En realidad los hechos que recrea Clint Eastwood en Sully en principio parecen bastante interesantes. La historia (real) del piloto que se enfrenta a una avería de los motores del avión y que realiza un amerizaje de emergencia en el río Hudson, salvando la vida de todos los pasajeros y la tripulación, creo que podría haber dado mucho juego.
No me explico cómo Eastwood con esa materia prima ha podido parir una película tan sosa, que atrapa tan poco al espectador.
O sí, me lo explico, porque sé exactamente lo que le falta a la peli y lo que le sobra.
LO QUE FALTA.
Falta lo principal: alma. Falta eso tan propio de las películas de catástrofes aéreas, sentir la angustia de los pasajeros, conocer sus historias, algo que nos haga ponernos en su lugar y compadecerlos. Saber quién los espera al otro lado, ponerles nombres y apellidos, no verlos como una masa informe que se resume en un número. Sully salva con su hazaña a X personas, de las cuales no sabemos nada, apenas una leve pincelada de alguna de ellas, no la suficiente para que sintamos el menor interés por lo que les pueda ocurrir.
LO QUE SOBRA.
Sobran referencias al pasado. Las retrospectivas resultan cansinas, innecesarias y soporíferas. No entiendo qué le importa al espectador cómo aprendió Sully a volar, la verdad.
Sobran llamadas de teléfono de Tom Hanks a su señora, interpretada por Laura Linney, sólo para decirle que está bien, que no se preocupe y que la quiere mucho. Por su parte, la única aportación del personaje de Linney es que por ella nos enteramos de que Sully tiene problemas económicos y que como pierda su trabajo se va a ver en serios aprietos.
Sobran las charlas insulsas de Hanks con su copiloto. Resulta asombroso que unas personas que han vivido una experiencia tan fuerte, tan traumática, tan al límite de la muerte, puedan tener esas conversaciones tan anodinas, poco interesantes y somníferas.
En definitiva, una historia que podía haber resultado apasionante, con un material de partida tan prometedor, se convierte en un film pesado, lento y mediocre. Ni siquiera el siempre eficaz Hanks consigue salvarse de la quema. Una no deja de preguntarse cómo un tipo tan poco vital, que no parece tener un gramo de sangre en las venas, ha conseguido salvar su vida y las de un montón de personas más. De dónde pudo sacar la energía para hacerlo? Ni idea.
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lunes, 17 de junio de 2019
viernes, 25 de julio de 2014
La vida de David Gale, by Alan Parker
Me topé con “La vida de David Gale” de pura casualidad, mientras zapeaba haciendo tiempo para ver otra película, y bendita casualidad, porque no había oído nunca hablar de esta historia y si no hubiera sido así me la habría perdido. La verdad es que me enganchó de momento. Fue verle la cara primero a Kate Winslet y un par de minutos después a Kevin Spacey y Laura Linney y decir: “esto tiene buena pinta”. Y decidí quedarme a verla y olvidarme de la otra que tenía previsto ver.
Al principio parecía una historia más de tema carcelario, pena de muerte y demás, pero conforme se va desarrollando la trama te das cuenta de que es algo más. La propia vida de David Gale es apasionante en sí misma, aunque no estuviera en la cárcel a punto de ser ajusticiado. Desde luego contribuye mucho que lo interprete Spacey, uno de los actores más brillantes del panorama cinematográfico.
Alan Parker nos introduce magistralmente en el mundo de Gale, su trabajo como profesor en la Universidad, su compromiso como activista en contra de la pena de muerte, su relación con las mujeres (maravillosa Laura Linney), su alcoholismo y sus problemas familiares… y esa vida no te cuadra nada con la de un condenado a muerte. No es en absoluto la típica historia de individuo marginal que es carne de cañón desde que nace. Te preguntas cómo puede haber llegado ese hombre ahí y ese interrogante se convierte en el centro de la historia.
Y bueno, luego está Kate Winslet interpretando a la periodista que intenta averiguar la verdad, magnífica también. Es verdad que en esta parte del guión hay algunas trampillas pero es que están tan bien hechas que yo, por lo menos, las perdono. Lo del carrerón del final cuando se le avería el coche… en fin, lo voy a pasar porque la peli en general me encanta, pero vamos, es un cantazo. Suerte que me ha pillado benévola y por esa patochada no le voy a quitar el diez. Qué coño.
Al principio parecía una historia más de tema carcelario, pena de muerte y demás, pero conforme se va desarrollando la trama te das cuenta de que es algo más. La propia vida de David Gale es apasionante en sí misma, aunque no estuviera en la cárcel a punto de ser ajusticiado. Desde luego contribuye mucho que lo interprete Spacey, uno de los actores más brillantes del panorama cinematográfico.
Alan Parker nos introduce magistralmente en el mundo de Gale, su trabajo como profesor en la Universidad, su compromiso como activista en contra de la pena de muerte, su relación con las mujeres (maravillosa Laura Linney), su alcoholismo y sus problemas familiares… y esa vida no te cuadra nada con la de un condenado a muerte. No es en absoluto la típica historia de individuo marginal que es carne de cañón desde que nace. Te preguntas cómo puede haber llegado ese hombre ahí y ese interrogante se convierte en el centro de la historia.
Y bueno, luego está Kate Winslet interpretando a la periodista que intenta averiguar la verdad, magnífica también. Es verdad que en esta parte del guión hay algunas trampillas pero es que están tan bien hechas que yo, por lo menos, las perdono. Lo del carrerón del final cuando se le avería el coche… en fin, lo voy a pasar porque la peli en general me encanta, pero vamos, es un cantazo. Suerte que me ha pillado benévola y por esa patochada no le voy a quitar el diez. Qué coño.
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