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viernes, 1 de noviembre de 2024

La pareja perfecta (Miniserie de TV), by Jenna Lamia

Estamos ante la tropegésima serie sobre lo desgraciados que son los ricos y lo obligados que se ven a beber como cosacos y drogarse como cerdos para soportar sus terribles penurias vitales.

En este caso una Nicole Kidman carente por completo de expresividad facial es la protagonista de una historia de ricos que lo pasan fatal todo el tiempo. El que peor el marido, que es el doble de Jorge Javier Vázquez con unos cuantos kilos menos y unos centímetros de altura más, y que se pasa toda la serie con un vaso de whisky en una mano y con un porro en la otra, a pesar de lo cual mantiene sorprendentemente una envidiable verticalidad. También mantiene una dicción más que correcta para lo que se mete entre pecho y espalda, y una memoria prodigiosa. Me tomo yo dos copas de verdejo y al día siguiente no me acuerdo ni de mi nombre, y el tío este se zampa las botellas de whisky de cuatro en cuatro y luego recuerda perfectamente hasta el más mínimo detalle de lo que hizo y dejó de hacer, con una lucidez que ya la quisiera yo pa mí incluso en sobriedad total.

La pareja perfecta es desde el principio un meme. Ella se acuesta y se levanta con el mismo peinado, sin que se le mueva un solo pelo de sitio. Él con el copazo parriba y pabajo. Y los hijos y las nueras una panda de memos a cuál más desnortao.

Ya se harta una de tanto pego. Estoy hasta el moño de ricos sufrientes, alcohólicos, drogadictos y chiflados. Tiene que ser horrible vivir en una mansión con una piscina maravillosa y vistas al mar, tener una salud de hierro, cocineros, criados que recogen al minuto los pedazos de las cosas que tú rompes. Tener todo el tiempo del mundo para divertirte, viajar, ir a fiestas, bailar, navegar, hacer surf, jugar al golf, leer, mirar las musarañas, meditar... Qué horror, se me ponen los pelos como escarpias de pensar en una vida tan espeluznante.

Yo le diría a Jenna Lamia, creadora del engendro en cuestión, que se ha pasado un pelín de vueltas. No he leído la novela en la que se basa la serie, pero dudo mucho que los personajes den tanta grima en el libro como en la pantalla. Y si lo dan no me explico cómo ha llegado a convertirse en superventas.

En fin, solo puedo decir lo mismo que siempre que veo un producto de este estilo que tanto invita a arrojarse gustosamente en brazos de la pobreza: qué duro es ser millonario y sufrir tanto a diario.


miércoles, 29 de septiembre de 2021

Nine Perfect Strangers (Miniserie de TV), by David E. Kelley, John-Henry Butterworth

Nueve perfectos idiotas que están como nueve chotas.

Nueve perfectos colgados completamente chiflados.

Nueve kilos de Tranxilium necesitas en Tranquillium.


Nueve hostias como panes le daría a estos rufianes.

Nueve a Kelly, a Butterworth, y otras nueve pa Nicole.

Nueve más por ese morro con botox a cascoporro.


Nueve horas he pasado visionando a estos chalados.

Nueve mierdas, nueve truños, nueve cacas como puños. 

Nueve veces te diría: no veas esta porquería.

miércoles, 10 de julio de 2019

Big Little Lies (Serie de TV), by David E. Kelley

De Big Litle Lies me gustan las casas, los paisajes, la música, la fotografía y los niños, sobre todo el niño protagonista, que según he descubierto es el mismo actorcito de "El joven Sheldon".

Me gusta también ver a un montón de gente supermegarrica siendo muy desgraciada y paseando sus múltiples miserias por la pantalla de mi tele. Supongo que es uno de los grandes atractivos de la serie para las clases desfavorecidas. A los pobres siempre nos ha gustado regodearnos con las penas de los ricos. Hubo incluso un culebrón hace años que se llamaba justo así: "Los ricos también lloran"

Las actrices muy bien todas, indiscutiblemente. Hay que reconocer que Nicole Kidman hace un excelente papel de pijísima maltratada, aunque también hay que hacer un supremo esfuerzo de imaginación para verla, con ese extraño peinado que parece un pelucón quimioterápico y con esos kilos de bótox que lleva inyectados en la cara, tan arrebatadoramente bella, virginal e inalcanzable como la ve el maltratador de su marido.

- Por qué se siente usted tan inseguro? -  Le dice su terapeuta matrimonial.

- Mírela, sólo hay que verla.  Es bella, perfecta, maravillosa, podría tener al hombre que quisiera. Cómo no me voy a sentir inseguro? - Responde él.

- Tú te has visto, chaval? Estás mil veces más bueno que la Kidman y probablemente eres unos cuantos años más joven.  Si es cierto que ella podría estar con todos los tíos del mundo quién sería la bonita que te diría a ti que no, macizo? - Ésta es mi aportación personal.

En fin, ya digo que es verdad que reconforta ver a gente con muchísima pasta siendo superdesgraciada. Entretiene bastante preguntarse todo el rato qué coño le pasa a esa gente, que es incapaz de disfrutar de todas esas cosas de las que tú disfrutarías como una mona si estuvieran a tu alcance. Igual hay alguna regla matemática oculta que establece una relación inversamente proporcional entre la inteligencia emocional de las personas y la pasta que tienen, o el tamaño de sus cocinas y de sus terrazas. Algo así debe de ser.

En honor de Big Little Lies tengo que decir que, a pesar del tufo hembrista que arrastra y del llamamiento a la sororidad que es la base del hilo argumental y que llega a su apoteosis en el último episodio, hace un pequeño esfuerzo de honestidad intelectual al presentar a una mujer maltratada de forma distinta a la frágil víctima a la que estamos acostumbrados a través del extendido tópico. De hecho Kelley, el director de la serie, hace un encomiable esfuerzo por presentarla como una mujer fuerte, inteligente, razonablemente feliz y con una parte importante de responsabilidad en su papel de víctima. Una mujer que incluso reconoce ante su terapeuta disfrutar sexualmente con su marido tras los episodios de violencia conyugal. Vamos, que le pone que el muchacho la hostie de vez en cuando y le haga unos cuantos morados. Sin pasarse, claro. Puede parecer una tontería pero para mí, en estos tiempos chorras en los que se habla de la violencia de género casi como de un tipo de terrorismo institucional, que alguien intente profundizar un poco más en los entresijos de este tipo de relaciones tóxicas es muy de agradecer.

Por lo demás hay que echarle bastante estómago para escuchar un promedio de 555 veces por capítulo la palabra "cielo".  El personaje de Reese Witherspoon concretamente lo repite constantemente como un insoportable mantra. 3 cielos por episodio a la hija adolescente, 5 al marido, otros 3 a su mejor amiga y 7 más de propina esparcidos al azar y dirigidos a personajes varios: camareros, señoras de la limpieza, mascotas... Un ascazo, vamos.

martes, 15 de noviembre de 2016

El secreto de una obsesión, by Billy Ray

Lo primero que se pasa por la cabeza cuando una se da cuenta de que está viendo una especie de "adaptación" de "El secreto de sus ojos" es una pregunta básica: qué necesidad había?

Si una película es redonda, perfecta, impecable, si no se le puede poner un solo pero y es imposible mejorarla... quién le manda al Billy Ray este meterse a hacer esta versión made in USA que no puede acercarse ni de lejos a la perfección de la original?

"El secreto de una obsesión" no es una mala película, la verdad. Se ve con interés y tiene un argumento que atrapa. Claro, si no has visto la argentina. Porque la historia en la que se basa es buena y eso no se le puede negar. El problema es que lo que en la película de Campanella era pura sorpresa, el final impactante que deja al espectador completamente en shock, aquí se ve venir y le deja frío.

La cuestión es simplemente esa, que esta versión sobra, que no aporta nada y que además viene lastrada porque quien ya ha visto la película argentina tiene el desenlace, que es lo mejor, destripado. Si no has visto la original, pues bueno, ves esta y no está mal, pero desde luego nada que ver con la excelencia de la otra.

En cuanto a las interpretaciones, Julia Roberts cumple bastante bien, le da a su personaje el tono atormentado que requiere y no se le puede objetar nada a su trabajo; de Nicole Kidman en cambio no puedo decir lo mismo porque con la cantidad de botox que esa mujer lleva en la cara es prácticamente imposible expresar ninguna emoción. Se limita a pasear palmito y a hacerle ojitos a su oponente masculino, con el que tiene la misma química que un pavo con un cocodrilo. Y de vez en cuando levanta una ceja haciendo un esfuerzo inmenso, supongo que para que podamos ver que aún es capaz de mover algún músculo del rostro. Pero se nota que sufre porque le cuesta devolver la ceja a su sitio.

miércoles, 6 de julio de 2016

Moulin Rouge, by Baz Luhrmann

Moulin Rouge es un musical diferente, impactante, valiente, anticonvencional. Por eso solo puede levantar pasiones, tanto a favor como en contra. Habrá gente que alucine y habrá gente que  abomine, y probablemente todos, cada uno desde su punto de vista, lleven razón. Porque los motivos por los que puede encantarte o parecerte horrible son los mismos; simplemente habrá quien valore positivamente todo lo que de innovador y original tiene y habrá quien lo tache de mamarrachada. Pa gustos colores, que se dice por mi tierra.

Yo soy de las que flipa con esta película, nunca me canso de verla. Siempre me quedo embobada y me pongo a corear como una loca:

"How wonderful life iiiiiiiiiiis now you're in the woooooooorld"

"All you need is loveeeeeeeee"

"Roxanneeeeeeeeeee"

"Show must go oooooon".

Y flipo con la forma de captar París y el mundo de la bohemia.

Y flipo con la magia del Moulin Rouge.

Y flipo con esos tejados y buhardillas desde los que se ve y se vive otro París.

Y flipo con los colores, con las imágenes precisas, como de dibujos animados.

Y flipo con la preciosa historia de amor entre Satine y Christian.

Y flipo con la belleza de Nicole Kidman, con sus vestidos, con sus bailes y hasta con su voz.

Baz Luhrmann hace una apuesta tan valiente como arriesgada, porque este tipo de cine no tiene términos medios. A él en general le salió bien porque la película fue ampliamente alabada por la crítica y tuvo un razonable éxito de público, y sus detractores, que se cuentan por decenas, no han conseguido horadar en lo más mínimo las adhesiones inquebrantables que despierta. 

Para mí no le falta un detalle, hasta algunas escenas divertidísimas como la de la confusión entre Satine y el poeta, cuando él se está ofreciendo para escribir las canciones del musical y ella cree que le ofrece sexo. Los juegos de palabras, las poses "eróticas" de Kidman... no tiene desperdicio.

En definitiva, para mí uno de los mejores musicales de la historia del cine. Por la banda sonora sin duda, pero también por lo impactante visualmente.

Y sobre todo y por encima de todo, por la preciosa historia de amor entre Satine y Christian. Sin duda, la película perfecta para la gente enamorada. Y por cierto, terminantemente prohibida para los que padezcan males de desamor.

domingo, 8 de noviembre de 2015

Reencarnación (Birth), by Jonathan Glazer

Interesante planteamiento el de Jonathan Glazer en esta película. Es posible enamorarse de un niño si piensas que dentro se esconde el espíritu de un adulto?

El personaje de Nicole Kidman (por cierto, magnífica su interpretación) llega a creer que el niño protagonista es la reencarnación de su marido muerto. Las situaciones íntimas que el niño conoce la llevan a ese convencimiento, pese a que todo su entorno intente disuadirla. Kidman llega a enamorarse del niño, a plantearse un futuro con él, a pretender dejarlo todo para hacer realidad su loco amor.

Me parece minusvaloradísima esta película. Es valiente, es arriesgada, plantea una situación difícil, obliga al espectador a mojarse, a tomar una decisión sobre lo que está pasando y a elegir su propio final. Naturalmente luego el director lanza el suyo, y puede gustar más o menos, pero mucho antes tú has tenido que decidir si estás con Kidman o contra ella y has tenido que optar entre el Sean auténtico o el falso.

A mí sinceramente no terminó de convencerme la historia del niño. Todo el tiempo estuve convencida de que había una explicación racional. Y por otra parte el amor incondicional de Kidman por su marido muerto diez años antes tampoco era demasiado creíble, por más que ella haga un trabajo impecable.

Lo que me cuesta entender es que algunas escenas (la del baño, por ejemplo) hayan podido escandalizar a nadie. En ningún momento se ve nada que pueda inducir a la pederastia ni justificarla ni nada por el estilo. Todo ocurre de una forma muy sutil y las imágenes ni siquiera resultan mínimamente sugerentes.

Hay demasiada gente por ahí dispuesta a escandalizarse por cualquier cosa. No pasa nada, en todo caso ese tipo de polémicas suelen beneficiar a las películas. Cuanto más capullo echándose las manos a la cabeza más taquilla. Si yo hubiera sido Glazer habría metido bastante más cañita para atraer a todos esos gilipollas y que pusieran el grito en el cielo y dispararan el taquillaje. En este caso estaría más que merecido.

martes, 7 de abril de 2015

El chico del periódico, by Lee Daniels

Tenemos una serie de personajes completamente desquiciados, con un nivel de descerebramiento rayano en el surrealismo, que configuran una historia aún más desquiciada que los propios personajes. Hagamos un repasito:

LOS HERMANOS JANSEN. Un periodista homosexual y masoquista que vuelve al hogar paterno para escribir un reportaje sobre un preso condenado a la silla eléctrica. En la casa se reúne con su joven hermano, que se pasa el día echándose pajas como un loco en su habitación. Al gay, que lo interpreta Matthew McConaughey con esa “intensidad” que últimamente imprime a todos sus personajes, le dan unas palizas de muerte por sus aficiones sexuales, mientras que al hermanito, un Zac Efron caracterizado por su insulsez habitual, se le revolucionan las ya de por sí dislocadas hormonas cuando ve aparecer por su casa a una pirada cuarentona en minifalda de la que se enamora instantánea y perdidamente.

HILLARY VAN WETTER. El preso al que los hermanos Jansen creen injustamente condenado. Es, con mucho lo mejor de la película porque aparte de que lo interpreta con su acostumbrada solvencia un John Cusack que se come con patatas a todos los demás, es probablemente el único personaje que presenta alguna dosis de realismo, dentro del rol carcelario que le ha tocado. Es la bestia parda que se espera de él y no defrauda en ninguno de sus gestos y actitudes de bruto oficial.

CHARLOTTE. Es la cuarentona pirada de la que se enamora el joven Jansen. La muchacha se dedica a cartearse con presos de renombre y está decidida a casarse, aun sin conocerlo, con el bruto Hillary. La interpreta Nicole Kidman con la misma cara de palo botulinizado que acostumbra a lucir en sus últimos trabajos. Eso sí, las escenas más divertidas de la peli corren de su cuenta: la meada en la cara de Efron y la pajilla para disfrute y regodeo de su novio Hillary, con orgasmo incluído, no tienen precio ni desperdicio.

Lee Daniels, director de la sobrevaloradísima “Precious”, se deja caer con esta alucinante historia que está a medio camino entre el drama carcelario, la comedia negra y la locura almodovariana. De hecho he leído por ahí que el propio Almodóvar estaba interesado en dirigirla, y no me extraña porque le va como anillo al dedo, aunque tengo la impresión de que en sus manos la cosa hubiera quedado mucho más divertida y esperpéntica. Daniels da la impresión de no saber muy bien qué hacer con unos personajes que se le salen de madre y con una narración bastante kafkiana que le sobrepasa con creces.

martes, 20 de enero de 2015

Grace de Mónaco, by Olivier Dahan

Grace de Mónaco era muy desgraciada porque:

. No la dejaban reformar orfanatos para mejorar la vida de los huerfanitos.

- No la dejaban cantarle las cuarenta a los grandes mandatarios mundiales.

- No la dejaban ser ella misma, tan americana, tan madeherself.

- No la dejaban hacer pelis, a punto estuvo esto de provocar un conflicto mundial.

- No la dejaban cortarse el pelo a su gusto porque Rainiero se enfadaba.

Menos mal que Grace se hizo fuerte y demostró que ella solita podía:

- Ser la gran embajadora de la paz mundial y mediar en todos los conflictos.

- Convencer al mundo de que Mónaco era el paraíso en la Tierra.

- Salvar al pequeño principado de las garras de la terrible y voraz Francia.

- Destripar los entresijos del espionaje europeo y desmontarlos.

-  Convertir el amor en el gran motor de la política mundial.

Y lo que le ha faltado a Olivier Dahan es hacer que Grace:

- Derribara el muro de Berlín y pusiera punto final a la guerra fría.

- Pisara la luna por primera vez de la manita de Neil Armstrong.

- Descubriera la vacuna contra el cáncer.

- Fuera la gran impulsora de la Unión Europea.

- Terminara con el hambre en el mundo.

En fin, una especie de hagiografía de Grace Nelly sólo apta para espíritus crédulos hasta lo patológico. Y por Diossss, un poquito de por favor, que a la Kidman con tanto primer plano milimétrico se le ven hasta los mocos y las costuras que le han hecho los quiroplásticos en la nariz. Coño, Dahan, qué cabrón!

Y el pobre Tim Roth, siempre a su vera en plan comparsita, parece Papá Pitufo al lado de la esbelta Kidman. Qué manera de devaluar la imagen de un gran actor! Cómo pudiste prestarte a esto, Roth, alma de cántaro. En qué estarías tú pensando.

Por cierto, desde aquí mi homenaje póstumo a Virus, el grupo que en los ochenta fue capaz de chotearse tutiplén de toda esta panda y con dos cojones se atrevió a cantar aquello de:

Papá Rainiero no me quiere de heredero.

Soy demasiado cheli para hijo de la Kelly,

Demasiado rockero para el facha de Rainiero.



viernes, 18 de julio de 2014

Las horas, by Stephen Daldry

A las 22'40 la mismísima Virginia Woolf, interpretada por una Nicole Kidman a la que no reconocerías jamás en la vida porque le sobra media nariz y le falta un kilo de botox, se mete en un lago con los bolsillos llenos de piedras. Al parecer no está muy contenta con su realidad vital, no sabemos por qué pero ya nos enteraremos.

A las 23'00 Julianne Moore, que interpreta a una señora de los años 50, se pone a preparar una tarta porque es el cumpleaños de su marido. Tiene un niño pequeño muy guapo y está embarazada. No parece mucho más contenta que Virginia. Al final la tarta le sale de un color azul bastante rarito, tampoco sabemos por qué pero ya nos enteraremos.

A las 23'10 Meryl Streep entra en acción. Va a visitar a su amigo del alma, interpretado por Ed Harris (genial, por cierto), que ha perdido un montón de kilos para el papel porque su personaje tiene Sida y está en las últimas. Meryl hace gala de su colección habitual de muecas y aspavientos manuales, corporales y gestuales, y le cuenta a Harris que le está preparando un pedazo de fiestuqui. Harris, que está bastante chungo, pasa de ella como de la mierda, pero aún así Meryl, en su tónica habitual, sigue hablando sin parar dale que te pego, tic va y tic viene, no sabemos por qué pero ya nos enteraremos.

A las 23'20 en la cocina de Moore entra Toni Collette, disfrazada de señora de los años 50, y se pone a charlar con su amiga. Se tiran un rato de cháchara y al final ocurre un pequeño e inesperado incidente con Collette, que se queda un poco pillada la mujer. Bueno, algo es algo, hasta el momento en lo que va de peli Moore no ha hecho otra cosa que hacer la tarta, tocarse la barriga y mirar al niño con ojos llorosos y expresión culpable, no sabemos por qué pero ya nos enteraremos.

A las 23'50 la hermana de Virginia Woolf va a visitarla con una patulea de críos. Hay un pajarito muerto en el jardín y lo entierran. Nicole, que sigue sin parecer Nicole, pone flores en la tumba del pajarito. Luego la hermana y los pequevándalos se van y Nicole se queda llorando y echando mocos por su nueva y poco favorecedora nariz. No sabemos por qué pero ya nos enteraremos.

A las 00'20 por fin muere alguien, no diré quién. Desde el principio se veía venir, la única duda era quién iba a ser el agraciado en el sorteo. Bueno, Woolf ya sabemos que se suicida en la primera escena, pero en una película en la que todos los actores lloran tantísimo y tienen todo el rato una expresión tan compungida, era evidente que algún cadáver más tenía que haber. Por qué éste y no otro, cuando algunos llevaban las mismas o más papeletas? Ah, pues no sabemos, pero bueno, ya nos enteraremos.

A las 00'30 termina la película con una enigmática sonrisa de Meryl Streep. Por lo pronto ya adelanto que ella no es la muerta, pero teniendo en cuenta que lleva dos horas lloriqueando, con los ojos enrojecidos y derrochando sus famosos tics tutiplén... a qué viene esa estúpida mueca sonriente? Pues no lo sabemos y a estas horas ya es imposible que nos enteremos.

A las 00'40 me siento a escribir esta crítica. Realmente no sé qué he estado viendo ni lo que Stephen Daldry pretendía. Son tres mujeres, dos de ellas muy desgraciadas, y sigo sin saber por qué, y la tercera que hace aspavientos contínuamente y no para de parlotear como un loro. Con ello compensa en gran manera los densos silencios y la pasividad corporal de las otras dos... pero no termino de pillar el mensaje. Qué es lo que ha pasado aquí? Aparte de hacer tartas, comprar flores, preparar fiestas fashion y enterrar pajaritos... me he perdido algo? O tal vez se trataba simplemente de dejar que pasaran LAS HORAS?

miércoles, 7 de mayo de 2014

Stoker, by Park Chan-wook

Un título que recuerda a Drácula.

Un regalito para los fetichistas de pies.

Un director de culto coreano: Park Chan-wook.

Una sobredosis de toxina botulínica: Nicole Kidman.

Una pequeña psicópata con la cara de Mia Wasikowska.

Un guionista guapo, Wentworth Miller, el de "Prison Break".

Una tesis: uno es lo que es. Por eso yo soy una crítica cabronceta.

Una invitación para los aficionados a las masturbaciones en la ducha.

Un axioma: a veces es necesario hacer algo malo para no hacer algo peor.

Una consecuencia de ese axioma: escribo esta crítica para no matar a nadie.





jueves, 11 de julio de 2013

Cold Mountain, by Anthony Minghella

Os cuento. Una blanquísima Nicole Kidman, hija de buena familia, conoce a un fornido trabajador de la construcción, que no es otro que el bello Jude Law. Ella le lleva un vaso de sidra para que se refresque y entre sorbito y sorbito se enamoran. En esto que estalla la guerra de Secesión y él se va al frente. Vaya por dios. Dramón.

Nicole Kidman, la pobre, tiene que ponerse a trabajar, cosa que no había hecho en toda su vida de señoritinga sureña. Por suerte aparece muy oportunamente en su puerta Renée Zellweger con una cara rarísima, más hinchada si cabe que de costumbre y bastante más negruzca, con unos pelos infames y hablando en un idioma extrañísimo parecido al arameo, y le dice que no se preocupe, que ella le salva la granja. Y nada, se ponen las dos dale que te pego a labrar los campos, a levantar vallas, a criar animalitos y todas esas cosas que se suelen hacer en las granjas.

Milagrosamente mientras la Zellweger está cada día más negruzca, cosa normal cuando se trabaja de sol a sol por mucho sombrerito que te pongas, la Kidman a su lado luce cada día más nívea. Que cómo se explica este curioso fenómeno? Ah, pues vete tú a saber. El secreto debe estar en alguna crema de protección solar pantalla total que debía circular por la América decimonónica que Kidman debía aplicarse a escondidas para que Zellweger no se la rapiñara.

A todo esto el pobre Jude Law en la guerra, lisiado de miembros varios, cuando no del pie, de la cabeza y cuando no del brazo o de las cervicales. Law, harto ya de tanta pupa, decide volver con su amada, la que le sirvió aquel delicioso vasito de sidra, pero claro, en plena guerra el tema de las comunicaciones está crudillo, así que tarda un buen puñado de meses o años en llegar, yo qué sé, porque la noción del tiempo ya a estas alturas la he perdido. Por el camino, eso sí, se encuentra con gente la mar de interesante y con algunas muchachas muy monas, como por ejemplo Natalie Portman, y se hacen ojitos y tal, pero nada más porque él está muuuuuuy enamorado de su lechosa chica. Y hasta aquí puedo contar sin romper las sagradas normas del espoiler.

En fin, un poema, una odisea, un sinvivir. Anthony Minghella una vez más se monta un dramón de guerra al más puro estilo “El paciente inglés” pero aún más tostón, si es posible. Muchas escenas de batallas, mucho lento peregrinar de Law por esos mundos de dios y mucho lucir melena y blancura epidérmica la Kidman, por supuesto con la expresividad de que hace gala esta muchacha desde que las inyecciones de toxina botulínica se instalaron en sus facciones. En definitiva, un coñazo.

martes, 4 de septiembre de 2012

Los otros, by Alejandro Amenábar

A mí “Los otros” me decepcionó un montón en su día. Reconozco que en posteriores ocasiones, cuando la he vuelto a ver, y ya sabiendo que no debía esperar gran cosa, le he pillado un poco más el puntito. Es lo que suele pasar cuando la primera película de un director te apasiona y las expectativas se disparan. Un error gordo pero harto frecuente.

Naturalmente carecía de la frescura y el encanto virginal de “Tesis” pero no se puede negar que hay detrás un guión muy elaborado, una técnica impecable, una ambientación maravillosamente claustrofóbica y una música impactante, todo ello obra por supuesto de nuestro Leonardo da Vinci patrio, el gran Amenábar.

Qué falla entonces? Pues personalmente me resultó fría, sin emoción. Le faltaba eso que hace que cuando estás viendo una película te metas, te impliques y sufras con los personajes. Sí, es verdad que te pegas un par de sustillos y que se consigue cierta tensión, pero es todo muy repetitivo, como muy plomizo. Nicole Kidman, maravillosa ella, eso sí, se pasa toda la cinta abriendo y cerrando puertas y persianas y poniendo cara de miedo, pero no tiene ni muchísimo menos el encanto y la naturalidad de la Ana Torrent de “Tesis”.

Lo mejor de “Los otros” sin duda es el final, que yo sinceramente no me esperaba. Ahí sí se produce ese momento sobrecogedor y emocionante que falta a lo largo de la película. Con ello consigue resarcirnos un poco de la decepción pero no llega a compensarla del todo. Al menos para mí.

jueves, 17 de marzo de 2011

La mancha humana, by Robert Benton

Una película decepcionante por completo, de principio a fin. Un desperdicio de reparto increíble para un guión sin pies ni cabeza y que en ningún momento consigue convencer ni conmover al espectador. Desde la propia historia de amor entre el gran Hopkins y la aséptica Kidman, que no hay por dónde pillarla, hasta el supuesto "misterio" que se encuentra detrás de la vida del decano. Es todo de un forzado y un artificial que atufa a la legua.

Yo no diría tanto como algunos a los que les ha parecido soporífera o insoportable, pero sí totalmente anodina, plana. Creo que Kidman hace el peor papel de su vida, no se lo cree ni ella. Y Hopkins, el brillante Hopkins haciendo de viejo verde que pierde el culo y parte de la cabeza por una tarada, por favor! Y en fin, hay cosas que claman al cielo, como el diálogo final entre Ed Harris y Sinise. ¿Es posible ese diálogo? ¿Alguien se ha enterado de algo escuchándolo? Qué es exactamente lo que se están diciendo?

Y bueno, por no hablar de qué pinta en la película Gary Sinise. ¿Qué sentido tiene su personaje? ¿Es una comparsa, es un testigo imparcial, es una rosa o es un clavel? ¿Alguien entiende con qué fin está ahí ese tío? ¿Había algún problema en que la historia la narrara el propio Hopkins o un simple narrador omnisciente? ¿Era necesario incluir a un personaje tan absurdo?

En fin, prescindible de principio a fin.