No sé si Noah Baumbach es un tipo especialmente desgraciado en el amor. La cuestión es que ésta es la segunda peli que veo de él en la que aborda la cuestión de las rupturas conyugales. La otra fue "Una historia de Brooklyn", y tampoco me pareció gran cosa. Quizás ésta me haya gustado un poquito más. Pero en todo caso es un señor especializado en contar historias de hipsters con los que me identifico poco. Modernillos de vanguardia, artistas, con egos superlativos.... y bastante pirados. No hay más que ver a la familia de ella (la madre es para echarle de comer aparte).
Básicamente el problema de estos dos es que tienen un hijo y uno quiere vivir en Nueva York y la otra en California. No sé bien cómo funciona el derecho de familia en Estados Unidos, pero las conversaciones de los protagonistas con sus abogados me producen una sensación de irrealidad tremenda. Dudo mucho que una mujer que se lleva bien con su marido y le tiene algún respeto y cariño (como se demuestra en muchas ocasiones a lo largo de la película) recurra a una abogada que desde el principio deja muy claro que va a putearlo al máximo y a sacarle hasta las higadillas.
El personaje de Johansson es desde el principio completamente indefinido. No se entiende de qué va, ni qué coño le pasa. Actúa todo el tiempo de modo totalmente contradictorio, sin sentido. Se presta a ir a un mediador para facilitar la ruptura, escribe en un papel todas las virtudes que ve en su marido y luego se niega a leer lo que ha escrito. Dice que quiere una separación amistosa y contrata a la abogada más agresiva que encuentra, no sin antes haber consultado a un montón más para evitar que puedan ser contratados después por él. No sólo el personaje cae como el culo, es que no hay quien entienda nada de lo que hace. Yo me habría divorciado de una tía así a los dos minutos de casarnos.
La mayoría de las escenas son demenciales. Por no adelantar nada a quien no la haya visto describiré algunas en espoiler.
(Spoiler)
La escena en la que la hermana de ella le entrega a él los papeles del divorcio, montando un pollo tremendo que incluye encerrar al niño en el váter a hacer caca, porque ella es incapaz de entregárselos personalmente, es completamente kafkiana.
Y otra para los anales es la de la asistenta social que va a observar el comportamiento del padre con el hijo. Por no hablar del doblaje de la asistenta, que parece obra de un autista, madre míaaaaa. Y el final de esa escena, cuando el tipo se corta con el abridor y en lugar de ir a echarse agua y taponarse la herida, se baja la camisa, y pone perdido todo de sangre, y al final se desmaya. Por diossssssss, quién dejaría a un crío en manos de un padre así!!
Bueno, y para qué vamos a hablar de todas en las que aparece la madre de ella. No quiero ni pensar en la clase de suegras que Baumbach ha tenido que tener para que las represente así. Me dan escalofríos de imaginarlo.
La única escena que me ha gustado es la del juicio, en la que los dos abogados empiezan a sacar los trapos sucios de los cónyuges mientras ellos miran hacia abajo cabizbajos, a ratos avergonzados y a ratos horrorizados de lo que están escuchando, de la saña y la crueldad de sus representantes legales. Es una escena terrible, demoledora, que resume perfectamente todo lo perverso que puede llegar a ser un divorcio. Pero vamos, que no salva la película, lo siento.
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martes, 7 de abril de 2020
miércoles, 19 de noviembre de 2014
Frances Ha, by Noah Baumbach
Volvemos al mumblecore, y por supuesto al blanco y negro, cómo no. Un director descaradamente hipster como Noah Baumbach (el de "Una historia de Brooklyn") no podía faltar a esa cita con el B/N que más tarde o más temprano tienen todos los alternativos.
Y mira que me repelen. Y mira que veo el primer fotograma en B/N y ya tengo las uñas afiladas y dispuestas para el ataque. Y mira que los primeros planos ya me ponen los pelos como escarpias y los dientes como puñales.
Pero cuche usted, contra todo pronóstico, "Frances Ha" me ha gustado. Bueno, para ser más exacta, lo cierto es que no me ha disgustado del todo. Tal vez porque:
- Frances quiere ser bailarina aunque ande como un pato mareao.
- Frances es una auténtica espantatíos de manual.
- Frances cree en la amistad por encima de todo y se pega por ello unos palos de la hostia.
- Frances es la única persona que ha viajado a París y no ha flipado.
- Frances intuye que hacerse mayor es un coñazo y lo intenta retrasar al máximo.
Sea por lo que sea, Frances me ha caído bien. Además compartimos problema: mi nombre también es demasiado largo y tampoco cabe entero en mi buzón. La diferencia es que ella ha acortado su apellido y lo ha dejado en "Ha" y yo he preferido sacrificar mi nombre de pila y lo he dejado en "I". Por lo demás nos parecemos poco, pero creo que nos llevaríamos bastante bien. Por lo raritas y eso. Aunque eso sí, mi vida tiene algo más de color.
Y mira que me repelen. Y mira que veo el primer fotograma en B/N y ya tengo las uñas afiladas y dispuestas para el ataque. Y mira que los primeros planos ya me ponen los pelos como escarpias y los dientes como puñales.
Pero cuche usted, contra todo pronóstico, "Frances Ha" me ha gustado. Bueno, para ser más exacta, lo cierto es que no me ha disgustado del todo. Tal vez porque:
- Frances quiere ser bailarina aunque ande como un pato mareao.
- Frances es una auténtica espantatíos de manual.
- Frances cree en la amistad por encima de todo y se pega por ello unos palos de la hostia.
- Frances es la única persona que ha viajado a París y no ha flipado.
- Frances intuye que hacerse mayor es un coñazo y lo intenta retrasar al máximo.
Sea por lo que sea, Frances me ha caído bien. Además compartimos problema: mi nombre también es demasiado largo y tampoco cabe entero en mi buzón. La diferencia es que ella ha acortado su apellido y lo ha dejado en "Ha" y yo he preferido sacrificar mi nombre de pila y lo he dejado en "I". Por lo demás nos parecemos poco, pero creo que nos llevaríamos bastante bien. Por lo raritas y eso. Aunque eso sí, mi vida tiene algo más de color.
viernes, 25 de noviembre de 2011
Una historia de Brooklyn, by Noah Baumbach
Hummm, qué buena pinta! Premios en Sundance y Toronto; varias nominaciones a Oscars y Globos de Oro, estupendísimas críticas... Apuesta segura, no?
Bueno, pues no. Creía que nunca me quejaría en una crítica de esto, pero así es: demasiado corta. En apenas 80 minutos Baumbach pretende contarnos una ruptura conyugal y la serie de efectos secundarios que conlleva, sobre todo para los hijos. Con tanta compresión lo que consigue es mostrar un proceso absurdamente vertiginoso con el que nadie que haya vivido jamás una ruptura puede identificarse. Diálogos delirantes, escenas inconexas, unos padres que les cuentan a sus hijos adolescentes sus historias extraconyugales con pelos y señales, una custodia compartida a la soviética: 3 días a la semana los niños para ti, 3 días para mí y el que sobra, alterno. Pordiosssssss!
Eso sí; si para algo me ha servido verla es para reafirmarme en mi idea de que la custodia compartida es la aberración más gorda de la historia del derecho matrimonial. Disfrazado de logro social histórico, se nos pretende hacer ver que lo mejor para unos niños es pasarse la vida, maleta en mano, de casa en casa para pasar con cada uno de sus progenitores exactamente el mismo número de horas, minutos y segundos de la semana. No sea que alguno de los padres se pueda mosquear si el otro le saca un cuarto de hora. Pues eso, delirante.
En cuanto a las interpretaciones, están por encima del nivel de la película. Laura Linney y Jeff Daniels cumplen con nota en su papel de padres egocéntricos y desequilibrados. Pero de todo el reparto sobresale la presencia de un jovencísimo Jesse Eisenberg, el chico protagonista de "La red social", que unos años antes de su gran éxito ya despuntaba. Atención a ese chaval.
Bueno, pues no. Creía que nunca me quejaría en una crítica de esto, pero así es: demasiado corta. En apenas 80 minutos Baumbach pretende contarnos una ruptura conyugal y la serie de efectos secundarios que conlleva, sobre todo para los hijos. Con tanta compresión lo que consigue es mostrar un proceso absurdamente vertiginoso con el que nadie que haya vivido jamás una ruptura puede identificarse. Diálogos delirantes, escenas inconexas, unos padres que les cuentan a sus hijos adolescentes sus historias extraconyugales con pelos y señales, una custodia compartida a la soviética: 3 días a la semana los niños para ti, 3 días para mí y el que sobra, alterno. Pordiosssssss!
Eso sí; si para algo me ha servido verla es para reafirmarme en mi idea de que la custodia compartida es la aberración más gorda de la historia del derecho matrimonial. Disfrazado de logro social histórico, se nos pretende hacer ver que lo mejor para unos niños es pasarse la vida, maleta en mano, de casa en casa para pasar con cada uno de sus progenitores exactamente el mismo número de horas, minutos y segundos de la semana. No sea que alguno de los padres se pueda mosquear si el otro le saca un cuarto de hora. Pues eso, delirante.
En cuanto a las interpretaciones, están por encima del nivel de la película. Laura Linney y Jeff Daniels cumplen con nota en su papel de padres egocéntricos y desequilibrados. Pero de todo el reparto sobresale la presencia de un jovencísimo Jesse Eisenberg, el chico protagonista de "La red social", que unos años antes de su gran éxito ya despuntaba. Atención a ese chaval.
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