jueves, 17 de marzo de 2011

Birdy, by Alan Parker

Si el maestro Hitchcock levantara la cabeza y viera que sus amenazantes pájaros en esta película se convierten en los buenos y que los malos son los que no tienen plumas, probablemente volvería espantado a su tumba. O no, tal vez le gustaría la idea del intercambio de papeles.

Los pájaros no sólo pueden ser un aterrador peligro plumífero; aquí son el mejor amigo del hombre. Por lo menos de un hombre, Birdy. Y frente a ellos todo lo realmente perverso: la guerra, la violencia, la soledad, la incomunicación y esa amenazadora sociedad siempre queriendo convertirnos en lo que no somos ni queremos ser.

Birdy es una historia de amistad pero también es una metáfora de todo eso. Él quiere ser un pájaro, no le interesan las personas. Las personas quieren que salga, baile, se divierta, folle, hable, vaya a la guerra... todos quieren algo de él, pero él sólo quiere volar. ¿No os suena un poco?

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