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sábado, 15 de septiembre de 2012
American beauty, by Sam Mendes
A dos manos me la casco
aunque sea un cuarentón.
Mientras pienso en un pibón,
pues mi esposa me da asco.
A la amiga de mi hija
me la quiero de follar
y la quiero de invitar
a que me coma la pija.
Mi niña me salió rara
y sale con un camello,
mas no porque sea bello,
pues es rarito de cara.
Mi esposa vende mansiones,
y se tira a un buen amigo.
pero yo siempre le digo:
"no me toques los cojones".
Y luego están mis vecinos.
Hay un camello pirado
y su padre aún más chalado.
Y dos maricas muy finos.
El camello me hace fotos,
y también fotografía
a una bolsa que se lía
a correr como las motos.
De todos soy el más cuerdo.
Aparte de echarme pajas
a cuenta de un par de rajas
de otros vicios no me acuerdo.
Como soy americano
me tengo que criticar
y tengo que aparentar
que soy un gran ser humano.
Ojalá fuera español
y no tuviera complejos
ni de cerca ni de lejos.
Feliz como un caracol.
Pero a ver, nací en los USA,
y Kevin Spacey soy,
y si llama Mendes voy
corriendo cual vil medusa.
Ay, Kevin, ven a mi casa,
que tengo una gran idea
y juro que no es de IKEA,
y tampoco es de la NASA.
Quiero ser ácido, amargo,
agrio, fuerte, corrosivo,
como el hombre primitivo,
pero amable sin embargo.
Americanos, temblad!
Os voy a dar mucha caña.
Haber nacido en España,
donde no existe maldad.
Y con este axioma acabo
y estos versos finiquito.
Si os han sabido a poquito,
lo siento, no tengo rabo
pa chupármelo un ratito.
lunes, 16 de julio de 2012
Camino a la perdición, by Sam Mendes
La película tiene un arranque potente y muy prometedor. Vemos a un matón y su familia asistir al funeral de un “compi” de trabajo, compi que por supuesto no ha fallecido de muerte natural, como es de suponer. Su jefe, el capo que se lo ha cargado, organiza con todo lujo de detalles el funeral de su empleado, durante el cual vamos viendo la relación casi paterno-filial que mantiene con sus muchachos. Hasta ahí perfecto.
En esto que ocurre el suceso detonante de la tragedia: el hijo del capo, un niñato con pocas luces y aún menos escrúpulos, se carga a la esposa y al hijo pequeño del protagonista. Y a partir de ahí es cuando empieza el desbarre y no te puedes creer nada.
Tanto el prota, interpretado por Tom Hanks, como su otro hijo, se toman el asesinato, su posterior huída y su cambio radical de vida con una naturalidad y un desparpajo verdaderamente sorprendentes. Diríais que lloran? Pues un par de lagrimillas todo lo más que echa el nene por su madre y su hermano. Diríais que nombran para algo a los difuntos? Ni de casualidad, como si no hubiesen existido nunca. Ellos se dedican a lo suyo, que es vengarse del capo, y ya en todo lo que queda de película, que es bastante, no dedican ni el menor recuerdo a los dos caídos. A su bola total.
En fin, partiendo de este despropósito ya qué queréis que os diga. Si los personajes no tienen alma ni evolucionan psicológicamente en función de los acontecimientos ni se les ve la menor reacción humana, todo el entramado falla.
Lo único que se salva es mi adorado Paul Newman, que aunque sale poco, cuando aparece se come la pantalla entera y eclipsa a todos los demás.
Por supuesto a Tom Hanks en el papel de matón arrepentido se lo merienda enterito; y hasta Jude Law aparece desdibujado, sin pizca de su carisma y encanto habituales. Muy probablemente porque los personajes son tan difusos y están tan mal definidos que difícilmente se podía haber hecho algo mejor.
Por supuesto a Tom Hanks en el papel de matón arrepentido se lo merienda enterito; y hasta Jude Law aparece desdibujado, sin pizca de su carisma y encanto habituales. Muy probablemente porque los personajes son tan difusos y están tan mal definidos que difícilmente se podía haber hecho algo mejor.
sábado, 19 de marzo de 2011
Un lugar donde quedarse, by Sam Mendes
Un buen sitio donde quedarse cuando no se sabe donde ir es sentado en la taza del water, Sam Mendes. Quietecito y a gustito, dejando pasar el tiempo tranquilamente.
Bueno, a ver si me he enterado. Esto va de una pareja que espera un niño y que se ponen a buscar un sitio ideal donde tenerlo y criarlo. Destacar a este respecto que la pareja anda allá por la treintena y por tanto se les presupone lo suficientemente adultos como para saber que no hay lugar ideal y que en todas partes cuecen habas.
Pues no, esta pareja no sabe nada de habas. Empiezan lo que cinematográficamente se ha dado en llamar un "viaje iniciático" (Aunque a esas edades hay ya poco que iniciar, para ser sinceros) y se recorren los USA de arriba abajo a la busca de ese paraíso para su criatura que, oh sorpresa, al final comprenden que estaba en el principio.
Y yo digo: alguien, pasados los 30, sigue creyendo en el paraíso? La gente no ve los noticiarios? No lee los periódicos? De dónde saca Sam Mendes a esta gente?
Sólo hay en el mundo un lugar donde quedarse; donde esté la gente que quieres. Y para ese viaje, hijos míos, no hacían falta tantas alforjas. Un uno de consolación y va que chuta. Mendes, eres un verdadero petardo. Y tus historias no se las cree ni tu abuela.
Bueno, a ver si me he enterado. Esto va de una pareja que espera un niño y que se ponen a buscar un sitio ideal donde tenerlo y criarlo. Destacar a este respecto que la pareja anda allá por la treintena y por tanto se les presupone lo suficientemente adultos como para saber que no hay lugar ideal y que en todas partes cuecen habas.
Pues no, esta pareja no sabe nada de habas. Empiezan lo que cinematográficamente se ha dado en llamar un "viaje iniciático" (Aunque a esas edades hay ya poco que iniciar, para ser sinceros) y se recorren los USA de arriba abajo a la busca de ese paraíso para su criatura que, oh sorpresa, al final comprenden que estaba en el principio.
Y yo digo: alguien, pasados los 30, sigue creyendo en el paraíso? La gente no ve los noticiarios? No lee los periódicos? De dónde saca Sam Mendes a esta gente?
Sólo hay en el mundo un lugar donde quedarse; donde esté la gente que quieres. Y para ese viaje, hijos míos, no hacían falta tantas alforjas. Un uno de consolación y va que chuta. Mendes, eres un verdadero petardo. Y tus historias no se las cree ni tu abuela.
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