Tres razones básicas por las que esta película es de obligado visionado:
1. Julia Roberts sale horrible con una peluca infame que destrozaría la reputación de la Cenicienta más preciada. Cuesta creer que esa mujer algún día protagonizó una película llamada "Pretty woman". Es la venganza perfecta para todas las que alguna vez la odiamos por meterse en una bañera con Richard Gere.
2. Jennifer Aniston sale casi todo el tiempo también hecha un adefesio. Otra venganza perfecta para las que durante años la odiamos por haberse metido en la cama con nuestro adorado Brad Pitt.
3. El director Garry Marshall puede contribuir enormemente al tan necesario aumento de la natalidad en el país. Es difícil resistirse a su idílica visión de la maternidad, que transcurre en hermosas casitas con preciosos jardines en los que celebrar fastuosas fiestas infantiles de cumpleaños. Entre eso y la carita de felicidad de Irene Montero desde que está perennemente preñada, la pirámide poblacional española puede aún salvarse, y con ella nuestras futuras pensiones.
Aparte de eso, una peli intrascendente más de ésas que se ven la mitad del tiempo con una sonrisita boba en la cara y la otra mitad con los ojos en blanco de la vergüenza ajena.
Mostrando entradas con la etiqueta Roberts (Julia). Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Roberts (Julia). Mostrar todas las entradas
lunes, 25 de marzo de 2019
martes, 15 de noviembre de 2016
El secreto de una obsesión, by Billy Ray
Lo primero que se pasa por la cabeza cuando una se da cuenta de que está viendo una especie de "adaptación" de "El secreto de sus ojos" es una pregunta básica: qué necesidad había?
Si una película es redonda, perfecta, impecable, si no se le puede poner un solo pero y es imposible mejorarla... quién le manda al Billy Ray este meterse a hacer esta versión made in USA que no puede acercarse ni de lejos a la perfección de la original?
"El secreto de una obsesión" no es una mala película, la verdad. Se ve con interés y tiene un argumento que atrapa. Claro, si no has visto la argentina. Porque la historia en la que se basa es buena y eso no se le puede negar. El problema es que lo que en la película de Campanella era pura sorpresa, el final impactante que deja al espectador completamente en shock, aquí se ve venir y le deja frío.
La cuestión es simplemente esa, que esta versión sobra, que no aporta nada y que además viene lastrada porque quien ya ha visto la película argentina tiene el desenlace, que es lo mejor, destripado. Si no has visto la original, pues bueno, ves esta y no está mal, pero desde luego nada que ver con la excelencia de la otra.
En cuanto a las interpretaciones, Julia Roberts cumple bastante bien, le da a su personaje el tono atormentado que requiere y no se le puede objetar nada a su trabajo; de Nicole Kidman en cambio no puedo decir lo mismo porque con la cantidad de botox que esa mujer lleva en la cara es prácticamente imposible expresar ninguna emoción. Se limita a pasear palmito y a hacerle ojitos a su oponente masculino, con el que tiene la misma química que un pavo con un cocodrilo. Y de vez en cuando levanta una ceja haciendo un esfuerzo inmenso, supongo que para que podamos ver que aún es capaz de mover algún músculo del rostro. Pero se nota que sufre porque le cuesta devolver la ceja a su sitio.
Si una película es redonda, perfecta, impecable, si no se le puede poner un solo pero y es imposible mejorarla... quién le manda al Billy Ray este meterse a hacer esta versión made in USA que no puede acercarse ni de lejos a la perfección de la original?
"El secreto de una obsesión" no es una mala película, la verdad. Se ve con interés y tiene un argumento que atrapa. Claro, si no has visto la argentina. Porque la historia en la que se basa es buena y eso no se le puede negar. El problema es que lo que en la película de Campanella era pura sorpresa, el final impactante que deja al espectador completamente en shock, aquí se ve venir y le deja frío.
La cuestión es simplemente esa, que esta versión sobra, que no aporta nada y que además viene lastrada porque quien ya ha visto la película argentina tiene el desenlace, que es lo mejor, destripado. Si no has visto la original, pues bueno, ves esta y no está mal, pero desde luego nada que ver con la excelencia de la otra.
En cuanto a las interpretaciones, Julia Roberts cumple bastante bien, le da a su personaje el tono atormentado que requiere y no se le puede objetar nada a su trabajo; de Nicole Kidman en cambio no puedo decir lo mismo porque con la cantidad de botox que esa mujer lleva en la cara es prácticamente imposible expresar ninguna emoción. Se limita a pasear palmito y a hacerle ojitos a su oponente masculino, con el que tiene la misma química que un pavo con un cocodrilo. Y de vez en cuando levanta una ceja haciendo un esfuerzo inmenso, supongo que para que podamos ver que aún es capaz de mover algún músculo del rostro. Pero se nota que sufre porque le cuesta devolver la ceja a su sitio.
martes, 21 de octubre de 2014
Agosto, by John Wells
John Wells realiza esta adaptación de la obra teatral del mismo título escrita por el dramaturgo Tracy Letts, que por cierto también firma el guión. La obra ganó el Pulitzer en 2008 y por lo visto fue un exitazo en Broadway, así que me imagino que Wells decidió aprovechar el tirón y apostar a caballo ganador.
Por lo general me suelen gustar bastante estas historias de reuniones familiares porque me recuerdan mucho a algunas familias que conozco y casi le puedo poner nombres y apellidos de personas reales a cada personaje. Lo que ocurre en esta ocasión es que están todos tan sumamente tarados que es imposible encontrar en ninguna familia un ramillete tan completo de piramientos varios: la madre drogata, el padre alcohólico, las hijas a cuál más perjudicada, los yernos para echarlos a los marranos, y la única nieta sale vegetariana porque dice que si comes carne comes el miedo de los animales. Vamos, línea y bingo.
Pero la cosa no queda ahí, qué va. Si fuera sólo eso, tendría un pase. Pero es que para colmo no paran de soltar secretos de familia; cada cinco minutos un secretillo, que si éste no es hijo de su padre sino de su tío, que si la otra sacó furtivamente la pasta de la caja fuerte, que si tal que si cual… Total, una familia que no gana para sustos y sorpresas. Y claro, ya tanto conflicto familiar como que mosquea un poco y resulta, no ya poco verosímil, sino directamente el despiporre.
Y por si todo esto fuera poco, la protagonista es una Meryl Streep más paroxísmica que nunca; un auténtico dechado de tics y aspavientos sin fin. A ella, que no le hace falta tampoco mucho para darle al baile de San Vito, encima se pone a interpretar a una pastillera con tendencia a la histeria, toma ya, os podéis hacer una idea. Por supuesto, la tropegésima nominación al Oscar estaba cantada.
En desconcertante contraste, Julia Roberts no mueve un solo músculo de la cara en las dos horas que dura la película. El mismo gesto desde el minuto uno hasta el final. Y claro, ves a la una pegando botes todo el rato y con la cara de niña del exorcista que se le pone a la Streep cuando le da el telele, y a la otra con la cara de palo, y es una paranoia.
Dicen que Tracy Letts es el niño malo malote de la dramaturgia americana contemporánea, pero yo, si esto es una muestra de lo que este tío sabe hacer, lo veo más como un caricaturista con oficio. Quienes lo comparan con Tennessee Williams, sinceramente, creo que no tienen ni puta idea.
Por lo general me suelen gustar bastante estas historias de reuniones familiares porque me recuerdan mucho a algunas familias que conozco y casi le puedo poner nombres y apellidos de personas reales a cada personaje. Lo que ocurre en esta ocasión es que están todos tan sumamente tarados que es imposible encontrar en ninguna familia un ramillete tan completo de piramientos varios: la madre drogata, el padre alcohólico, las hijas a cuál más perjudicada, los yernos para echarlos a los marranos, y la única nieta sale vegetariana porque dice que si comes carne comes el miedo de los animales. Vamos, línea y bingo.
Pero la cosa no queda ahí, qué va. Si fuera sólo eso, tendría un pase. Pero es que para colmo no paran de soltar secretos de familia; cada cinco minutos un secretillo, que si éste no es hijo de su padre sino de su tío, que si la otra sacó furtivamente la pasta de la caja fuerte, que si tal que si cual… Total, una familia que no gana para sustos y sorpresas. Y claro, ya tanto conflicto familiar como que mosquea un poco y resulta, no ya poco verosímil, sino directamente el despiporre.
Y por si todo esto fuera poco, la protagonista es una Meryl Streep más paroxísmica que nunca; un auténtico dechado de tics y aspavientos sin fin. A ella, que no le hace falta tampoco mucho para darle al baile de San Vito, encima se pone a interpretar a una pastillera con tendencia a la histeria, toma ya, os podéis hacer una idea. Por supuesto, la tropegésima nominación al Oscar estaba cantada.
En desconcertante contraste, Julia Roberts no mueve un solo músculo de la cara en las dos horas que dura la película. El mismo gesto desde el minuto uno hasta el final. Y claro, ves a la una pegando botes todo el rato y con la cara de niña del exorcista que se le pone a la Streep cuando le da el telele, y a la otra con la cara de palo, y es una paranoia.
Dicen que Tracy Letts es el niño malo malote de la dramaturgia americana contemporánea, pero yo, si esto es una muestra de lo que este tío sabe hacer, lo veo más como un caricaturista con oficio. Quienes lo comparan con Tennessee Williams, sinceramente, creo que no tienen ni puta idea.
lunes, 20 de enero de 2014
Quédate a mi lado, by Chris Columbus
Lo siento pero yo soy una clásica: a mí las madrastras me gustan malas y a ser posible feas. Qué coño es esto de colarnos por to el morro a una madrastra guapa, buena, talentosa y encantadora. Pero a dónde vamos a ir a parar, señorrrr.
Sin embargo hay otro clásico que en esta película sí se cumple: tipo en la cuarentena que cambia señora de su misma edad por novia veinte años más joven. Pues mira, Chris Columbus, si te pones a contarme una historia de las de toda la vida no me jodas después e intentes innovar con lo de la madrastra buena. E-xi-jo una madrastra hijadeputa que esté hasta el moño de los hijos incordio del marido vejestorio. E-xi-jo un respeto a las tradiciones sobre las que se sustenta nuestra cultura.
Bueno, pues no. Tenemos a Susan Sarandon haciendo de madre moribunda y, ella sí, cumpliendo con lo que es una madre de toda la vida: cariñosa, amante de sus hijos, sacrificada, doliente… La madre-madre que todos tenemos o hemos querido tener. Pero luego nos meten a una Julia Roberts de madrastra, con su sonrisa más espléndida, todo dientes. Una madrastra que da buenos consejos a los niños, que los quiere y se divierte con ellos, y que encima, como es una fotógrafa de talento, se pasa la vida haciéndoles fotos chulis. En definitiva, con una madrastra así quién coño necesita una madre.
Vamos, que parece que los niños al final están deseando que la madre la palme de una vez para disfrutar ellos ya a gusto con la madrastra guapa y simpática con la que se lo pasan pipa, que ya está bien de madre encamada que sólo da trabajo y penilla, coñññño ya.
Y luego está el papelón de Ed Harris, el marido cuarentón con novia veinteañera, al que vemos un ratillo al principio y que ya prácticamente no vuelve a aparecer hasta la escena final, con cara de póker, como diciendo: y yo qué pinto aquí. Y la verdad es que no pinta nada porque los niños pasan de él como de la mierda y tanto la ex como la nueva pasan exactamente igual. Aquí las dos reinonas son ellas, que pugnan por ver cuál es la que más mola, la que tiene más buen rollo y la más guay.
Y sinceramente, a ratos las dos son exactamente igual de asesinables, tanto la moribunda madre Sarandon como la exultante madrastra Roberts. Por no hablar de los niños, diossss mío, qué par de abominables criaturas. Pero quién no querría morirse con tal de perder de vista a semejantes dos monstruos rebosantes de almíbar, por el amor de dios.
Sin embargo hay otro clásico que en esta película sí se cumple: tipo en la cuarentena que cambia señora de su misma edad por novia veinte años más joven. Pues mira, Chris Columbus, si te pones a contarme una historia de las de toda la vida no me jodas después e intentes innovar con lo de la madrastra buena. E-xi-jo una madrastra hijadeputa que esté hasta el moño de los hijos incordio del marido vejestorio. E-xi-jo un respeto a las tradiciones sobre las que se sustenta nuestra cultura.
Bueno, pues no. Tenemos a Susan Sarandon haciendo de madre moribunda y, ella sí, cumpliendo con lo que es una madre de toda la vida: cariñosa, amante de sus hijos, sacrificada, doliente… La madre-madre que todos tenemos o hemos querido tener. Pero luego nos meten a una Julia Roberts de madrastra, con su sonrisa más espléndida, todo dientes. Una madrastra que da buenos consejos a los niños, que los quiere y se divierte con ellos, y que encima, como es una fotógrafa de talento, se pasa la vida haciéndoles fotos chulis. En definitiva, con una madrastra así quién coño necesita una madre.
Vamos, que parece que los niños al final están deseando que la madre la palme de una vez para disfrutar ellos ya a gusto con la madrastra guapa y simpática con la que se lo pasan pipa, que ya está bien de madre encamada que sólo da trabajo y penilla, coñññño ya.
Y luego está el papelón de Ed Harris, el marido cuarentón con novia veinteañera, al que vemos un ratillo al principio y que ya prácticamente no vuelve a aparecer hasta la escena final, con cara de póker, como diciendo: y yo qué pinto aquí. Y la verdad es que no pinta nada porque los niños pasan de él como de la mierda y tanto la ex como la nueva pasan exactamente igual. Aquí las dos reinonas son ellas, que pugnan por ver cuál es la que más mola, la que tiene más buen rollo y la más guay.
Y sinceramente, a ratos las dos son exactamente igual de asesinables, tanto la moribunda madre Sarandon como la exultante madrastra Roberts. Por no hablar de los niños, diossss mío, qué par de abominables criaturas. Pero quién no querría morirse con tal de perder de vista a semejantes dos monstruos rebosantes de almíbar, por el amor de dios.
jueves, 27 de junio de 2013
Pretty woman, by Garry Marshall
Hola, me llamo Julia Roberts y soy puta. Además masco chicle y cuando voy a ver Madame Butterfly lloro. Esto, por si no os habéis dado cuenta, significa que soy una chica sensible y que mi profesión no me impide disfrutar de bellas y nobles artes como la ópera o la alta costura. Por si esto fuera poco, soy maravillosamente ingenua y desinteresada: sí, es cierto, follo por dinero, pero sólo follo; jamás me casaría por una razón tan mercantilista. Yo para casarme necesito amor. Palabrita del niño Jesús.
Hola, me llamo Richard Gere y soy putero. Además soy asquerosamente rico y guapo. Me gustan las tías altas, delgadas y con la boca grande, para chuparla mejor. Mi problema es que las putas tienden a enamorarse locamente de mí, y no porque sea rico y guapo, no seáis mal pensados, sino por mi arrolladora personalidad y por mi bondad intrínseca. Si fuera pobre como las ratas y tuviera el aspecto de Danny de Vito se enamorarían igual. Por qué. Pues porqueyolovalgo. Ea.
Hola, me llamo Garry Marshall y soy un hijodelagranputa. Me dedico a hacer películas tostones preferentemente dirigidas a mujeres de escasas luces y escueto criterio. El secreto de mi éxito consiste precisamente en este público femenino, que a su vez atrae magnéticamente a un buen montón de público masculino ávido de conseguir favores sexuales a cambio de la compañía. Se cuentan por millones mis víctimas, hombres que acudieron a ver mis películas con la idea de obtener algún beneficio y luego se quedaron a dos velas. Cuando pienso en ellos mientras miro los extractos bancarios de mis cuentas me da muchísima risa. Básicamente por eso soy un grandísimo hijodeputa y un mamón.
Hola, me llamo Richard Gere y soy putero. Además soy asquerosamente rico y guapo. Me gustan las tías altas, delgadas y con la boca grande, para chuparla mejor. Mi problema es que las putas tienden a enamorarse locamente de mí, y no porque sea rico y guapo, no seáis mal pensados, sino por mi arrolladora personalidad y por mi bondad intrínseca. Si fuera pobre como las ratas y tuviera el aspecto de Danny de Vito se enamorarían igual. Por qué. Pues porqueyolovalgo. Ea.
Hola, me llamo Garry Marshall y soy un hijodelagranputa. Me dedico a hacer películas tostones preferentemente dirigidas a mujeres de escasas luces y escueto criterio. El secreto de mi éxito consiste precisamente en este público femenino, que a su vez atrae magnéticamente a un buen montón de público masculino ávido de conseguir favores sexuales a cambio de la compañía. Se cuentan por millones mis víctimas, hombres que acudieron a ver mis películas con la idea de obtener algún beneficio y luego se quedaron a dos velas. Cuando pienso en ellos mientras miro los extractos bancarios de mis cuentas me da muchísima risa. Básicamente por eso soy un grandísimo hijodeputa y un mamón.
martes, 7 de febrero de 2012
La guerra de Charlie Wilson, by Mike Nichols
Leo a un amigo muy sofocado por la carga de moralina que llevan la mayor parte de las críticas a esta película, y no tengo más remedio que coincidir con él en este punto. Sin embargo, a continuación dice: "Déjense de chorradas. Esta es una buena peli porque cuenta una buena historia y está bien narrada"
Comorrrrrrrrrrrr? Buena peli? Buena historia? Bien narrada? Es posible que hayamos visto Gilbert y yo la misma película?
A ver, voy a contar lo que yo vi, por si uno de los dos se ha equivocado de filme. Yo vi a un tipo, congresista para más señas, que está en un yacuzzi con un amigo y unas cuantas tías impresionantes en pelotas, bebiendo copas y esnifando coca tutiplén. El tío en un momento dado se queda mirando la tele y de repente pasa de las copas, la coca y las tías en bolas y le pide a un camarero borracho que suba el volumen pa enterarse de lo que está pasando. Así se entera de que hay una guerra en Afganistán y de que los rusos matan a mucha gente. Inmediatamente sale del jacuzzi todo escopetao, coge a las tías buenas y al amigo y se va corriendo a un aeropuerto para ir a Afganistán y ver con sus propios ojos el evento bélico. Y llama a una amiga suya muy pija y muy facha para que le ayude a recaudar fondos para comprar misiles que puedan derribar los helicópteros soviéticos. La amiga es Julia Roberts y, entre reunión y reunión para lo de los misisles, de vez en cuando se la folla.
Y esto le puede parecer a alguien una buena historia? En serio?
Comorrrrrrrrrrrr? Buena peli? Buena historia? Bien narrada? Es posible que hayamos visto Gilbert y yo la misma película?
A ver, voy a contar lo que yo vi, por si uno de los dos se ha equivocado de filme. Yo vi a un tipo, congresista para más señas, que está en un yacuzzi con un amigo y unas cuantas tías impresionantes en pelotas, bebiendo copas y esnifando coca tutiplén. El tío en un momento dado se queda mirando la tele y de repente pasa de las copas, la coca y las tías en bolas y le pide a un camarero borracho que suba el volumen pa enterarse de lo que está pasando. Así se entera de que hay una guerra en Afganistán y de que los rusos matan a mucha gente. Inmediatamente sale del jacuzzi todo escopetao, coge a las tías buenas y al amigo y se va corriendo a un aeropuerto para ir a Afganistán y ver con sus propios ojos el evento bélico. Y llama a una amiga suya muy pija y muy facha para que le ayude a recaudar fondos para comprar misiles que puedan derribar los helicópteros soviéticos. La amiga es Julia Roberts y, entre reunión y reunión para lo de los misisles, de vez en cuando se la folla.
Y esto le puede parecer a alguien una buena historia? En serio?
lunes, 28 de noviembre de 2011
Cegados por el deseo (Closer), by Mike Nichols
Blablablablablabla... Sí, amigos, los personajes de esta película hablan y hablan constantemente, cosa muy normal si tenemos en cuenta que está basada en una obra teatral. Pues eso, hablan y hablan y vuelven a hablar. El problema es que no dicen nada. Bueno, sí, dicen muchas tonterías.
Si algo tiene interesante es la estructura dramática. Hay sólo 4 personajes pero todos los diálogos son duales. Hay diálogos Owen-Roberts, Owen-Portman, Portman-Roberts, Portman-Law, Roberts-Law y Owen- Law, incluso hay una charla cibernética entre Owen y Law, que es tal vez lo más divertido de toda la película. Salvo éste, todos los demás son diálogos pretendidamente intelectuales, brillantes, de gran enjundia y profundidad, pero en realidad pura filfa. Son vacíos o directamente engañosos (p.e., el de Owen y Portman en el puticlub, completamente incongruente, dadas las circunstancias vitales de los dos).
Eso sí, una estética muy cuidada, muy pija, muy londinense y muy fashion. Y unas interpretaciones muy desiguales. Portman se los come a todos con patatas, menos a Owen, que resiste bien, a pesar del infame doblaje. Jude Law y Julia Roberts se quedan totalmente eclipsados frente a las interpretaciones leoninas de los otros dos. De hecho las partes más infumables del guión, las más soporíferas e insulsas, son las correspondientes a este dueto.
En definitiva, una especie de "Escenas de matrimonio" pero a lo fino y a lo muermo. Nada nuevo bajo el sol, salvo que en lugar de Pepa y Avelino tenemos a Natalie Portman y Jude Law y a Julia Roberts y Clive Owen.
Lo mejor, sin duda, las escenas primera y final con Portman andando por la calle mientras suena de fondo el magnífico tema principal "Can't take my eyes off you".
Lo peor, la insoportable pretenciosidad del guión.
Si algo tiene interesante es la estructura dramática. Hay sólo 4 personajes pero todos los diálogos son duales. Hay diálogos Owen-Roberts, Owen-Portman, Portman-Roberts, Portman-Law, Roberts-Law y Owen- Law, incluso hay una charla cibernética entre Owen y Law, que es tal vez lo más divertido de toda la película. Salvo éste, todos los demás son diálogos pretendidamente intelectuales, brillantes, de gran enjundia y profundidad, pero en realidad pura filfa. Son vacíos o directamente engañosos (p.e., el de Owen y Portman en el puticlub, completamente incongruente, dadas las circunstancias vitales de los dos).
Eso sí, una estética muy cuidada, muy pija, muy londinense y muy fashion. Y unas interpretaciones muy desiguales. Portman se los come a todos con patatas, menos a Owen, que resiste bien, a pesar del infame doblaje. Jude Law y Julia Roberts se quedan totalmente eclipsados frente a las interpretaciones leoninas de los otros dos. De hecho las partes más infumables del guión, las más soporíferas e insulsas, son las correspondientes a este dueto.
En definitiva, una especie de "Escenas de matrimonio" pero a lo fino y a lo muermo. Nada nuevo bajo el sol, salvo que en lugar de Pepa y Avelino tenemos a Natalie Portman y Jude Law y a Julia Roberts y Clive Owen.
Lo mejor, sin duda, las escenas primera y final con Portman andando por la calle mientras suena de fondo el magnífico tema principal "Can't take my eyes off you".
Lo peor, la insoportable pretenciosidad del guión.
jueves, 17 de marzo de 2011
La sonrisa de Mona Lisa, by Mike Newell
Una película muy predecible, melíflua, superficial y maniquea, la típica historia de colegio (no voy a entrar en las comparaciones ya más que señaladas en otras críticas), combinada con un cierto toque feministoide y un montón de historietas sentimentales edulcoradas a más no poder. Las interpretaciones suenan a falsas, incluso la de la alabada Maggie Gyllenhaal, que interpreta su papel de chica mala y autodestructiva sin mucha convicción y con bastante histrionismo. Este tipo de historias de buenos y malos, de personajes supersimpáticos frente a personajes antipatiquísimos como que cansan un poco. Y la moralina que hay detrás todavía cansa más.
Julia Roberts tampoco salva la película porque hace un papel tan trillado, tan manido y tan poco convincente que resulta sumamente difícil de creer. La peli no deja de ser entretenida, tiene sus momentos divertidos y la ambientación es bastante buena, pero vamos, para pasar el rato sin más. Que nadie espere ver algo que no haya visto mil veces antes ni sentir algún tipo de impacto emocional. Totalmente prescindible.
Julia Roberts tampoco salva la película porque hace un papel tan trillado, tan manido y tan poco convincente que resulta sumamente difícil de creer. La peli no deja de ser entretenida, tiene sus momentos divertidos y la ambientación es bastante buena, pero vamos, para pasar el rato sin más. Que nadie espere ver algo que no haya visto mil veces antes ni sentir algún tipo de impacto emocional. Totalmente prescindible.
Notting Hill, by Roger Michell
Venga, voy a contar un chiste. Esto es una tetrapléjica a la que acaban de desahuciar de su casa por no pagar la hipoteca, un sintecho al que acaba de darle una paliza una panda de skinheads y la protagonista de 21 gramos justo después de perder a su marido e hijos en un accidente. Se están rifando un Brownie (que, para el que no lo sepa, es un pastelito de chocolate) al que sea más desgraciado. En esto que llega Julia Roberts y dice: "voy a probar a ver si me lo llevo yo". Y todos: "venga, tía, no jodas".
"Que sí, que sí, por lo menos dejadme probar"
"Bueeeeeeeno"
"Pues yo para estar así de buenorra llevo a dieta desde los 15 años"
Todos: qué horrorrrrrrrrrrrrrrrrrr.
"Y he tenido mala suerte con los hombres, sólo me quieren por mi cuerpo"
Todos: cielosssss.
"Y lo que es peor, para tener este cuerpazo me he tenido que someter a un montón de operaciones estéticas que me han salido por un ojo de la cara"
Todos: no sigas, por favor, no lo podemos soportarrrrrrrrrrrrrrrr.
"Y eso no es todo. Gano 15 millones por película pero no sé en qué gastarlos porque ya tengo de todo."
Todos a una: "Nooooooooooooooo, nos rendimos. El Brownie para ti"
No diréis que mi chiste no es pa mearse.
Bueno, pues esto, poco más o menos es la gracia que tiene Notting Hill.
"Que sí, que sí, por lo menos dejadme probar"
"Bueeeeeeeno"
"Pues yo para estar así de buenorra llevo a dieta desde los 15 años"
Todos: qué horrorrrrrrrrrrrrrrrrrr.
"Y he tenido mala suerte con los hombres, sólo me quieren por mi cuerpo"
Todos: cielosssss.
"Y lo que es peor, para tener este cuerpazo me he tenido que someter a un montón de operaciones estéticas que me han salido por un ojo de la cara"
Todos: no sigas, por favor, no lo podemos soportarrrrrrrrrrrrrrrr.
"Y eso no es todo. Gano 15 millones por película pero no sé en qué gastarlos porque ya tengo de todo."
Todos a una: "Nooooooooooooooo, nos rendimos. El Brownie para ti"
No diréis que mi chiste no es pa mearse.
Bueno, pues esto, poco más o menos es la gracia que tiene Notting Hill.
Erin Brockovitch, by Steven Soderbergh
Ella es guapa, fantástica, valiente, dinámica, fuerte, madre coraje, con principios inamovibles, inteligente, bondadosa, comprensiva, espontánea, un espíritu libre, incorruptible, justiciera, hiperactiva, trabajadora, práctica, independiente... en una palabra, perfecta.
El caso es de manual: unos malos muy malos que cometen una negligencia industrial que a su vez provoca un montón de daños colaterales en forma de cánceres, lesiones varias y enfermedades degenerativas de todo pelaje. Pero que no sabían que allí estaría ella para descubrirlos, conseguir pruebas, hacer aparecer documentos delatores de debajo de las piedras y finalmente hacer justicia.
Y ella, sin despeinarse un solo momento, luciendo espectacular melena al viento y tacones de vértigo durante las dos horas de metraje, consigue todo eso y más, simple y llanamente porque... porque puede. ¿Te suena? Ah, pues no sé de qué será, yo no había visto antes nada igual. Eso sí, entretener, entretiene.
El caso es de manual: unos malos muy malos que cometen una negligencia industrial que a su vez provoca un montón de daños colaterales en forma de cánceres, lesiones varias y enfermedades degenerativas de todo pelaje. Pero que no sabían que allí estaría ella para descubrirlos, conseguir pruebas, hacer aparecer documentos delatores de debajo de las piedras y finalmente hacer justicia.
Y ella, sin despeinarse un solo momento, luciendo espectacular melena al viento y tacones de vértigo durante las dos horas de metraje, consigue todo eso y más, simple y llanamente porque... porque puede. ¿Te suena? Ah, pues no sé de qué será, yo no había visto antes nada igual. Eso sí, entretener, entretiene.
spoiler:
Lo de la prueba definitiva que aparece milagrosamente de manos del tipo rijoso que le va guiñando el ojo por todas partes sí que es de manual. Mira tú por dónde que el tipo al que encargaron destruir unos documentos supercomprometedores no sólo no los destruyó sino que jamás los usó ni para hacer chantaje a la multinacional ni para denunciarla ni para nada. Estaba esperando a que apareciera la bella y expeditiva Erin para hacerle partícipe del secreto y que ella se encargara de hacer justicia. Guay, no?
Suscribirse a:
Entradas (Atom)