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viernes, 16 de enero de 2015

Sin control (Derailed), by Mikael Håfström

Ésta es la historia de un imbécil que le pone los cuernos a su mujer y le sale todo como el culo, y por si esto fuera poco, el tío, para intentar arreglar las cosas, hace todo más como el culo todavía y la caga hasta las trancas. Es la típica película que le quita a la gente las ganas de poner los cuernos de por vida, tipo "Atracción fatal" y eso.

Que el imbécil sea Clive Owen no mejora mucho las cosas, más bien al revés, las agrava. Porque ver a tal pedazo de macho hacer el capullo de esa manera casi que duele. Y que Jennifer Aniston sea la tercera en discordia tampoco ayuda demasiado porque los que estamos de la amiga Rachel hasta la punta el moño, que somos unos cuantos, pues nos toca todavía más las pelotas.

Con todo y con eso a Mikael Håfström no le sale la cosa mal del todo. Hay que reconocer que la peli entretiene y que consigue mantener la intriga hasta el final. El problema es que el bueno de Mikael la va cagando casi al mismo tiempo que su protagonista. Con escenas que bordean lo surrealista (la de la prostituta y el coche-patrulla, por ejemplo, qué fuerrrrrrte), y sobre todo con el final, que es un verdadero despiporre.Y claro, lo que empezó siendo un thriller interesante que prometía bastante termina en puro cine cómico y en descojone del copón. Joder, Mikael, hay que currarse más esos finales, chaval.

miércoles, 21 de agosto de 2013

Shangai, by Mikael Håfström

Últimamente me paso la vida entre China y Japón, todo el día de acá para allá, de Shangai a Tokio y de Tokio a Shangai. Hasta los ojillos se me están achinando un poco, palabrita. En menos de 10 días me he chupado "Deseo, peligro", de Ang Lee, "Pabellón de mujeres" de Yim Ho, y ahora "Shangai". Las tres tienen en común, aparte de la localización, unas cuantas cosas más:

- Hay un trasfondo de conflicto chino-japonés durante la II Guerra Mundial.

- Hay tres protagonistas femeninas guapérrimas de la muerrrrte.

- Hay tres protagonistas masculinos menos guapos, pero que tienen su aquél.

- Hay muchíiiiisima tensión sexual tanto resuelta como no resuelta como casi.

- Hay tres maridos japos en distintas fases de cornudez y callado estoicismo.

- Hay muchísima sangre en distintos grados de coloración y espesor.

- Hay besos, ternura, gran derroche de amor y bastante locura.

Pero si en "Deseo, peligro" predominaba lo erótico y en "Pabellón de mujeres" el choque cultural, aquí tenemos una historia de espías, a lo "Casablanca". Vale, John Cusack no es Caradepalo Bogart (Cusack es muuuuucho más sexy) ni Gong Li es Lagrimitas Bergman (Li es muuuuuucho más guapa), ni tampoco Mikael Håfström es Michael Curtiz, aunque los dos sean tocayos, pero... llamadme loca, ignorante o hereje: a mí Shangai me parece como más soportable, dentro de la insoportabilidad. Dicho queda. Se admiten fusilamientos y cuchilladas. Estrangulamientos no, que me asfixio.

sábado, 7 de abril de 2012

El rito, by Mikael Håfström

Por lo que se ve las pelis de demonios, posesiones y exorcismos no terminan de pillar ese virtuoso término medio que tan saludable sería entre la exageración convulsa de "El exorcista" y la insulsez extrema de, por ejemplo "Requiem, el exorcismo de Micaela". En "El rito" la cosa empieza más o menos bien, con cierta contención, como intentando distinguirse un poco de la masa, pero a mitad de camino ya se le va la pinza, se nos tuerce y empiezan los saltos, las contorsiones, las voces de ultratumba y toda la parafernalia que ya conocemos tan bien los aficionados al género.

Eso sí, la vida evoluciona y los exorcismos también. Por ejemplo, aquí en mitad del ritual, el cura recibe una llamada por el móvil y se aparta discretamente para atenderla. Queda como muy profesional, como si está uno en una reunión y le llaman y se disculpa para salir un momento. Esto en un exorcismo puede llamarnos un poco la atención, no? Bueno, pues aquí se ve de lo más natural. Y mientras el sacerdote titular está atendiendo su llamada, el otro cura joven que le acompaña, vamos, para entendernos, el exorcista becario, continúa con los rezos y las imprecaciones al demonio. Como en cualquier otra empresa o actividad laboral. Es, podríamos decir, la normalización del exorcismo como modo de ganarse honradamente la vida.

Por lo demás, un poco más de lo de siempre. Un demonio un tanto chusco que se dedica a provocar a los curas con las mismas gilipolleces de toda la vida, que si tu padre, que si tu madre, que si tú lo que quieres es follarte a periquita... en fin, el típico demonio de patio de colegio. Me pregunto cómo es posible que a estas alturas los demonios no tengan un poco más elaborado el tema de la provocación, con un listado más serio y más adulto, como más evolucionado. Y ya con lo que flipo es con que los exorcistas sigan, después de haber visto taaaaantas pelis, dejándose cabrear tan fácilmente con argumentos tan pueriles y tabernarios. Hombre, por dios, un poco de preparación! Hay que mentalizarse para tratar con un demonio, no se puede ir como al bar de la esquina, dispuesto a encabronarse por cualquier capullez.

En fin, la verdad es que no sé cómo Anthony Hopkins, que es un señor que podría vivir tan ricamente de sus ahorros tras una fructífera y feliz carrera, se presta a este tipo de proyectos llamémosles "frikis". Qué necesidad tendrá este hombre de dejar para la posteridad recuerdos tan lamentables como éste? Es algo que se me escapa, la verdad. Lo hará por vicio?