4 SESIONES
Primera sesión: "Hola, me llamo Cheryl y soy su terapeuta sexual. No debe confundirme con una prostituta porque son dos trabajos diferentes. En esta sesión vamos a explorar sus zonas erógenas. Veamos, le gusta que le toque aquí? No? Vale, más a la izquierda, sí, aquí, vale, bien, qué tal aquí, no ahí no, vale. Veo que no tiene usted problemas de erección, estupendo. Bueno, se han pasado las dos horas, hasta la semana que viene. Le va bien el martes?"
Segunda sesión: "Hola, aquí estoy de nuevo. Hoy practicaremos el cunnilingus. Yo me colocaré encima de usted para que pueda observar detalladamente mi vagina y a continuación bajaré hasta que pueda usted operar adecuadamente con su lengua. Ya puede usted empezar. Cómo dice. Ah, que se ahoga. Perdone, tal vez no me he colocado del todo bien, así mejor. Vale, lo ha hecho usted bastante bien, el próximo día probaremos otra cosa. Le viene bien el jueves?"
Tercera sesión: "Hola, qué tal. Hoy practicaremos el coito. Usted no se mueva, que ya lo hago yo. Ah, es verdad, que no puede moverse. Vale, veo que la erección va bien. Ahora me subo, me coloco aquí y despacito voy bajando hasta que... oiga, no, si todavía no he metido nada. Bueno, vale, no se preocupe, es normal lo que le ha pasado. A ver si la semana que viene podemos culminar su formación."
Cuarta sesión: "Hola, cómo va eso. Está preparado para consumar el coito en esta sesión? Muy bien, procure no pensar mucho, a ver si aguanta un poco. Me coloco encima de usted y voy a ir bajando despacito, piense en otra cosa, vale, ahí estoy, ya ha entrado, muy bien, voy a intentar moverme un poquito, vale? Subo, bajo, sub... cómo dice? Que ya? Bueno, no se preocupe, el caso es que ha podido, aunque haya durado cuatro segundos, eso sería un record para muchos hombres. Que si yo me he corrido? Pues sinceramente... no. Caballero, yo no vengo aquí a correrme sino a instruirle a usted, no se confunda, oiga."
2 PREGUNTAS:
1. Cómo es posible que un señor, por muy tetrapléjico y virginal que sea, pueda excitarse con este tono de gélida asepsia erótica que utiliza la terapeuta durante todas las sesiones.
2. Por qué Ben Lewin elige para este papel a una actriz como Helen Hunt, que, desde mi punto de vista, es esencialmente emocional y totalmente antisexual.
Mostrando entradas con la etiqueta Hunt (Helen). Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Hunt (Helen). Mostrar todas las entradas
domingo, 16 de febrero de 2014
lunes, 12 de noviembre de 2012
Náufrago, by Robert Zemeckis
La misma cosa no siempre significa lo mismo. Alguien puede decir "A mí me gusta la variedad sexual", y esto puede significar igualmente que le gusta hacer variedad de cosas con la misma persona o la misma cosa con distintas personas.
Pues con las historias de náufragos pasa igual. La variedad puede consistir en que pasen cosas distintas o que pasen las mismas a distintas personas. Es poco más o menos lo que pasa en “Náufrago”, que parece que estamos viendo la misma historia de siempre, sólo que en lugar de llamarse Crusoe el señor se llama Noland.
Las diferencias son muy pocas. Si acaso destaca la especial torpeza de Noland para hacer fuego. Ya ves tú, con que hubiese leído “El señor de las moscas”, por ejemplo, no habría tenido tantos problemas. El pobre Crusoe, al ser pionero, no tuvo esa oportunidad y se tuvo que buscar la vida a su bola.
También es interesante la novedad que aporta Zemeckis de que su náufrago reciba por vía marítima un kit de supervivencia en el que no faltan unos patines para hielo, un tutú o un balón, cosas utilísimas en una isla desierta con nada que le eches un poco de imaginación.
Otra diferencia es lo que contamina y lo que consume Noland con respecto a Crusoe. Nada más que con los cartones que recubren su kit ya está emporcando el idílico islote, en el que naturalmente no existen contenedores para cartón. Y luego que el tío en cuatro años se pule todos los recursos comestibles de la isla. Y eso que había cocos a punta pala cuando llegó, pero es que a ese ritmo de consumo tan poco sostenible, las reservas no dan para más.
Pero bueno, con toda la sensación de cochino plagio que una tiene viendo la peli, la verdad es que está entretenida y se deja ver… eso sí, mientras el tipo está en la isla. Otra cosa ya es lo que viene después, que sinceramente es un tostón; los últimos 45 minutos directamente sobran.
Y sí, no se puede negar que Tom Hanks hace un gran papel; no en vano se tira más de media película él solo. Y justo cuando aparecen los secundarios es cuando la historia pasa al nivel bodrio. Porque dime tú a mí qué pintaba el romance con Helen Hunt, directamente de coma diabético, en una historia de náufragos. Venga ya, hombre!
Pues con las historias de náufragos pasa igual. La variedad puede consistir en que pasen cosas distintas o que pasen las mismas a distintas personas. Es poco más o menos lo que pasa en “Náufrago”, que parece que estamos viendo la misma historia de siempre, sólo que en lugar de llamarse Crusoe el señor se llama Noland.
Las diferencias son muy pocas. Si acaso destaca la especial torpeza de Noland para hacer fuego. Ya ves tú, con que hubiese leído “El señor de las moscas”, por ejemplo, no habría tenido tantos problemas. El pobre Crusoe, al ser pionero, no tuvo esa oportunidad y se tuvo que buscar la vida a su bola.
También es interesante la novedad que aporta Zemeckis de que su náufrago reciba por vía marítima un kit de supervivencia en el que no faltan unos patines para hielo, un tutú o un balón, cosas utilísimas en una isla desierta con nada que le eches un poco de imaginación.
Otra diferencia es lo que contamina y lo que consume Noland con respecto a Crusoe. Nada más que con los cartones que recubren su kit ya está emporcando el idílico islote, en el que naturalmente no existen contenedores para cartón. Y luego que el tío en cuatro años se pule todos los recursos comestibles de la isla. Y eso que había cocos a punta pala cuando llegó, pero es que a ese ritmo de consumo tan poco sostenible, las reservas no dan para más.
Pero bueno, con toda la sensación de cochino plagio que una tiene viendo la peli, la verdad es que está entretenida y se deja ver… eso sí, mientras el tipo está en la isla. Otra cosa ya es lo que viene después, que sinceramente es un tostón; los últimos 45 minutos directamente sobran.
Y sí, no se puede negar que Tom Hanks hace un gran papel; no en vano se tira más de media película él solo. Y justo cuando aparecen los secundarios es cuando la historia pasa al nivel bodrio. Porque dime tú a mí qué pintaba el romance con Helen Hunt, directamente de coma diabético, en una historia de náufragos. Venga ya, hombre!
Suscribirse a:
Entradas (Atom)