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lunes, 17 de junio de 2019

Sully, by Clint Eastwood

En realidad los hechos que recrea Clint Eastwood en Sully en principio parecen bastante interesantes. La historia (real) del piloto que se enfrenta a una avería de los motores del avión y que realiza un amerizaje de emergencia en el río Hudson, salvando la vida de todos los pasajeros y la tripulación, creo que podría haber dado mucho juego.

No me explico cómo Eastwood con esa materia prima ha podido parir una película tan sosa, que atrapa tan poco al espectador.

O sí, me lo explico, porque sé exactamente lo que le falta a la peli y lo que le sobra.

LO QUE FALTA.

Falta lo principal: alma. Falta eso tan propio de las películas de catástrofes aéreas, sentir la angustia de los pasajeros, conocer sus historias, algo que nos haga ponernos en su lugar y compadecerlos. Saber quién los espera al otro lado, ponerles nombres y apellidos, no verlos como una masa informe que se resume en un número. Sully salva con su hazaña a X personas, de las cuales no sabemos nada, apenas una leve pincelada de alguna de ellas, no la suficiente para que sintamos el menor interés por lo que les pueda ocurrir.

LO QUE SOBRA.

Sobran referencias al pasado. Las retrospectivas resultan cansinas, innecesarias y soporíferas. No entiendo qué le importa al espectador cómo aprendió Sully a volar, la verdad.

Sobran llamadas de teléfono de Tom Hanks a su señora, interpretada por Laura Linney, sólo para decirle que está bien, que no se preocupe y que la quiere mucho. Por su parte, la única aportación del personaje de Linney es que por ella nos enteramos de que Sully tiene problemas económicos y que como pierda su trabajo se va a ver en serios aprietos.

Sobran las charlas insulsas de Hanks con su copiloto. Resulta asombroso que unas personas que han vivido una experiencia tan fuerte, tan traumática, tan al límite de la muerte, puedan tener esas conversaciones tan anodinas, poco interesantes y somníferas.

En definitiva, una historia que podía haber resultado apasionante, con un material de partida tan prometedor, se convierte en un film pesado, lento y mediocre. Ni siquiera el siempre eficaz Hanks consigue salvarse de la quema.  Una no deja de preguntarse cómo un tipo tan poco vital, que no parece tener un gramo de sangre en las venas, ha conseguido salvar su vida y las de un montón de personas más. De dónde pudo sacar la energía para hacerlo? Ni idea.

sábado, 27 de diciembre de 2014

Al encuentro de Mr. Banks, by John Lee Hancock

Walt Disney es un señor muy majo muy majo muy majo.

Pamela Travers es una señora muy bruja muy bruja muy bruja.

Mr. Disney es amable, educado, comprensivo y el mejor jefe del mundo.

Miss Travers es borde, caprichosa, mandona, estúpida y maleducada.

Mr. Disney quiere hacer una película basada en un libro de la bruja Travers.

Miss Travers no quiere que Disney haga una película basada en su libro.

La Mary Poppins de Mr. Disney es tan dulce, amable y comprensiva como él.

La Mary Poppins de Travers es tan borde, mandona y mala pécora como ella.

Así pues, qué vio Mr. Disney en Mary Poppins para desear llevarla al cine.

Así pues, qué vio Travers en la Mary Poppins de Disney para aceptar su oferta.

Cómo consigue Mr. Disney hacer comulgar con ruedas de molino a Travers.

Cómo consigue Miss Travers renunciar a su Mary Poppins por la de Mr. Disney.

Y cómo consigue John Lee Hancock que Disney me caiga tan fatalmente mal.

Y cómo consigue John Lee Hancock que Travers me caiga tan jodidamente bien.

En fin... Disney es Tom Hanks y, sí, indudablemente hace un gran papel.

Peeeero... Travers es Emma Thompson, que se merienda a Mr. Disney-Hanks.

En definitiva... la triste crónica de una rendición anunciada.

sábado, 30 de agosto de 2014

Capitán Phillips, by Paul Greengrass

Yo lo primero que me pregunté al terminar de ver esta película es cómo coño se atreven cuatro piratas somalíes medio analfabetos y muertos de hambre a secuestrar a un capitán de la marina mercante norteamericana, sabiendo cómo se las gasta esta gente, que por mucho menos te mandan al ejército al completo, incluidos cuerpos especiales como sus célebres SEALS.

Que digo yo que pudiendo secuestrar a cualquier pesquerillo español o griego o italiano, que te pagan el rescate los gobiernos en un pispás y todo lo más que te mandan es a un entusiasta negociador con un cursillo CCC de Psicología, qué hacen secuestrando barquitos USA, con lo que esta gente se mosquea cuando les tocan una mijilla las pelotas?

De todas formas lo mejor de la peli, supuestamente basada en hechos reales, es esa equilibradísima lucha entre los cuatro somalíes anoréxicos, hasta el culo de hierba y completamente zumbados, y esos fornidos cuerpos de élite americanos con sus imponentes barcos, sus aviones, sus helicópteros y su impresionante tecnología punta. Ahí Paul Greengrass ha estado fino.

Y lo mejor de todo ha sido enterarme después de que el personaje interpretado por Tom Hanks, el valiente capitán Phillips, ni existe ni ha existido jamás. Y que la tripulación al completo declaró en su día que la culpa del secuestro había sido de la negligente actuación del propio capitán ante la evidente amenaza pirata. Vamos, que como el 99% de las pelis basadas en hechos reales, lo verdaderamente real es como mucho un 1%. Y eso con suerte.

viernes, 20 de septiembre de 2013

Tienes un e-mail, by Nora Ephron

Estimada señora Nora Ephron:

Le envío este email para explicarle por qué su película es un truño.

Le daré 7 razones contundentes:.

1. Porque el email es una antigualla. Ahora nos enamoramos por guasap.

2. Porque Meg Ryan es aún más antigualla que el email, si es posible.

3. Porque aparte de antiguallas, esos emails son rancios y vomitivos.

4. Porque aparte de rancios y vomitivos, se repiten más que el ajo.

5. Porque Tom Hanks hace el papel más plasta de su vida.

6. Porque no hay páncreas capaz de metabolizar tanta glucosa.

7. Porque su película le encanta a casi todos los capullos que conozco.

Suya, Inma Ruiz de Julián.

sábado, 27 de julio de 2013

Tan fuerte, tan cerca, by Stephen Daldry

Los que leen mis críticas de vez en cuando saben que tengo una especial aversión hacia los niños actores y sus personajes. Es muuuuuy raro que a mí me guste un niño en una película y las pocas veces que ocurre lo grito a los cuatro vientos cual acontecimiento cercano a lo milagroso.

Pues bien, nunca, jamás, en todos los días de mi vida, había dado con un niño más insoportable, más repelente, más pejiguera, más asqueroso, más asesinable, más pessssssao, más capullo, más chillón, más tonnnnnnnto... Diosssss, qué cosa más insoportable de criatura, qué engendro, qué assssssco!!!!

Prometo que no exagero. Los que hayáis visto la película sabéis de lo que hablo. Pero para los que no la hayáis visto, doy unos cuantos detallitos creo que suficientemente ilustrativos. Hablo de un niño que dice cosas como:

- Obviamente

- Eso es una pregunta retórica

- Soy un patógeno con patas

- Mamá, te pasas la vida in absentia.

- Hablo de lugares de referencia histórica

- Eso es un oxímoron

- Has tenido una reacción histérica ante acontecimientos traumáticos

Lo prometo. Esas cosas dice el niño. Y luego está la pandereta, la puta pandereta. Porque el niño va a todas partes tocando una pandereta, para no ponerse nervioso. Como los de la tuna pero en niño. Dios mío, puede haber algo más terrorífico, deleznable y espantoso en este mundo?

Llega un momento en el que el ruídito de la pandereta se te mete en la cabeza y empiezas a delirar y a tener visiones. Entonces piensas que Tom Hanks no tuvo más remedio que morirse en la película para dejar de escuchar la puta pandereta. Y que Sandra Bullock tiene esa cara de alelada porque alguien desde pequeña la puteó tocando a todas horas una pandereta.

Y por último piensas que Stephen Daldry,  un gran director, un tipo que ha firmado auténticas obras maestras como "El lector", sólo ha podido rodar esta mamarrachada con niño de pesadilla porque... alguien lo torturó durante horas, días, semanas y meses con una puta pandereta. Lo cual sólo puede dar lugar a lo que ha dado: algo IN-SO-POR-TA-BLE.

lunes, 12 de noviembre de 2012

Náufrago, by Robert Zemeckis

La misma cosa no siempre significa lo mismo. Alguien puede decir "A mí me gusta la variedad sexual", y esto puede significar igualmente que le gusta hacer variedad de cosas con la misma persona o la misma cosa con distintas personas.

Pues con las historias de náufragos pasa igual. La variedad puede consistir en que pasen cosas distintas o que pasen las mismas a distintas personas. Es poco más o menos lo que pasa en “Náufrago”, que parece que estamos viendo la misma historia de siempre, sólo que en lugar de llamarse Crusoe el señor se llama Noland.

Las diferencias son muy pocas. Si acaso destaca la especial torpeza de Noland para hacer fuego. Ya ves tú, con que hubiese leído “El señor de las moscas”, por ejemplo, no habría tenido tantos problemas. El pobre Crusoe, al ser pionero, no tuvo esa oportunidad y se tuvo que buscar la vida a su bola.

También es interesante la novedad que aporta Zemeckis de que su náufrago reciba por vía marítima un kit de supervivencia en el que no faltan unos patines para hielo, un tutú o un balón, cosas utilísimas en una isla desierta con nada que le eches un poco de imaginación.

Otra diferencia es lo que contamina y lo que consume Noland con respecto a Crusoe. Nada más que con los cartones que recubren su kit ya está emporcando el idílico islote, en el que naturalmente no existen contenedores para cartón. Y luego que el tío en cuatro años se pule todos los recursos comestibles de la isla. Y eso que había cocos a punta pala cuando llegó, pero es que a ese ritmo de consumo tan poco sostenible, las reservas no dan para más.

Pero bueno, con toda la sensación de cochino plagio que una tiene viendo la peli, la verdad es que está entretenida y se deja ver… eso sí, mientras el tipo está en la isla. Otra cosa ya es lo que viene después, que sinceramente es un tostón; los últimos 45 minutos directamente sobran.

Y sí, no se puede negar que Tom Hanks hace un gran papel; no en vano se tira más de media película él solo. Y justo cuando aparecen los secundarios es cuando la historia pasa al nivel bodrio. Porque dime tú a mí qué pintaba el romance con Helen Hunt, directamente de coma diabético, en una historia de náufragos. Venga ya, hombre!

lunes, 16 de julio de 2012

Camino a la perdición, by Sam Mendes

La película tiene un arranque potente y muy prometedor. Vemos a un matón y su familia asistir al funeral de un “compi” de trabajo, compi que por supuesto no ha fallecido de muerte natural, como es de suponer. Su jefe, el capo que se lo ha cargado, organiza con todo lujo de detalles el funeral de su empleado, durante el cual vamos viendo la relación casi paterno-filial que mantiene con sus muchachos. Hasta ahí perfecto.

En esto que ocurre el suceso detonante de la tragedia: el hijo del capo, un niñato con pocas luces y aún menos escrúpulos, se carga a la esposa y al hijo pequeño del protagonista. Y a partir de ahí es cuando empieza el desbarre y no te puedes creer nada.

Tanto el prota, interpretado por Tom Hanks, como su otro hijo, se toman el asesinato, su posterior huída y su cambio radical de vida con una naturalidad y un desparpajo verdaderamente sorprendentes. Diríais que lloran? Pues un par de lagrimillas todo lo más que echa el nene por su madre y su hermano. Diríais que nombran para algo a los difuntos? Ni de casualidad, como si no hubiesen existido nunca.  Ellos se dedican a lo suyo, que es vengarse del capo, y ya en todo lo que queda de película, que es bastante, no dedican ni el menor recuerdo a los dos caídos. A su bola total.

En fin, partiendo de este despropósito ya qué queréis que os diga. Si los personajes no tienen alma ni evolucionan psicológicamente en función de los acontecimientos ni se les ve la menor reacción humana, todo el entramado falla.

Lo único que se salva es mi adorado Paul Newman, que aunque sale poco, cuando aparece se come la pantalla entera y eclipsa a todos los demás.

Por supuesto a Tom Hanks en el papel de matón arrepentido se lo merienda enterito; y hasta Jude Law aparece desdibujado, sin pizca de su carisma y encanto habituales. Muy probablemente porque los personajes son tan difusos y están tan mal definidos que difícilmente se podía haber hecho algo mejor.

jueves, 15 de diciembre de 2011

Forrest Gump, by Robert Zemeckis

Anoche estuve viendo la adaptación teatral de la obra de Animalario sobre Urtain y me llamó la atención de qué manera un individuo que prácticamente bordeaba la subnormalidad consiguió convertirse en un ídolo de masas en la España de los 70. Ahora, en la España del siglo XXI, tenemos a otro personaje borderline como Belén Esteban convertida igualmente en icono popular: la princesa del pueblo. Se ve que no hemos cambiado demasiado.

En fin, esta introducción viene a que tampoco es de extrañar que un personaje como Forrest Gump sea tan popular, guste tanto al público y haya dado a Robert Zemeckis unos cuantos Oscars que no le han debido de venir mal, supongo. Está claro que en este mundo gustan los tontos; mucha gente debe sentirse identificada con ellos y gozar con sus triunfos, tal vez porque en el fondo sueñen con que a ellos les pueda ocurrir lo mismo.

Tú estás viendo esta peli y eres tonto de remate y, para más desgracia tuya, lo sabes. Y entonces ves a Forrest Gump, que es un tonto integral pero gana guerras, y gana maratones, y es condecorado por el presidente, y además folla con una tía buenísima, y es un empresario de éxito, y en todo lo que hace el tío va con una flor en el culo, así que todo le sale de puta madre. Guay: la vida es bella y lo mejor es ser tontodelculo.

Pero esto ya lo sabíamos de siempre. No hay más que ver quiénes nos gobiernan, quiénes son nuestros jefes, quiénes dirigen nuestros ejércitos, quiénes triunfan en los medios...  En realidad la vida está llena de Forrest Gumps. Tal vez por eso todo el mundo adora a Forrest Gump.

jueves, 17 de marzo de 2011

Ladykillers, by Joel y Ethan Coen

No contenta con pegarme el tremendo palazo del otro día con Fargo, voy al día siguiente y repito con los Coen. Eso sí, aproveché una ausencia de mi contrario para no tener que volver a pasar por el trance de las miradas-rayo. Necesitaba reconciliarme con estos muchachos que tan buenos ratos me hicieron pasar con el grandísimo Lebowski.

El resultado es que me reconcilié a medias. Sí pero no. O no pero sí. No fue tan terriblemente lacerante como Fargo pero tampoco me dio la lebowskimanía. Llámalo indiferencia, nifunifá, nichichanilimoná... Llámalo X.

Como no he visto "El quinteto de la muerte", obra en la que se basa este remake, me voy a limitar a criticar lo que vi. Reconozco que a ratillos me reí, tiene sus puntos. Tom Hanks está estupendo en un papel muy distinto a los que nos tiene acostumbrados; y la abuelilla es un personaje genial, digno de pasar a los anales, peeeeero... me costó la misma vida entrar. La primera media hora me resultó soporífera total, y ya estaba a punto de rendirme y mandar a los Coen a los confines de mi cinefilia cuando, así de sopetón, empecé a ver la luz, a reirme y a disfrutar.

Luego la cosa transcurre de un modo muy irregular. Tiene momentos muy muy buenos pero a ratos se hace larguíiiiiiisima. Eso sí, tiene un buen final, y si consigues no sucumbir en el primer tercio puedes pasar un buen rato.

De todas formas, después de lo de Fargo necesito yo mucho más que esto para reconciliarme con los Coen. De momento digamos que estamos en ello.