Mostrando entradas con la etiqueta Hopkins (Anthony). Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Hopkins (Anthony). Mostrar todas las entradas

jueves, 20 de noviembre de 2014

El hombre elefante, by David Lynch

Si pudiera le haría unas cuantas preguntas a David Lynch:

Por qué el hombre elefante es tan bueno si le rodea tanta maldad?

Por qué el hombre elefante es tan sensible si no ha conocido la sensibilidad?

Por qué el hombre elefante es tan amable si nunca ha conocido la amabilidad?

Por qué el hombre elefante es tan educado si nadie le ha enseñado modales?

Por qué el hombre elefante es tan culto si se ha criado entre mastuerzos?

Y a Anthony Hopkins le preguntaría qué se siente haciendo de bueno, para variar.

Y a John Hurt le preguntaría qué se siente haciendo de monstruo, para variar.

Y a mí misma me preguntaría... qué se siente haciendo de hijaputa, para variar.

viernes, 1 de agosto de 2014

Sobrevivir a Picasso, by James Ivory

Comentaba Javier Marías recientemente en un artículo la proliferación en los últimos tiempos de biografías de personajes famosos, tanto literarias como en cine, en las que se pretendía destrozar la reputación del personaje en aras de una supuesta “verdad” contada por vete tú a saber quién.

En fin, yo no voy a poner en duda esta visión de Picasso como un tipo ególatra, machista, cabrón, al que le encantaba que las mujeres se pelearan por él y que decía cosas tan gilipollescas como “si me quieres de verdad matarías por mí”. Es muy probable que realmente fuera así, pero lo que más me llama la atención es que sus supuestas “víctimas” en esta película quedan bastante peor que él. Porque vamos a ver, qué se puede pensar de tías que dicen cosas como las siguientes:

“Destrozó mi vida, y supe que después de Picasso no había nada”.

“Le he dado todo, no he tenido en años un solo día libre, me trata como una mierda, pero… es la única manera de estar cerca del genio”.

“Te pasará como a todas, te absorberá y te convertirás en su esclava”.

“Me haga lo que me haga, seguiré a su lado, cuidando de él, hasta mi último suspiro”.

En concreto, la protagonista de esta película a los 20 años conoce a Picasso cuando éste es un abuelote sexagenario, y a pesar de comprobar directamente in situ cómo putea a sus otras mujeres y juguetea con ellas como si de pequeñas mascotas se tratara, se enamora locamente del señor y luego, cuando le toca la hora de ser ella la puteada se sorprende una barbaridad y se queda pasmada sin saber cómo le puede estar pasando algo así.

En fin, James Ivory se apunta a esta moda de destrozar famas de personajes históricos con esta historia de victimismos femeninos que sí que arrastra una carga machista importante, porque quien es capaz de considerar a las mujeres tan sumamente imbéciles como aparecen en este filme no puede ser sino un asqueroso machista.

Para ello cuenta con un Anthony Hopkins bastante bien caracterizado pero muy poco convincente en su papel de tirano opresor de ingenuas e indefensas damiselas. O al menos yo la impresión final que saco es que el pobre Picasso fue un desgraciado que estuvo toda su vida rodeado de incompetentes, parásitos y mujeres abducidas por su genial personalidad que muestran una sumisión rayana en la esclavitud. En definitiva, todo lo contrario de lo que el director pretende.

Y no es que yo sea una fan incondicional del pintor malagueño, ni mucho menos; es más, ni entiendo ni me gusta buena parte de su pintura… pero la verdad es que terminó dándome penita, rodeado de tías gilipollas y calientes como perras dispuestas a matarse entre ellas por las atenciones del vejestorio. Jodeeeer, tuvo que ser una cruz vivir entre tanta tarada. Y encima todo el día quejándose a coro, protestando y echándole al pobre abuelillo la culpa de todas sus desgracias. Menuda panda de urracas. Don Pablo tuvo que terminar de ellas hasta el gorro.

lunes, 17 de marzo de 2014

Hitchcock, by Sacha Gervasi

Si coges a Anthony Hopkins, le pones un cojín en la barriga, le echas diez kilos de maquillaje encima, le haces que ponga boca chocho y que ande como un tentetieso ... tenemos a Hitchcock.

Si coges a Helen Mirren, le plantas una peluca infame, unas gafapastas aún más infames y un look total Doña Croqueta, además de una cara de mala leche permanente... tenemos a Alma Hitchcock.

Si coges a Scarlett Johansson, la metes en una ducha, le pones el pelo chorreando y empiezas a darle cuchilladas tutiplén... tenemos a Vivien Leigh en Psicosis.

Si coges a Toni Collette, la vistes de estricta gobernanta, le colocas una carpeta y un boli en las manos y la haces perseguir todo el día a un señor gordo tenemos a la secretaria de Hitchcock.

Si coges a Hitchcock, lo llevas al Sálvame y empiezas a preguntarle todo sobre su vida, sus relaciones conyugales, sus dietas de adelgazamiento y su hora favorita para cagar... tenemos este pestiño.

Si coges a Sacha Gervasi, lo inflas a hostias, le arrancas todas las uñas y lo encierras un mes escuchando a Justin Bieber... tenemos exactamente lo que se merece por esta mamarrachada.

sábado, 10 de agosto de 2013

Fracture, by Gregory Hoblit

Os cuento. Anthony Hopkins hace de un ingeniero aeronáutico superingenioso que mata a su señora y decide que le va a tomar el pelo un poco al fiscal encargado del caso. En realidad, vuelve a hacer por enésima vez de Hannibal Lecter, sólo que aquí en lugar de cenarse a sus contrincantes se los merienda. Por lo demás, la misma cara, los mismos ojillos picarones y la misma mala leche. Hopkins yo es que ya no sé si sabe hacer otra cosa.

Ryan Gosling, alias el Bello Gosling, hace de fiscal. Guapo, ambicioso, pijo, chulillo y descarado. Luego nos enteramos de que es de procedencia humilde y ha llegado hasta ahí a base de becas y talento. Además le espera un puesto en el bufete de abogados más prestigioso de la ciudad, pero antes tendrá que enfrentarse a su último caso como fiscal. Contra quién. Pues cómo no, contra Hannibal Lecter. Y como se ve que el muchacho estaba estudiando como un campeón cuando "El silencio de los corderos" no se enteró en su día de que Lecter es más chulo que un ocho y que siempre gana.

Hasta aquí todo va bien y la peli hasta tiene pinta de ser interesante. Obviando un poco las trampillas del guión y haciendo como que no nos damos cuenta de cómo nos toma el pelo Gregory Hoblit, podría haber funcionado. Pero hete aquí que Hoblit, supongo que para alargar metraje y que la cosa no se le quede en un corto largo, nos mete una historia paralela completamente demencial de amor-sexo que, además de estropear el conjunto, es tan ridícula que da una vergüenza ajena que, oye, yo hasta me ruboricé. Lo prometo.

Resulta que el fiscal Gosling llega a una fiesta en la que le van a presentar a sus compañeros de nuevo bufete y se le acerca un pibón impresionante que, oh sorpresa, resulta ser su futura jefa. Se hacen ojitos, se tocan compulsivamente el pelo, a él se le pronuncia la nuez y lo que no es la nuez, a ella los pezones se le empitonan... Caso de atracción a primera vista de manual. Primer sonrojo.

Segundo y definitivo sonrojo: por supuesto el fiscal aspirante a picapleitos millonario se acuesta una vez con la jefa, ella se cuelga ipso facto y le invita a pasar con su familia el día de Acción de Gracias, que, para entenderlo, sería como una especie de comida navideña. O sea, eres una tiburona del derecho, eres la hostia, has llegado hasta ahí a base de ser una tía dura, implacable y sin escrúpulos, y vas y te acuestas sin pensártelo dos veces con un tipo que va a ser tu subordinado, encima te cuelgas en el primer polvo, lo llamas incansablemente como una vil petarda y para remate de la pera lo invitas a la comida familiar más importante del año con tus padres y hermanos... En fin, que ya me puse tan colorada con lo de la comida de Acción de Gracias que del resto de la peli ni me enteré. Y todavía no lo he superado, eh? Que sigo como un tomate y ha pasado un buen rato.

domingo, 1 de julio de 2012

El dragón rojo, by Brett Ratner

La película no estaría mal si no fuera porque reproduce casi  con toda exactitud el esquema argumental de "El silencio de los corderos", por no decir que lo imita descaradamente, sin el menor pudor.

Tenemos al mismo psicópata preso, a otro asesino en serie que el FBI busca, a otro poli que pide la ayuda de Lécter (en este caso a Jodie Foster la sustituye un Edward Norton absurdamente teñido de rubio y con el mismo carisma que un moco), al mismo director medio subnormal del psiquiátrico, la misma celda de Hannibal, el mismo pasillo con la misma silla... Es como un deja vù pero en cutre vù.

Esta simpática precuela no deja de tener su gracia; tenemos 11 años después de la película de Demme a un Anthony Hopkins, que curiosamente hace de Lécter bastantes años más joven. Claro, las precuelas se remontan a los orígenes de las historias. El problema es cuando el protagonista es el mismo y en la realidad es bastantes años más viejo. Como que algo no cuadra ahí.

Hopkins se limita a repetirse; es el mismo de El silencio, ni más ni menos ni menos ni más. Tal vez con un guión algo más cutrecillo, unos diálogos menos intensos y con mucha menos química con su partenaire, pero perfectamente reconocible en sus gestos, sus miradas, su actitud provocadora... vamos, nuestro Hannibal de toda la vida.

Si acaso hay una aportación novedosa e interesante en esta entrega es mi adorado Ralph Fiennes, que una vez más vuelve a hacer magistralmente de malo atormentado a pesar de esa carita de bueno que dios le ha dado. No destripo nada si digo que él es el asesino porque casi desde el principio el director nos revela su cara y hasta sus motivos. El quid de la historia está en el proceso policial para encontrarlo y atraparlo. Fiennes está estupendo, como siempre, y se termina comiendo con papas al resto del reparto, que a pesar de su espectacularidad no brilla demasiado.

Repito, no es un mal thriller; entretiene bastante y mantiene un ritmo tenso y expectante. Si no fuera porque esta peli ya la hemos visto pero con un guión mucho mejor tal vez la consideraría con algo más de generosidad. Eso sí, no perdono a ese infame Norton rubio de bote cuya imagen se me ha quedado grabada en la mente y desgraciadamente ya nunca podré olvidar.

sábado, 7 de abril de 2012

El rito, by Mikael Håfström

Por lo que se ve las pelis de demonios, posesiones y exorcismos no terminan de pillar ese virtuoso término medio que tan saludable sería entre la exageración convulsa de "El exorcista" y la insulsez extrema de, por ejemplo "Requiem, el exorcismo de Micaela". En "El rito" la cosa empieza más o menos bien, con cierta contención, como intentando distinguirse un poco de la masa, pero a mitad de camino ya se le va la pinza, se nos tuerce y empiezan los saltos, las contorsiones, las voces de ultratumba y toda la parafernalia que ya conocemos tan bien los aficionados al género.

Eso sí, la vida evoluciona y los exorcismos también. Por ejemplo, aquí en mitad del ritual, el cura recibe una llamada por el móvil y se aparta discretamente para atenderla. Queda como muy profesional, como si está uno en una reunión y le llaman y se disculpa para salir un momento. Esto en un exorcismo puede llamarnos un poco la atención, no? Bueno, pues aquí se ve de lo más natural. Y mientras el sacerdote titular está atendiendo su llamada, el otro cura joven que le acompaña, vamos, para entendernos, el exorcista becario, continúa con los rezos y las imprecaciones al demonio. Como en cualquier otra empresa o actividad laboral. Es, podríamos decir, la normalización del exorcismo como modo de ganarse honradamente la vida.

Por lo demás, un poco más de lo de siempre. Un demonio un tanto chusco que se dedica a provocar a los curas con las mismas gilipolleces de toda la vida, que si tu padre, que si tu madre, que si tú lo que quieres es follarte a periquita... en fin, el típico demonio de patio de colegio. Me pregunto cómo es posible que a estas alturas los demonios no tengan un poco más elaborado el tema de la provocación, con un listado más serio y más adulto, como más evolucionado. Y ya con lo que flipo es con que los exorcistas sigan, después de haber visto taaaaantas pelis, dejándose cabrear tan fácilmente con argumentos tan pueriles y tabernarios. Hombre, por dios, un poco de preparación! Hay que mentalizarse para tratar con un demonio, no se puede ir como al bar de la esquina, dispuesto a encabronarse por cualquier capullez.

En fin, la verdad es que no sé cómo Anthony Hopkins, que es un señor que podría vivir tan ricamente de sus ahorros tras una fructífera y feliz carrera, se presta a este tipo de proyectos llamémosles "frikis". Qué necesidad tendrá este hombre de dejar para la posteridad recuerdos tan lamentables como éste? Es algo que se me escapa, la verdad. Lo hará por vicio?

sábado, 4 de febrero de 2012

Conocerás al hombre de tus sueños, by Woody Allen

Todas las mujeres sabemos que los hombres de nuestros sueños duran lo que dura un sueño y que al final lo que hacemos es adaptar los sueños a nuestro hombre. Ellos, que tampoco son tontos del todo, saben lo mismo sobre nosotras. Y no tengo motivos para pensar que entre gays y lesbs funcione de otra manera.

Woody Allen lleva siglos haciendo películas con el mismo mensaje. Su propia vida es el paradigma; conoce a la mujer de sus sueños y le dura lo que le dura, hasta que aparece la siguiente. Algo me dice que la hijastra vietnamita le está durando un poco más porque ya no tiene ni sueños.

Ni sueños ni ideas. Sí tiene su sello personal, inconfundible, y por supuesto está en esta película, como en todas las demás (exceptuando el abominable engendro "Vicky Cristina").

Que esto lo ha hecho él se nota, pero nada más. Es una mera repetición, un popurrí, un batido, un abstract de su obra. Vamos, que se está quedando con toda la peña. Y además seguiremos cayendo porque siempre esperaremos que destape el tarro de las esencias; a ver, los fans somos así.

Oye, que no pasa nada. Ya antes que él lo hicieron otros genios, como Dalí, Cela, Curro Romero, Chiquito de la Calzada... Sin ir más lejos, el mismísimo Anthony  Hopkins. Vivir de las rentas de tu talento es lícito, pero hay que asumirlo con dignidad: esto no es arte, esto son rentas. Pos vale.

Confieso que me gustaría que Woody no lo hiciera. Él ya no necesita rodar una peli al año; ha ganado suficiente dinero como para permitirse una retirada a tiempo, que como todo el mundo sabe, es una victoria. Ojalá lo hiciera y no me obligara a despotricar con saña del que siempre fue el director de mis sueños.

jueves, 17 de marzo de 2011

La mancha humana, by Robert Benton

Una película decepcionante por completo, de principio a fin. Un desperdicio de reparto increíble para un guión sin pies ni cabeza y que en ningún momento consigue convencer ni conmover al espectador. Desde la propia historia de amor entre el gran Hopkins y la aséptica Kidman, que no hay por dónde pillarla, hasta el supuesto "misterio" que se encuentra detrás de la vida del decano. Es todo de un forzado y un artificial que atufa a la legua.

Yo no diría tanto como algunos a los que les ha parecido soporífera o insoportable, pero sí totalmente anodina, plana. Creo que Kidman hace el peor papel de su vida, no se lo cree ni ella. Y Hopkins, el brillante Hopkins haciendo de viejo verde que pierde el culo y parte de la cabeza por una tarada, por favor! Y en fin, hay cosas que claman al cielo, como el diálogo final entre Ed Harris y Sinise. ¿Es posible ese diálogo? ¿Alguien se ha enterado de algo escuchándolo? Qué es exactamente lo que se están diciendo?

Y bueno, por no hablar de qué pinta en la película Gary Sinise. ¿Qué sentido tiene su personaje? ¿Es una comparsa, es un testigo imparcial, es una rosa o es un clavel? ¿Alguien entiende con qué fin está ahí ese tío? ¿Había algún problema en que la historia la narrara el propio Hopkins o un simple narrador omnisciente? ¿Era necesario incluir a un personaje tan absurdo?

En fin, prescindible de principio a fin.

Proof (La verdad oculta), by John Madden

La película parte de un atractivo planteamiento en el que la mezcla de genio y locura, que tan buenos argumentos ha dado en la historia del cine, se une a una relación paterno-filial muy especial basada en una común pasión por las matemáticas. Paltrow está estupenda, muy convincente, hace una interpretación bastante contenida, teniendo en cuenta que interpreta a un personaje muy desquiciado, que está continuamente al borde del estallido emocional. Y Hopkins, que ya casi es un especialista en papeles de individuo de dudosa cordura, lo borda. El resto del reparto está bien, correcto, Hope Davis consigue que llegues a aborrecerla, pero vamos, sólo los dos protagonistas principales levantan la película.

Coincido con alguien que ha señalado por ahí del despropósito del título en español. La peli se llama Proof, en castellano "la demostración", que es exactamente el trasfondo de la historia. A veces no entiendo por qué los traductores se empeñan en semejantes sinsentidos.

El film no llega a apasionar, pero creo que es interesante de ver, sobre todo para los amantes de las matemáticas y del espíritu científico en general. También la recomiendo para los que gusten del cine intimista y de fuertes tensiones emocionales. Tiene momentos muy teatrales, sobre todo los diálogos entre las dos hermanas.

Lo peor, ese joven profesor de matemáticas superguapísimo, cachas, deportista y batería de un grupo de rock. Un personaje imposible, por más que Gyllenhaal hace el pobre lo que puede para hacerlo creíble. No conozco ni he conocido jamás a un profe de matemáticas ni a ningún científico que responda a esas características. No cuela.