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miércoles, 25 de noviembre de 2015

La costa de los mosquitos, by Peter Weir

Ésta es una de esas historias en las que se aborda la cuestión de los poco nítidos límites entre el genio y la locura. El personaje de Harrison Ford vendría a ser el paradigma perfecto de ese tipo de individuos que tienen ideas y madera de líder y una capacidad creativa envidiable pero a los que entre tanta inventiva se les va la pinza con relativa facilidad.

En este caso el buen señor decide que la vida en su país, los USA, se ha vuelto muy peligrosa, que no le gusta la sociedad de consumo extremo en la que se mueve y que quiere criar a sus hijos en un ambiente completamente diferente. Y embarca a toda su familia en un proyecto de vida que él considera bueno y perfecto, un proyecto ecológico al cien por cien, basado en el aprovechamiento de los recursos de la naturaleza, pero que pone en grave riesgo a él, a su señora y a toda su prole.

Además del personaje de Ford me parecen muy interesantes los de la esposa y el hijo mayor, interpretados respectivamente por Helen Mirren, magnífica como siempre, y por el desaparecido y añorado River Phoenix. La mujer tiene un comportamiento alucinante con respecto a las locuras del marido. Lo apoya casi incondicionalmente, incluso cuando ve que pone claramente en peligro las vidas de sus hijos, aunque poco a poco le va ganando la preocupación materna hasta que llega a un punto en el que le resulta muy difícil hacer la vista gorda ante las demenciales ideas de su aventurero esposo. El hijo también se debate emocionalmente entre la admiración por su padre y la rebeldía hacia una autoridad que va cuestionando también muy paulatinamente.

La película podría haber resultado muy interesante, y de hecho he leído por ahí que la novela es una pasada y que Peter Weir hace una adaptación bastante fiel; lo que pasa es que llega un momento en el que se hace muy cansina, las actitudes del protagonista son muy repetitivas y tienen poca capacidad de sorpresa, y conforme ese límite entre el genio y la locura se va decantando hacia la segunda el guión va perdiendo interés por momentos. Conseguí llegar al final a duras penas porque sinceramente hubo un momento en el que me daba exactamente igual lo que fuera de la familia protagonista, como si la palmaban todos. Y claro, esto en una historia de estas características es demoledor. Planchazo total.

viernes, 22 de agosto de 2014

En el nombre del hijo, by Terry George


TERRORISMO

Leo por ahí que en esta historia no hay una toma clara de partido ni se juzga a nadie. Pues no sé si hemos visto la misma película porque yo sí que he visto una clarísima toma de partido a favor del IRA y de sus presos y en contra del gobierno británico, representado en la figura de un antipatiquísimo personaje con cara de psicópata asesino capaz de cargarse a toda Irlanda del Norte por aquello del "God save the Queen".

Y me duele esta visión. Me duele porque el guión lo firma Jim Sheridan, un tipo que en otras películas había mantenido una exquisita neutralidad a la hora de tratar el conflicto irlandés. Ahora se junta con Terry George y nos pintan a los presos del IRA como una especie de mártires con principios éticos inamovibles, como Jesucristos modernos dispuestos a morir por su Dios. De hecho, durante gran parte de la película aparecen caracterizados tal que así, con sus pelos y sus barbas largas, con unas mantas a modo de túnicas, pálidos, delgados y ojerosos, y con sus madres derramando lágrimas de sangre cual sufridas y llorosas Vírgenes de los Dolores. Joder, y que haya gente que diga que hay neutralidad aquí! Y un cuerno! No hay ninguna neutralidad, hay unas simpatías muy claras y hay una visualización del conflicto que no deja lugar a dudas sobre quiénes son los cabrones y quiénes las víctimas. Por ahí mucha decepción, sobre todo con Sheridan.

MADRES E HIJOS

Aquí está la otra parte de la historia, la verdaderamente interesante. Me importan un pimiento la panda de fanáticos del IRA, que para mí son exactamente iguales en sus formas, en sus métodos, en su sinrazón y en sus caras de pirados a los de ETA o a los fundamentalistas de la yihad. El verdadero drama está en sus familias, aquí específicamente representadas en sus madres. Madres que creen en la causa de sus hijos y otras madres que pasan de toda esa historia y a las que les toca apoquinar con el fanatismo de sus hijos, que ellas no les han inculcado.

Y ahí están, maravillosas, inconmensurables, esas dos pedazo de actrices, Helen Mirren y Fionnula Flanagan, reflejando en cada uno de sus gestos lo que es el dolor de una madre. Una desde la incomprensión hacia todo lo que está haciendo su hijo y la otra desde el mismo fanatismo del suyo. Y esta parte sí que es demoledora, esas dos madres, una que comprende y otra que no, pero que quiere comprender. Y una piensa inevitablemente: "Qué haría yo si me saliera un hijo tarado de éstos y en un momento dado la decisión última sobre su vida dependiera de mí? Sería capaz de respetar sus ideas, por absurdas e irracionales que me parecieran, o prevalecería mi instinto de madre y salvaría a mi hijo?". Creo que yo tengo mi respuesta, pero... sería éticamente la mejor? No estoy del todo segura. Y tú qué harías?

lunes, 17 de marzo de 2014

Hitchcock, by Sacha Gervasi

Si coges a Anthony Hopkins, le pones un cojín en la barriga, le echas diez kilos de maquillaje encima, le haces que ponga boca chocho y que ande como un tentetieso ... tenemos a Hitchcock.

Si coges a Helen Mirren, le plantas una peluca infame, unas gafapastas aún más infames y un look total Doña Croqueta, además de una cara de mala leche permanente... tenemos a Alma Hitchcock.

Si coges a Scarlett Johansson, la metes en una ducha, le pones el pelo chorreando y empiezas a darle cuchilladas tutiplén... tenemos a Vivien Leigh en Psicosis.

Si coges a Toni Collette, la vistes de estricta gobernanta, le colocas una carpeta y un boli en las manos y la haces perseguir todo el día a un señor gordo tenemos a la secretaria de Hitchcock.

Si coges a Hitchcock, lo llevas al Sálvame y empiezas a preguntarle todo sobre su vida, sus relaciones conyugales, sus dietas de adelgazamiento y su hora favorita para cagar... tenemos este pestiño.

Si coges a Sacha Gervasi, lo inflas a hostias, le arrancas todas las uñas y lo encierras un mes escuchando a Justin Bieber... tenemos exactamente lo que se merece por esta mamarrachada.

viernes, 31 de enero de 2014

The Queen (La reina), by Stephen Frears

Ésta es la triste historia de una suegra atribulada porque su exnuera, una petarda de campeonato, se ha matado en un accidente y ella se ve obligada a simular públicamente que tiene mucha pena cuando la realidad es que está encantada por haberse quitado un coñazo de encima. La particularidad es que la suegra es la reina de Inglaterra y la nuera Lady Di, la “Princesa del pueblo” (Hasta que llegó Belén Esteban y le arrebató el puesto).

La cosa empieza muy graciosa. Tony Blair acaba de ganar las elecciones y el secretario de la reina informa a ésta en Buckingham del programa electoral del nuevo Primer Ministro. Vamos, que la reina de Inglaterra no tiene antes de las elecciones ni la más remota idea de quién es cada candidato y de lo que lleva en su programa con respecto a la institución que ella representa. 

A todo esto Blair (que le han puesto una carita raruna que te cagas, tipo Mister Bean) llega ante la reina (magnífica Helen Mirren) y casi se multiorgasma cuando se pone de rodillas ante ella y la señora le da su bendición para formar gobierno. El pobre Tony al conocer en persona a la monarca entra en estado catatónico-místico e incluso se pone bizco de gusto.

Stephen Frears retrata francamente bien el estado de histeria colectiva en que entró el pueblo británico y prácticamente el mundo entero por la muerte de lady Di a través de imágenes reales de la gente chillando y diciendo gilipolleces en la calle y de las toneladas de flores y mensajitos cutres que los británicos dejaron a las puertas de Buckingham. A todo esto la reina, su ínclito esposo y toda la gente de palacio alucinando porque ellos sí que conocían personalmente a la difunta y no se explican ese fervor popular por semejante petardazo de tía, lo que viene a confirmarles algo que ya intuían, que el pueblo es completamente imbécil.

En definitiva, tras ver la película a una le queda una pregunta en el aire: para qué coño sirve la monarquía, salvo para dar disgustos. Que si se llevan bien o mal las nueras y las suegras y las cuñadas, que si se tiran de los pelos, que si los hijos salen pendones, que si salen borrachos, que si tal que si cual. Pocos problemas tenemos los ciudadanos de a pie como para encima tener que preocuparnos por los asuntos domésticos de esta panda de vividores.

Alucinante ver a ese pueblo británico criticando a la reina por no mostrarse públicamente afligida por la muerte de la milady. Cómo puede ser la gente tan subnormal, madre mía. No me extraña que llevemos siglos aguantando a estos chupópteros, ellos a los suyos y nosotros a los nuestros. Si es que parece que algunos sufren más por sus desgracias que por las propias. Joder, si es que sale hasta una tía (imágenes reales, no ficticias) diciendo: “Esto es horrible, nunca había pasado por algo tan terrible”). La muerte de lady Di era lo más horrible que le había pasado en la vida!!!!! Virgen santa, qué panda.


FRASES INOLVIDABLES:

- Son una pandilla de gorrones emocionalmente ineptos y chalados (Cheryl Blair, la más lista de todos, sobre la monarquía británica). Me apropio de la frase para nuestros propios gorrones patrios.

- Diana ha resultado ser más pesada muerta que viva (la princesa Margaret). Y que lo digas.

sábado, 15 de junio de 2013

La sombra del poder (State of Play), by Kevin Macdonald

1. Eres un congresista americano. Ponte cara

A. Russell Crowe    B. Ben Affleck    C. Mario Vaquerizo

2. El congresista está casado. Quién es su señora.

A. Helen Mirren      B. Rachel McAdams    C. Alaska

3. El congresista tiene un amigo del alma. Cómo se peina.

A. Rastas    B. No se peina, es calvo    C. Indescriptible

4. Russell Crowe es periodista. Qué pregunta ya te he resuelto.

A. La 1       B. La 2       C. La 3

5. Qué papel crees que hace aquí Rachel McAdams.

A. Esposa    B. Periodista    C. Mario Vaquerizo

6. Si Helen Mirren se follara a Ben Affleck, cómo lo llamarías.

A. Mal gusto      B. Coprofilia     C. Necrofilia

7. En esta historia hay un asesino. Quién dirías que es.

A. El periodista      B. El congresista      C. Una mujer celosa

8. Aquí tenemos a más de un imbécil. Elige al campeón.

A. El periodista      B. El congresista      C. La mujer celosa

9. Cual crees que es la peli favorita del director, Kevin MacDonald

A. Bambi      B. Tootsie     C. Todos los hombres del presidente

10. Cuántas veces crees que se peina Russell Crowe en este filme.

A. No se peina     B. Ya dije que es calvo    C. Ya dije que llevaba rastas

11. Si un congresista se mete en un asunto turbio a quién acudiría.

A. A un periodista.   B. A su psicólogo.    C. A su asesor fiscal

12. Si fueras periodista y tu mejor amigo te contara un turbio asunto

A. La amistad es lo primero   B. Soy periodista    C. Me cago en tó.

13. Cómo crees que termina esta historia

A. El malo muere    B. El bueno muere    C. El malo y el bueno se lían

No te lo tomes a mal, pero es posible que no hayas dado ni una.

viernes, 1 de marzo de 2013

El largo viernes santo, by John MacKenzie

JOHN MACKENZIE. Este tío ha hecho mucha tele, y se nota. La peli podría ser perfectamente un episodio de una serie como “Corrupción en Miami”, sólo que a lo british. Para los amantes de ese tipo de cine puede ser un gran descubrimiento. No le falta un detalle: explosiones, alta tensión, muertos muy muertos y vivos muy vivos, mentiras, traición, venganza, y hasta un toquecito IRA imprescindible en el cine de acción británico setentero.

BOB HOSKINS. El gangster brutote y machote de toda la vida, pero que luego es capaz de llorar como un niño porque... algo se muere en el alma cuando un amigo se va. El actor está inconmensurable, maravilloso, espectacular, pero si tuviera que destacar un momento sería el larguíiiiiiiisimo primer plano final de Hoskins: una verdadera lección magistral de interpretación. Sencillamente im-presionante.

HELEN MIRREN. Ella es el reposo del mafioso, una figura no demasiado desarrollada en el cine gangsteril pero que tiene muchísimo potencial. Y qué encanto, qué glamour, qué savoir faire tiene esta mujer tanto cuando hace de señora de mafioso como cuando hace de reina de Inglaterra! Qué presencia, qué sustancia y qué prestancia! Y no es sólo que sea mona, que lo es, sino que tiene esa clase de belleza inteligente que hace que una mujer, con el paso del tiempo, siga manteniendo su sexapil y su puntito sersuarllll. Vamos, eso a lo que aspiramos todas… pero que tan poquitas conseguimos. Jajajajaja!

domingo, 9 de septiembre de 2012

La deuda, by John Madden

Qué torpes son los del Mossad y qué poquito saben de las cosas de la vida! Mira que meter en un apartamento para llevar a cabo una difícil misión a dos tíos veinteañeros con la testosterona a punto de caramelo junto con un bomboncito de impresionante melena castaña y fantásticos ojazos! Mucho estudiar artes marciales y tiro al blanco y disciplinas varias del mundo del espionaje, pero muy poquita sabiduría vital, señores.

Naturalmente la cosa no puede terminar bien. Que si uno me hace ojitos, que si el otro me roza la manita, que si uno me da un besito furtivo, que si el otro me hace un niño... esto no es serio, hossstia! Pos vaya servicio secreto de mierda!!!!! Y con tanto lío amoroso se dedican estos tíos a cazar nazis? Y consiguen cazar a alguno?

Luego, claro,  así les salen las misiones, como el culo. Pero tranquis, que ellos se inventan un rollo, cuentan que todo salió estupendamente y se pasan los siguientes 30 años dando conferencias sobre la hazaña a jóvenes aspirantes a mossadianos.  Pero eso sí, con unos remordimientos del cagarse, que no les dejan vivir en paz. Porque un agente del Mossad puede hacer de todo y estar preparado para todo, tortura, supervivencia en condiciones extremas, secuestro, asesinato... pero mentir ellos????? Ni muertos! La mentira es moralmente incompatible con la pertenencia al servicio secreto israelí. Por si alguno había pensado opositar pero es pelín embusterillo, que se lo quite de la cabeza. Mentira y Mossad son dos términos contrapuestos e irreconciliables.

En fin, menos mal que la presencia de la tremendísima Helen Mirren salva un poquillo el despropósito. No me explico cómo coño la pudieron convencer para aceptar un papel tan chusco pero el caso es que la tía consigue hasta que a ratos hagamos de tripas corazón y nos lo creamos. Es, sin duda, lo mejor de la película. El resto... es ideal para torturar al enemigo. Por supuesto, siempre sin mentir, que está muy feo.

jueves, 17 de marzo de 2011

El juramento, by Sean Penn

Una historia verdaderamente impactante que no puede dejar indiferente a nadie. Gira en torno a la obsesión de un hombre que dedica su vida a intentar cumplir un juramento que en un momento determinado hizo en circunstancias de máxima presión.

He leído por ahí que es una especie de remake de la película "El cebo", pero por lo que he podido saber, a pesar de seguir la misma trama, las dos películas inciden en puntos totalmente distintos. Si en la de Vajda parece ser que el elemento esencial es el asesino y su captura, en la de Penn todo se aglutina en torno a la evolución psicológica del policía jubilado y a su obstinación por cumplir su juramento. Aquí la figura del criminal pasa a un plano totalmente secundario, es una especie de fantasma que está ahí todo el tiempo pero sólo como leitmotiv de la obsesión del protagonista.

De la interpretación de Jack qué puedo decir. Simplemente impresionante. Es un papel totalmente alejado de su registro habitual, que se presta bastante a la sobreactuación. Aquí está sobrio, lo dice todo con las miradas, toda la evolución del personaje se refleja de un modo contenido y sin aspavientos. En dos palabras, lo borda.

Hay otras interesantísimas apariciones: Benicio del Toro en el papel de indio deficiente mental, magnífico; Vanessa Redgrave de abuela de la niña muerta, estupenda; Robin Wright, impresionante en su rol de camarera maltratada; Helen Mirren, de psicóloga que se percata de la enfermiza obsesión del policía; y hasta Mickey Rourke consigue conmover en el papel de padre destrozado de una niña desaparecida. Todos y cada uno de ellos ponen su granito de arena para hacer de ésta una gran película.

Sin duda, sobresaliente.