Mostrando entradas con la etiqueta Norton (Edward). Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Norton (Edward). Mostrar todas las entradas

martes, 12 de enero de 2016

Más que amigos, by Edward Norton

Esta es la historia de una chica que se reencuentra con sus dos mejores amigos de  la infancia, que mira tú por dónde, han terminado siendo uno rabino y otro cura. Sinceramente creo que habría sido mucho más gracioso si además la chica hubiera sido monja, le habría dado bastante más color al guión. O si en lugar de dos mejores amigos hubiera tenido cuatro, y otro hubiese salido imán y el otro monje budista. Eso habría estado bien, un completo.

En fin, que la chica vuelve ya de adulta a la ciudad y se reúne con sus dos coleguitas y resulta que ambos se sienten atraídos por ella, como no podía ser menos, dado que ella no sé cómo se fue pero el caso es que vuelve rubia, alta, guapa y lista, vamos, otro completo. Bueno, os podéis imaginar a esa muchacha con un pretendiente rabino y otro cura. El sueño de toda chica, qué os voy a contar. Hoy leemos la Torá y mañana la Biblia. Hoy una circuncisión y mañana un bautizo. Planazo!

Por lo visto este es el debut como director de Edward Norton, que además hace el papel de pretendiente cura y aprovecha la ocasión para teñirse el pelo de un rubio infame que lo convierte en una especie de querubín asexuado completamente desprovisto de atractivo alguno. Como es natural no os voy a contar por quién se decanta la muchacha; la verdad es que lo tiene difícil entre el cura querubín Norton y el rabino Stiller… el suicidio hubiera sido una buena opción, la mejor a mi modo de ver.

En definitiva, que vi esta película porque me apetecía algo ligerito e insustancial, aunque tal vez me habría gustado algo un poco menos insustancial, sobre todo estando Norton de por medio. La verdad es que no tenía ni idea de que este hombre tuviera preocupaciones religiosas como las que se plantean en la peli, del tipo si está bien o no casarse con alguien de otra religión y chorradas de esas. De momento, como director, mientras siga haciendo mamarrachadas de este tipo y llenando sus películas de devotos representantes de alguna secta, creo que le voy a echar la cruz.

jueves, 22 de noviembre de 2012

American History X, by Tony Kaye

American History X es Edward Norton. Él es la película, el suyo es el personaje clave y todo lo demás es pura mediocridad. En todo caso es apreciable la presencia del joven Edward Furlong, que hizo un papel extraordinario en su anterior película, Pecker, pero que aquí queda totalmente eclipsado por la potente presencia de un inmenso Norton en el que probablemente haya sido y sea por siempre jamás el papel de su vida.

Tony Kaye nos da con esta película una sesión heavy de moralina barata aderezada con una buena dosis de maniqueísmo de saldo. El profe negro bueno y entregado que intenta salvar a los chicos nazis (Kaye, con qué te drogas, tío?), el negro bueno y payasete de la cárcel que casualmente salva al nazi (Kaye, que te tires de la moto, chaval), los nazis indeseables, malvados y violadores de la cárcel… A nadie le huele todo esto un poco raro? Y la reconversión del hermano pequeño, después de una charlita de media hora, tras años de adoctrinamiento y de fe ciega en la supremacía blanca, alguien se la puede creer? Venga ya, hombre!

Si yo soy un profe negro y tengo un par de alumnos nazis que me desprecian y creen que soy basura, les va a redimir su abuela. Lo de mandarles un trabajito de clase contándome la historia de su vida quedará como muy guay y muy edificante, pero es una patraña. Nadie lo haría ni loco, y si alguien lo hace alguna vez le vendría muy bien que el nazi le pegara una buena paliza, por gilipollas.

A mí generalmente me molan las historias de redención, pero coño, cuéntame una redención creíble, con sus altos y sus bajos, sus dudas progresivas, la evolución psicológica y personal… en fin, lo que es un proceso vital. No me cuentes cuentos de charlas redentoras de media hora. Si de verdad os interesa ver una buena peli sobre los movimientos neonazis os recomiendo "This is England", de Shane Meadows.

http://malostiemposparalalrica.blogspot.com.es/2011/03/this-is-england-by-jane-meadows.html

En definitiva, sobrevaloradísima. Sé que habrá quien me quiera sacar los ojos e incluso asesinar por decir esto, pero estamos ante un verdadero truño de proporciones industriales, del que sólo se salvan los dos Edwards, el Norton y el Furlong. Y lo demás directamente a la papelera.

Hala, ya podéis ir cogiendo piedras para lapidarme. Total, soy chiquitilla y estáis muy lejos; no me vais a dar.

miércoles, 4 de julio de 2012

La última noche, by Spike Lee

Sobrevaloradísima película de Spike Lee que narra las últimas 24 horas en libertad de un camello de cierto nivel antes de ingresar en prisión por 7 años.

Hay varias cosas que no me cuadran para nada. Si os fuéseis a tirar 7 años en prisión qué es lo que haríais esa última noche? Iros de farra con los colegas? Y vuestra novia o novio qué creéis que haría? Se partiría el culo de risa con sus amigos con un cachondeo de la hostia? Os dejaría sentados en la disco y se iría a la pista a bailar frenéticamente con sus coleguitas? Esto no os suena un poco raro?

Para empezar es que yo no me creo ni al personaje del narco. Tan buena gente, tan amigo de sus amigos, tan íntegro, tan concienciado, tan arrepentido, con ese autoflagelo permanente… No sé, no es que conozca a muchos camellos, aunque sí que he tratado con alguno, pero mi concepto de alguien que se enriquece a costa de la desgracia ajena no concuerda para nada con el encantador protagonista de esta historia.

Que no hablamos de un camello de medio pelo que vende para costearse su propio vicio, no. Que ésos hasta puede que sean buena gente. No, este tío no se droga ni se mancha las manos; es un auténtico profesional, para él es un simple negocio, nada más. Por eso cuesta mucho creer ese arrepentimiento de última hora y esa bondad natural que parece desprenderse del personaje, vamos, que es que dan ganas hasta de darle un achuchón y adoptarlo.

En fin, lo que es indiscutible es que Edward Norton hace un papelón inolvidable, muy en la línea de American History X. Teniendo en cuenta que la última vez que lo vi fue hace unos días patéticamente teñido de rubio en “El dragón rojo” en un papel horrendo y esperpéntico, me ha encantado volverlo a encontrar a su nivel, con una actuación llena de fuerza, pese a la incredulidad que su personaje despierta en mí.

No obstante todo lo anterior, hay un par de momentos en la película que, tengo que reconocerlo, son de antología. El monólogo ante el espejo del baño, en el que manda a tomar por culo al mundo en general, y a los chinos, a los negros, a los musulmanes, a los irlandeses, a los italianos y a toda su nación en particular… Tremenda escena en la que Norton demuestra una vez más al cien por cien su talla interpretativa. Y la escena final, que por supuesto no revelaré, pero que está a un nivel muy por encima del resto del filme.

domingo, 1 de julio de 2012

El dragón rojo, by Brett Ratner

La película no estaría mal si no fuera porque reproduce casi  con toda exactitud el esquema argumental de "El silencio de los corderos", por no decir que lo imita descaradamente, sin el menor pudor.

Tenemos al mismo psicópata preso, a otro asesino en serie que el FBI busca, a otro poli que pide la ayuda de Lécter (en este caso a Jodie Foster la sustituye un Edward Norton absurdamente teñido de rubio y con el mismo carisma que un moco), al mismo director medio subnormal del psiquiátrico, la misma celda de Hannibal, el mismo pasillo con la misma silla... Es como un deja vù pero en cutre vù.

Esta simpática precuela no deja de tener su gracia; tenemos 11 años después de la película de Demme a un Anthony Hopkins, que curiosamente hace de Lécter bastantes años más joven. Claro, las precuelas se remontan a los orígenes de las historias. El problema es cuando el protagonista es el mismo y en la realidad es bastantes años más viejo. Como que algo no cuadra ahí.

Hopkins se limita a repetirse; es el mismo de El silencio, ni más ni menos ni menos ni más. Tal vez con un guión algo más cutrecillo, unos diálogos menos intensos y con mucha menos química con su partenaire, pero perfectamente reconocible en sus gestos, sus miradas, su actitud provocadora... vamos, nuestro Hannibal de toda la vida.

Si acaso hay una aportación novedosa e interesante en esta entrega es mi adorado Ralph Fiennes, que una vez más vuelve a hacer magistralmente de malo atormentado a pesar de esa carita de bueno que dios le ha dado. No destripo nada si digo que él es el asesino porque casi desde el principio el director nos revela su cara y hasta sus motivos. El quid de la historia está en el proceso policial para encontrarlo y atraparlo. Fiennes está estupendo, como siempre, y se termina comiendo con papas al resto del reparto, que a pesar de su espectacularidad no brilla demasiado.

Repito, no es un mal thriller; entretiene bastante y mantiene un ritmo tenso y expectante. Si no fuera porque esta peli ya la hemos visto pero con un guión mucho mejor tal vez la consideraría con algo más de generosidad. Eso sí, no perdono a ese infame Norton rubio de bote cuya imagen se me ha quedado grabada en la mente y desgraciadamente ya nunca podré olvidar.

viernes, 23 de marzo de 2012

Las dos caras de la verdad, by Gregory Hoblit

Ingredientes: abogado resultón y creídillo, fiscal rubia y monilla, juez negra, crimen sangriento, una pizca de sexo, acusado esquizofrénico, arzobispo asesinado y juicio con su correspondiente jurado popular.

Preparación: se mete todo en la thermomix y programamos 10 minutos, a 90º y velocidad 4. Y ya está, se hace solo; listo para consumir.

Lo mejor... Bueno, lo mejor no, lo único medianamente presentable, Edward Norton.

Lo peor... Obviamente todo lo demás.

Si esta crítica te parece pobre y simploncilla te diré que estoy totalmente de acuerdo y que está al nivel de la propia película.

La verdad, no merece mucho la pena dedicarle más de cinco minutos a esta patata. Me voy a hacerme la manicura francesa o alguna gilipollez por el estilo.