INGREDIENTES
Una truculenta historia de farmacéuticas, todo por la pasta.
Un director provocador al que le gusta romper moldes, Jean-Marc Vallée.
Matthew McConaughey, y una dieta suicida que pide a gritos un Oscar.
Jared Leto, y una transformación radical que pide a gritos otro Oscar.
Una subtrama médico-legal con juicio y sentencia incluídos.
CONTRAINDICACIONES
Alérgicos a la demagogia de baratillo.
Personas con problemas estomacales y/o diabéticas.
Profesionales del sexo que no tengan más remedio que seguir trabajando.
EFECTOS SECUNDARIOS
A partir de la primera hora produce grave somnolencia.
Puede provocar naúseas y úlceras estomacales.
Los índices de glucosa pueden dispararse con algunas secuencias.
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jueves, 4 de diciembre de 2014
viernes, 21 de marzo de 2014
El señor de la guerra (Lord of War), by Andrew Niccol
EL TRAFICANTE
El traficante comprende muy joven que las armas son un gran negocio y que se puede vivir bastante bien de él. No se plantea dilemas morales; él no es el que mata, simplemente vende su producto y otros lo compran para matar. No es culpa suya que la gente esté tan ávida de sangre.
Nicolas Cage sorprende agradablemente con esta interpretación sobria pero al mismo tiempo intensa. Sin aspavientos tragicómicos, sin dramatismos innecesarios, el personaje le va como un guante y lo sabe: frío, amoral, cínico, pragmático… El perfecto hombre de negocios que hace que el mundo gire y que el mercado siga dinámico.
EL HERMANO DEL TRAFICANTE
El recién oscarizado Jared Leto está simplemente magnífico en el personaje del frágil y atormentado hermano del traficante. Un socio imposible en el mercado de la sangre, como un pequeño Pepito Grillo que permanentemente le pincha y le recuerda que lo que venden sirve para matar.
Leto borda su papel con esa apariencia de chico malote pero con buen fondo, que, a diferencia del hermano, sabe distinguir perfectamente el bien del mal. Sus entradas en la clínica de desintoxicación y las charlas en el coche, esnifando la última raya antes de entrar, son una lección de vida.
EL POLI
El representante de la Ley, de moral intachable, recto, respetuoso con las normas, que persigue a muerte al traficante pero que jamás se saltaría una sola para atraparle. Vive condenado a la frustración de saber que en realidad nunca podrá conseguirlo.
Ethan Hawke completa el trío de ases. Los duelos con Cage, en los que siempre sale burlado y con el rabo entre las piernas, tienen momentos verdaderamente antológicos. Llega a dar bastante penilla el pobre.
EL DIRECTOR
Un trabajo excelente. La película no decae en ningún momento y muestra en toda su crudeza el trasfondo del negocio de las armas pero sin perder un acertadísimo toque de humor negro que no la deja caer en un dramatismo facilón cargado de moralina.
Andrew Niccol encuentra el punto exacto entre el documento de denuncia y la comedia y consigue atrapar y seducir al espectador al mismo tiempo que va aportando datos espeluznantes sobre el comercio de armas en el mundo. Imprescindible para entender un poco de qué va este rollo.
El traficante comprende muy joven que las armas son un gran negocio y que se puede vivir bastante bien de él. No se plantea dilemas morales; él no es el que mata, simplemente vende su producto y otros lo compran para matar. No es culpa suya que la gente esté tan ávida de sangre.
Nicolas Cage sorprende agradablemente con esta interpretación sobria pero al mismo tiempo intensa. Sin aspavientos tragicómicos, sin dramatismos innecesarios, el personaje le va como un guante y lo sabe: frío, amoral, cínico, pragmático… El perfecto hombre de negocios que hace que el mundo gire y que el mercado siga dinámico.
EL HERMANO DEL TRAFICANTE
El recién oscarizado Jared Leto está simplemente magnífico en el personaje del frágil y atormentado hermano del traficante. Un socio imposible en el mercado de la sangre, como un pequeño Pepito Grillo que permanentemente le pincha y le recuerda que lo que venden sirve para matar.
Leto borda su papel con esa apariencia de chico malote pero con buen fondo, que, a diferencia del hermano, sabe distinguir perfectamente el bien del mal. Sus entradas en la clínica de desintoxicación y las charlas en el coche, esnifando la última raya antes de entrar, son una lección de vida.
EL POLI
El representante de la Ley, de moral intachable, recto, respetuoso con las normas, que persigue a muerte al traficante pero que jamás se saltaría una sola para atraparle. Vive condenado a la frustración de saber que en realidad nunca podrá conseguirlo.
Ethan Hawke completa el trío de ases. Los duelos con Cage, en los que siempre sale burlado y con el rabo entre las piernas, tienen momentos verdaderamente antológicos. Llega a dar bastante penilla el pobre.
EL DIRECTOR
Un trabajo excelente. La película no decae en ningún momento y muestra en toda su crudeza el trasfondo del negocio de las armas pero sin perder un acertadísimo toque de humor negro que no la deja caer en un dramatismo facilón cargado de moralina.
Andrew Niccol encuentra el punto exacto entre el documento de denuncia y la comedia y consigue atrapar y seducir al espectador al mismo tiempo que va aportando datos espeluznantes sobre el comercio de armas en el mundo. Imprescindible para entender un poco de qué va este rollo.
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