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viernes, 25 de julio de 2014

La vida de David Gale, by Alan Parker

Me topé con “La vida de David Gale” de pura casualidad, mientras zapeaba haciendo tiempo para ver otra película, y bendita casualidad, porque no había oído nunca hablar de esta historia y si no hubiera sido así me la habría perdido. La verdad es que me enganchó de momento. Fue verle la cara primero a Kate Winslet y un par de minutos después a Kevin Spacey y Laura Linney y decir: “esto tiene buena pinta”. Y decidí quedarme a verla y olvidarme de la otra que tenía previsto ver.

Al principio parecía una historia más de tema carcelario, pena de muerte y demás, pero conforme se va desarrollando la trama te das cuenta de que es algo más. La propia vida de David Gale es apasionante en sí misma, aunque no estuviera en la cárcel a punto de ser ajusticiado. Desde luego contribuye mucho que lo interprete Spacey, uno de los actores más brillantes del panorama cinematográfico.

Alan Parker nos introduce magistralmente en el mundo de Gale, su trabajo como profesor en la Universidad, su compromiso como activista en contra de la pena de muerte, su relación con las mujeres (maravillosa Laura Linney), su alcoholismo y sus problemas familiares… y esa vida no te cuadra nada con la de un condenado a muerte. No es en absoluto la típica historia de individuo marginal que es carne de cañón desde que nace. Te preguntas cómo puede haber llegado ese hombre ahí y ese interrogante se convierte en el centro de la historia.

Y bueno, luego está Kate Winslet interpretando a la periodista que intenta averiguar la verdad, magnífica también. Es verdad que en esta parte del guión hay algunas trampillas pero es que están tan bien hechas que yo, por lo menos, las perdono. Lo del carrerón del final cuando se le avería el coche… en fin, lo voy a pasar porque la peli en general me encanta, pero vamos, es un cantazo. Suerte que me ha pillado benévola y por esa patochada no le voy a quitar el diez. Qué coño.

viernes, 28 de octubre de 2011

Arde Mississippi, by Alan Parker

Decir Alan Parker es decir tensión. Es un director garantista; sus películas nunca aburren, eso es seguro. Pero sí pueden decepcionar.

No dudo de que el ambiente en los tiempos de la segregación por la zona del Mississippi debía ser bastante parecido a lo que nos narra la película. El racismo estaba tan profundamente arraigado en el sentir popular que muy posiblemente ni siquiera les pareciera algo extraño ni reprobable, sino lo normal. Hay un momento en el que el personaje que interpreta Frances McDormand lo refleja muy claramente: "cuando desde la escuela te están diciendo que ellos son diferentes, que no son como los blancos, eso se te va metiendo". Por cierto, pedazo de feeling que tiene la Paquita con el personaje de Gene Hackman, que en mi opinión está sublime, tremendo e inconmensurable. Menudo actorazo.

Lo que me disgusta de la peli es el tono simploncillo, que abunda poco en matices, por no decir nada. Ya sabemos que los del Ku-Klux-Klan son unas bestias pardas pero me cuesta creer la actitud sumisa y resignada de prácticamente todos los negros que aparecen en el filme. Y su bondad natural, y su inocencia. Las cosas no son así, la vida no es así, la gente no se deja pisotear con esa pachorra y esa falta de reacción. Simple y llanamente no me lo creo. Y esto es lo que para mí desluce por completo el resultado final, la sensación de que me están contando algo que de ninguna de las maneras pudo ser así. De todas formas se deja ver y entretener, entretiene. Otra cosa es que no pase de ahí.

jueves, 17 de marzo de 2011

Las cenizas de Ángela, by Alan Parker

Hace un año, durante un viaje a Irlanda, pasé muy cerca de Limerick y pensé en parar a ver la ciudad, pero rápidamente desistí. Probablemente sea una ciudad moderna, más o menos parecida a todas las ciudades importantes modernas del mundo occidental, pero yo tengo mi propio Limerick, el que un día me enseñó Frank MacCourt en su maravilloso libro, muy muy parecido al que luego vi en esta adaptación cinematográfica de Alan Parker. Ya tiene que estar bien escrita una novela para que la visión de un director de cine de lo que en ella se cuenta coincida casi al cien por cien con la que tienes tú.

Limerick es la ciudad eternamente mojada, donde el agua cala los huesos de la gente y el frío corta la respiración. Es una ciudad oscura, con su cielo siempre encapotado, salvo cuando se abre para ver eclipses de luna. Es una ciudad de pobres, miserables y borrachos, y de niños que se mueren en los brazos de sus madres por no tener para comer ni para calentarse, y otros que casi se quedan ciegos trabajando con carbón. Es una ciudad dominada por curas y beatos, por el temor de dios y por el sentimiento de culpa, la ciudad en la que vomitar después de haber comulgado significa que dios está en tu jardín y que tendrás que limpiar el vómito con agua bendita. Es la ciudad de la que todo el mundo querría escapar y a la que nadie querría nunca volver, es una ciudad de pesadilla. Ésa es mi Limerick y no quiero otra.

En la película sólo falta una cosa que sí está en el libro: el sentido del humor de Frank. Todos esos terribles episodios de su infancia en Limerick están narrados en la novela con un increible tono cómico que es sustituído por un profundo dramatismo en la versión cinematográfica. Se intenta pero no se puede; las imágenes son demasiado tremendas y el puñetazo en el estómago que te dan no deja lugar al humor. Quizás los que no hayan leído el libro sea lo único que se pierdan de Frank, y no es poco

El expreso de medianoche, by Alan Parker

Lo malo de ver las películas dos veces y con un intervalo largo es que lo que viste la primera vez no tiene mucho que ver la mayoría de las veces con la segunda.

Yo vi esta peli hace muchos años y me impactó una barbaridad. Tal vez debía haberla dejado así tal cual en mi memoria y no haber intentado un segundo visionado. Pero bueno, la curiosidad humana es así, la pasaban por TCM y no había nada mejor.

Se ve que en estos años me he inflado de cine carcelario, he pasado por Prison break, he chupado holocausto por un tubo, no hay país en el mundo cuyos presidios me sean desconocidos, he contemplado toda clase de humillaciones, calamidades, porquerías, palizas, torturas... en fin, que "El expreso de medianoche" se me ha quedado muy corta. Vamos, que me parecen una mariconaílla las vicisitudes por las que pasa el chaval este.

Tal vez podría contribuir a otra apreciación el saber que está basado en un hecho real, pero luego me pongo a leer críticas y me entero de que el tipo como que manipuló un tanto la historia para dejar al enemigo turco, al que no le tenía demasiadas simpatías después del trance carcelario, a la altura de una alpargata... y ya es cuando sucumbo total al desencanto. Y me doy cuenta de que a lo largo de toda la película hay un tufillo raro a falso, a exageración, a maniqueísmo, a deseos de venganza... Todo ello aderezado con cierto toque horterilla estilo Parker. Y de sopetón bajo un montón de puntos en mi apreciación.

Con todo y con eso hay escenas realmente impactantes, incluso en un segundo visionado, que merecen un recordatorio:

- Los presos locos dando vueltas alrededor de la columna, todos en el mismo sentido. Y la rebelión del protagonista.

- La visita de la novia. Muuuuuuuuy fuerrrrte.

- La pelea con el chivato en el lavadero. Maravilloso Brad Davis.

- Todas las escenas de John Hurt.

- El final.

Recomendable para una sola vez. No repetir.

Birdy, by Alan Parker

Si el maestro Hitchcock levantara la cabeza y viera que sus amenazantes pájaros en esta película se convierten en los buenos y que los malos son los que no tienen plumas, probablemente volvería espantado a su tumba. O no, tal vez le gustaría la idea del intercambio de papeles.

Los pájaros no sólo pueden ser un aterrador peligro plumífero; aquí son el mejor amigo del hombre. Por lo menos de un hombre, Birdy. Y frente a ellos todo lo realmente perverso: la guerra, la violencia, la soledad, la incomunicación y esa amenazadora sociedad siempre queriendo convertirnos en lo que no somos ni queremos ser.

Birdy es una historia de amistad pero también es una metáfora de todo eso. Él quiere ser un pájaro, no le interesan las personas. Las personas quieren que salga, baile, se divierta, folle, hable, vaya a la guerra... todos quieren algo de él, pero él sólo quiere volar. ¿No os suena un poco?