Ayyyy Woody Woody, qué voy a hacer contigo?
Mira que te quiero y que te tengo ley. No hay fan más fiel ni cinéfila en el mundo que se lo haya pasado mejor contigo, palabrita. Pero todo tiene un límite, Woody.
Te puedo perdonar que repitas una y otra vez la misma película cambiando levemente los nombres de los personajes y un poco de la trama, porque si es buena no me importa verla mil veces.
Pero lo que no te perdono es que me aburras, que no me emociones, que tus diálogos estén vacíos, que tus personajes parloteen sin ton ni son, que ni te molestes en crear una atmósfera de intriga, que me dejes fría.
Ni siquiera Joaquin Phoenix, mi querido Joaquin, consigue salvar la película. Su personaje parece alelado todo el tiempo. No es que sea irracional, es que chochea. Me pasé toda la película con unas ganas locas de inflarle a hostias. Y a la tía ni te cuento. Qué dos loros!
Mi recomendación para todos los amantes del cine de Allen es que se salten esta película alegremente, que hagan como si no existiera, porque la verdad es que nunca debió existir.
Y tú, Woody, si no eres capaz de hacer una buena película al año no pasa nada; tienes ya más de 80, te lo podemos perdonar. Descansa, tómate un año sabático, jubílate, dale alguna alegría a Soon-Yi, llévatela de viaje, regálale flores, toca el clarinete... hay tantas cosas que puedes hacer.
Pero no la cagues más con bodrios como éste, por favor. Y deja también a Joaquin tranquilo, que le vas a arruinar la carrera. Hombre ya!
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viernes, 12 de enero de 2018
martes, 15 de diciembre de 2015
La noche es nuestra, by James Gray
Hacía tiempo que no me reía yo tanto con una de polis, yo creo que desde la última de “Loca Academia de Policía”. La diferencia es que aquella era una comedia y todo estaba planteado para descojonarse, y esta va supuestamente en serio, aunque es bastante difícil no tomarse a coña la serie de despropósitos que se suceden en la película.
Estamos ante un curioso caso de policía que está prácticamente retirado pero que decide tomar las riendas de un caso cuando a uno de sus hijos una panda de narcos mafiosotes le pegan un tiro y lo dejan casi grogui. Entonces, lejos de alejar a papá poli de la investigación por su obvia implicación personal, los jefes gordos deciden que el asunto lo lleve él, que para eso le han tocado las pelotas. Vamos a dejarle al hombre que se vengue a gusto!
Pero ahora resulta que el otro hijo, que nos había salido un poco díscolo y que se llevaba como el culo con papi y con el hermano, ahora decide implicarse también personalmente para vengar al susodicho. Y pide algo así como una incorporación temporal al cuerpo, mientras dure el caso este. Total, que le dicen que sí, que claro. Por lo visto debe de ser de lo más normal en los USA eso de que si le pegan un tiro a alguien de tu familia te dejen meterte a poli para resolver el caso.
Eso sí, le dejan clarinete al muchacho que si luego quiere seguir siendo policía tendrá que pasar por la Academia como todo hijo de vecino. No se vaya a creer que el chollo le va a durar ya para siempre por to el morro. A todo esto, la novia que se mosquea porque dice que lo de ser poli lo ve muy peligroso; al parecer, le gustaba más la tranquila y relajada vida anterior que llevaba su maromo, todo el día relacionándose con mafiosos rusos con unas pintas que acojonarían de pavor a una manada de tigres de Bengala.
En fin, desbarre va desbarre viene, así van transcurriendo los interminables 120 minutos de metraje entre típicas escenas de rigor de las pelis de acción: persecuciones, tiros, navajazos, alguna garganta cercenada, proclamas patrióticas a las heroicas fuerzas del orden y unas cuantas defunciones más o menos violentas. Entre tanto algunas escenillas de besitos y tocamientos con la novia en cuestión antes de que la muchacha entre definitivamente en modo pánico. Y poco más que recordar.
Lo único bueno es el elenco que ha conseguido juntar, no sé como, James Gray, el director del invento. No es fácil ver en una misma cinta a gente como Joaquin Phoenix (Ay, Joaquinito, en qué estabas pensando, hijo?), Mark Wahlberg y Robert Duvall. En honor a ellos tengo que decir que hacen lo que pueden, aunque infructuosamente, para salvar una historia que patina y chirría de principio a fin y que más bien parece la tropegésima secuela de “Loca Academia de Policía” que una auténtica peli de acción.
martes, 23 de septiembre de 2014
Her, by Spike Jonze
VENTAJAS DE TENER COMO PAREJA A UN SISTEMA OPERATIVO.
1. Si viajas en avión o en tren solo tienes que comprar un billete, lo cual supone un ahorro importante.
2. En los hoteles puedes pedir habitaciones simples, que es otro ahorro.
3. En los restaurantes te gastas la mitad que si tuvieras a una persona como pareja.
4. No tienes que preocuparte de comprarle ropa ni joyas ni nada de eso.
5. Consecuentemente tampoco tienes que preocuparte de que vaya hecho un adefesio, mal afeitado o con los pelos infames.
6. Los sistemas operativos no tienen familia, así que no tendrás que soportar suegras ni cuñados petardos.
7. Jamás tendrás que esperar para entrar al baño porque esté ocupado.
8. Y no encontrarás pelos de nadie en la ducha, salvo los tuyos.
9. Los sistemas operativos no roncan ni les chirrían los dientes, porque no tienen.
10. Lo puedes desconectar cuando te esté incordiando o cuando te apetezca estar solo.
DESVENTAJAS DE TENER COMO PAREJA A UN SISTEMA OPERATIVO.
1. Que se eche de amigos a otros sistemas operativos y te vuelvan loco con su continuo parloteo.
2. Que si haces una peli sobre tu historia de amor lo único que la gente verá es a un tipo hablando solo todo el tiempo y puede resultar pelín coñazo, por mucho que el que te lo cuente se llame Spike Jonze y tú seas Joaquin Phoenix camuflado detrás de un ridículo bigote.
1. Si viajas en avión o en tren solo tienes que comprar un billete, lo cual supone un ahorro importante.
2. En los hoteles puedes pedir habitaciones simples, que es otro ahorro.
3. En los restaurantes te gastas la mitad que si tuvieras a una persona como pareja.
4. No tienes que preocuparte de comprarle ropa ni joyas ni nada de eso.
5. Consecuentemente tampoco tienes que preocuparte de que vaya hecho un adefesio, mal afeitado o con los pelos infames.
6. Los sistemas operativos no tienen familia, así que no tendrás que soportar suegras ni cuñados petardos.
7. Jamás tendrás que esperar para entrar al baño porque esté ocupado.
8. Y no encontrarás pelos de nadie en la ducha, salvo los tuyos.
9. Los sistemas operativos no roncan ni les chirrían los dientes, porque no tienen.
10. Lo puedes desconectar cuando te esté incordiando o cuando te apetezca estar solo.
DESVENTAJAS DE TENER COMO PAREJA A UN SISTEMA OPERATIVO.
1. Que se eche de amigos a otros sistemas operativos y te vuelvan loco con su continuo parloteo.
2. Que si haces una peli sobre tu historia de amor lo único que la gente verá es a un tipo hablando solo todo el tiempo y puede resultar pelín coñazo, por mucho que el que te lo cuente se llame Spike Jonze y tú seas Joaquin Phoenix camuflado detrás de un ridículo bigote.
lunes, 18 de noviembre de 2013
The Master, by Paul Thomas Anderson
Otra vez he caído como una pardilla con el tipo este. Pues sí, otra vez Paul Thomas Anderson, el mismo de las putas ranas que llovían en "Magnolia". Que cómo me la ha podido volver a meter doblada. Pues eso mismo digo yo.
Pero se veía venir con solo leer esta crítica de Javier Ocaña: "The Master" es pura trascendencia, pura complejidad, puro cine. La película más complicada de desentrañar desde "2001, una Odisea del espacio?".
Pos la hemos cagao, tú. Qué mal suena eso de "pura trascendencia", pero no es nada si lo comparas con lo de "pura complejidad". Lo de "puro cine" suena bastante mejor, pero con esos precedentes sólo sirve para asustar aún más. Y cuando ya remata con lo de "complicada de desentrañar" y apunta a Kubrick... ya te puedes hacer una idea aproximada de lo que va a pasar: No te vas a enterar de nada, te vas a aburrir como una ostra, te vas a pillar un mosqueo del copón y te vas a cagar en Paul Thomas Anderson y en toda su nación.
Pues sí, estaba cantado. Porque yo quería ver una peli sobre la Cienciología y sus orígenes, algo que me ayudara a desentrañar cómo nace una secta y cómo funciona. Y resulta que... lo que vi fue una película sobre una especie de genio de la cocktelería que lo mismo te hace un bebedizo con disolvente para pinturas que con colonia Nenuco. Este prodigio del saber etílico, que no es otro que Joaquin Phoenix, se encuentra en un momento dado con otro prenda de cuidado, una especie de gurú de la reencarnación y de los viajes a vidas pasadas (Phillip Seymour Hoffman) y entre traguito y traguito de los explosivos cócteles marca Phoenix, tienen charlas (tratamientos, lo llaman ellos) como las siguientes:
Gurú Hoffman: Yo te pregunto y tú me contestas. No puedes pestañear. Si pestañeas volvemos a empezar. Cómo te llamas.
Barman Phoenix: Me llamo Freddie.
Gurú: Cómo te llamas.
Barman: Me llamo Freddie.
Gurú: Cómo te llamas.
Barman: Me llamo Freddie.
Gurú: Has pestañeado, volvamos a empezar. Cómo te llamas.
Barman: Me llamo Freddie.
Y así todo el tiempo. Y al igual que con Freddie, el gurú va haciendo el mismo “tratamiento” a todo el que pilla por banda. A todo esto el tío se planta en casa de los acólitos y se tira semanas viviendo allí con toda la familia (señora, hijos, yerno y por supuesto Freddie) totalmente de gorra y por la cara. Tutiplén.
Eso sí, Phoenix interpreta muy convincentemente al cocktelero Molotov y Hoffman hace muy bien de gurú. Es una mezcla entre Xavier Cugat y Rainiero de Mónaco pero en trance. Y luego está Amy Adams, que luce durante toda la película una cara de beatífica preñez que dan ganas de provocarle el parto a escupitajos. Pero vamos, que entre bostezo y bostezo, de lo que va la Cienciología yo particularmente no me he enterado. Tal vez si me hubiera tomado un chupito de disolvente con ácido sulfúrico y aspirina efervescente hubiera captado mejor el enigmático mensaje.
Pero se veía venir con solo leer esta crítica de Javier Ocaña: "The Master" es pura trascendencia, pura complejidad, puro cine. La película más complicada de desentrañar desde "2001, una Odisea del espacio?".
Pos la hemos cagao, tú. Qué mal suena eso de "pura trascendencia", pero no es nada si lo comparas con lo de "pura complejidad". Lo de "puro cine" suena bastante mejor, pero con esos precedentes sólo sirve para asustar aún más. Y cuando ya remata con lo de "complicada de desentrañar" y apunta a Kubrick... ya te puedes hacer una idea aproximada de lo que va a pasar: No te vas a enterar de nada, te vas a aburrir como una ostra, te vas a pillar un mosqueo del copón y te vas a cagar en Paul Thomas Anderson y en toda su nación.
Pues sí, estaba cantado. Porque yo quería ver una peli sobre la Cienciología y sus orígenes, algo que me ayudara a desentrañar cómo nace una secta y cómo funciona. Y resulta que... lo que vi fue una película sobre una especie de genio de la cocktelería que lo mismo te hace un bebedizo con disolvente para pinturas que con colonia Nenuco. Este prodigio del saber etílico, que no es otro que Joaquin Phoenix, se encuentra en un momento dado con otro prenda de cuidado, una especie de gurú de la reencarnación y de los viajes a vidas pasadas (Phillip Seymour Hoffman) y entre traguito y traguito de los explosivos cócteles marca Phoenix, tienen charlas (tratamientos, lo llaman ellos) como las siguientes:
Gurú Hoffman: Yo te pregunto y tú me contestas. No puedes pestañear. Si pestañeas volvemos a empezar. Cómo te llamas.
Barman Phoenix: Me llamo Freddie.
Gurú: Cómo te llamas.
Barman: Me llamo Freddie.
Gurú: Cómo te llamas.
Barman: Me llamo Freddie.
Gurú: Has pestañeado, volvamos a empezar. Cómo te llamas.
Barman: Me llamo Freddie.
Y así todo el tiempo. Y al igual que con Freddie, el gurú va haciendo el mismo “tratamiento” a todo el que pilla por banda. A todo esto el tío se planta en casa de los acólitos y se tira semanas viviendo allí con toda la familia (señora, hijos, yerno y por supuesto Freddie) totalmente de gorra y por la cara. Tutiplén.
Eso sí, Phoenix interpreta muy convincentemente al cocktelero Molotov y Hoffman hace muy bien de gurú. Es una mezcla entre Xavier Cugat y Rainiero de Mónaco pero en trance. Y luego está Amy Adams, que luce durante toda la película una cara de beatífica preñez que dan ganas de provocarle el parto a escupitajos. Pero vamos, que entre bostezo y bostezo, de lo que va la Cienciología yo particularmente no me he enterado. Tal vez si me hubiera tomado un chupito de disolvente con ácido sulfúrico y aspirina efervescente hubiera captado mejor el enigmático mensaje.
domingo, 26 de febrero de 2012
Un cruce en el destino (Reservation Road), by Terry George
Imagina que un tractor atropella a tu hijo, y que los tomates que compras en la frutería proceden de la plantación del agricultor que conducía el tractor, y que el de la funeraria es el cuñado del dueño del tractor.
Imagina que una bomba estalla en la puerta de tu casa y te mata y que el cura que oficia la ceremonia es el primo del que puso la bomba, que a su vez es el yerno de tu portera.
Imagina que te pegas una hostia con el coche y matas a alguien, que resulta ser el padre de la chica de la que estás locamente enamorado, que a su vez es la prima de la que te vendió el coche en el concesionario.
Imagina que tu perro se caga en un jardín que, mira tú por dónde, pertenece al dueño de tu piso-picadero, al que un día invitaste a la hija del jardinero del jardín en el que tu perro se cagó, perro que por cierto procede del cruce de un doberman y una bull terrier propiedad de la señora del frutero que vendía los tomates del que atropelló con el tractor a tu hijo.
Lo imaginas?
Pues casualidades imposibles como éstas son poco más o menos las que pasan en esta película. Imagina la cara del pobre Joaquin Phoenix.
Imagina que una bomba estalla en la puerta de tu casa y te mata y que el cura que oficia la ceremonia es el primo del que puso la bomba, que a su vez es el yerno de tu portera.
Imagina que te pegas una hostia con el coche y matas a alguien, que resulta ser el padre de la chica de la que estás locamente enamorado, que a su vez es la prima de la que te vendió el coche en el concesionario.
Imagina que tu perro se caga en un jardín que, mira tú por dónde, pertenece al dueño de tu piso-picadero, al que un día invitaste a la hija del jardinero del jardín en el que tu perro se cagó, perro que por cierto procede del cruce de un doberman y una bull terrier propiedad de la señora del frutero que vendía los tomates del que atropelló con el tractor a tu hijo.
Lo imaginas?
Pues casualidades imposibles como éstas son poco más o menos las que pasan en esta película. Imagina la cara del pobre Joaquin Phoenix.
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