Tres razones básicas por las que esta película es de obligado visionado:
1. Julia Roberts sale horrible con una peluca infame que destrozaría la reputación de la Cenicienta más preciada. Cuesta creer que esa mujer algún día protagonizó una película llamada "Pretty woman". Es la venganza perfecta para todas las que alguna vez la odiamos por meterse en una bañera con Richard Gere.
2. Jennifer Aniston sale casi todo el tiempo también hecha un adefesio. Otra venganza perfecta para las que durante años la odiamos por haberse metido en la cama con nuestro adorado Brad Pitt.
3. El director Garry Marshall puede contribuir enormemente al tan necesario aumento de la natalidad en el país. Es difícil resistirse a su idílica visión de la maternidad, que transcurre en hermosas casitas con preciosos jardines en los que celebrar fastuosas fiestas infantiles de cumpleaños. Entre eso y la carita de felicidad de Irene Montero desde que está perennemente preñada, la pirámide poblacional española puede aún salvarse, y con ella nuestras futuras pensiones.
Aparte de eso, una peli intrascendente más de ésas que se ven la mitad del tiempo con una sonrisita boba en la cara y la otra mitad con los ojos en blanco de la vergüenza ajena.
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lunes, 25 de marzo de 2019
lunes, 29 de diciembre de 2014
Noche de fin de año, by Garry Marshall
El principal atractivo de esta película radica en hacer apuestas a cinco minutos del final sobre cuál será la historia con el desenlace más patético de todas las que se cuentan. Os invito a participar. Pero advierto que la cosa está muuuuy reñida:
1. La madre que persigue a su hija de 15 años por toda Nueva York porque la muchacha ha quedado en Nochevieja para darse un beso con un nene de su clase. Aquí hay nivel.
2. La señora que quiere parir el primer niño del año para ganar un premio y se infla a anchoas porque se ha enterado por Internet de que esos pececitos aceleran el parto.
3. El cantante de rock que se presenta de repente en la cocina de un restaurante para recuperar a su gran amor, justo en el día en el que millones de personas están esperando para ver su actuación.
4. La pareja que se queda, oh cielos, qué original, atrapada en el ascensor, y aprovecha la circunstancia para enamorarse. Tampoco tienen nada mejor que hacer mientras se arregla la avería.
5. La señora que ha decidido cumplir cinco sueños el día de fin de año y le pide al primer gilipollas con el que se cruza que la ayude a cumplirlos. Michelle Pfeiffer, gran dama, hermosa representante del mejor cine jamás rodado... realmente esto era necesario en tu carrera?
6. El tipo que busca desesperadamente a una mujer que conocíó el año anterior en otra Nochevieja probablemente igual de "apasionante" que ésta.
7. El señor que se está muriendo pero que se quiere morir mientras ve bajar la bola de fin de año de Time Square. Robert de Niro, qué coño haces prestándote a esto, alma de cántaro? No tienes asesores, gente de confianza que te dé unas cuantas hostias antes de firmar estas cosas?
En fin, en realidad ya es de por sí bastante patética la costumbre neoyorkina según la cual justo cuando suena la última campanada del año tienes que besarte por cojones sí o sí con otra persona o perro o lo que sea. Así pues, no es de extrañar que Garry Marshall, con una materia prima tan casposa haya montado esta mamarrachada a la que no me explico cómo se han podido prestar tan grandes figuras del cine. Hay decisiones que matan. O deberían matar.
1. La madre que persigue a su hija de 15 años por toda Nueva York porque la muchacha ha quedado en Nochevieja para darse un beso con un nene de su clase. Aquí hay nivel.
2. La señora que quiere parir el primer niño del año para ganar un premio y se infla a anchoas porque se ha enterado por Internet de que esos pececitos aceleran el parto.
3. El cantante de rock que se presenta de repente en la cocina de un restaurante para recuperar a su gran amor, justo en el día en el que millones de personas están esperando para ver su actuación.
4. La pareja que se queda, oh cielos, qué original, atrapada en el ascensor, y aprovecha la circunstancia para enamorarse. Tampoco tienen nada mejor que hacer mientras se arregla la avería.
5. La señora que ha decidido cumplir cinco sueños el día de fin de año y le pide al primer gilipollas con el que se cruza que la ayude a cumplirlos. Michelle Pfeiffer, gran dama, hermosa representante del mejor cine jamás rodado... realmente esto era necesario en tu carrera?
6. El tipo que busca desesperadamente a una mujer que conocíó el año anterior en otra Nochevieja probablemente igual de "apasionante" que ésta.
7. El señor que se está muriendo pero que se quiere morir mientras ve bajar la bola de fin de año de Time Square. Robert de Niro, qué coño haces prestándote a esto, alma de cántaro? No tienes asesores, gente de confianza que te dé unas cuantas hostias antes de firmar estas cosas?
En fin, en realidad ya es de por sí bastante patética la costumbre neoyorkina según la cual justo cuando suena la última campanada del año tienes que besarte por cojones sí o sí con otra persona o perro o lo que sea. Así pues, no es de extrañar que Garry Marshall, con una materia prima tan casposa haya montado esta mamarrachada a la que no me explico cómo se han podido prestar tan grandes figuras del cine. Hay decisiones que matan. O deberían matar.
jueves, 27 de junio de 2013
Pretty woman, by Garry Marshall
Hola, me llamo Julia Roberts y soy puta. Además masco chicle y cuando voy a ver Madame Butterfly lloro. Esto, por si no os habéis dado cuenta, significa que soy una chica sensible y que mi profesión no me impide disfrutar de bellas y nobles artes como la ópera o la alta costura. Por si esto fuera poco, soy maravillosamente ingenua y desinteresada: sí, es cierto, follo por dinero, pero sólo follo; jamás me casaría por una razón tan mercantilista. Yo para casarme necesito amor. Palabrita del niño Jesús.
Hola, me llamo Richard Gere y soy putero. Además soy asquerosamente rico y guapo. Me gustan las tías altas, delgadas y con la boca grande, para chuparla mejor. Mi problema es que las putas tienden a enamorarse locamente de mí, y no porque sea rico y guapo, no seáis mal pensados, sino por mi arrolladora personalidad y por mi bondad intrínseca. Si fuera pobre como las ratas y tuviera el aspecto de Danny de Vito se enamorarían igual. Por qué. Pues porqueyolovalgo. Ea.
Hola, me llamo Garry Marshall y soy un hijodelagranputa. Me dedico a hacer películas tostones preferentemente dirigidas a mujeres de escasas luces y escueto criterio. El secreto de mi éxito consiste precisamente en este público femenino, que a su vez atrae magnéticamente a un buen montón de público masculino ávido de conseguir favores sexuales a cambio de la compañía. Se cuentan por millones mis víctimas, hombres que acudieron a ver mis películas con la idea de obtener algún beneficio y luego se quedaron a dos velas. Cuando pienso en ellos mientras miro los extractos bancarios de mis cuentas me da muchísima risa. Básicamente por eso soy un grandísimo hijodeputa y un mamón.
Hola, me llamo Richard Gere y soy putero. Además soy asquerosamente rico y guapo. Me gustan las tías altas, delgadas y con la boca grande, para chuparla mejor. Mi problema es que las putas tienden a enamorarse locamente de mí, y no porque sea rico y guapo, no seáis mal pensados, sino por mi arrolladora personalidad y por mi bondad intrínseca. Si fuera pobre como las ratas y tuviera el aspecto de Danny de Vito se enamorarían igual. Por qué. Pues porqueyolovalgo. Ea.
Hola, me llamo Garry Marshall y soy un hijodelagranputa. Me dedico a hacer películas tostones preferentemente dirigidas a mujeres de escasas luces y escueto criterio. El secreto de mi éxito consiste precisamente en este público femenino, que a su vez atrae magnéticamente a un buen montón de público masculino ávido de conseguir favores sexuales a cambio de la compañía. Se cuentan por millones mis víctimas, hombres que acudieron a ver mis películas con la idea de obtener algún beneficio y luego se quedaron a dos velas. Cuando pienso en ellos mientras miro los extractos bancarios de mis cuentas me da muchísima risa. Básicamente por eso soy un grandísimo hijodeputa y un mamón.
miércoles, 1 de mayo de 2013
Lo dice Georgia, by Garry Marshall
Mis 13 imposibles:
Llevar tocado a las bodas sin parecer la nieta fea de la reina de Inglaterra.
Tener alergia a los gatos y trabajar en una clínica veterinaria.
Hacer un pastel de coles que guste a los niños.
Ser Lindsay Lohan y no estar desintoxicándote en una clínica.
Desperdiciar espermatozoides matándote a pajas y ser un pro-vida.
Confesarte republicano y comerle la polla al rey por su cumple.
Votar a un partido y reconocer después que has votado una puta mierda.
Ser octogenaria como Jane Fonda y conservar tu dignidad pasando de botox.
Cantar ópera y flipar con la Oreja de Van Gogh.
Ser del PP y a la vez partidario del aborto y el matrimonio homosexual.
Ser socialista y a la vez forofo de José Bono.
Llamarse Garry Marshall y hacer pelis interesantes.
Colar en una comedia romántica temas serios como alcoholismo o pederastia.
Y de todos estos despropósitos, el último es el peor.
Llevar tocado a las bodas sin parecer la nieta fea de la reina de Inglaterra.
Tener alergia a los gatos y trabajar en una clínica veterinaria.
Hacer un pastel de coles que guste a los niños.
Ser Lindsay Lohan y no estar desintoxicándote en una clínica.
Desperdiciar espermatozoides matándote a pajas y ser un pro-vida.
Confesarte republicano y comerle la polla al rey por su cumple.
Votar a un partido y reconocer después que has votado una puta mierda.
Ser octogenaria como Jane Fonda y conservar tu dignidad pasando de botox.
Cantar ópera y flipar con la Oreja de Van Gogh.
Ser del PP y a la vez partidario del aborto y el matrimonio homosexual.
Ser socialista y a la vez forofo de José Bono.
Llamarse Garry Marshall y hacer pelis interesantes.
Colar en una comedia romántica temas serios como alcoholismo o pederastia.
Y de todos estos despropósitos, el último es el peor.
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