Veo esta película de Woody Allen con el temor de estar viendo quizás su último trabajo, su canto del cisne, y esto ha podido ser así sin él saberlo. Después de Wonder Wheel ha rodado otra película más pero en medio de esta oleada de puritanismo ejemplarizante que inunda el cine norteamericano las últimas noticias son que es probable que nunca vea la luz. Es algo que sinceramente nunca llegaré a comprender. Estamos hablando de un genio que ha sido juzgado y condenado, no por un tribunal, sino por una sociedad completamente enloquecida para la que la presunción de inocencia es un mero palabro que no significa absolutamente nada.
Independientemente de la inocencia o culpabilidad de Allen respecto a la acusación que pesa sobre él, a mí como espectadora lo que me interesa es su trabajo. No le pido que sea intachable moralmente, lo que no quiero es perderme una sola de sus películas, porque este hombre hace un cine que a mí me llega al alma y me provoca la risa y el llanto como el de ningún otro director. Y no concibo que ese talento pueda ser borrado de la faz de la tierra por una condena social sin ni siquiera haber pasado por un juicio justo ante un tribunal.
Si ésta ha sido la última película de Allen para mí sería una despedida a lo grande, con una tragedia de ésas en las que se plantean los grandes dilemas morales del ser humano. Al más puro estilo de "Match Point" o "Delitos y faltas" pero con un tono mucho más teatral. De hecho es puro drama allenmaníaco.
La maravillosa interpretación de Kate Winslet como Ginny llena la pantalla. Su papel lo podría haber escrito perfectamente Tennessee Williams, no tiene nada que envidiar a la Blanche de "Un tranvía llamado deseo", igual de desquiciada, igual de aterrorizada ante el triste espectáculo de su juventud perdida. Uno de esos personajes femeninos que Woody clava y que pasarán a la historia del cine, como su Jasmine o su Annie Hall.
Me quedo con la escena del monólogo final de Ginny ante el espejo. Sencillamente inolvidable.
Y en clave más ligera con la charla del amante socorrista con su amigo filósofo en la que intenta discernir cuáles son sus verdaderos sentimientos hacia Ginny y hacia su hijastra. Un auténtico pozo de sabiduría alleniana.
No sé lo que este hombre habrá hecho en su vida personal pero lo que es capaz de hacer en el cine es pura magia.
Y sólo por eso yo me rindo una vez más ante su talento y su genialidad. Bravissimo, maestro!
Mostrando entradas con la etiqueta Winslet (Kate). Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Winslet (Kate). Mostrar todas las entradas
lunes, 5 de marzo de 2018
viernes, 1 de enero de 2016
Titanic, by James Cameron
Habrá quien diga: "A buenas horas, Mangasverdes, ponerte ahora a criticar "Titanic", después de mil años y de que ya se haya dicho sobre ella todo lo habido y por haber, y por tanto no puedas decir nada que no se haya dicho antes".
Esta es mi respuesta: "Posí, voy a hacer mi crítica hoy porque me he tragado esta sobremesa tooooooodo el tostonazo por segunda vez en mi vida. Y después de aguantar estoicamente hasta el final, un final que por otra parte ya me sabía, lo menos que puedo hacer es vengarme adecuadamente de James Cameron y sus secuaces, que me han tenido nada más y nada menos que un 1 de enero pegada a la tele, encoñada perdida, y sin echarme la majestuosa siesta que tenía pensado pegarme. Cameron, voy a por ti, mamón".
Y como la gente es muy de criticar destructivamente, habrá quien diga: "Y por qué te has quedado pegada a la tele, so capulla, en lugar de irte a la cama o de apagar el aparatito y pegarte tu siesta en el sofá en absoluto silencio?" Pues porque la película hijaputa esta engancha que no veas. Es como un accidente de tráfico, que no es que sea un espectáculo bonito ni edificante pero no puedes evitar mirar cuando te cruzas con alguno.
Saber que vas a ver unos efectos especiales acojonantes, volver a disfrutar con la inolvidable imagen del barco partiéndose en dos y cayendo hacia las profundidades... bueno, que es muuuuy difícil resistirse a la tentación, por más que sepas que además de eso te vas a tragar un rollo morollo de aquí te espero.
"Titanic" es la película más chapa de la historia del cine, con diferencia. Es la película chapa por antonomasia. Porque toda ella es una inmensa y descomunal chapa sin fin.
La cosa empieza con unos cazadores de tesoros marinos que localizan a una vieja superviviente del mítico barco hundido y hablan con ella para preguntarle qué fue de un famoso diamante desaparecido y nunca hallado. Y resulta que la vieja aprovecha la preguntita de los investigadores para largales un chapazo de aquí te espero que ríete tú de las batallitas de cualquier abuelete español de estos que te pillan por banda y ya estás perdida.
Es que la situación es tan absurda y demencial que no tiene por dónde pillarla.
Tú eres un cazatesoros y vas a ver a la señora esta y le preguntas:
- Señora, sabe usted qué pasó con el diamante?
Y la señora, en lugar de decirte: "Pues mire usted, sí, lo sé. El diamante está en... "
Pues en lugar de esto, la señora va y te cuenta su vida. Como diciendo: "Si quieres saber dónde está el puto diamante te vas a tragar cuatro horas de rollo que estaba yo deseando poder soltarle a algún pringao y mira por dónde, te va a tocar a ti".
Y ya empieza con lo que llevaba ella puesto cuando se montó en el barco, las discusiones que tenía con su madre y con su novio multimillonario, el enganche que se pilló con un mozo rubiales bastante mono que pintaba en Montmartre, lo que le dijo él cuando la conoció, lo que ella le contestó, que ella se iba a tirar por la borda y él la salvó, que luego discutieron, que ella se peleó con su novio, que el novio era un pelmazo, que a ella le entró un calentón con el pintor rubio y que blablabla blablabla blablabla. Y así hasta cuatro horaaaas!!!!! Y todo para contarle al otro pobre dónde estaba el dichoso diamante de los cojones!!!!!!! Pedazo de paliza, la virrrrgen!!!!
Y la otra criatura escuchando armado de santa paciencia con tal de sonsacar la valiosa información para recuperar el diamante. Y tú, como espectadora, padeciendo exactamente lo mismo que el cazatesoros pero con el fin de ver hundirse el Titanic. Porque eso es lo único que quieres ver, cómo poco a poco el transatlántico más imponente de su tiempo se iba haciendo cachos e inundándose por todas las partes hasta el emocionante momento del hundimiento definitivo. Y para eso no tienes más remedio que tragarte la chapa de la vieja más los 2.500 anuncios que Telecinco te suelta entre medias en plan "si quieres ver hundirse al barco te jodes".
En fin, y luego la rocambolesca historia de amor entre DiCaprio y Winslet, que por cierto tienen la misma química entre ellos que un elefante y un pez espada, es que da una grima que pa qué. Te tienes que chupar a estos dos gilipollas haciendo el imbécil y metiéndose en un montón de líos que te cagas mientras el resto de los pasajeros simplemente intentan sobrevivir al hundimiento. Estos no, estos se dedican a perderse por todo el barco, a buscarse, a encontrarse y volverse a perder, a discutir con el novio de la tía, a bucear, a hacer running por todas las plantas, a bajar y a subir por escaleras, ascensores... en definitiva, a hacer el canelo. Que una se pregunta: si estos dos capullos consiguen con todo el follón que tienen liado aguantar las dos horas hasta que se hunde el barco, cómo es que los demás, que estaban a lo que tenían que estar, o sea, a salvarse, no lo consiguen y al final la palmó tanta gente?
En fin, Cameron, que me has pillado hoy porque estoy con las defensas bajas y el fin de año me ha trastocado un poco las neuronas, pero que no me pillas más pa engancharme al rollo este ni harta vino.
Menos mal que por lo menos con el hundimiento tengo que reconocer que disfruté muchísimo. Y que siempre me encanta también ver a Kathy Bates, aunque sea en un tostonazo como este. Su sola presencia hace que la mareante y espasmódica historia de amor entre los protagonistas sea un poco más llevadera. Pero vamos, lo dicho, que no me pillan más. Palabrita.
Esta es mi respuesta: "Posí, voy a hacer mi crítica hoy porque me he tragado esta sobremesa tooooooodo el tostonazo por segunda vez en mi vida. Y después de aguantar estoicamente hasta el final, un final que por otra parte ya me sabía, lo menos que puedo hacer es vengarme adecuadamente de James Cameron y sus secuaces, que me han tenido nada más y nada menos que un 1 de enero pegada a la tele, encoñada perdida, y sin echarme la majestuosa siesta que tenía pensado pegarme. Cameron, voy a por ti, mamón".
Y como la gente es muy de criticar destructivamente, habrá quien diga: "Y por qué te has quedado pegada a la tele, so capulla, en lugar de irte a la cama o de apagar el aparatito y pegarte tu siesta en el sofá en absoluto silencio?" Pues porque la película hijaputa esta engancha que no veas. Es como un accidente de tráfico, que no es que sea un espectáculo bonito ni edificante pero no puedes evitar mirar cuando te cruzas con alguno.
Saber que vas a ver unos efectos especiales acojonantes, volver a disfrutar con la inolvidable imagen del barco partiéndose en dos y cayendo hacia las profundidades... bueno, que es muuuuy difícil resistirse a la tentación, por más que sepas que además de eso te vas a tragar un rollo morollo de aquí te espero.
"Titanic" es la película más chapa de la historia del cine, con diferencia. Es la película chapa por antonomasia. Porque toda ella es una inmensa y descomunal chapa sin fin.
La cosa empieza con unos cazadores de tesoros marinos que localizan a una vieja superviviente del mítico barco hundido y hablan con ella para preguntarle qué fue de un famoso diamante desaparecido y nunca hallado. Y resulta que la vieja aprovecha la preguntita de los investigadores para largales un chapazo de aquí te espero que ríete tú de las batallitas de cualquier abuelete español de estos que te pillan por banda y ya estás perdida.
Es que la situación es tan absurda y demencial que no tiene por dónde pillarla.
Tú eres un cazatesoros y vas a ver a la señora esta y le preguntas:
- Señora, sabe usted qué pasó con el diamante?
Y la señora, en lugar de decirte: "Pues mire usted, sí, lo sé. El diamante está en... "
Pues en lugar de esto, la señora va y te cuenta su vida. Como diciendo: "Si quieres saber dónde está el puto diamante te vas a tragar cuatro horas de rollo que estaba yo deseando poder soltarle a algún pringao y mira por dónde, te va a tocar a ti".
Y ya empieza con lo que llevaba ella puesto cuando se montó en el barco, las discusiones que tenía con su madre y con su novio multimillonario, el enganche que se pilló con un mozo rubiales bastante mono que pintaba en Montmartre, lo que le dijo él cuando la conoció, lo que ella le contestó, que ella se iba a tirar por la borda y él la salvó, que luego discutieron, que ella se peleó con su novio, que el novio era un pelmazo, que a ella le entró un calentón con el pintor rubio y que blablabla blablabla blablabla. Y así hasta cuatro horaaaas!!!!! Y todo para contarle al otro pobre dónde estaba el dichoso diamante de los cojones!!!!!!! Pedazo de paliza, la virrrrgen!!!!
Y la otra criatura escuchando armado de santa paciencia con tal de sonsacar la valiosa información para recuperar el diamante. Y tú, como espectadora, padeciendo exactamente lo mismo que el cazatesoros pero con el fin de ver hundirse el Titanic. Porque eso es lo único que quieres ver, cómo poco a poco el transatlántico más imponente de su tiempo se iba haciendo cachos e inundándose por todas las partes hasta el emocionante momento del hundimiento definitivo. Y para eso no tienes más remedio que tragarte la chapa de la vieja más los 2.500 anuncios que Telecinco te suelta entre medias en plan "si quieres ver hundirse al barco te jodes".
En fin, y luego la rocambolesca historia de amor entre DiCaprio y Winslet, que por cierto tienen la misma química entre ellos que un elefante y un pez espada, es que da una grima que pa qué. Te tienes que chupar a estos dos gilipollas haciendo el imbécil y metiéndose en un montón de líos que te cagas mientras el resto de los pasajeros simplemente intentan sobrevivir al hundimiento. Estos no, estos se dedican a perderse por todo el barco, a buscarse, a encontrarse y volverse a perder, a discutir con el novio de la tía, a bucear, a hacer running por todas las plantas, a bajar y a subir por escaleras, ascensores... en definitiva, a hacer el canelo. Que una se pregunta: si estos dos capullos consiguen con todo el follón que tienen liado aguantar las dos horas hasta que se hunde el barco, cómo es que los demás, que estaban a lo que tenían que estar, o sea, a salvarse, no lo consiguen y al final la palmó tanta gente?
En fin, Cameron, que me has pillado hoy porque estoy con las defensas bajas y el fin de año me ha trastocado un poco las neuronas, pero que no me pillas más pa engancharme al rollo este ni harta vino.
Menos mal que por lo menos con el hundimiento tengo que reconocer que disfruté muchísimo. Y que siempre me encanta también ver a Kathy Bates, aunque sea en un tostonazo como este. Su sola presencia hace que la mareante y espasmódica historia de amor entre los protagonistas sea un poco más llevadera. Pero vamos, lo dicho, que no me pillan más. Palabrita.
miércoles, 13 de mayo de 2015
Juegos secretos (Little children), by Todd Field
Me habría podido gustar bastante esta película si Todd Field no hubiera intercalado constantemente esa innecesaria voz en off que narra lo que se está viendo perfectamente como si el espectador fuera imbécil o los actores unos mantas. Si un actor sabe hacer su trabajo y es capaz de expresar perfectamente las emociones del personaje no hace falta que ningún narrador vaya diciendo: “Pepito sintió que…”. El narrador en este caso es prescindible, además de cansino.
Me habría podido gustar bastante esta película si no tuviera esa tremenda carga de moralina con respecto a la infidelidad y si el personaje de Kate Winslet no hubiera hecho en un momento dado una encendida defensa de Madame Bovary calificándola como “una feminista de su tiempo”, simplemente porque se pilló un encoñe del copón. Puagggggg!
Me habría podido gustar bastante esta película si el personaje de Jennifer Connelly hubiese tenido más presencia y más credibilidad. De hecho, en las historias de infidelidades personalmente los personajes que más me interesan son siempre los de los cornudos porque son los más inquietantes y difíciles de abordar. Los otros son siempre más o menos lo mismo, pero la cornamentada o el cornamentado son los que más matices pueden presentar, y aquí prácticamente pasa casi de puntillas.
Me habría podido gustar bastante esta película si el personaje del pederasta no hubiera estado tan plagado de tópicos. Sí me ha parecido interesante cómo refleja Field la desazón y el malestar que despierta la presencia de un pervertido en una comunidad, pero es tal la cantidad de situaciones casi de manual que se reflejan en la película que llega un momento en que suena a puro cuento. Y encima el narrador incordiando con su ruído de fondo.
Pero sobre todo, me habría podido gustar bastante esta película si Todd Field no hubiera resuelto tanto la historia del pederasta como la de los amantes de una forma tan chapucera, absurda y poco convincente. Más de dos horas de película esperando un desenlace, si no brillante, al menos algo creíble, y va el colega y se deja caer con esa mierda de final que no se lo cree ni el Tato. Menudo chasco!
Me habría podido gustar bastante esta película si no tuviera esa tremenda carga de moralina con respecto a la infidelidad y si el personaje de Kate Winslet no hubiera hecho en un momento dado una encendida defensa de Madame Bovary calificándola como “una feminista de su tiempo”, simplemente porque se pilló un encoñe del copón. Puagggggg!
Me habría podido gustar bastante esta película si el personaje de Jennifer Connelly hubiese tenido más presencia y más credibilidad. De hecho, en las historias de infidelidades personalmente los personajes que más me interesan son siempre los de los cornudos porque son los más inquietantes y difíciles de abordar. Los otros son siempre más o menos lo mismo, pero la cornamentada o el cornamentado son los que más matices pueden presentar, y aquí prácticamente pasa casi de puntillas.
Me habría podido gustar bastante esta película si el personaje del pederasta no hubiera estado tan plagado de tópicos. Sí me ha parecido interesante cómo refleja Field la desazón y el malestar que despierta la presencia de un pervertido en una comunidad, pero es tal la cantidad de situaciones casi de manual que se reflejan en la película que llega un momento en que suena a puro cuento. Y encima el narrador incordiando con su ruído de fondo.
Pero sobre todo, me habría podido gustar bastante esta película si Todd Field no hubiera resuelto tanto la historia del pederasta como la de los amantes de una forma tan chapucera, absurda y poco convincente. Más de dos horas de película esperando un desenlace, si no brillante, al menos algo creíble, y va el colega y se deja caer con esa mierda de final que no se lo cree ni el Tato. Menudo chasco!
jueves, 11 de diciembre de 2014
Una vida en tres días, by Jason Reitman
Queridos Reyes Magos, yo también me pido para este año ser secuestrada por:
1. Un señor que sepa cambiar ruedas igual de bien que Josh Brolin.
2. Un señor que me mire a los ojos como sólo sabe mirar Josh Brolin.
3. Un señor que repare desperfectos del hogar como Josh Brolin.
4. Un señor que en camiseta luzca los bíceps y los tríceps de Josh Brolin.
5. Un señor que planche y friegue el suelo como Josh Brolin.
6. Un señor que haga de perfecta supernanny como Josh Brolin.
7. Un señor que cocine y haga pasteles como Josh Brolin.
8. Un señor que se enamore locamente de mí en 3 días, como hace Josh Brolin.
9. Un señor que, en resumen, sea exactamente Josh Brolin.
No me importa que sea delincuente ni que acabe de escaparse de la cárcel. Ese pequeño inconveniente es pecata minuta cuando la perfección llama a tu puerta en forma de caballero andante, manitas, curtido chef y repostero, deportista cachas, Mary Poppins y experto en todas las artes prácticas habidas y por haber, incluídas las artes amatorias.
Ahora bien, mi condición de mujer con serias responsabilidades laborales y familiares me obliga a mantener los pies a ras de suelo y entiendo que las posibilidades de que me secuestre un señor con estas características, la verdad, son escasas. Por eso creo que mi única opción es pedírselo a los Reyes Magos con la secreta esperanza de que alguna vez, para variar, se decidan a traerme lo que les pido, en lugar del habitual kit de champú, gel y colonia del Mercadona.
Fuera coñas, la verdad es que me ha costado mucho asimilar que Jason Reitman haya sido capaz de perpetrar esta cosa, de firmarla y encima de pasearse luego por ahí promocionándola; y más aún que la gran Winslet se haya prestado a seguirle el juego. A Brolin sin embargo se lo puedo perdonar todo. Porque sí, porque él lo vale.
1. Un señor que sepa cambiar ruedas igual de bien que Josh Brolin.
2. Un señor que me mire a los ojos como sólo sabe mirar Josh Brolin.
3. Un señor que repare desperfectos del hogar como Josh Brolin.
4. Un señor que en camiseta luzca los bíceps y los tríceps de Josh Brolin.
5. Un señor que planche y friegue el suelo como Josh Brolin.
6. Un señor que haga de perfecta supernanny como Josh Brolin.
7. Un señor que cocine y haga pasteles como Josh Brolin.
8. Un señor que se enamore locamente de mí en 3 días, como hace Josh Brolin.
9. Un señor que, en resumen, sea exactamente Josh Brolin.
No me importa que sea delincuente ni que acabe de escaparse de la cárcel. Ese pequeño inconveniente es pecata minuta cuando la perfección llama a tu puerta en forma de caballero andante, manitas, curtido chef y repostero, deportista cachas, Mary Poppins y experto en todas las artes prácticas habidas y por haber, incluídas las artes amatorias.
Ahora bien, mi condición de mujer con serias responsabilidades laborales y familiares me obliga a mantener los pies a ras de suelo y entiendo que las posibilidades de que me secuestre un señor con estas características, la verdad, son escasas. Por eso creo que mi única opción es pedírselo a los Reyes Magos con la secreta esperanza de que alguna vez, para variar, se decidan a traerme lo que les pido, en lugar del habitual kit de champú, gel y colonia del Mercadona.
Fuera coñas, la verdad es que me ha costado mucho asimilar que Jason Reitman haya sido capaz de perpetrar esta cosa, de firmarla y encima de pasearse luego por ahí promocionándola; y más aún que la gran Winslet se haya prestado a seguirle el juego. A Brolin sin embargo se lo puedo perdonar todo. Porque sí, porque él lo vale.
jueves, 18 de septiembre de 2014
Descubriendo Nunca Jamás, by Marc Forster
Qué duda cabe de que hay situaciones vitales que, si bien pudieron darse en el pasado sin dar lugar a terribles sospechas, hoy en día serían sencillamente imposibles de concebir.
Imagina lo siguiente: tú eres una mujer separada o viuda y estás en el parque con tus cuatro hijos, cuando de repente uno de ellos desaparece de tu vista y lo encuentras a unos cuantos metros hablando con un señor. Ufffff, ya empezamos. Qué está haciendo un señor cuarentón desconocido hablando con tu hijo pequeño?
Pero bueno, pongamos que no te lo tomas a mal y que te acercas y entablas conversación con el señor, y a pesar de que tú eres una chica muy mona y agradable, este señor parece estar mucho más interesado en tus cuatro hijos que en ti. Uyyyyy, qué yuyu, un señor en edad de merecer que prácticamente te ignora e ignora tus encantos mientras les hace cucamonas mil a tus cuatro hijos. Y si encima tienes la cara y las hechuras de Kate Winslet no me digas que no es para mosquearse.
Y así toda la película. Johnny Depp interpreta a James Barrie, el escritor que inventó a Peter Pan, un tipo cuya obsesión por la infancia lo lleva a intimar con esta familia y a escribir su famosa obra inspirándose en estos chiquillos, con los que llega a tener una relación casi paterna pero bastante raruna. Y digo raruna porque a pesar de estar el hombre casado con una señora bastante mona, desde que conoce a los niños se pasa la vida en casa de ellos y prácticamente no aparece por la suya propia más que para dormir. Ni que decir tiene que no hace puto caso ni a su señora ni a la madre de los niños, vamos, que o estamos ante un personaje asexual por completo o ante una sexualidad pelín tortuosa. Y creo que estaremos de acuerdo en que para encontrar a un señor de 40 años completamente asexual hay que irse por lo menos por lo menos a la sede de la Conferencia Episcopal. Y ni por ésas.
En fin, creo que Marc Forster pretende hacer un canto al mundo de la fantasía y un homenaje a esos niños eternos que hemos dado en llamar peterpanes, pero le sale algo distinto; al final más parece un canto a fumarse unos canutos para salir to escopetao de la cruda realidad y volar alegremente a tu particular Nunca Jamás.
Johnny Depp haciendo una vez más de tipo fumao que lo flipa todo el rato, y Kate Winslet en un papel poco convincente de sacrificada madre de familia que no se sabe muy bien si se ha colgado del señor fumao y asexual o si simplemente quiere ella también endrogarse con lo mismo y pegarse su viajecito. El único que hace ahí un papel medio decente es Dustin Hoffman, que interpreta a un productor teatral serio y solvente gracias al cual el locuelo Barrie puede permitirse seguir comiendo todos los meses a pesar de sus viajes astrales al país ese raro al que vuelan constantemente los fumatas como él.
Imagina lo siguiente: tú eres una mujer separada o viuda y estás en el parque con tus cuatro hijos, cuando de repente uno de ellos desaparece de tu vista y lo encuentras a unos cuantos metros hablando con un señor. Ufffff, ya empezamos. Qué está haciendo un señor cuarentón desconocido hablando con tu hijo pequeño?
Pero bueno, pongamos que no te lo tomas a mal y que te acercas y entablas conversación con el señor, y a pesar de que tú eres una chica muy mona y agradable, este señor parece estar mucho más interesado en tus cuatro hijos que en ti. Uyyyyy, qué yuyu, un señor en edad de merecer que prácticamente te ignora e ignora tus encantos mientras les hace cucamonas mil a tus cuatro hijos. Y si encima tienes la cara y las hechuras de Kate Winslet no me digas que no es para mosquearse.
Y así toda la película. Johnny Depp interpreta a James Barrie, el escritor que inventó a Peter Pan, un tipo cuya obsesión por la infancia lo lleva a intimar con esta familia y a escribir su famosa obra inspirándose en estos chiquillos, con los que llega a tener una relación casi paterna pero bastante raruna. Y digo raruna porque a pesar de estar el hombre casado con una señora bastante mona, desde que conoce a los niños se pasa la vida en casa de ellos y prácticamente no aparece por la suya propia más que para dormir. Ni que decir tiene que no hace puto caso ni a su señora ni a la madre de los niños, vamos, que o estamos ante un personaje asexual por completo o ante una sexualidad pelín tortuosa. Y creo que estaremos de acuerdo en que para encontrar a un señor de 40 años completamente asexual hay que irse por lo menos por lo menos a la sede de la Conferencia Episcopal. Y ni por ésas.
En fin, creo que Marc Forster pretende hacer un canto al mundo de la fantasía y un homenaje a esos niños eternos que hemos dado en llamar peterpanes, pero le sale algo distinto; al final más parece un canto a fumarse unos canutos para salir to escopetao de la cruda realidad y volar alegremente a tu particular Nunca Jamás.
Johnny Depp haciendo una vez más de tipo fumao que lo flipa todo el rato, y Kate Winslet en un papel poco convincente de sacrificada madre de familia que no se sabe muy bien si se ha colgado del señor fumao y asexual o si simplemente quiere ella también endrogarse con lo mismo y pegarse su viajecito. El único que hace ahí un papel medio decente es Dustin Hoffman, que interpreta a un productor teatral serio y solvente gracias al cual el locuelo Barrie puede permitirse seguir comiendo todos los meses a pesar de sus viajes astrales al país ese raro al que vuelan constantemente los fumatas como él.
viernes, 25 de julio de 2014
La vida de David Gale, by Alan Parker
Me topé con “La vida de David Gale” de pura casualidad, mientras zapeaba haciendo tiempo para ver otra película, y bendita casualidad, porque no había oído nunca hablar de esta historia y si no hubiera sido así me la habría perdido. La verdad es que me enganchó de momento. Fue verle la cara primero a Kate Winslet y un par de minutos después a Kevin Spacey y Laura Linney y decir: “esto tiene buena pinta”. Y decidí quedarme a verla y olvidarme de la otra que tenía previsto ver.
Al principio parecía una historia más de tema carcelario, pena de muerte y demás, pero conforme se va desarrollando la trama te das cuenta de que es algo más. La propia vida de David Gale es apasionante en sí misma, aunque no estuviera en la cárcel a punto de ser ajusticiado. Desde luego contribuye mucho que lo interprete Spacey, uno de los actores más brillantes del panorama cinematográfico.
Alan Parker nos introduce magistralmente en el mundo de Gale, su trabajo como profesor en la Universidad, su compromiso como activista en contra de la pena de muerte, su relación con las mujeres (maravillosa Laura Linney), su alcoholismo y sus problemas familiares… y esa vida no te cuadra nada con la de un condenado a muerte. No es en absoluto la típica historia de individuo marginal que es carne de cañón desde que nace. Te preguntas cómo puede haber llegado ese hombre ahí y ese interrogante se convierte en el centro de la historia.
Y bueno, luego está Kate Winslet interpretando a la periodista que intenta averiguar la verdad, magnífica también. Es verdad que en esta parte del guión hay algunas trampillas pero es que están tan bien hechas que yo, por lo menos, las perdono. Lo del carrerón del final cuando se le avería el coche… en fin, lo voy a pasar porque la peli en general me encanta, pero vamos, es un cantazo. Suerte que me ha pillado benévola y por esa patochada no le voy a quitar el diez. Qué coño.
Al principio parecía una historia más de tema carcelario, pena de muerte y demás, pero conforme se va desarrollando la trama te das cuenta de que es algo más. La propia vida de David Gale es apasionante en sí misma, aunque no estuviera en la cárcel a punto de ser ajusticiado. Desde luego contribuye mucho que lo interprete Spacey, uno de los actores más brillantes del panorama cinematográfico.
Alan Parker nos introduce magistralmente en el mundo de Gale, su trabajo como profesor en la Universidad, su compromiso como activista en contra de la pena de muerte, su relación con las mujeres (maravillosa Laura Linney), su alcoholismo y sus problemas familiares… y esa vida no te cuadra nada con la de un condenado a muerte. No es en absoluto la típica historia de individuo marginal que es carne de cañón desde que nace. Te preguntas cómo puede haber llegado ese hombre ahí y ese interrogante se convierte en el centro de la historia.
Y bueno, luego está Kate Winslet interpretando a la periodista que intenta averiguar la verdad, magnífica también. Es verdad que en esta parte del guión hay algunas trampillas pero es que están tan bien hechas que yo, por lo menos, las perdono. Lo del carrerón del final cuando se le avería el coche… en fin, lo voy a pasar porque la peli en general me encanta, pero vamos, es un cantazo. Suerte que me ha pillado benévola y por esa patochada no le voy a quitar el diez. Qué coño.
miércoles, 14 de noviembre de 2012
¡Olvídate de mí!, by Michel Gondry
Hola, me llamo Kate Winslet y tengo el pelo verde. Quiero olvidarme de un tipo que se llama Jim Carrey que no tiene el pelo verde pero hace cosas muy raras con la cara. Y con los ojos ni te cuento.
Hola, me llamo Kate Winslet y tengo el pelo azul. Charlie Kaufman ha soñado conmigo y me ha escrito un guión; es posible que gane un Oscar, y si no lo gano yo seguro que lo gana él. Dice que si yo lo rechazo llamará a Carmen Lomana.
Hola, me llamo Kate Winslet y tengo el pelo rosa fucsia. Michel Gondry me ha llamado hoy para proponerme una peli con Jim Carrey. También saldrá Kirsten Dunst pero no tengo que preocuparme por que me haga sombra. Ella es una rubia del montón, nada que ver conmigo.
Hola, me llamo Kate Winslet y tengo el pelo burdeos. Jim Carrey está conmigo patinando sobre hielo. En esto que aparece Charlie Kaufman y cuenta un chiste de Eugenio; entonces se me pone el pelo azul y le digo que yo soy más de Chiquito de la Calzada. Kaufman dice "Harrrrrrrrllllllllllll".
Hola, me llamo Kate Winslet y tengo el pelo morado-procesióndesemanasanta. Michel Gondry está aquí, muerto. Se acaba de suicidar porque no le gusta mi color de pelo. Al principio dijo que quería borrarlo de su memoria pero algo falló y se quedó calvo. Alaska y Mario Vaquerizo, que eran sus ídolos, lo están acicalando para el velatorio.
Hola, me llamo Kate Winslet y tengo el pelo nude. Nude es el color de moda en las pasarelas. Como ya no sabía qué color ponerme no tuve más remedio que renovarme o morir. Cuando me muera me gustaría que me enterraran con el pelo de color nuez moscada mezclada con curry, gelatina de naranja, boñiga de vaca y Martini Dry.
Hola, me llamo Kate Winslet y no tengo un pelo de tonta, ni tampoco de lista; se me han caído todos por obra y gracia del amoniaco que durante años he venido usando para tintarme el pelo de colores absurdos por exigencias de un guión delirante de un tipo igualmente delirante llamado Charlie Kaufman, cuya infancia transcurrió entre botes de tinte del Mercadona y discos de Marifé de Triana. Para abreviar, simple y llanamente, un fistropecadorrrrrrrrr. Harrrrrrllllll.
Hola, me llamo Kate Winslet y tengo el pelo azul. Charlie Kaufman ha soñado conmigo y me ha escrito un guión; es posible que gane un Oscar, y si no lo gano yo seguro que lo gana él. Dice que si yo lo rechazo llamará a Carmen Lomana.
Hola, me llamo Kate Winslet y tengo el pelo rosa fucsia. Michel Gondry me ha llamado hoy para proponerme una peli con Jim Carrey. También saldrá Kirsten Dunst pero no tengo que preocuparme por que me haga sombra. Ella es una rubia del montón, nada que ver conmigo.
Hola, me llamo Kate Winslet y tengo el pelo burdeos. Jim Carrey está conmigo patinando sobre hielo. En esto que aparece Charlie Kaufman y cuenta un chiste de Eugenio; entonces se me pone el pelo azul y le digo que yo soy más de Chiquito de la Calzada. Kaufman dice "Harrrrrrrrllllllllllll".
Hola, me llamo Kate Winslet y tengo el pelo morado-procesióndesemanasanta. Michel Gondry está aquí, muerto. Se acaba de suicidar porque no le gusta mi color de pelo. Al principio dijo que quería borrarlo de su memoria pero algo falló y se quedó calvo. Alaska y Mario Vaquerizo, que eran sus ídolos, lo están acicalando para el velatorio.
Hola, me llamo Kate Winslet y tengo el pelo nude. Nude es el color de moda en las pasarelas. Como ya no sabía qué color ponerme no tuve más remedio que renovarme o morir. Cuando me muera me gustaría que me enterraran con el pelo de color nuez moscada mezclada con curry, gelatina de naranja, boñiga de vaca y Martini Dry.
Hola, me llamo Kate Winslet y no tengo un pelo de tonta, ni tampoco de lista; se me han caído todos por obra y gracia del amoniaco que durante años he venido usando para tintarme el pelo de colores absurdos por exigencias de un guión delirante de un tipo igualmente delirante llamado Charlie Kaufman, cuya infancia transcurrió entre botes de tinte del Mercadona y discos de Marifé de Triana. Para abreviar, simple y llanamente, un fistropecadorrrrrrrrr. Harrrrrrllllll.
martes, 4 de septiembre de 2012
Contagio, by Steven Soderbergh
Es difícil reunir un reparto tan espectacular como el que se junta en esta película y un director de la fama y el oficio de Soderbergh con un resultado tan mediocre, por no decir espantoso.
La historia va de que hay un virus bastante mortífero e hijoputa que se propaga a velocidades alarmantes y que las autoridades no saben cómo controlar. Os suena, no? Y claro, ya vienen los dilemas éticos y patéticos de siempre: Alarmar a la población o mantener un discreto silencio para que no cunda el pánico? Avisar a familia y amigos para que pongan tierra de por medio o dejar que se enteren cuando el tema salga a la luz, como todo el mundo? Cómo repartir las primeras vacunas? En fin, tan emotiva, original y sorprendente como un pelapatatas.
Eso sí, mola ver a Gwyneth Paltrow sin maquillar, convulsionando y echando espumarajos por la boca al más puro estilo “House”. O a Kate Winslet sudando como una cerda. O a Jude Law de malo malote que aprovecha la coyuntura para hacerse rico.
La peli, como podréis imaginar, no es apta para hipocondríacos. Para el resto sí es apta pero sinceramente, casi tan entretenida como chupar un boli o mirar fijamente las manchas de la pared.
La historia va de que hay un virus bastante mortífero e hijoputa que se propaga a velocidades alarmantes y que las autoridades no saben cómo controlar. Os suena, no? Y claro, ya vienen los dilemas éticos y patéticos de siempre: Alarmar a la población o mantener un discreto silencio para que no cunda el pánico? Avisar a familia y amigos para que pongan tierra de por medio o dejar que se enteren cuando el tema salga a la luz, como todo el mundo? Cómo repartir las primeras vacunas? En fin, tan emotiva, original y sorprendente como un pelapatatas.
Eso sí, mola ver a Gwyneth Paltrow sin maquillar, convulsionando y echando espumarajos por la boca al más puro estilo “House”. O a Kate Winslet sudando como una cerda. O a Jude Law de malo malote que aprovecha la coyuntura para hacerse rico.
La peli, como podréis imaginar, no es apta para hipocondríacos. Para el resto sí es apta pero sinceramente, casi tan entretenida como chupar un boli o mirar fijamente las manchas de la pared.
domingo, 3 de junio de 2012
Un dios salvaje, by Roman Polanski
Vi la magnífica obra de teatro de Yasmina Reza cuando se estrenó en España, con Aitana Sánchez-Gijón, Antonio Molero, Pere Ponce y Maribel Verdú, y me moría de ganas de ver la versión de Polanski. A mí la obra me pareció la hostia y tengo que decir que la película no me ha decepcionado en absoluto.
Para empezar los actores españoles no tienen nada que envidiar a los americanos. Y lo digo porque esta película tiene dos puntos fuertes: un guión brutal y el trabajo actoral. Se trata de una acción lineal que transcurre en un único escenario; no hay más elementos de apoyo, es puro teatro. Por tanto, todo el peso recae en los cuatro personajes, que se enfrentan a través de unos diálogos punzantes y dolorosamente sinceros. Lo que empieza siendo pura corrección política y exquisita civilización termina convirtiéndose en una verdadera merienda de negros.
Es impresionante la maestría con la que la autora va transformando poco a poco a los personajes y jugando con sus frustraciones, sus complicidades, sus emociones, y sus caracteres. Cómo van evolucionando y aliándose en cada pequeña batalla: primero un matrimonio contra el otro, luego los hombres frente a las mujeres para volver más tarde a las alianzas de pareja. De qué manera el conflicto con los hijos, que es lo que les ha llevado hasta allí, pasa a un segundo plano para ir revelándonos conflictos mucho más profundos de cada pareja, de género, de clase, de sensibilidades sociales.
Para mí Jodie Foster está pelín sobreactuada; Aitana me gustó más en su personaje, aunque Foster consigue hacerlo mucho más odioso con el rictus permanente de sus característicos labios finos y crueles. Kate Winslet en cambio está perfecta, comedida pero intensa, en su rol de pija hastiada. En cuanto a ellos, tanto Reilly como Waltz brillan en sus papeles respectivos de gañán domesticado y de ejecutivo sinvergüenza, machista y adicto al móvil.
Me olvidaba de los secundarios: un móvil, un jarrón de tulipanes, una botella de whisky, un secador de pelo, un cubo para vomitar y un libro descatalogado. Brillantes también.
Una película imprescindible, impactante, despiadada y totalmente recomendable. Un 10.
Para empezar los actores españoles no tienen nada que envidiar a los americanos. Y lo digo porque esta película tiene dos puntos fuertes: un guión brutal y el trabajo actoral. Se trata de una acción lineal que transcurre en un único escenario; no hay más elementos de apoyo, es puro teatro. Por tanto, todo el peso recae en los cuatro personajes, que se enfrentan a través de unos diálogos punzantes y dolorosamente sinceros. Lo que empieza siendo pura corrección política y exquisita civilización termina convirtiéndose en una verdadera merienda de negros.
Es impresionante la maestría con la que la autora va transformando poco a poco a los personajes y jugando con sus frustraciones, sus complicidades, sus emociones, y sus caracteres. Cómo van evolucionando y aliándose en cada pequeña batalla: primero un matrimonio contra el otro, luego los hombres frente a las mujeres para volver más tarde a las alianzas de pareja. De qué manera el conflicto con los hijos, que es lo que les ha llevado hasta allí, pasa a un segundo plano para ir revelándonos conflictos mucho más profundos de cada pareja, de género, de clase, de sensibilidades sociales.
Para mí Jodie Foster está pelín sobreactuada; Aitana me gustó más en su personaje, aunque Foster consigue hacerlo mucho más odioso con el rictus permanente de sus característicos labios finos y crueles. Kate Winslet en cambio está perfecta, comedida pero intensa, en su rol de pija hastiada. En cuanto a ellos, tanto Reilly como Waltz brillan en sus papeles respectivos de gañán domesticado y de ejecutivo sinvergüenza, machista y adicto al móvil.
Me olvidaba de los secundarios: un móvil, un jarrón de tulipanes, una botella de whisky, un secador de pelo, un cubo para vomitar y un libro descatalogado. Brillantes también.
Una película imprescindible, impactante, despiadada y totalmente recomendable. Un 10.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)