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sábado, 21 de agosto de 2021

Allen v. Farrow (Miniserie de TV), by Kirby Dick, Amy Ziering

1. Esta serie es básicamente el intento de crear un relato que se contraponga al de Woody Allen. Y es totalmente lícito. Farrow está en su derecho de hacerlo, pero que quede claro que todo lo que se va a exponer en él son testimonios completamente sesgados para perjudicar al director.  En este aspecto tengo que decir que los directores Ziering y Dick han hecho un excelente trabajo de manipulación documental.

Todo empieza con una serie de insinuaciones sobre el gusto de Allen por las jovencitas. Algo que no es un secreto para nadie. Sus películas están llenas de historias de hombres maduros que se sienten atraídos por chicas muy jóvenes. Lo cual, que se sepa, hoy por hoy no es un delito. Le pueden preguntar a Farrow, que se casó a los 21 años con Frank Sinatra, que a la sazón contaba con 51. 

Si ése es el principal argumento, lo que sale en las películas de Allen, que yo recuerde jamás ha salido una relación pederasta. Con chicas jóvenes muchas, con niñas ninguna. Demuestra eso algo? A mi entender no, ni para bien ni para mal. Lo que salga en sus películas no es una prueba incriminatoria contra nadie.

2. Otro punto importante. Allen jamás ha sido acusado de pederastia por nadie más. Los únicos hechos tuvieron lugar supuestamente en una casa llena de niños y de niñeras. Se conocen muchos casos de pederastas que sólo hayan abusado en su vida de un menor, estando rodeados de niños de todas las edades, razas y colores?

Que liarte con la hija veinteañera de tu mujer no es para darte palmas, eso es verdad. Pero de ahí a ser un pederasta va un gran trecho.

Allen y Soon-Yi llevan 25 años juntos. No fue un polvo, no fue un capricho, no fue esa abyecta relación que Farrow y sus amiguitas testigos pretenden.

3. La vida maravillosa que Farrow pretende que llevaba su familia ha sido desmentida por varios de sus hijos adoptivos, no sólo por Soon-Yi. También por Moses, su hijo psiquiatra, que ha avalado en varias ocasiones las tesis de la hija perdida. Para quien esté interesado he aquí una carta pública de Moses explicando los hechos. Una carta completamente demoledora para Farrow que invito a leer a quien esté interesado:

https://cinefilosoficial.com/2021/03/23/el-testimonio-de-moses-farrow-en-defensa-de-woody-allen/

Por no hablar de los tres hijos de Mia muertos, una por sobredosis y los otros por suicidio. Para ser una madre adoptiva tan ideal no parece que a algunos de sus hijos les hayan salido las cosas demasiado bien.

4. Woody contó en sus memorias todo lo vivido, Farrow cuenta su versión en este documental. Son relatos contrapuestos. 

A mí lo único que me vale es lo que la justicia ha determinado, y es que Allen nunca abusó de Dylan. Y que nadie me hable de poder, dinero o influencias porque el mayor productor de Hollywood está en la cárcel condenado a un montón de años por abusos. 

Es imposible que Allen tuviera más influencias que él.

5. Y por último, lo principal. Me da igual si eres fan o no de Woody Allen. La presunción de inocencia existe y hoy por hoy ante la justicia, tras haberse presentado cientos y cientos y cientos de documentos, ese hombre es inocente. No sólo no se ha logrado probar su culpabilidad sino que existen centenares de pruebas de que la auténtica víctima aquí podría haber sido él.

Malos tiempos para la verdad cuando es tan sencillo levantar un bulo, una calumnia, una injuria, y alimentarlos sin limites, pero para quien esté interesado todos esos documentos son a estas alturas de dominio público.

Aunque de todos ellos yo me quedaría sencillamente con el durísimo testimonio de Moses. Ahí está todo.

viernes, 29 de mayo de 2020

Día de lluvia en Nueva York, by Woody Allen

Querido Woody, no te lo tomes a mal. No eres tú, soy yo. Fijo.

Estoy segura de que tú sigues siendo igual de gracioso, divertido, ingenioso y sabio. Pero a mí en esta peli me has resultado aburrido, repetitivo, pesado y viejuno.

Y el papel de rubia tontorrona que antes interpretaron otras actrices para ti y que siempre me había hecho tanta gracia ahora me resulta cargante e insoportable. Lo de Elle Fanning sobrepasa todos los límites de mi paciencia, no quiero volver a ver una peli donde salga esta tía. Podría vomitar.

No podría soportar tampoco otra escena como la del protagonista que se encuentra por la calle a su amigo director de cine que le dice que se meta en un coche para grabar una escena de amor, que no tiene actor. Y ese beso repetido en mitad de un diálogo tan necio como soporífero entre los dos personajes es lo más repugnante que has rodado en la vida, exceptuando quizás el bodrio de "Vicky, Cristina, Barcelona".

No hay un solo chiste que me haya hecho gracia, si es que había algún chiste. Ni una sola reflexión que me haya hecho pensar. Ni una sola escena que me haya emocionado. Ni un solo plano que me haya parecido digno de recordar.

No creo que seas un viejo chocho como mucha gente piensa.Tus dos últimas películas me encantaron, prácticamente me las bebí.  Pero aquí es como si te hubiera abducido un imbécil que pretende imitarte pero sin el menor talento. Para colmo no hay un ápice de química entre los protagonistas, el reparto es horroroso, y aunque fuera bueno, es que el guión es una adormidera. No hay actor capaz de tirar de ese carro de palabrería hueca.

Ya te lo dije otra vez. Que no hace falta que sigas haciendo por huevos una peli al año. Que te has ganado más que de sobra una feliz jubilación. Que hagas pelis sólo cuando tengas realmente grandes ideas. Que estos truños sobran, que al final son una mancha innecesaria en tu brillante curriculum.

Pero bueno, que igual la peli es genial, oye, y soy yo. Puede que se me haya roto el amor de tanto usarte. Quizás debamos darnos un tiempo, no te parece?

lunes, 5 de marzo de 2018

Wonder Wheel, by Woody Allen

Veo esta película de Woody Allen con el temor de estar viendo quizás su último trabajo, su canto del cisne, y esto ha podido ser así sin él saberlo. Después de Wonder Wheel ha rodado otra película más pero en medio de esta oleada de puritanismo ejemplarizante que inunda el cine norteamericano las últimas noticias son que es probable que nunca vea la luz. Es algo que sinceramente nunca llegaré a comprender. Estamos hablando de un genio que ha sido juzgado y condenado, no por un tribunal, sino por una sociedad completamente enloquecida para la que la presunción de inocencia es un mero palabro que no significa absolutamente nada.

Independientemente de la inocencia o culpabilidad de Allen respecto a la acusación que pesa sobre él, a mí como espectadora lo que me interesa es su trabajo. No le pido que sea intachable moralmente, lo que no quiero es perderme una sola de sus películas, porque este hombre hace un cine que a mí me llega al alma y me provoca la risa y el llanto como el de ningún otro director. Y no concibo que ese talento pueda ser borrado de la faz de la tierra por una condena social sin ni siquiera haber pasado por un juicio justo ante un tribunal.

Si ésta ha sido la última película de Allen para mí sería una despedida a lo grande, con una tragedia de ésas en las que se plantean los grandes dilemas morales del ser humano.  Al más puro estilo de "Match Point" o "Delitos y faltas" pero con un tono mucho más teatral. De hecho es puro drama allenmaníaco.

La maravillosa interpretación de Kate Winslet como Ginny llena la pantalla. Su papel lo podría haber escrito perfectamente  Tennessee Williams, no tiene nada que envidiar a la Blanche de "Un tranvía llamado deseo", igual de desquiciada, igual de aterrorizada ante el triste espectáculo de su juventud perdida. Uno de esos personajes femeninos que Woody clava y que pasarán a la historia del cine, como su Jasmine o su Annie Hall.

Me quedo con la escena del monólogo final de Ginny ante el espejo. Sencillamente inolvidable.

Y en clave más ligera con la charla del amante socorrista con su amigo filósofo en la que intenta discernir cuáles son sus verdaderos sentimientos hacia Ginny y hacia su hijastra. Un auténtico pozo de sabiduría alleniana.

No sé lo que este hombre habrá hecho en su vida personal pero lo que es capaz de hacer en el cine es pura magia.

Y sólo por eso yo me rindo una vez más ante su talento y su genialidad. Bravissimo, maestro!

domingo, 11 de febrero de 2018

Toma el dinero y corre, by Woody Allen

Yo le recomendaría esta comedia, la primera de Woody Allen,  a toda esa gente que dice que no sabe qué tiene este tío.

Para mí el primer Allen siempre será el mejor, el más fresco, el más divertido, el más puro y el menos viciado. Y aunque en esta película comparte la autoría del guión con otro señor que se llama Mickey Rose, realmente no sé qué parte puede atribuírsele a este otro caballero porque es puro y duro Allen.

La peli cuenta la historia de Virgil Starkwell, el niño de las eternas gafas rotas que se vio abocado a la delincuencia ante su incapacidad para ninguna otra actividad profesional. Cualquiera de los gags podrían servir de cebo para el espectador poco allenmaníaco, desde sus desventuras con el violonchelo hasta las declaraciones ante la cámara de sus padres, disfrazados con gafas y bigote para no ser reconocidos, pero yo me voy a quedar con la escena del atraco al banco.

Virgil entra en una sucursal, le entrega una nota al empleado de la caja, y ocurre más o menos lo siguiente:

- Aquí pone  "Le estoy apuntando con un al volver, actúe con naturalidad"?

- No, pone  "Le estoy apuntando con un revólver, actúe con naturalidad".

- No se lee bien lo que pone.

- Mire, está muy claro. Pone "Le estoy apuntando con un revólver, actúe con naturalidad"

- Pues será porque usted lo dice pero yo leo...

- Oiga, quiere hacer el favor de obedecer?

- Espere, voy a preguntarle al compañero. Qué pone aquí?

- Pone "Le estoy apuntando con un revólver, atuce con naturalidad"

-  Atuce? Yo leo "actúe".

- No, no, pone "atuce".

- A ver qué dice el director. Oiga, señor, qué pone aquí?

- Pone  "Le estoy apuntando con un al volver, actúe con naturalidad"

- Pues yo leo "atuce"

- Qué va, pone clarísimamente "actúe".

- Bueno, lo que está claro es que revólver no pone.

- Oiga, les estoy diciendo que pone "Le estoy apuntando con un revólver, actúe con naturalidad"

Y así fue como Virgil Starkwell terminó yendo a la cárcel por defender a capa y espada su ortografía.

Esto, señoras y señores, es Woody Allen. Para mí el cómico más grande de todos los tiempos.

viernes, 12 de enero de 2018

Irrational man, by Woody Allen

Ayyyy Woody Woody, qué voy a hacer contigo?

Mira que te quiero y que te tengo ley. No hay fan más fiel ni cinéfila en el mundo que se lo haya pasado mejor contigo, palabrita. Pero todo tiene un límite, Woody.

Te puedo perdonar que repitas una y otra vez la misma película cambiando levemente los nombres de los personajes y un poco de la trama, porque si es buena no me importa verla mil veces.

Pero lo que no te perdono es que me aburras, que no me emociones, que tus diálogos estén vacíos, que tus personajes parloteen sin ton ni son, que ni te molestes en crear una atmósfera de intriga, que me dejes fría.

Ni siquiera Joaquin Phoenix, mi querido Joaquin, consigue salvar la película. Su personaje parece alelado todo el tiempo. No es que sea irracional, es que chochea. Me pasé toda la película con unas ganas locas de inflarle a hostias. Y a la tía ni te cuento. Qué dos loros!

Mi recomendación para todos los amantes del cine de Allen es que se salten esta película alegremente, que hagan como si no existiera, porque la verdad es que nunca debió existir.

Y tú, Woody, si no eres capaz de hacer una buena película al año no pasa nada; tienes ya más de 80, te lo podemos perdonar. Descansa, tómate un año sabático, jubílate, dale alguna alegría a Soon-Yi, llévatela de viaje, regálale flores, toca el clarinete... hay tantas cosas que puedes hacer.

Pero no la cagues más con bodrios como éste, por favor. Y deja también a Joaquin tranquilo, que le vas a arruinar la carrera. Hombre ya!

jueves, 9 de febrero de 2017

Café Society, by Woody Allen

Inconfundible Allen. Su jazz, su fotografía impecable, sus decorados maravillosos del Hollywood años 30... pero sobre todo sus guiones y sus historias. Hay un toque de magia en este hombre que lo hace reconocible siempre (O casi siempre, salvo algún que otro bache que se le puede perdonar por los buenos ratos que nos hace pasar con la mayoría de sus películas)

En esta ocasión vuelve a contarnos una historia de amor, pero de esos amores que molan porque nunca se realizan del todo, y por tanto nunca sufrirán el desgaste de la convivencia ni de la rutina ni del día a día que inexorablemente lleva a la indiferencia con respecto al otro. Este amor del que nos habla Allen es de ésos que se quedan congelados en el tiempo, en un instante álgido, cuando aún no había llegado la decadencia ni ningún signo que la avanzara... esos amores que permanecen intactos en el recuerdo y que por eso nunca mueren. Los verdaderos amores eternos, que no son los de los abuelillos esos que vemos juntitos en el brasero viendo la tele o paseando a su perrito, sino que son los que esos abuelitos tienen en la cabeza y con los que les gusta soñar cada noche, los que se quedaron en el camino pero que siguen haciendo latir los corazones al recordarlos.

Preciosa Kristen Stewart, hay que ver lo que ha ganado esta muchacha con los años, y con un buen director de actores, que eso sí que lo ha sido de toda la vida el amigo Woody. Me falla la química con Eisenberg, que no me agrada demasiado porque carece del carisma que se le presupone al personaje. Pero a estas alturas eso es lo de menos porque lo que importa es ese amor que mantiene unidos en la distancia a los protagonistas, que se mantiene al margen de sus respectivas vidas pero que está siempre muy presente en su interior. Algo que hace que brille el mundo para ellos a pesar de la monotonía, la sordidez o la fealdad que a menudo les rodea.

Y cuando termina la película, como casi siempre pasa con Allen, a ritmo de un magnífico jazz se nos va dibujando una sonrisita un poco tontuna en la cara.

Es lo grande que tiene el cine, que consigue desplazarte en el tiempo y en el espacio y hacer que entres en otras vidas y en otras historias y que sufras y goces con los personajes como si fueran tus propias criaturas. Y en esta historia no podemos dejar de sentir esa nostalgia tan vívida que se refleja en los rostros de Stewart y Eisenberg cuando cada uno piensa en el otro. La magia del amor. Bien, Woody.

lunes, 4 de enero de 2016

Delitos y faltas, by Woody Allen

Creo que Woody Allen es el único director que conozco que sabe plantear complicados conflictos filosóficos y morales sin resultar un plasta y un pelmazo. Más bien al revés, es un tío que hace pensar, y mucho, pero que a la vez divierte como el que más.

En esta ocasión trata dos temas simultáneos: el de la conciencia humana y el sentimiento de culpa consiguiente, y el de la justicia natural. Y lo hace mezclando magistralmente ese punto cómico suyo tan personal con ese otro sentimiento trágico que también es inherente a su filosofía vital. Este tío es la hostia; se pasa la vida atormentándose con todo tipo de planteamientos éticos de dudosa resolución pero se lo pasa pipa el cabrón mientras lo hace, y además nos invita a los demás a chotearnos de la vida con él.

La película en el fondo es terriblemente pesimista. La conclusión es que, salvo que creas a pies juntillas en ese dios justo y vengador en el que creen las personas religiosas, lo cual es francamente difícil a poco que uses la cabeza, el único castigo real que sabemos que existe para los delitos y las faltas que no son descubiertos, es la conciencia del individuo. Y es la puritita verdad: si matas a alguien y lo haces lo suficientemente bien como para que no te pillen, lo único que te puede joder la vida es tu sentimiento de culpa. Pero si consigues superarlo y aguantar la presión sin delatarte es muy posible que salgas victorioso y además los problemas que te llevaron al asesinato se habrán resuelto y tú serás mucho más feliz.

Y esto es así, nos guste o no. La justicia natural no existe. Los malvados pueden irse de este mundo tan ricamente sin haber pagado por sus culpas y morir tranquilamente de viejos en sus camas calentitas rodeados de sus familias. Y las personas buenas pueden tener vidas terribles y padecer todo tipo de penalidades y desgracias sin que ningún mecanismo compensatorio les premie por su bondad. Y esta es la base de todas las religiones, hacer creer a sus adeptos que aunque en este mundo no exista esa justicia sí la habrá en otro mundo mucho más feliz. Y claro, como consuela bastante la gente se apunta. Pero si te resistes a creer en gilipolleces de esas tienes que concluir en que la vida es una puta mierda, que es básicamente lo que piensa Allen. Eso sí, el tío sabe descojonarse bien de esa mierda.

Impagables las reflexiones finales sobre la impunidad de Martin Landau, por cierto magnífico en su papel de hombre atormentado por la culpa. Ese diálogo magistral entre su personaje y el de Allen debería figurar en todas las antologías del cine, y también en todos los libros de Filosofía.

Fantástica también Anjelica Huston con ese personaje de amante incordio que hay que eliminar y que más tarde retomaría Scarlett Johansson en Match Point con idéntica lucidez. Lo peor, como siempre, Mia Farrow en el monopapel de chica tontorrona, pavisosa, frágil e incomprensiblemente exitosa con el que su entonces marido la inmortalizó en muchas de sus películas. No lo puedo evitar, le tengo una manía que me supera. Salvo en "La rosa púrpura del Cairo", donde el personaje viene dado e incluso obligado por la historia, en las demás la mataría.

lunes, 14 de diciembre de 2015

La rosa púrpura del Cairo, by Woody Allen

Para mí, la mejor película del gran Allen. Todo en ella es brillo, ingenio, lucidez y magia.

El gran canto de amor al cine que solo un genio puede concebir.

MIS ESCENAS ESTELARES

1. Por supuesto, Tom el explorador saliendo de la pantalla.

2. Los actores discutiendo con el propietario del cine.

3. El público discutiendo con los actores.

4. El encuentro entre el actor y su personaje.

5. Cecilia explicando por señas a Tom qué es un embarazo.

6. La cara de Mia Farrow al final.

MIS DIÁLOGOS FAVORITOS

1. Cómo puede un actor haber salido de la pantalla? Nunca antes había ocurrido.

Que no hubiera ocurrido antes no significa que no pueda ocurrir.

2. Y el fundido en negro?

Qué fundido en negro?

En mi mundo cuando nos besamos aparece el fundido en negro y entonces hacemos el amor.

Aquí se hace el amor sin fundido en negro.

3. Cecilia, él no es real.

Pero es perfecto.

Pero no es real.

Un momento! Puedo aprender a a ser real.

4. Cecilia, soy valiente, viril, cariñoso, y además beso muy bien.

Pero no eres real.

................................................................................................................................................

Estos son mis favoritos pero hay muchos más. En realidad son todos. Es genial de principio a fin.

Y la historia real de Allen y Farrow terminaría como el culo pero la declaración de amor que él le hace en esta película no tiene parangón posible.

Sobre todo esa Mia preciosa de la escena final mirando absorta en el cine a Fred Astaire y Ginger Rogers bailando "Cheek to cheek".

Heaven, I'm in heaven...

viernes, 28 de agosto de 2015

Magia a la luz de la luna, by Woody Allen

Estoy totalmente de acuerdo con los que piensan que hay un Allen mayor y un Allen menor. Yo a esta clasificación básica añadiria un Allen mierda, que sería el de "Vicky Cristina Barcelona". Con lo que no estoy de acuerdo es con meter "Magia a la luz de la luna" en los Allen menores.

Para mí un Allen menor sería, por ejemplo, "Conocerás al hombre de tus sueños", mera repetición mediocre de lo ya antes visto y requetevisto en el director. Pero esta película no es en absoluto nada de eso.

Claro que trata temas recurrentes (imposible no hacerlo entre sus tropecientas pelis y sus chiquicientas obsesiones) y puede que no llegue a la genialidad de "Blue Jasmine", su obra inmediatamente anterior, pero ya quisiera más de uno y más de dos de los directores estrella del momento ser capaz de rodar algo así.

El problema de este hombre es que de vez en cuando se pone el listón tan altísimo que a la gente le decepciona cualquier cosa que baje un milímetro de la excelencia.  Y eso es una putada.

No estoy para nada de acuerdo con los que piensan que se premian sus películas por parte de los críticos por ser quien es. Más bien creo que se las castiga, porque todo el mundo espera tanto que en absoluto son tan benévolos con él como lo serían si, por ejemplo, esas mismas películas fueran de otro director.

Si esto lo hubiera rodado una joven promesa lo estarían poniendo por las nubes, habría ganado 19 Oscars y pasaría al universo de los clásicos de la comedia romántica fijo. Pero no, es una peli de Woody Allen, y no puede formar parte de los clásicos porque él ya forma parte de los clásicos con otras muchas películas anteriores a ésta.

Y nadie puede tacharme de ceguera por mi obvia veneración hacia el chiquitín, porque cuando toca ponerlo a parir y despotricar no se me caen los anillos. Pero hoy no toca. Hoy toca volver a flipar, a admirar esos diálogos brillantes (inconmensurable el que mantiene el personaje de Colin Firth con su tía, la inteligencia, la finura y la elegancia con las que ella se ríe de él y le hace ver que se ha enamorado; puro Howard Hawks), a sonreír tontamente con un final lleno de encanto y con la inevitable música de siempre que acompaña a los créditos de sus películas.

Y una vez más esos personajes inolvidables. Qué preciosa Emma Stone, esa medium que sólo quiere aspirar a una vida mejor y que tiene la desgracia o la buena suerte, según se mire, de enamorarse por el camino. Y qué decir de Colin Firth, al que adoro, que da vida a ese personaje paradigmático del director, el del hombre racional cien por cien, que no cree en nada que se salga de lo puramente científico, pero que termina inevitablemente sucumbiendo a la magia del amor.

En fin, yo me vuelvo a rendir ante este hombre. Si es una obra mayor o menor es cuestión de gustos y de análisis más o menos sesudos, que, por cierto, discrepan bastante entre sí. Yo sé que es único y que su sello personal está en esta entrega como en la que más. Y que para mí ésta no tiene nada que envidiar a algunas de sus obras más emblemáticas y celebradas por la crítica. Una vez más me quito el sombrero y celebro la genialidad de este señor que me ha hecho pasar algunos de los mejores ratos de mi vida. Gracias, Woody.

jueves, 19 de febrero de 2015

El sueño de Cassandra, by Woody Allen

Confieso que me cuesta decidir si me gusta más el Allen cachondo o el Allen trágico porque si bien comparto por completo el sentido del humor del cineasta no dejo de compartir igualmente su sentimiento trágico de la vida.

Yo pienso exactamente igual que él, que el ser humano es egoísta, malvado e irredimible, y que lo único que nos salva es que la civilización nos ha obligado a crear leyes, normas de convivencia y un código ético que nos permite enfrentarnos con mayor o menor fortuna a nuestra naturaleza depredadora. Pero vamos, que las hemos creado mismamente por nuestra propia supervivencia como especie, para no destruirnos, no porque seamos la hostia de buenos.

Esta película, como "Match Point" y algunas más de nuestro inquieto geniecillo, abunda en esa idea. Hay una serie de conceptos clave que son fijos en la filmografía trágica de Allen y que básicamente se podrían resumir en los siguientes puntos:

1. Somos capaces de todo o de casi todo por la supervivencia.

2. Cuando se cruza una línea determinada ya no hay límites.

3. La única forma de conseguir el éxito es pisotear sin piedad al contrincante.

4. La moral es algo completamente relativo, todo es según cómo lo plantees.

5. Todo el mundo tiene un precio.

Fijaos bien; con estos cinco principios básicos todo lo que ocurre en el mundo queda perfectamente explicado: el hambre, la corrupción, la desigualdad, la pobreza, las religiones, la violencia... Y es que es tan simple como eso: Homo homini lupus est, el hombre es un lobo para el hombre. Lo dijo primero Plauto, lo repitió Hobbes y ahora yo lo confirmo rotundamente.

Por eso esta historia llevaba todas las papeletas para gustarme, para encantarme y para hacerme gritar "Chapeau!!!" una vez más a mi director favorito. Por eso y porque encima el muy cabrón ha contratado a dos de mis actores fetiche, que además bordan sus personajes tanto uno como el otro. Y ahí me rindo totalmente a ese atormentado Colin Farrell en atroz enfrentamiento bíblico contra su calculador hermano Ewan McGregor. Qué pedazo de Caín y qué pedazo de Abel, señores.

Entonces, dónde está el fallo?  Pues simple y llanamente en un final que destroza todas mis expectativas. Para mí uno de los peores finales, de los más chapuceros, de los menos currados del universo Allen. Y como no puedo destriparlo porque sería una putada, simplemente lo dejo aquí. Quien quiera saber por qué me ha decepcionado tanto el desenlace, que vea la película y tome su propia decisión.

miércoles, 7 de enero de 2015

Aprendiz de gigolo (Fading gigolo), by John Turturro

Por qué Turturro escribe un guión que podría escribir Woody Allen.

Por qué Turturro cuela la misma banda sonora que colaría Woody Allen.

Por qué Turturro filma la Nueva York que ya ha filmado Woody Allen.

Por qué Turturro da a Vanessa Paradis el papel que le daría Woody Allen.

Por qué Turturro da a Woody Allen el papel que se daría Woody Allen.

Por qué Turturro crea personajes que podría crear Woody Allen.

Por qué Turturro parece una burda mala copia de Woody Allen.

viernes, 16 de mayo de 2014

Match Point, by Woody Allen

PRIMER SET: AMBICIÓN

Aspiraciones. Esperanzas. Contactos. Amor. Familia. Boda. Negocios. Hogar. Rutina. La Traviata.

El protagonista lo tiene claro: quiere ser alguien y está al acecho de cualquier oportunidad. Buen saque del azar, pero aunque consigue un par de juegos, es la ambición la que se lleva la palma y gana el primer set. 6-2.

SEGUNDO SET: SEXO.

Deseo. Cortejo. Copas. Miradas. Los labios de Scarlett Johansson. Sensualidad. Tentación. Lluvia. Campo. Humedad. Camisas mojadas. Amantes. Pasión. Locura. Obsesión. Clandestinidad.

Aparece el sexo y con él la ambición pierde fuerza, se relaja. El protagonista sobrevive a esta fase de pura potra, una suerte prodigiosa le acompaña y, a pesar de su obsesión enfermiza, consigue salir intacto del lío amoroso. Gana el azar su primer set. 4-6

TERCER SET: CRIMEN.

Cansancio. Desamor. Amenazas. Miedo. Desesperación. Insomnio. Peligro. Armas. Plan. Crimen. Sospechas. Pruebas. Investigación. Interrogatorios. Una furtiva lágrima.

La ambición se crece. Hay peligro de perderlo todo y hay que impedirlo a toda costa. Se aparta la conciencia a un lado y se actúa. La ambición empuja fuerte pero es la buena fortuna, que juega a favor, la que gana la partida, eso sí, por los pelos. 5-6.

CUARTO SET: AZAR.

Un anillo. Un drogadicto. Un robo. Otro crimen.

El azar definitivamente gana el partido. Allen lo apuesta todo por él. El protagonista tiene la suerte de su lado y eso es lo que le salva. Match Point. 

martes, 29 de abril de 2014

Blue Jasmine, by Woody Allen

Para escribir mi crítica número 1.000 quería una gran película.

Una película redonda, perfecta. Algo como... "Blue Jasmine".

Porque Blue Jasmine es un compendio de todo lo que me gusta del cine.

Porque no le falta nada, porque lo tiene todo:

1. El sentimiento trágico de la vida, como "Match Point"

2. El sentimiento tragicómico de la vida, como "Melissa y Melissa"

3. El personaje femenino clave, como "Annie Hall"

4. El puro azar que mueve el mundo, como "Delitos y faltas"

5. La fina crítica social a los ricos fatuos, como "Granujas de medio pelo"

6. La elegancia formal, como "Midnight in Paris"

7. El profundo desencanto de la vida, como "Maridos y mujeres"

8. La visión satírica de la pareja, como "Si la cosa funciona"

9. Los agudos diálogos llenos de matices, como "Delitos y faltas"

10. Los eternos enredos filiales femeninos, como "Hannah y sus hermanas"

11. El canto de amor a una gran ciudad, como "Manhattan"

12. Y lo mejor, no tiene absolutamente nada de "Vicky, Cristina, Barcelona".

Por si fuera poco, tiene a Cate Blanchett en el mejor papel de su vida.

Y es de Woody Allen, el tipo con el que mejor me lo he pasado en el cine.

miércoles, 7 de agosto de 2013

Melinda y Melinda, by Woody Allen

Melinda tragedia es triste y neurótica. Mujer fatal siempre con problemas.

Melinda comedia es triste y neurótica. Pero tiene alma de superviviente.

Melinda tragedia siempre se enamora del hombre equivocado.

Melinda comedia siempre escarmienta cuando se equivoca.

Melinda tragedia es el Allen de "Match Point" o de "Maridos y mujeres".

Melinda comedia es el Allen de "Desmontando a Harry" o "Poderosa Afrodita".

Melinda tragedia está diseñada para no ser nunca feliz.

Melinda comedia está diseñada para terminar siendo feliz.

Sí, todos sabemos que la vida es un mix de tragedia y comedia pero sólo a Woody Allen se le ocurriría inventarse a dos Melindas y enfrentarlas de esta manera.

Uno de sus guiones más originales y desde luego el más tragicómico. Aunque esta estructura dual ya la experimentó en "Hannah y sus hermanas" creo que aquí está más conseguida. Y tiene la ventaja de que no está Mia Farrow.

Con quién me quedo, con el Allen trágico o con el cómico, con Melinda tragedia o con Melinda comedia. Pues no sé, es como elegir entre yo y mis circunstancias. Imposible.

domingo, 21 de julio de 2013

A Roma con amor, by Woody Allen

Si en algo es especialista nuestro inefable Woody es en la creación de caracteres inolvidables. De hecho incluso alguna de sus películas ha pasado a la historia por el nombre de su protagonista, y no me hagáis decir cuál, que seguro que lo sabéis. Pues bien, en esta ocasión mi director favorito se ha esmerado en crear una serie de personajes esperpénticos que son, con diferencia, lo mejor de la película. Paso a hacer un breve catálogo de los más emblemáticos :

El europijo. Es el yerno con el que sueña cualquier neoyorkino con pretensiones de grandeza intelectual: "No quieres que nuestra pequeña se case con un europijo"? Se le reconoce por la gomina y por su discurso europeísta, antiamericano y neoprogre. Probablemente es el yerno con el que sueña el propio Allen.

El creativo de performances. El tipico productor que se dedica a financiar ruinosos espectáculos de vanguardia. Nuestro performer es amante de la ópera y en su curriculum hay genialidades como un Rigoletto con los personajes vestidos de ratas o una Tosca dentro de una cabina telefónica. Podéis haceros una vaga idea.

El alterego de Woody. Aquí es un arquitecto que encuentra supersexis a las tías neuróticas, complicadas, frágiles... Es muy fácil de reconocer porque babea constantemente cuando las tías sueltan chorradas y actúan como epilépticas o catalépticas. Muy ingeniosa y muy alleniana la bifurcación de este personaje, de joven y de mayor, e impagable la presencia de Alec Baldwin como el Allen mayor y sabio que hace de Pepito Grillo del Allen joven e inexperto.

El enterrador que canta ópera bajo la ducha. Este personaje sin agua es un vulgar enterrador pero en cuanto empieza a enjabonarse canta como los ángeles y te borda el Nessum dorma. La única forma de hacer negocio con él es sacarlo al escenario siempre bajo un chorro de agua y con una esponja en la mano. Es fácil reconocerse en él, quién no ha cantado alguna vez bajo la ducha "La donna e mobile"

La actriz que se sabe un verso de cada poeta para impresionar a los jóvenes impresionables. No sé, pero este personaje me recuerda a alguien. A ver, una adivinanza: actriz frágil, neurótica, con tendencia a la catalepsia. Voy a más: rubia, con ricitos, siempre hace papeles de tontorrona ingenua que no se entera de casi nada. En definitiva, el tipo de mujer de la que se enamora locamente nuestro genial director, a la que convierte en musa indiscutible y con la que luego termina como el culo. Veeeenga, es muy fácil.

El señor que se hace famoso de repente. Éste sale un día a la calle y los medios le empiezan a acosar sin motivo ninguno. Es un personaje típicamente buñuelista, como aquéllos de "El ángel exterminador" que no podían salir de la habitación. La celebridad súbita.  Lo mejor, las preguntas de la prensa: "Qué ha comido usted hoy", "Cómo le gustan las tostadas", "A qué hora se afeitó", "Qué prefiere, carne o pescado".

La prostituta zafia y vulgar que milagrosamente tiene una legión de clientes millonarios.  Es el único personaje que sobra en la historia, que no aporta nada y que ni siquiera resulta gracioso. Y si ya os digo que la interpreta nuestra querida Pe con su habitual "naturalidad"... supongo que no hará falta que diga más nada.

Para terminar, la mejor frase de la película, en mi opinión. Se la dice Alec Baldwin (recordemos, el alter ego viejo y sabio de Allen) al joven arquitecto que un día fue: "ufff, por poco; si te descuidas terminas adoptando a un montón de niños birmanos". Hijoputa, cómo se sabe reir de sí mismo. Muy probablemente ésta sea la más autobiográfica de todas sus películas; de hecho hay por ahí una actriz rubia, multimadre adoptiva y especializada en papeles de ingenua que no debe estar demasiado contenta.

domingo, 7 de julio de 2013

Un final made in Hollywood, by Woody Allen


"Me dices que has dirigido toda la película totalmente ciego?"

"Nunca tendrías un tumor aunque quisieras; te falta madurez."

"Pregunta sindical: puede una técnica de montaje casarse con uno de sonido?"

"Papá, me he cambiado de nombre. Ahora me llamo Mugre X."

"Tu película es un éxito en Francia. Gracias a Dios existen los franceses."

"Estás guapísima. Todos los maridos deberían pasar un tiempo ciegos."

"Cómo mejoraría esta película. Quemándola."

jueves, 28 de marzo de 2013

Dias de radio, by Woody Allen

LA RADIO. Woody Allen rinde un sentido homenaje al mundo de la radio: estupenda música de los 40, momentos históricos como la famosa retransmisión de La guerra de los Mundos, entrevistas, seriales, concursos, noticias impactantes (el ataque a Pearl Harbour)... A los amantes del medio les gustará aunque a ratos se hace un poco pesada porque abusa de la dispersión y el batiburrillo.

LA FAMILIA. Un homenaje también a la familia. En este caso un caótico núcleo en el que caben en la misma casa abuelos, padres, tíos, una prima, y el personaje clave, la tía Bea, la eterna solterona en busca del amor perfecto y sin fisuras. Sus incontables fracasos amorosos y sus incombustibles esperanzas la convierten en el personaje más entrañable. Dianne Wiest estupenda, como siempre.

LAS MUJERES. La manía de Allen de meter con calzador a sus mujeres en las películas! El personaje de Mia Farrow, planteado como una especie de nexo de unión, no aporta nada y su historia resulta incluso aburrida. Y aparte es que ella como actriz es insufrible; siempre con el mismo registro: tonta, supertonta o megatontísima. Uffff, qué jartura de tías!!!!! Menos mal que la china no es actriz.

domingo, 6 de enero de 2013

Zelig, by Woody Allen

Para mí Zelig es la esencia de Woody Allen. Sin ser una obra característica de su cine; más bien al contrario, siendo una rara avis, en Zelig está todo lo que significa Allen. Es él, sólo él y nada más que él.

Está su increíble genio creativo, su originalidad, su valentía, su pasión por el riesgo, la redondez de sus guiones, la perfecta dirección de actores..., y ese humor personalísimo que tantos han intentado imitar y que ha creado escuela.

Leonard Zelig es uno de los personajes más completos y trabajados de Allen. Toda la trama gira en torno a este peculiar sujeto que se adapta constantemente a cualquier medio como si de un camaleón humano se tratara.

La historia de Zelig es divertida, original, sólo posible en una mente tan calenturienta como perversa. De alguna forma todos somos Zelig porque todos escondemos nuestro verdadero yo para camuflarnos entre la masa y ser aceptados, pero Leonard lo lleva hasta sus últimas consecuencias; tanto se adapta que su personalidad real desaparece.

No interesan en absoluto el resto de los personajes; curiosamente el camaleón se los come a todos. Zelig se nutre de los demás tanto que los anula, los abduce y los vuelve invisibles. A poco que miremos seguro que casi todos reconocemos algún Zelig a nuestro alrededor. Sabes ya cuál es el tuyo?

Hannah y sus hermanas, by Woody Allen

La acción transcurre entre 3 días de Acción de Gracias consecutivos. 3 días que significan 3 años en las vidas de 3 hermanas. Arranca con la crisis del matrimonio de Hannah,  cuando su marido, interpretado por un Michael Caine enorrrrrrrme, se enamora de una de sus hermanas.

La película tiene una estructura dual, a base de capítulos alternos: unos, los dramáticos, con las hermanas de protagonistas, que se alternan con otros capítulos cómicos, en los que Woody Allen es rey y señor absoluto (sus neuras, su hipocondria, su búsqueda de la religión verdadera, etc., bueno, ya sabéis). Creo que éste es un fenómeno único en la filmografía alleniana porque no recuerdo ninguna otra de sus películas que esté articulada de esta manera, plan una de cal y otra de arena.

Para mí es uno de los filmes más completos del director. Esa alternancia entre lo dramático y lo cómico hace que no podamos encasillarlo ni en una tipología ni en otra. Es un híbrido puro, valga la paradoja. Porque es cierto que en muchas de las películas dramáticas de Allen hay puntos de humor y en casi todas las comedias hay cierto trasfondo trágico-filosófico, pero ninguna otra está planteada así, como un equilibrio de fuerzas.

A mí lo que me falla es Mia Farrow. Reconozco que esta mujer siempre me parece un poco tontorrona en todas las películas, pero mucho más en las de su ex-marido. No sé si es que realmente es así o es muy buena actriz y consigue aparentarlo o es que Woody le saca su lado más memo,  pero el caso es que siempre tiene una mirada así como alelada. Su monopapel en todas las películas que hizo con Allen es el de una tía más pallá que pacá que no se entera de casi nada pero que curiosamente está en medio de todos los fregados.

Para mí ésta sería una película perfecta sin Mia Farrow. No sé, se supone que interpreta a la hermana fuerte, segura de sí misma, equilibrada... Es todo lo contrario de lo que sugiere Farrow.

Pero claro, este hombre es carne de musas, y por aquella época ella era su inspiración carnal y espiritual y había que meterla en todos los proyectos aunque fuera con calzador. Y además de prota. Pero cuando no pega, pues no pega, qué quieres que te diga. En esto del cine no hay nada peor que un director encoñao.

Woody, Woody, que te pierden las mujeres.

Annie Hall, by Woody Allen

5 de enero, noche de Reyes, Córdoba (Spain). Ante la duda de que los Magos de Oriente (que ahora resulta que son andaluces, toma ya), me traigan algo con sustancia, decido hacerme yo un autorregalito preventivo. Y qué mejor que una sesión doble del maestro Allen? Pero en plan revisionista, nada de contemplaciones. Con auténtica mirada crítica y, pese a mi amor por Woody,  objetividad sin paliativos.

Así pues mientras el país entero recorre las frías calles en pos de la cabalgata real y recibe sus proyectiles letales en forma de caramelazos, yo me preparo para mi propio caramelito.

Empezamos con la mítica Annie Hall. Boli y libreta en mano (sí, soy una clásica, qué passssa) me dispongo a recoger para la posteridad mis impresiones.

Pues bien, hace muchos años que vi esta película y desde entonces hasta ahora he visto muchísimas más de su director. Y en comparación con algunas de ellas, tengo que decir con todo el dolor de mi corazón que Annie Hall me parece un coñazo.

La historia es más o menos la misma de otras pelis de Allen: el proceso de deterioro natural de una relación de pareja. Pero ocurre en un intervalo tan corto de tiempo que resulta tremendamente artificial. Desde que Annie y Alvy se conocen y se enamoran hasta que empieza a fallar el sexo y, por tanto, la relación, prácticamente no pasa nada de tiempo. Por los datos que se dan en la película, no llegan ni a los 3 años de margen que los científicos más pesimistas le conceden a la fase de enamoramiento y encoñe mutuo.

Además esta misma temática está mucho más conseguida en obras como "Maridos y mujeres" o en la brillante "Delitos y faltas". Y creo que es porque estas últimas son obras corales, en las que la relación de los protagonistas principales está en un contexto laboral, social y familiar que es casi tan apasionante como la propia relación amorosa.

Sin embargo en Annie Hall todo se reduce a planos de Allen y Keaton, diálogos de Allen y Keaton, miradas de Allen y Keaton, tics nerviosos de Allen y Keaton. Todo lo más Tony Roberts en contadas escenas mete algo de baza, pero como de refilón, casi por hacerle al muchacho el favor.

Y ese tipo de tête à tête', que a directores como Bergman se le dan de perlas, en mi opinión a Allen le quedan flojitos, desmadejados y sin sustancia. Y hasta los chistes parecen fuera de lugar o sencillamente metidos con calzador.

Lo mejor, la reflexión final:

- Mi hermano está loco, cree que es una gallina.

- Y por qué no lo metes en un manicomio?

- Qué dices? Necesito los huevos.

Pues algo así ocurre con las relaciones humanas; son totalmente irracionales, locas y absurdas, pero las seguimos manteniendo porque... "necesitamos los huevos".