros marinos que localizan a una vieja superviviente del mítico barco hundido y hablan con ella para preguntarle qué fue de un famoso diamante desaparecido y nunca hallado. Y resulta que la vieja aprovecha la preguntita de los investigadores para largales un chapazo de aquí te espero que ríete tú de las batallitas de cualquier abuelete español de estos que te pillan por banda y ya estás perdida.

Es que la situación es tan absurda y demencial que no tiene por dónde pillarla.

Tú eres un cazatesoros y vas a ver a la señora esta y le preguntas:

- Señora, sabe usted qué pasó con el diamante?

Y la señora, en lugar de decirte: "Pues mire usted, sí, lo sé. El diamante está en... "

Pues en lugar de esto, la señora va y te cuenta su vida. Como diciendo: "Si quieres saber dónde está el puto diamante  te vas a tragar cuatro horas de rollo que estaba yo deseando poder soltarle a algún pringao y mira por dónde, te va a tocar a ti".

Y ya empieza con lo que llevaba ella puesto cuando se montó en el barco, las discusiones que tenía con su madre y con su novio multimillonario, el enganche que se pilló con un mozo rubiales bastante mono que pintaba en Montmartre, lo que le dijo él cuando la conoció, lo que ella le contestó, que ella se iba a tirar por la borda y él la salvó, que luego discutieron, que ella se peleó con su novio, que el novio era un pelmazo, que a ella le entró un calentón con el pintor rubio y que blablabla blablabla blablabla. Y así hasta cuatro horaaaas!!!!! Y todo para contarle al otro pobre dónde estaba el dichoso diamante de los cojones!!!!!!! Pedazo de paliza, la virrrrgen!!!!

Y la otra criatura escuchando armado de santa paciencia con tal de sonsacar la valiosa información para recuperar el diamante. Y tú, como espectadora, padeciendo exactamente lo mismo que el cazatesoros pero con el fin de ver hundirse el Titanic. Porque eso es lo único que quieres ver, cómo poco a poco el transatlántico más imponente de su tiempo se iba haciendo cachos e inundándose por todas las partes hasta el emocionante momento del hundimiento definitivo. Y para eso no tienes más remedio que tragarte la chapa de la vieja más los 2.500 anuncios que Telecinco te suelta entre medias en plan "si quieres ver hundirse al barco te jodes".

En fin, y luego la rocambolesca historia de amor entre DiCaprio y Winslet, que por cierto tienen la misma química entre ellos que un elefante y un pez espada, es que da una grima que pa qué. Te tienes que chupar a estos dos gilipollas haciendo el imbécil y metiéndose en un montón de líos que te cagas mientras el resto de los pasajeros simplemente intentan sobrevivir al hundimiento. Estos no, estos se dedican a perderse por todo el barco, a buscarse, a encontrarse y volverse a perder, a discutir con el novio de la tía, a bucear, a hacer running por todas las plantas, a bajar y a subir por escaleras, ascensores... en definitiva, a hacer el canelo. Que una se pregunta: si estos dos capullos consiguen con todo el follón que tienen liado aguantar las dos horas hasta que se hunde el barco, cómo es que los demás, que estaban a lo que tenían que estar, o sea, a salvarse, no lo consiguen y al final la palmó tanta gente?

En fin, Cameron, que me has pillado hoy porque estoy con las defensas bajas y el fin de año me ha trastocado un poco las neuronas, pero que no me pillas más pa engancharme al rollo este ni harta vino.

Menos mal que por lo menos con el hundimiento tengo que reconocer que disfruté muchísimo. Y que siempre me encanta también ver a Kathy Bates, aunque sea en un tostonazo como este. Su sola presencia hace que la mareante y espasmódica historia de amor entre los protagonistas sea un poco más llevadera. Pero vamos, lo dicho, que no me pillan más. Palabrita.

martes, 17 de marzo de 2015

Vida de este chico, by Michael Caton-Jones

Tobias Wolff tuvo una infancia difícil. Durante años vivió solo con su madre, una señora bastante locuela e irresponsable que cambiaba de novio y de ciudad aproximadamente cada 3 semanas y a la que le importaba más bien poco la formación de su hijo. Hasta aquí puede que llevara una vida inestable y poco recomendable para un muchacho adolescente pero estaba relativamente tranquilo. El problema empieza cuando mamá por fin encuentra a un señor que le parece lo suficientemente presentable como para sentar la cabeza y formar una familia, y resulta que, una vez celebrada la boda, el señor sale rana.

A partir de ese momento la vida de Tobias se convierte en una pesadilla, agravada por la circunstancia de que su madre, muy en su línea flowerpower, no quiere implicarse en los conflictos entre el marido y el hijo y mira constantemente para otro lado ante el evidente maltrato del que es objeto el chaval. Y esto es justamente lo que menos entiendo de la película, la falta de crítica hacia el personaje de la madre, que a fin de cuentas es la responsable última de todo lo que Wolff pasa. Toda la carga crítica de la historia recae sobre el padrastro, que no deja de ser un hombre de su tiempo, de la América profunda, orgulloso de su carácter estricto y disciplinado, que se propone educar y “hacer un hombre” de ese pobre chaval dejado de la mano de Dios que le ha llegado.

A ver, yo puedo entender que en su novela autobiográfica Wolff exculpe a su madre y cargue contra el hombre al que odiaba, pero creo que cuando Michael Caton-Jones lleva la historia al cine debería haber equilibrado un poco las culpas y no haber sido tan benévolo con la figura de la mujer. Porque pienso que eso es lo que falla en el fondo de la historia, el demonizar al hombre hasta lo esperpéntico y dejar a la señora como en un limbo, como si ella no hubiera podido hacer otra cosa que ver, oír y callar.

Por lo demás la película está muy bien ambientada y la historia muy bien contada, si exceptuamos lo dicho anteriormente. Destacaría especialmente la música y la fotografía (las imágenes del principio son de una belleza acojonante), pero sobre todo hay que hablar del dueto interpretativo De Niro-DiCaprio. Me quito el sombrero ante el talento adolescente de DiCaprio, que se enfrenta al mucho más maduro y experimentado De Niro sin complejos y sin desmerecer un ápice. Im-presionante.

Ellen Barkin hace también un buen trabajo pero frente a la brillantez de sus dos partenaires francamente queda muy deslucida. Desde el principio su personaje actúa meramente de comparsa y el peso de la acción se sitúa rápidamente en la tensa relación entre los dos personajes masculinos. Un error, desde mi punto de vista, porque creo que si se le hubiera dado un poco más de protagonismo a la madre la historia habría quedado bastante más redonda. Y mucho más creíble.

sábado, 8 de diciembre de 2012

J. Edgar, by Clint Eastwood

J. Edgar Hoover era un coñazo de tío y una película sobre su vida no podía ser más que un coñazo de película. Un personaje plano, sin atractivo alguno, salvo que entendamos que el fundamentalismo anticomunista puede ser atractivo. Baste decir que lo más interesante de su personalidad y en lo que más ahonda la película es en su homosexualidad más o menos latente. Fascinante, verdad?

Y claro, eso explica cómo es posible  hacer un filme tan pesado y soporífero sobre un tema en principo tan apasionante como los entresijos del FBI, que fue dirigido por Hoover nada más y nada menos que durante 50 años. Pues nada, con ese material Eastwood nos machaca con una historia anodina sobre un personaje anodino que no sólo no engancha en ningún momento sino que a ratos hasta es una canción de cuna de efecto inmediato.

Que sí, que DiCaprio y Naomi Watts se lo curran, y sobre todo se lo curran sus maquilladores, que tienen que conseguir caracterizar a sus personajes a lo largo de medio siglo. Yo diría, de hecho, que ésta es una peli básicamente de maquillaje; probablemente se tiraron más horas tuneándoles el careto a estos dos que rodando.

Yo ya con tanto biopic y tanta puñeta empiezo a estar hasta el remoño. Y los actores se vuelven todos loquitos y algunos locazas cuando les proponen un papel de éstos. Uysss, interpretar a alguien importante! Qué gran reto! Estudiar posturas, gestos, forma de andar, de hablar, de fumar, de follar... Oscar seguro. Y así últimamente me he tragado un montón de truños sobre las vidas de Marilyn, la Thatcher, y un sinfín de momias más de las que, en su mayoría, prefiero no acordarme. Eso sí, todas impecablemente carcterizadas.

De ésta en particular creo que en el futuro sólo recordaré la intriga por saber si al final Hoover se tira o no se tira al estirao de su ayudante. Yo me quedé sopa mucho antes de enterarme pero mi otro, que aguantó aguerridamente hasta el final, me ha dicho esta mañana que se pegan un morreo. O sea, que encima ni eso. Clint, desde que dejó de interpretar él sus propias películas, tiene muy descuidado el tema del sexo, porque cuando las interpretaba él bien que se ponía morado. Éste es de los que ya ni folla ni deja follar.

lunes, 9 de abril de 2012

El aviador, by Martin Scorsese

Por fin un Scorsese que me enamora! Por fin una película en la que se olvida de sus caprichitos narrativos de adolescente y se pone a contarnos una historia de verdad, y a desentrañar un personaje hasta la médula. Y qué pedazo de personaje fue Howard Hughes! Y qué pedazo de actor es Leonardo DiCaprio! Como diría Leire Pajín, una verdadera conjunción astral: un gran director, un personaje fascinante y un intérprete genial... y voilà! Tenemos "El aviador".

La verdad es que no sabía nada de la vida de Hugues antes de ver la película, y de hecho me puse a verla casi convencida de que iba a ser un rollo como la copa un pino. Entre que a mí el tema de la aviación no es que me apasione precisamente y que Scorsese es uno de esos directores tan "personales" que consigue cargarme bastante, lo cierto es que mis expectativas eran muy escasitas. Tal vez por eso la sorpresa ha sido más agradable, si cabe. Porque en realidad la aviación es sólo una faceta más de la vida del polifacético Hugues, un hombre de una complejidad psicológica tremenda, con un trastorno obsesivo compulsivo que determinó su vida junto con su genialidad artística, su pasión por la aeronáutica y por las mujeres y su hiperactividad.

Ni que decir tiene que DiCaprio hace honor a tan fascinante personaje con una interpretación majestuosa e inolvidable. Qué bien marca las distintas facetas del gran hombre, su lado oscuro e incluso siniestro frente a la parte glamourosa, frívola y creativa. Baste decir que en cuanto terminó la película me quedé tan pillada que salí to escopetá para las Internetes dispuesta a empaparme bien de la verdadera historia de Hugues, y pude comprobar que, efectivamente, la historia es bastante fiel a lo que fue su vida, y que la caracterización de DiCaprio roza la perfección. Lástima que no se llevara el Oscar.

Si algo no me terminó de convencer demasiado fue el personaje de Katherine Hepburn, novia primero y gran amiga después del genial director. La interpreta Cate Blanchett, que es una actriz que me suele gustar bastante pero aquí chirría un poco. En su afán de dotar a Hepburn de esa vena atlética y vibrante que tenía, creo que se pasa bastante. Soy incapaz de ver a la gran Kate en ella... No, no la reconozco, a pesar de los muchos premios que obtuvo, incluído el Oscar. Como tampoco reconozco a Kate Beckinsale ni de coña en el personaje de Ava Gardner.  Qué va, demasiada tía para una intérprete tan poco carismática. No tiene ni los ojos de Ava ni su andar felino ni su sensualidad, vamos, nada. En fin, que las dos actrices principales, para mi gusto, fallan. Sin embargo no le quito ni un punto, ya que el conjunto me parece de una redondez sublime e impecable. Sobresaliente.

domingo, 9 de octubre de 2011

Shutter Island, by Martin Scorsese

Ay ay ay ay ay,  tenía que haberlo sabido! Después del trauma "Inception" y de la urticaria DiCaprio, cómo se me pudo ocurrir repetir? "Inception" tenía un 8 de media en las críticas, ésta un 7'5. Y en casi todas te avisan: esto va de de psicodramas y alucinaciones. Cómo he podido, virgen santa??? Es pa matarme.

Si en "Inception" la paranoia estaba en los sueños, aquí está en las alucinaciones. Si en aquélla DiCaprio tenía una señora que se le aparecía a todas horas en sus sueños, en ésta se le aparece en sus delirios. No es la misma señora pero son perfectamente intercambiables por su cara de piradas. Este hombre se tiró todo el año pasado interpretando a viudos tarados a los que sus señoras aún más taradas se les aparecen por todas partes!!!!! Supongo que el 2011 se lo habrá tirado enterito en el psiquiatra para superar el trauma y que habrá renunciado para siempre a probar suerte con el matrimonio. Yo de ti no lo intentaría, DiCaprio.

La película es una tomadura de pelo total. Sólo se salva una magnífica interpretación del siempre inquietante Ben Kingsley.  Por lo demás, terminas de proyecciones mentales y de la cara de enajenado del bello Leo hasta la punta del pelo. Y encima a Scorsese le ha dado por la escalada y se monta unas cuantas escenas del DiCaprio subiendo y bajando acantilados a uña pelada, que eso parece "Al filo de lo imposible". A qué jugamos, a hacer cine o a esquizofrénicos escalando ochomiles? Y para colmo es muuuuuuuuuuuuuuuuuuuy tramposa, es una pura trampa de principio a fin. Y hasta aquí puedo contar.