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domingo, 27 de noviembre de 2022

True Detective (Miniserie de TV), by Nic Pizzolatto


Palabrita que empecé a ver esta serie entusiasmada por las críticas, por ese casi 9 en Filmaffinity y por su fama de auténtica obra de arte. Debí habérmelo olido, siempre me pasa igual. Serie de culto = Caca de la vaca.

Mi crítica podría resumirse en tres palabras: "Coñazo nivel Dios". Pero bueno, le voy a dar un poco más de bola porque a la gente le gusta leer y a mí también me mola soltar chapas.

Si te gustan los detectives de toda la vida tipo Colombo, Jessica Fletcher o Hercules Poirot, de verdad, ni te acerques a esta serie. En cambio si fuiste fan en su día de aquella paranoia de quién mató a Laura Palmer... ésta es la tuya. Te lo vas a pasar bomba viendo elucubraciones metafísicas de McConaughey mientras se zampa chiquicientas mil cervezas (si eres ex alcohólico lo puedes pasar fatal, ya te lo advierto) y se fuma novecientos mil cartones de tabaco (si eres ex fumador lo mismo te digo).

Y luego está el contrapunto bastorro, el capullín del equipo, el tontolaba, para entendernos: Woody Harrelson. Él tampoco mejora mucho la cosa, porque confrontar las diatribas filosóficas del MacCohones con la insulsez mental del compi tontuelo es, en lenguaje de mi tierra, bastante jartible.

En definitiva, que eran tres temporadas y me he quedado en la primera. Una y no más, Santo Tomás. Es más, sólo vi tres episodios, y de ahí pasé directamente al último para al menos enterarme del final. Después de haberme fumado tres horas infumables de bazofia era lo menos.

Tras esas tres horas me dije yo a mí misma: "Tía,  de verdad te merece la pena seguir tragándote esto, bostezando como una mandrila, que te vas a desquijarar de tanto abrir la boca, sólo por decir que has visto la celebérrima True detective? No, no lo merece, y la vida es muy corta para desperdiciarla viendo cochinadas".

Total, que dicho y hecho. Puse el último capítulo y comprobé ya científicamente que había hecho muy bien en saltarme los cinco del medio.  A mí el señor Pizzolatto me ha aburrido más que el Tato. Y tengo el honor de ser la persona que le ha puesto la nota más baja en Filmaffinity a este truño del copón.  Ahí queda eso!

viernes, 9 de octubre de 2015

El inocente (The Lincoln Lawyer), by Brad Furman

Thriller judicial poco digno de pasar a los anales del cine, aunque por lo que he leído está basado en una novela bastante más entretenida que naturalmente ya no leeré puesto que no hay cosa más gilipollesca que leer un thriller cuyo final ya conoces.

La peli en principio tiene su puntito, sobre todo porque el personaje protagonista tiene un conflicto bastante novedoso: se trata de un abogado con escrúpulos morales! Vaya, como os lo cuento. El tipo, a pesar de ser un chulillo de manual y de practicar toda clase de sobornos, machadas y estratagemas legales poco ortodoxas propias de su oficio, de repente en el caso que le ocupa sufre un súbito e inesperado ataque de ética profesional y empieza a plantearse si su cliente es culpable o inocente. No os lo creéis? Pues lo prometo, palabrita.

Puede que en la novela, dado que en literatura se tiende a profundizar más en la psique de los personajes, quede un poco más claro a qué viene este repentino acceso, pero desde luego en la película el espectador se queda bastante a cuadros, dado que el prota no ha dado muestras hasta entonces de tener ese tipo de conflictos. Es más, si acaso Brad Furman, el director, se toma muchas molestias en dar a entender que se trata de un espabilaíllo que sobrevive a cuenta de marrullerías y artimañas más que discutibles desde el punto de vista moral.

En fin, la cuestión es que no está del todo mal para pasar el rato, aunque en mi opinión es bastante previsible y la intriga es mínima. De todas formas hay que reconocerle a Matthew McConaughey que hace un buen trabajo interpretando a ese abogado cachas de modales chulescos, exitoso con las damas y tramposillo en su profesión.

Pero sobre todo el que destaca porque siempre es un crack es uno de mis feos favoritos del cine, el gran William H. Macy, al que algunos tal vez recordéis por sus magníficos trabajos en pelis como Fargo o Magnolia. Actores como él a veces consiguen salvar films bastante mediocres que sin ellos no pasarían de la calificación de pura basura.

martes, 7 de abril de 2015

El chico del periódico, by Lee Daniels

Tenemos una serie de personajes completamente desquiciados, con un nivel de descerebramiento rayano en el surrealismo, que configuran una historia aún más desquiciada que los propios personajes. Hagamos un repasito:

LOS HERMANOS JANSEN. Un periodista homosexual y masoquista que vuelve al hogar paterno para escribir un reportaje sobre un preso condenado a la silla eléctrica. En la casa se reúne con su joven hermano, que se pasa el día echándose pajas como un loco en su habitación. Al gay, que lo interpreta Matthew McConaughey con esa “intensidad” que últimamente imprime a todos sus personajes, le dan unas palizas de muerte por sus aficiones sexuales, mientras que al hermanito, un Zac Efron caracterizado por su insulsez habitual, se le revolucionan las ya de por sí dislocadas hormonas cuando ve aparecer por su casa a una pirada cuarentona en minifalda de la que se enamora instantánea y perdidamente.

HILLARY VAN WETTER. El preso al que los hermanos Jansen creen injustamente condenado. Es, con mucho lo mejor de la película porque aparte de que lo interpreta con su acostumbrada solvencia un John Cusack que se come con patatas a todos los demás, es probablemente el único personaje que presenta alguna dosis de realismo, dentro del rol carcelario que le ha tocado. Es la bestia parda que se espera de él y no defrauda en ninguno de sus gestos y actitudes de bruto oficial.

CHARLOTTE. Es la cuarentona pirada de la que se enamora el joven Jansen. La muchacha se dedica a cartearse con presos de renombre y está decidida a casarse, aun sin conocerlo, con el bruto Hillary. La interpreta Nicole Kidman con la misma cara de palo botulinizado que acostumbra a lucir en sus últimos trabajos. Eso sí, las escenas más divertidas de la peli corren de su cuenta: la meada en la cara de Efron y la pajilla para disfrute y regodeo de su novio Hillary, con orgasmo incluído, no tienen precio ni desperdicio.

Lee Daniels, director de la sobrevaloradísima “Precious”, se deja caer con esta alucinante historia que está a medio camino entre el drama carcelario, la comedia negra y la locura almodovariana. De hecho he leído por ahí que el propio Almodóvar estaba interesado en dirigirla, y no me extraña porque le va como anillo al dedo, aunque tengo la impresión de que en sus manos la cosa hubiera quedado mucho más divertida y esperpéntica. Daniels da la impresión de no saber muy bien qué hacer con unos personajes que se le salen de madre y con una narración bastante kafkiana que le sobrepasa con creces.

jueves, 4 de diciembre de 2014

Dallas Buyers Club, by Jean-Marc Vallée

INGREDIENTES

Una truculenta historia de farmacéuticas, todo por la pasta.

Un director provocador al que le gusta romper moldes, Jean-Marc Vallée.

Matthew McConaughey, y una dieta suicida que pide a gritos un Oscar.

Jared Leto, y una transformación radical que pide a gritos otro Oscar.

Una subtrama médico-legal con juicio y sentencia incluídos.

CONTRAINDICACIONES

Alérgicos a la demagogia de baratillo.

Personas con problemas estomacales y/o diabéticas.

Profesionales del sexo que no tengan más remedio que seguir trabajando.

EFECTOS SECUNDARIOS

A partir de la primera hora produce grave somnolencia.

Puede provocar naúseas y úlceras estomacales.

Los índices de glucosa pueden dispararse con algunas secuencias.