No sé si Noah Baumbach es un tipo especialmente desgraciado en el amor. La cuestión es que ésta es la segunda peli que veo de él en la que aborda la cuestión de las rupturas conyugales. La otra fue "Una historia de Brooklyn", y tampoco me pareció gran cosa. Quizás ésta me haya gustado un poquito más. Pero en todo caso es un señor especializado en contar historias de hipsters con los que me identifico poco. Modernillos de vanguardia, artistas, con egos superlativos.... y bastante pirados. No hay más que ver a la familia de ella (la madre es para echarle de comer aparte).
Básicamente el problema de estos dos es que tienen un hijo y uno quiere vivir en Nueva York y la otra en California. No sé bien cómo funciona el derecho de familia en Estados Unidos, pero las conversaciones de los protagonistas con sus abogados me producen una sensación de irrealidad tremenda. Dudo mucho que una mujer que se lleva bien con su marido y le tiene algún respeto y cariño (como se demuestra en muchas ocasiones a lo largo de la película) recurra a una abogada que desde el principio deja muy claro que va a putearlo al máximo y a sacarle hasta las higadillas.
El personaje de Johansson es desde el principio completamente indefinido. No se entiende de qué va, ni qué coño le pasa. Actúa todo el tiempo de modo totalmente contradictorio, sin sentido. Se presta a ir a un mediador para facilitar la ruptura, escribe en un papel todas las virtudes que ve en su marido y luego se niega a leer lo que ha escrito. Dice que quiere una separación amistosa y contrata a la abogada más agresiva que encuentra, no sin antes haber consultado a un montón más para evitar que puedan ser contratados después por él. No sólo el personaje cae como el culo, es que no hay quien entienda nada de lo que hace. Yo me habría divorciado de una tía así a los dos minutos de casarnos.
La mayoría de las escenas son demenciales. Por no adelantar nada a quien no la haya visto describiré algunas en espoiler.
(Spoiler)
La escena en la que la hermana de ella le entrega a él los papeles del divorcio, montando un pollo tremendo que incluye encerrar al niño en el váter a hacer caca, porque ella es incapaz de entregárselos personalmente, es completamente kafkiana.
Y otra para los anales es la de la asistenta social que va a observar el comportamiento del padre con el hijo. Por no hablar del doblaje de la asistenta, que parece obra de un autista, madre míaaaaa. Y el final de esa escena, cuando el tipo se corta con el abridor y en lugar de ir a echarse agua y taponarse la herida, se baja la camisa, y pone perdido todo de sangre, y al final se desmaya. Por diossssssss, quién dejaría a un crío en manos de un padre así!!
Bueno, y para qué vamos a hablar de todas en las que aparece la madre de ella. No quiero ni pensar en la clase de suegras que Baumbach ha tenido que tener para que las represente así. Me dan escalofríos de imaginarlo.
La única escena que me ha gustado es la del juicio, en la que los dos abogados empiezan a sacar los trapos sucios de los cónyuges mientras ellos miran hacia abajo cabizbajos, a ratos avergonzados y a ratos horrorizados de lo que están escuchando, de la saña y la crueldad de sus representantes legales. Es una escena terrible, demoledora, que resume perfectamente todo lo perverso que puede llegar a ser un divorcio. Pero vamos, que no salva la película, lo siento.
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martes, 7 de abril de 2020
martes, 15 de marzo de 2016
Qué les pasa a los hombres, by Ken Kwapis
Yo no sé qué clase de padrino debe de tener el señor Ken Kwapis para haber conseguido juntar en esta mamarrachada a gente como Scarlett Johansson, Jennifer Aniston, Jennifer Connelly, Ben Affleck, Bradley Cooper y otras cuantas stars consagradas que jamás debieron prestarse a esto.
Por el guión no creo que haya sido. No me veo yo a Ben Affleck, que no es un gran actor pero sí un excelente guionista y director, leyendo el guión este y exclamando lleno de entusiasmo: Diossss míoooo, tengo que hacer esta película!!
Ni Ben Affleck ni Connelly ni Johansson ni Cooper. Aniston igual sí porque es su estilillo pero los demás ni de coña. Igual Kwapis sabe cosas comprometidas de ellos y los ha chantajeado. Igual le deben favores inconfesables. Igual es una persona con un poder de convicción sobrehumano… Lo que sea desde luego es un verdadero enigma para mí.
Esta es una de esas películas en las que te pasas todo el rato intentando decidir sobre qué colectivo está siendo más denigrado, insultado, humillado y vapuleado, si el de hombres o el de mujeres. Porque si ellos son todos una panda de cerdos, egoístas, niñatos, subnormales, mentirosos patológicos y estafadores, ellas tampoco se quedan cortas. Son todas tías obsesionadas por cosas esenciales de la vida tales como que les pongan un anillo de compromiso en el anular, que las llame por teléfono un tipo al que conocieron la noche de antes y asuntos todos de ese pelaje.
No sé si se pasa más vergüenza y más bochorno por los personajes masculinos o por los femeninos. La burrez y el cerdismo tanto físico como moral de ellos compite en igualdad de condiciones con la estupidez y la moñería de ellas, de tal modo que no puedes más que pensar que si el mundo fuera así de verdad está plenamente justificado que la especie humana se extinga cuanto antes mejor.
Es una buena película para los misántropos como yo porque nos reafirma en la idea de que la mayoría de la gente es absolutamente imbécil y en que hacemos bien seleccionando muy escrupulosamente a los pocos con los que estamos dispuestos a relacionarnos. Pero es una película demoledora para los ingenuos que aún creen que esta especie puede tener algún futuro. Porque les va a hacer polvo. Por eso si sois de estos últimos solo puedo deciros que os abstengáis de pasar este mal rato. Qué necesidad tenéis de destrozar vuestras esperanzas?
sábado, 2 de mayo de 2015
Chef, by Jon Favreau
Lo prometo: hacía mucho tiempo que no veía una peli tan coñazo. Pero esto qué mierda es?
Resulta que el tipo este, Jon Favreau, es el director de Iron Man, cosa que yo desconocía por completo porque no soy aficionada a ese tipo de cine. Bueno, pues de repente al tío le da por hacer una peli "de autor" y perpetra "Chef", muy probablemente con nocturnidad y grave alevosía, y con la complicidad de un montón de amiguetes que, inexplicablemente, se prestan a salir en semejante bodrio casi seguro que gratis. Y así tenemos a Scarlett Johansson, a Sofía Vergara, a Dustin Hoffman, a mi adoradísimo Robert Downey Jr. (claro, el mismísimo Iron Man) en breves y perfectamente olvidables apariciones, que dice una: pero cómo coño ha convencido este tío a toda esta peña para hacer semejante porquería?
Pues muy sencillo: son sus amigos y al tío le ha dado por hacer algo "sui generis", y los otros han dicho: pos fale, por un colega lo que haga falta, vamos a echarle un cable al chaval. Y la cosa perfectamente pudo suceder así:
Favreau: Chicos, estoy harto de Ironmanes y chorradas para adolescentes granulentos. Voy a hacer una peli mía personalísima, de autor. Por supuesto, cuento con todos vosotros para darle renombre y lustre a mi obra, a la par que taquilla.
Johansson: Conmigo puedes contar, siempre y cuando me pongas una peluca morena y me reconozca la mínima gente posible. A estas alturas una no puede arriesgarse demasiado, que hay mucho que perder y poco que ganar.
Favreau: Tranquila, te sacaré irreconocible y además tu papel será tan insignificante que con que alguien pegue una cabezadilla ni te verá. Los demás tampoco tendréis que preocuparos porque el protagonista voy a ser yo mismo, estaré prácticamente todo el tiempo en pantalla y vuestra presencia será puramente testimonial.
Downey, Jr: El prota vas a ser tú? Pero desde cuándo tú eres actor? O sea, yo no es por meterme donde no me llaman pero... tú eres un señor gordito que dirige pelis, no eres actor. En fin, tú mismo. Sólo espero que por lo menos no hayas pensado meter escenas de tensión sexual no resuelta, porque con tus hechuras no va a colar. Mírame a mí, que me paso la vida en el gym poniéndome cachas para hacer los Ironmanes.
Favreau: Te equivocas, Bob Junior, no sólo habrá mucha tensión sexual sino que encima será entre Sofía Vergara y yo, cágate lorito. Hablamos de una peli de autor, un poco indie y con visos de road movie. La gente no esperará una tensión sexual normal sino algo alternativo, por ejemplo, el pedazo de pibón Vergara loca por mis lorzas. Tanto es así que incluso Sofi y yo tendremos un hijito.
Vergara: Ejem... estooooo... Pero no se nos verá haciendo el hijito, no? Y no es por nada, Jon, sabes que yo te quiero mucho y que me caes genial, pero... no tendremos que besarnos en la peli, verdad? Digo con lengua y eso.
Favreau: Venga, Sofi, no me vengas con melindres a estas alturas, que en "Modern Family" estás harta de morrearte con el vejestorio ese, que tiene que dar un repelús de la hostia. Desde cuándo le haces tú ascos a nada?
Hoffman: Ejem... perdón pero creo que es poco creíble que una señorita como Sofía pueda enamorarse locamente de un tipo como tú, Favreau. Deberías ser algo más realista. Te lo digo yo, que en "Tootsie" hice de mujer y sé lo complicado que es enamorarse de un señor poco agraciado.
Favreau: Pues no lo dirás porque tú fueras una señorita muy agraciada en "Tootsie", porque para cosas increíbles está lo de que tú consiguieras con esas pintas que llevabas que un tío más o menos normal se enamorara de ti. Vamos, por favooooor!
Vergara: Bueno, chicos, vamos a dejarnos de chominadas y tonterías. Nuestro amigo Jon nos ha pedido un favor, y aun a riesgo de destrozar para siempre nuestras carreras y nuestra reputación, creo que deberíamos ser buenas personas y ayudarle. Y si él quiere ser el prota y pegarse algún que otro morreíllo conmigo, pues... quién se lo podría reprochar? No es ése el deseo del 99% de los hombres heterosexuales de todo el mundo?
Favreau: Gracias, querida Sofi. Efectivamente comparto ese deseo con todos los hombres del mundo, pero quiero tranquilizarte. Que sepas que en ningún momento tendrás que besarme ni hacer como que engendras un hijo conmigo. El hijo ya saldrá crecidito en la película y tú y yo haremos de ex-pareja sin derecho a roce. Simplemente me hacía ilusión que alguien pudiera pensar que en un momento dado una tía como tú pudiera haberse acostado e incluso casado con un tío como yo. Es un canto de esperanza a los gorditos del mundo.
Downey Jr: Bueno, pues muy bien, pelillos a la mar, dejémonos de discusiones absurdas. Yo por mi parte sólo tengo un capricho: me gustaría salir en la peli con calzas verdes de ésas que usan los cirujanos para operar. Eres un tío listo, Fav, no te resultará muy difícil inventar alguna excusa para que yo salga con unas calzas verdes.
Favreau: Tranqui, Bob, no hay problema. Sofía se enamorará de mí, tendremos un hijo juntos, yo seré un chef de fama internacional que opta por la comida basura ambulante y tú podrás llevar esas calzas verdes que tanta ilusión te hacen. Ésta será una peli para cumplir sueños y si el tuyo es ése, por mi parte te prometo que se cumplirá. Para eso vas a trabajar gratis, qué coño.
Pues sí, amigos, me apuesto la cabeza a que tuvo que ser algo así. Y coló. Vaaaaaya que si coló!
Resulta que el tipo este, Jon Favreau, es el director de Iron Man, cosa que yo desconocía por completo porque no soy aficionada a ese tipo de cine. Bueno, pues de repente al tío le da por hacer una peli "de autor" y perpetra "Chef", muy probablemente con nocturnidad y grave alevosía, y con la complicidad de un montón de amiguetes que, inexplicablemente, se prestan a salir en semejante bodrio casi seguro que gratis. Y así tenemos a Scarlett Johansson, a Sofía Vergara, a Dustin Hoffman, a mi adoradísimo Robert Downey Jr. (claro, el mismísimo Iron Man) en breves y perfectamente olvidables apariciones, que dice una: pero cómo coño ha convencido este tío a toda esta peña para hacer semejante porquería?
Pues muy sencillo: son sus amigos y al tío le ha dado por hacer algo "sui generis", y los otros han dicho: pos fale, por un colega lo que haga falta, vamos a echarle un cable al chaval. Y la cosa perfectamente pudo suceder así:
Favreau: Chicos, estoy harto de Ironmanes y chorradas para adolescentes granulentos. Voy a hacer una peli mía personalísima, de autor. Por supuesto, cuento con todos vosotros para darle renombre y lustre a mi obra, a la par que taquilla.
Johansson: Conmigo puedes contar, siempre y cuando me pongas una peluca morena y me reconozca la mínima gente posible. A estas alturas una no puede arriesgarse demasiado, que hay mucho que perder y poco que ganar.
Favreau: Tranquila, te sacaré irreconocible y además tu papel será tan insignificante que con que alguien pegue una cabezadilla ni te verá. Los demás tampoco tendréis que preocuparos porque el protagonista voy a ser yo mismo, estaré prácticamente todo el tiempo en pantalla y vuestra presencia será puramente testimonial.
Downey, Jr: El prota vas a ser tú? Pero desde cuándo tú eres actor? O sea, yo no es por meterme donde no me llaman pero... tú eres un señor gordito que dirige pelis, no eres actor. En fin, tú mismo. Sólo espero que por lo menos no hayas pensado meter escenas de tensión sexual no resuelta, porque con tus hechuras no va a colar. Mírame a mí, que me paso la vida en el gym poniéndome cachas para hacer los Ironmanes.
Favreau: Te equivocas, Bob Junior, no sólo habrá mucha tensión sexual sino que encima será entre Sofía Vergara y yo, cágate lorito. Hablamos de una peli de autor, un poco indie y con visos de road movie. La gente no esperará una tensión sexual normal sino algo alternativo, por ejemplo, el pedazo de pibón Vergara loca por mis lorzas. Tanto es así que incluso Sofi y yo tendremos un hijito.
Vergara: Ejem... estooooo... Pero no se nos verá haciendo el hijito, no? Y no es por nada, Jon, sabes que yo te quiero mucho y que me caes genial, pero... no tendremos que besarnos en la peli, verdad? Digo con lengua y eso.
Favreau: Venga, Sofi, no me vengas con melindres a estas alturas, que en "Modern Family" estás harta de morrearte con el vejestorio ese, que tiene que dar un repelús de la hostia. Desde cuándo le haces tú ascos a nada?
Hoffman: Ejem... perdón pero creo que es poco creíble que una señorita como Sofía pueda enamorarse locamente de un tipo como tú, Favreau. Deberías ser algo más realista. Te lo digo yo, que en "Tootsie" hice de mujer y sé lo complicado que es enamorarse de un señor poco agraciado.
Favreau: Pues no lo dirás porque tú fueras una señorita muy agraciada en "Tootsie", porque para cosas increíbles está lo de que tú consiguieras con esas pintas que llevabas que un tío más o menos normal se enamorara de ti. Vamos, por favooooor!
Vergara: Bueno, chicos, vamos a dejarnos de chominadas y tonterías. Nuestro amigo Jon nos ha pedido un favor, y aun a riesgo de destrozar para siempre nuestras carreras y nuestra reputación, creo que deberíamos ser buenas personas y ayudarle. Y si él quiere ser el prota y pegarse algún que otro morreíllo conmigo, pues... quién se lo podría reprochar? No es ése el deseo del 99% de los hombres heterosexuales de todo el mundo?
Favreau: Gracias, querida Sofi. Efectivamente comparto ese deseo con todos los hombres del mundo, pero quiero tranquilizarte. Que sepas que en ningún momento tendrás que besarme ni hacer como que engendras un hijo conmigo. El hijo ya saldrá crecidito en la película y tú y yo haremos de ex-pareja sin derecho a roce. Simplemente me hacía ilusión que alguien pudiera pensar que en un momento dado una tía como tú pudiera haberse acostado e incluso casado con un tío como yo. Es un canto de esperanza a los gorditos del mundo.
Downey Jr: Bueno, pues muy bien, pelillos a la mar, dejémonos de discusiones absurdas. Yo por mi parte sólo tengo un capricho: me gustaría salir en la peli con calzas verdes de ésas que usan los cirujanos para operar. Eres un tío listo, Fav, no te resultará muy difícil inventar alguna excusa para que yo salga con unas calzas verdes.
Favreau: Tranqui, Bob, no hay problema. Sofía se enamorará de mí, tendremos un hijo juntos, yo seré un chef de fama internacional que opta por la comida basura ambulante y tú podrás llevar esas calzas verdes que tanta ilusión te hacen. Ésta será una peli para cumplir sueños y si el tuyo es ése, por mi parte te prometo que se cumplirá. Para eso vas a trabajar gratis, qué coño.
Pues sí, amigos, me apuesto la cabeza a que tuvo que ser algo así. Y coló. Vaaaaaya que si coló!
martes, 27 de mayo de 2014
Don Jon, by Joseph Gordon-Levitt
MÁS VALE PÁJARO EN MANO
Joseph Gordon-Levitt, además de escribir y dirigir el engendro, interpreta a un prenda que se pasa la vida con el pajarito en la mano, o sea, a un entusiasta pajillero vocacional, cuyo principal problema es que se lo pasa mejor viendo porno y cascándosela que follando, vaya por Dios.
La peculiaridad que lo diferencia del 90% de los tíos es que luego va a misa y se confiesa, reza unos cuantos padrenuestros y ahí se acaba su problema. Tal vez éstos sean los momentos más divertidos de la película, los ratillos que echa con el cura en el confesionario después de cascarse sus pajillas.
LA FAMILIA, BIEN, GRACIAS
La familia del tipo es, junto con lo de las confesiones, el otro puntazo de Gordon-Levitt. Se supone que la particular idiosincrasia de los padres explicaría el "problema" del muchacho con el porno.
Al padre, un italiano más bestia que un bocata de cemento, lo interpreta un Tony Danza que resulta ser, con diferencia, el personaje más logrado de la peli.
LOS CABALLEROS LAS PREFIEREN RUBIAS
En esto que aparece la rubia imbécil, tetona y con morros de chupóptera con la que sueña todo buen aficionado al porno, pero en versión princesita calientapollas, y nuestro prota, que hasta ese momento había sido una especie de tronista de “Mujeres, hombres y viceversa”, con las mismas luces más o menos, ahora se nos convierte en un pelele babeante atormentado por sus actividades pajilleriles, que en otros tiempos le reportaron tan buenos y memorables ratos.
Empieza la parte chunga y lo divertido se va esfumando poco a poco a medida que nuestro héroe va abandonando su afición favorita en aras del AMOR. Esta parte sólo es salvable para los forofos incondicionales de Scarlett Johansson, que hay que reconocer que hace muy bien de rubia tetona y con morros de chupóptera, tal vez porque lleva al personaje incorporado.
EN BRAZOS DE LA MUJER MADURA
Y una vez superada la fase rubia tetona, aparece en escena el personaje más absurdo e innecesario de la película: la mujer madura de pasado trágico, a la que interpreta Julianne Moore. Y con ella no llegará el escándalo, no; con ella llegará la moralina de baratillo: “Chico, echarse tantas pajas no es normal. Así nunca podrás amar de verdad a una mujer. Lo que tú tienes es miedo a entregarte, pero aquí estoy yo para enseñarte. Tú déjate llevar y verás como te curo de tu terrible “problema”.
Y nada, nuestro joven y antaño feliz pajillero entra en el mundo de la trascendencia emocional en brazos de la mujer madura, la única que le puede mostrar el dulce y pasteloso camino del amor romántico y hacerle olvidar los frívolos goces del feo vicio solitario. En fin, para vomitar hasta la primera papilla. Puaaaaagggggg!!!
Joseph Gordon-Levitt, además de escribir y dirigir el engendro, interpreta a un prenda que se pasa la vida con el pajarito en la mano, o sea, a un entusiasta pajillero vocacional, cuyo principal problema es que se lo pasa mejor viendo porno y cascándosela que follando, vaya por Dios.
La peculiaridad que lo diferencia del 90% de los tíos es que luego va a misa y se confiesa, reza unos cuantos padrenuestros y ahí se acaba su problema. Tal vez éstos sean los momentos más divertidos de la película, los ratillos que echa con el cura en el confesionario después de cascarse sus pajillas.
LA FAMILIA, BIEN, GRACIAS
La familia del tipo es, junto con lo de las confesiones, el otro puntazo de Gordon-Levitt. Se supone que la particular idiosincrasia de los padres explicaría el "problema" del muchacho con el porno.
Al padre, un italiano más bestia que un bocata de cemento, lo interpreta un Tony Danza que resulta ser, con diferencia, el personaje más logrado de la peli.
LOS CABALLEROS LAS PREFIEREN RUBIAS
En esto que aparece la rubia imbécil, tetona y con morros de chupóptera con la que sueña todo buen aficionado al porno, pero en versión princesita calientapollas, y nuestro prota, que hasta ese momento había sido una especie de tronista de “Mujeres, hombres y viceversa”, con las mismas luces más o menos, ahora se nos convierte en un pelele babeante atormentado por sus actividades pajilleriles, que en otros tiempos le reportaron tan buenos y memorables ratos.
Empieza la parte chunga y lo divertido se va esfumando poco a poco a medida que nuestro héroe va abandonando su afición favorita en aras del AMOR. Esta parte sólo es salvable para los forofos incondicionales de Scarlett Johansson, que hay que reconocer que hace muy bien de rubia tetona y con morros de chupóptera, tal vez porque lleva al personaje incorporado.
EN BRAZOS DE LA MUJER MADURA
Y una vez superada la fase rubia tetona, aparece en escena el personaje más absurdo e innecesario de la película: la mujer madura de pasado trágico, a la que interpreta Julianne Moore. Y con ella no llegará el escándalo, no; con ella llegará la moralina de baratillo: “Chico, echarse tantas pajas no es normal. Así nunca podrás amar de verdad a una mujer. Lo que tú tienes es miedo a entregarte, pero aquí estoy yo para enseñarte. Tú déjate llevar y verás como te curo de tu terrible “problema”.
Y nada, nuestro joven y antaño feliz pajillero entra en el mundo de la trascendencia emocional en brazos de la mujer madura, la única que le puede mostrar el dulce y pasteloso camino del amor romántico y hacerle olvidar los frívolos goces del feo vicio solitario. En fin, para vomitar hasta la primera papilla. Puaaaaagggggg!!!
viernes, 16 de mayo de 2014
Match Point, by Woody Allen
PRIMER SET: AMBICIÓN
Aspiraciones. Esperanzas. Contactos. Amor. Familia. Boda. Negocios. Hogar. Rutina. La Traviata.
El protagonista lo tiene claro: quiere ser alguien y está al acecho de cualquier oportunidad. Buen saque del azar, pero aunque consigue un par de juegos, es la ambición la que se lleva la palma y gana el primer set. 6-2.
SEGUNDO SET: SEXO.
Deseo. Cortejo. Copas. Miradas. Los labios de Scarlett Johansson. Sensualidad. Tentación. Lluvia. Campo. Humedad. Camisas mojadas. Amantes. Pasión. Locura. Obsesión. Clandestinidad.
Aparece el sexo y con él la ambición pierde fuerza, se relaja. El protagonista sobrevive a esta fase de pura potra, una suerte prodigiosa le acompaña y, a pesar de su obsesión enfermiza, consigue salir intacto del lío amoroso. Gana el azar su primer set. 4-6
TERCER SET: CRIMEN.
Cansancio. Desamor. Amenazas. Miedo. Desesperación. Insomnio. Peligro. Armas. Plan. Crimen. Sospechas. Pruebas. Investigación. Interrogatorios. Una furtiva lágrima.
La ambición se crece. Hay peligro de perderlo todo y hay que impedirlo a toda costa. Se aparta la conciencia a un lado y se actúa. La ambición empuja fuerte pero es la buena fortuna, que juega a favor, la que gana la partida, eso sí, por los pelos. 5-6.
CUARTO SET: AZAR.
Un anillo. Un drogadicto. Un robo. Otro crimen.
El azar definitivamente gana el partido. Allen lo apuesta todo por él. El protagonista tiene la suerte de su lado y eso es lo que le salva. Match Point.
Aspiraciones. Esperanzas. Contactos. Amor. Familia. Boda. Negocios. Hogar. Rutina. La Traviata.
El protagonista lo tiene claro: quiere ser alguien y está al acecho de cualquier oportunidad. Buen saque del azar, pero aunque consigue un par de juegos, es la ambición la que se lleva la palma y gana el primer set. 6-2.
SEGUNDO SET: SEXO.
Deseo. Cortejo. Copas. Miradas. Los labios de Scarlett Johansson. Sensualidad. Tentación. Lluvia. Campo. Humedad. Camisas mojadas. Amantes. Pasión. Locura. Obsesión. Clandestinidad.
Aparece el sexo y con él la ambición pierde fuerza, se relaja. El protagonista sobrevive a esta fase de pura potra, una suerte prodigiosa le acompaña y, a pesar de su obsesión enfermiza, consigue salir intacto del lío amoroso. Gana el azar su primer set. 4-6
TERCER SET: CRIMEN.
Cansancio. Desamor. Amenazas. Miedo. Desesperación. Insomnio. Peligro. Armas. Plan. Crimen. Sospechas. Pruebas. Investigación. Interrogatorios. Una furtiva lágrima.
La ambición se crece. Hay peligro de perderlo todo y hay que impedirlo a toda costa. Se aparta la conciencia a un lado y se actúa. La ambición empuja fuerte pero es la buena fortuna, que juega a favor, la que gana la partida, eso sí, por los pelos. 5-6.
CUARTO SET: AZAR.
Un anillo. Un drogadicto. Un robo. Otro crimen.
El azar definitivamente gana el partido. Allen lo apuesta todo por él. El protagonista tiene la suerte de su lado y eso es lo que le salva. Match Point.
lunes, 17 de marzo de 2014
Hitchcock, by Sacha Gervasi
Si coges a Anthony Hopkins, le pones un cojín en la barriga, le echas diez kilos de maquillaje encima, le haces que ponga boca chocho y que ande como un tentetieso ... tenemos a Hitchcock.
Si coges a Helen Mirren, le plantas una peluca infame, unas gafapastas aún más infames y un look total Doña Croqueta, además de una cara de mala leche permanente... tenemos a Alma Hitchcock.
Si coges a Scarlett Johansson, la metes en una ducha, le pones el pelo chorreando y empiezas a darle cuchilladas tutiplén... tenemos a Vivien Leigh en Psicosis.
Si coges a Toni Collette, la vistes de estricta gobernanta, le colocas una carpeta y un boli en las manos y la haces perseguir todo el día a un señor gordo tenemos a la secretaria de Hitchcock.
Si coges a Hitchcock, lo llevas al Sálvame y empiezas a preguntarle todo sobre su vida, sus relaciones conyugales, sus dietas de adelgazamiento y su hora favorita para cagar... tenemos este pestiño.
Si coges a Sacha Gervasi, lo inflas a hostias, le arrancas todas las uñas y lo encierras un mes escuchando a Justin Bieber... tenemos exactamente lo que se merece por esta mamarrachada.
Si coges a Helen Mirren, le plantas una peluca infame, unas gafapastas aún más infames y un look total Doña Croqueta, además de una cara de mala leche permanente... tenemos a Alma Hitchcock.
Si coges a Scarlett Johansson, la metes en una ducha, le pones el pelo chorreando y empiezas a darle cuchilladas tutiplén... tenemos a Vivien Leigh en Psicosis.
Si coges a Toni Collette, la vistes de estricta gobernanta, le colocas una carpeta y un boli en las manos y la haces perseguir todo el día a un señor gordo tenemos a la secretaria de Hitchcock.
Si coges a Hitchcock, lo llevas al Sálvame y empiezas a preguntarle todo sobre su vida, sus relaciones conyugales, sus dietas de adelgazamiento y su hora favorita para cagar... tenemos este pestiño.
Si coges a Sacha Gervasi, lo inflas a hostias, le arrancas todas las uñas y lo encierras un mes escuchando a Justin Bieber... tenemos exactamente lo que se merece por esta mamarrachada.
martes, 13 de agosto de 2013
Las hermanas Bolena, by Justin Chadwick
Os cuento. Un Enrique VIII que, contra todo lo que sus numerosos retratos nos dicen de él, resulta que está bueno que te cagas y tiene una tableta que... ay omá.
Unas hermanas Bolena que no las conoce ni la madre que las parió. Para empezar porque hay que ponerles las caras de Scarlett Johansson y Natalie Portman, que se parecen a las auténticas Bolenas casi tanto como Enrique VIII a Paris Hilton. Si tenéis dudas buscad sus retratos por el Google.
Y luego está el chuleo magistral de Ana Bolena a ese Rey, que la muy ladina le hace renunciar a Roma, montar una iglesia nueva y saltarse tooooooda la legalidad vigente a la torera a base de decirle un día sí y otro también: me verás me verás pero no me catarás. A todo esto sacándole la lengua desde lejos.
- Yuhuuuuuuu, Enriquitoooooo.
- Venacápacá corderaaaaaaaa, que te vi a comer lo que nadie te ha comío.
- Tch Tch Tch, no no no. Si me quieres de catar anula tu matrimonio, encierra a tu señora en un convento, manda a monsieur le Papa a la mierda y cásate conmigo.
- Qué hijaputa! Las mujeres no hacéis más que pedir y pedir, pedazo de zorras, que nunca estáis contentas.
- Aaaaaah, se siennnnnte. Eso es lo que hay, Enriquito. Si quieres bien y si no también, toma ya!
Esto al todopoderoso Enrique VIII ni más ni menos ni menos ni más. Sí, aquel gordito cabrón que tuvo siete esposas porque cada vez que se cansaba de una mandaba que le cortaran la cabeza o que la encerraran en la torre más alta for ever more. Ole ahí revisión de la historia que hace el tal Justin Chadwick..
Esto es poco más o menos como si se hace la biografía de Juan Carlos I y lo interpreta Miguel Ángel Silvestre. Y a la reina, Blanca Suárez.Y a la infanta Elena, Elsa Pataky. Y a la infanta Cristina, Leonor Watling. Y al príncipe, Javier Bardem. Y a la infanta Margarita, hermana del Rey, Paula Echevarría. Y a la infanta Pilar, Paz Vega.
Y ahora la reina resulta ser una golfa de cuidado, supercampechana, cazadora de elefantes y reputada patrona de veleros. Y el rey un amante de los animales y del arte, vegetariano y acérrimo detractor de los toros y demás costumbres bárbaras. Y además con la voz y la dicción de Constantino Romero. A que da risa? Bueno, pues lo de las Bolena y Enrique VIII más.
Lo siento por la Portman y la Johansson, que debían estar borrachas al aceptar estos papeles o bien tienen la misma nocíón de la historia de Inglaterra que un campesino vietnamita ciego y sordomudo.
Llamar a esto cine histórico es como llamar a "La vida de Brian" drama carcelario o a "Los bingueros" cine de autor. Una verdadera majadería como la copa un pino. Ayyyyyyy, cuánto daño han hecho "Los Tudor", lavirrrrgen.
lunes, 10 de junio de 2013
Lost in translation, by Sofia Coppola
Hola, me llamo Sofía Coppola, soy asquerosamente rica y os voy a contar cómo nos aburrimos los ricos.
Os sitúo: Tokio. Qué clase de personas creéis que se pueden morir de aburrimiento y de asco en un lugar tan fascinante. Pues sí, por increíble e incluso insultante que os parezca, esa gente existe.
Una joven aparentemente sana, estupenda, monísima y sin taras visibles (Scarlett Johansson) ha viajado hasta allí con su marido pero, como él se pasa el día trabajando y ella parece ser incapaz de pasárselo bien sola, se aburre como una ostra. Mira por la ventana; se rasca la nariz; coge un libro; lo mira; lo suelta; bosteza; se tumba en la cama; mira por la ventana; se vuelve a rascar la nariz... Sí, señores, en Tokio.
Un viejo actor cuya carrera pega los últimos coletazos (Bill Murray) viaja a la ciudad para rodar un anuncio, y entre toma y toma también se aburre como otra ostra. Éste mata las horas en el bar tomando whisky y escuchando a una petarda americana cantar. Sí, señores, en Tokio.
Pues sí, la vida es así, Dios le da gafas a quien no tiene ojos y pañuelo a quien no tiene mocos, qué se le va a hacer.
Luego estos dos se conocen, simpatizan, empatizan, surge la química y... se dedican a compartir su aburrimiento el uno con el otro. Y ya lo de siempre: yo te hago ojitos, tú me echas una sonrisita, yo te cojo la manita... y el suspense: cuándo coño se acostarán estos dos y dejarán de marear la perdiz. Y básicamente éste es el argumento de la película.
Pasemos por alto los siete pares de hostias que les daríamos a cada uno; pasemos por alto la terrible injusticia de que este par de gilipollas se puedan permitir viajar a un lugar al que ni tú ni yo ni medio mundo podrá ir jamás. Pasemos todo eso por alto y vayamos al grano: por qué coño se aburren tanto los ricos. Por qué son tan terriblemente desgraciados. Qué coño le pasa a esta gente. Y sobre todo, por qué disfruta tanto esta tía contándonos siempre en sus coñazos de películas lo mal que se lo pasan.
Os sitúo: Tokio. Qué clase de personas creéis que se pueden morir de aburrimiento y de asco en un lugar tan fascinante. Pues sí, por increíble e incluso insultante que os parezca, esa gente existe.
Una joven aparentemente sana, estupenda, monísima y sin taras visibles (Scarlett Johansson) ha viajado hasta allí con su marido pero, como él se pasa el día trabajando y ella parece ser incapaz de pasárselo bien sola, se aburre como una ostra. Mira por la ventana; se rasca la nariz; coge un libro; lo mira; lo suelta; bosteza; se tumba en la cama; mira por la ventana; se vuelve a rascar la nariz... Sí, señores, en Tokio.
Un viejo actor cuya carrera pega los últimos coletazos (Bill Murray) viaja a la ciudad para rodar un anuncio, y entre toma y toma también se aburre como otra ostra. Éste mata las horas en el bar tomando whisky y escuchando a una petarda americana cantar. Sí, señores, en Tokio.
Pues sí, la vida es así, Dios le da gafas a quien no tiene ojos y pañuelo a quien no tiene mocos, qué se le va a hacer.
Luego estos dos se conocen, simpatizan, empatizan, surge la química y... se dedican a compartir su aburrimiento el uno con el otro. Y ya lo de siempre: yo te hago ojitos, tú me echas una sonrisita, yo te cojo la manita... y el suspense: cuándo coño se acostarán estos dos y dejarán de marear la perdiz. Y básicamente éste es el argumento de la película.
Pasemos por alto los siete pares de hostias que les daríamos a cada uno; pasemos por alto la terrible injusticia de que este par de gilipollas se puedan permitir viajar a un lugar al que ni tú ni yo ni medio mundo podrá ir jamás. Pasemos todo eso por alto y vayamos al grano: por qué coño se aburren tanto los ricos. Por qué son tan terriblemente desgraciados. Qué coño le pasa a esta gente. Y sobre todo, por qué disfruta tanto esta tía contándonos siempre en sus coñazos de películas lo mal que se lo pasan.
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