INGREDIENTES
Una truculenta historia de farmacéuticas, todo por la pasta.
Un director provocador al que le gusta romper moldes, Jean-Marc Vallée.
Matthew McConaughey, y una dieta suicida que pide a gritos un Oscar.
Jared Leto, y una transformación radical que pide a gritos otro Oscar.
Una subtrama médico-legal con juicio y sentencia incluídos.
CONTRAINDICACIONES
Alérgicos a la demagogia de baratillo.
Personas con problemas estomacales y/o diabéticas.
Profesionales del sexo que no tengan más remedio que seguir trabajando.
EFECTOS SECUNDARIOS
A partir de la primera hora produce grave somnolencia.
Puede provocar naúseas y úlceras estomacales.
Los índices de glucosa pueden dispararse con algunas secuencias.
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jueves, 4 de diciembre de 2014
martes, 26 de junio de 2012
C.R.A.Z.Y. (CRAZY), by Jean-Marc Vallée
C.R.A.Z.Y. tiene un buen guión, unos actores entregados, una banda sonora estupenda y unas intenciones encomiables. Es una película que refleja con toda exactitud la pesadilla que supone descubrir una sexualidad diferente en un mundo hostil. Los que hemos vivido la experiencia o la hemos padecido en alguien muy cercano sabemos que es así, justamente así, como ocurre. Y hemos sufrido las bromas de rigor cuando no directamente los comentarios hirientes y despectivos destinados a abortar cualquier intento de normalizar esa otra forma de sentir.
Y una vez dicho y reconocido esto tengo que decir que a la película le falta algo, algo que podría enominarse “alma”. O “sentimiento”. O “vida”. Los personajes no cuajan; ni siquiera el chaval protagonista en sus 3 etapas diferentes. Sus impulsos y motivaciones quedan como difusos, su búsqueda de la ambigüedad física, su relación con la novia… es difícil entenderlo, mucho menos empatizar con él.
Los otros personajes también están poco definidos, como desvaídos. Los hermanos, totalmente estereotipados: el yonqui, el deportista y el gordito comilón. La actitud de la madre tampoco se entiende demasiado bien, está entre la negación, la connivencia, la aceptación, la rebeldía, la contestación al padre… pero en ningún momento toma una postura clara con la que podamos identificarnos o disentir.
Y luego está el que para mí es el personaje más logrado, el padre, estupendamente interpretado por Michel Coté. Tal vez porque representa algo claramente identificable: el rechazo, la incomprensión, la intolerancia y la condena. En definitiva, el que realmente da sentido a las tribulaciones, dudas y miedos del protagonista.
jueves, 17 de marzo de 2011
La reina Victoria, de Jean-Marc Vallée
No me cabe la menor duda de que la reina Victoria de Inglaterra tuvo que ser, incluso en su juventud, una persona bastante más interesante que la que se retrata en esta especie de folletín victoriano que llega a unos niveles de pasteleo e hiperglucemia muy difíciles de soportar por un organismo normal.
Esa adolescente medio lela que pega saltitos todo el tiempo y no deja de soltar gilip...lleces una detrás de otra no puede de ninguna manera ser la misma que unos años después, con su personalidad arrolladora, se convertiría en la monarca más influyente de su país en distintos ámbitos, hasta el punto de dar nombre a toda una época. Y así hablamos de la arquitectura victoriana, la moda victoriana, la moral victoriana, etc. La mema que sale en la película no daría nombre ni a un pedrusco.
Y de las interpretaciones no quiero ni hablar. ¿Qué hace Emily Blunt haciendo de reina? ¿Esa muchacha tiene entidad interpretativa (jo, qué repelente me ha quedao esto) para ese papel? Y ya de Ruperto qué puedo decir. Ese muchacho ya con su sola presencia es capaz de destrozar cualquier obra maestra, con que ya podéis haceros una idea de lo que consigue hacer con este montón de glucosa. La indigestión es de campeonato. Por favor, a no ser que tengáis un estómago a prueba de bomba, absteneos de vivir esta dolorosa experiencia.
Esa adolescente medio lela que pega saltitos todo el tiempo y no deja de soltar gilip...lleces una detrás de otra no puede de ninguna manera ser la misma que unos años después, con su personalidad arrolladora, se convertiría en la monarca más influyente de su país en distintos ámbitos, hasta el punto de dar nombre a toda una época. Y así hablamos de la arquitectura victoriana, la moda victoriana, la moral victoriana, etc. La mema que sale en la película no daría nombre ni a un pedrusco.
Y de las interpretaciones no quiero ni hablar. ¿Qué hace Emily Blunt haciendo de reina? ¿Esa muchacha tiene entidad interpretativa (jo, qué repelente me ha quedao esto) para ese papel? Y ya de Ruperto qué puedo decir. Ese muchacho ya con su sola presencia es capaz de destrozar cualquier obra maestra, con que ya podéis haceros una idea de lo que consigue hacer con este montón de glucosa. La indigestión es de campeonato. Por favor, a no ser que tengáis un estómago a prueba de bomba, absteneos de vivir esta dolorosa experiencia.
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