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domingo, 12 de febrero de 2017

La ciudad de las estrellas (La La Land), by Damien Chazelle

Si la habéis visto por tandas porque os quedásteis sopa a la mitad.

Si la historia os parece insoportablemente soporífera.

Si Gosling, fueraparte lo bueno que está, aquí os parece un puto palo.

Si no habéis visto más que una sucesión de bonitos números musicales.

Si Emma Stone os ha resultado insoportablemente petarda.

Si creéis que un gran musical es Grease o Moulin Rouge.

Si habéis conseguido llegar a duras penas al final y encima os ha parecido un truño.

Si el derroche de color en decorados y vestuario no ha conseguido taparos lo vacuo de la historia.

Si pensáis que Damien Chazelle ha perpetrado un soberano bodrio.

Si estáis hasta el moño/nabo de oír hablar del "gran musical del siglo".

Si suscribís todo lo anterior... bienvenidos al selecto club de los que ODIAMOS ESTE TRUÑAZOOO!!!!!

viernes, 28 de agosto de 2015

Magia a la luz de la luna, by Woody Allen

Estoy totalmente de acuerdo con los que piensan que hay un Allen mayor y un Allen menor. Yo a esta clasificación básica añadiria un Allen mierda, que sería el de "Vicky Cristina Barcelona". Con lo que no estoy de acuerdo es con meter "Magia a la luz de la luna" en los Allen menores.

Para mí un Allen menor sería, por ejemplo, "Conocerás al hombre de tus sueños", mera repetición mediocre de lo ya antes visto y requetevisto en el director. Pero esta película no es en absoluto nada de eso.

Claro que trata temas recurrentes (imposible no hacerlo entre sus tropecientas pelis y sus chiquicientas obsesiones) y puede que no llegue a la genialidad de "Blue Jasmine", su obra inmediatamente anterior, pero ya quisiera más de uno y más de dos de los directores estrella del momento ser capaz de rodar algo así.

El problema de este hombre es que de vez en cuando se pone el listón tan altísimo que a la gente le decepciona cualquier cosa que baje un milímetro de la excelencia.  Y eso es una putada.

No estoy para nada de acuerdo con los que piensan que se premian sus películas por parte de los críticos por ser quien es. Más bien creo que se las castiga, porque todo el mundo espera tanto que en absoluto son tan benévolos con él como lo serían si, por ejemplo, esas mismas películas fueran de otro director.

Si esto lo hubiera rodado una joven promesa lo estarían poniendo por las nubes, habría ganado 19 Oscars y pasaría al universo de los clásicos de la comedia romántica fijo. Pero no, es una peli de Woody Allen, y no puede formar parte de los clásicos porque él ya forma parte de los clásicos con otras muchas películas anteriores a ésta.

Y nadie puede tacharme de ceguera por mi obvia veneración hacia el chiquitín, porque cuando toca ponerlo a parir y despotricar no se me caen los anillos. Pero hoy no toca. Hoy toca volver a flipar, a admirar esos diálogos brillantes (inconmensurable el que mantiene el personaje de Colin Firth con su tía, la inteligencia, la finura y la elegancia con las que ella se ríe de él y le hace ver que se ha enamorado; puro Howard Hawks), a sonreír tontamente con un final lleno de encanto y con la inevitable música de siempre que acompaña a los créditos de sus películas.

Y una vez más esos personajes inolvidables. Qué preciosa Emma Stone, esa medium que sólo quiere aspirar a una vida mejor y que tiene la desgracia o la buena suerte, según se mire, de enamorarse por el camino. Y qué decir de Colin Firth, al que adoro, que da vida a ese personaje paradigmático del director, el del hombre racional cien por cien, que no cree en nada que se salga de lo puramente científico, pero que termina inevitablemente sucumbiendo a la magia del amor.

En fin, yo me vuelvo a rendir ante este hombre. Si es una obra mayor o menor es cuestión de gustos y de análisis más o menos sesudos, que, por cierto, discrepan bastante entre sí. Yo sé que es único y que su sello personal está en esta entrega como en la que más. Y que para mí ésta no tiene nada que envidiar a algunas de sus obras más emblemáticas y celebradas por la crítica. Una vez más me quito el sombrero y celebro la genialidad de este señor que me ha hecho pasar algunos de los mejores ratos de mi vida. Gracias, Woody.

martes, 18 de septiembre de 2012

Criadas y señoras (The Help), by Tate Taylor

Películas sobre el racismo es verdad que hay muchas y muy buenas, pero a mí ésta me ha gustado especialmente porque va un poco más allá. No sólo aborda las relaciones interraciales sino también otras igualmente fascinantes y complejas, como son las relaciones domésticas entre criadas y señoras. En ese ámbito casero y familiar resulta aún más escalofriante el trato abusivo y los pequeños detalles humillantes del día a día.

Es lacrimógena, como dicen algunos? Pues yo creo que lo justo, sin exagerar. Además tiene un puntito de humor negro que compensa los excesos emotivos. Es maniquea? Pues tal vez un poco; es cierto que la mayoría de las señoras caen como el culo, pero es que yo creo sinceramente que las señoronas reales se parecen muchísimo al retrato que nos muestra la película. De hecho alguna he conocido en mi vida y francamente, no tiene nada que envidiar en cuanto a frivolidad y estulticia a cualquiera de estos personajes.

Creo que Tate Taylor aborda con gran sensibilidad el tema, y creo también que exagera poco. En realidad el filme se basa en una novela, pero a su vez la novela está fundada en las leyes raciales que en los 50 y 60 existían realmente en los EEUU. Cuesta creer que en un país en el que hoy hay un presidente negro hace no tantos años los negros y los blancos vivían separados, comían separados, viajaban separados y hasta cagaban en sitios separados. Y que todo eso se veía como algo completamente normal y hasta bueno.

Pero si cabe lo más impactante es pensar en todos esos niños blancos que fueron criados por chachas negras que a veces los querían tanto como a sus propios hijos, para que algún día terminaran tratándolas como a escoria o directamente echándolas cuando se hacían viejas y ya no servían para explotarlas.

Las dos protagonistas negras están fantásticas. Octavia Spencer se llevó un merecidísimo Oscar y unos cuantos premios más, pero vamos, que Viola Davis está totalmente a su altura. Emma Stone, por su parte, demuestra que es algo más que la actriz de moda y consigue moverse con bastante soltura entre los personajes de las dos criadas, que obviamente son mucho más carismáticos y lucidos que el suyo.

En definitiva, una de esas historias que conmueve hasta la médula y que es capaz de recordarnos por qué el cine es esa cosa que nos gusta tanto y nos hace pasar tan buenos ratos. Por cierto, buenísima la venganza del personaje de Octavia Spencer sobre su déspota y abominable señora. Sólo por eso no os la podéis perder.