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viernes, 22 de agosto de 2014
En el nombre del hijo, by Terry George
TERRORISMO
Leo por ahí que en esta historia no hay una toma clara de partido ni se juzga a nadie. Pues no sé si hemos visto la misma película porque yo sí que he visto una clarísima toma de partido a favor del IRA y de sus presos y en contra del gobierno británico, representado en la figura de un antipatiquísimo personaje con cara de psicópata asesino capaz de cargarse a toda Irlanda del Norte por aquello del "God save the Queen".
Y me duele esta visión. Me duele porque el guión lo firma Jim Sheridan, un tipo que en otras películas había mantenido una exquisita neutralidad a la hora de tratar el conflicto irlandés. Ahora se junta con Terry George y nos pintan a los presos del IRA como una especie de mártires con principios éticos inamovibles, como Jesucristos modernos dispuestos a morir por su Dios. De hecho, durante gran parte de la película aparecen caracterizados tal que así, con sus pelos y sus barbas largas, con unas mantas a modo de túnicas, pálidos, delgados y ojerosos, y con sus madres derramando lágrimas de sangre cual sufridas y llorosas Vírgenes de los Dolores. Joder, y que haya gente que diga que hay neutralidad aquí! Y un cuerno! No hay ninguna neutralidad, hay unas simpatías muy claras y hay una visualización del conflicto que no deja lugar a dudas sobre quiénes son los cabrones y quiénes las víctimas. Por ahí mucha decepción, sobre todo con Sheridan.
MADRES E HIJOS
Aquí está la otra parte de la historia, la verdaderamente interesante. Me importan un pimiento la panda de fanáticos del IRA, que para mí son exactamente iguales en sus formas, en sus métodos, en su sinrazón y en sus caras de pirados a los de ETA o a los fundamentalistas de la yihad. El verdadero drama está en sus familias, aquí específicamente representadas en sus madres. Madres que creen en la causa de sus hijos y otras madres que pasan de toda esa historia y a las que les toca apoquinar con el fanatismo de sus hijos, que ellas no les han inculcado.
Y ahí están, maravillosas, inconmensurables, esas dos pedazo de actrices, Helen Mirren y Fionnula Flanagan, reflejando en cada uno de sus gestos lo que es el dolor de una madre. Una desde la incomprensión hacia todo lo que está haciendo su hijo y la otra desde el mismo fanatismo del suyo. Y esta parte sí que es demoledora, esas dos madres, una que comprende y otra que no, pero que quiere comprender. Y una piensa inevitablemente: "Qué haría yo si me saliera un hijo tarado de éstos y en un momento dado la decisión última sobre su vida dependiera de mí? Sería capaz de respetar sus ideas, por absurdas e irracionales que me parecieran, o prevalecería mi instinto de madre y salvaría a mi hijo?". Creo que yo tengo mi respuesta, pero... sería éticamente la mejor? No estoy del todo segura. Y tú qué harías?
domingo, 26 de febrero de 2012
Un cruce en el destino (Reservation Road), by Terry George
Imagina que un tractor atropella a tu hijo, y que los tomates que compras en la frutería proceden de la plantación del agricultor que conducía el tractor, y que el de la funeraria es el cuñado del dueño del tractor.
Imagina que una bomba estalla en la puerta de tu casa y te mata y que el cura que oficia la ceremonia es el primo del que puso la bomba, que a su vez es el yerno de tu portera.
Imagina que te pegas una hostia con el coche y matas a alguien, que resulta ser el padre de la chica de la que estás locamente enamorado, que a su vez es la prima de la que te vendió el coche en el concesionario.
Imagina que tu perro se caga en un jardín que, mira tú por dónde, pertenece al dueño de tu piso-picadero, al que un día invitaste a la hija del jardinero del jardín en el que tu perro se cagó, perro que por cierto procede del cruce de un doberman y una bull terrier propiedad de la señora del frutero que vendía los tomates del que atropelló con el tractor a tu hijo.
Lo imaginas?
Pues casualidades imposibles como éstas son poco más o menos las que pasan en esta película. Imagina la cara del pobre Joaquin Phoenix.
Imagina que una bomba estalla en la puerta de tu casa y te mata y que el cura que oficia la ceremonia es el primo del que puso la bomba, que a su vez es el yerno de tu portera.
Imagina que te pegas una hostia con el coche y matas a alguien, que resulta ser el padre de la chica de la que estás locamente enamorado, que a su vez es la prima de la que te vendió el coche en el concesionario.
Imagina que tu perro se caga en un jardín que, mira tú por dónde, pertenece al dueño de tu piso-picadero, al que un día invitaste a la hija del jardinero del jardín en el que tu perro se cagó, perro que por cierto procede del cruce de un doberman y una bull terrier propiedad de la señora del frutero que vendía los tomates del que atropelló con el tractor a tu hijo.
Lo imaginas?
Pues casualidades imposibles como éstas son poco más o menos las que pasan en esta película. Imagina la cara del pobre Joaquin Phoenix.
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