Os cuento:
Bradley Cooper es un cantante borrachuzo que luce fantástico melenón pero con más mierda que el palo un gallinero. Una noche sale de juerga después de un concierto y conoce a una muchacha que canta muy bien. La muchacha en cuestión es Lady Gaga y cuando la conoce va un poco fantoche pero luego se lava la cara, deja de parecer Lady Gaga y resulta ser una chica muy mona. Tal vez con una nariz un poco grande pero teniendo en cuenta que en la última versión de esta película la protagonista era Barbra Streissand tampoco es una napia para echar a correr. Descubrimos incluso que Lady Gaga le da un cierto aire a Mónica Naranjo.
En fin, lo típico, que se conocen, se enamoran y ella empieza a triunfar. Le cambian el color del pelo, le ponen a cantar chorradas a lo Britney Spears y la tía lo peta. Al mismo tiempo el marido está cada día más borracho y con el pelo más asqueroso.
Naturalmente no voy a contar el final, aunque perfectamente podría contarlo sin problema porque esta historia es archiconocida y creo que ésta es la tertuagésima versión, pero en fin, por si queda alguien por ahí que no haya visto ninguna me llevaré el secreto a la tumba. Tampoco hay que ser una lumbrera para imaginarse cómo termina esto.
En fin, mis conclusiones son:
1. Lady Gaga está mucho más guapa al natural que disfrazada de mamarracha con filetes en la cabeza. Y canta mejor.
2. Bradley Cooper está mucho más guapo borracho y con el pelo sucio que sobrio y bien peinado. Y también canta muy bien.
3. Sam Elliott se parece un huevo a Juan Imedio.
Moraleja:
Joer, no te enrolles nunca con un tío que vaya paporra ya desde el minuto 1. Que luego van a peor y se ponen muy plastas y vomitan y todo eso. Un asco.
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viernes, 1 de marzo de 2019
martes, 15 de marzo de 2016
Qué les pasa a los hombres, by Ken Kwapis
Yo no sé qué clase de padrino debe de tener el señor Ken Kwapis para haber conseguido juntar en esta mamarrachada a gente como Scarlett Johansson, Jennifer Aniston, Jennifer Connelly, Ben Affleck, Bradley Cooper y otras cuantas stars consagradas que jamás debieron prestarse a esto.
Por el guión no creo que haya sido. No me veo yo a Ben Affleck, que no es un gran actor pero sí un excelente guionista y director, leyendo el guión este y exclamando lleno de entusiasmo: Diossss míoooo, tengo que hacer esta película!!
Ni Ben Affleck ni Connelly ni Johansson ni Cooper. Aniston igual sí porque es su estilillo pero los demás ni de coña. Igual Kwapis sabe cosas comprometidas de ellos y los ha chantajeado. Igual le deben favores inconfesables. Igual es una persona con un poder de convicción sobrehumano… Lo que sea desde luego es un verdadero enigma para mí.
Esta es una de esas películas en las que te pasas todo el rato intentando decidir sobre qué colectivo está siendo más denigrado, insultado, humillado y vapuleado, si el de hombres o el de mujeres. Porque si ellos son todos una panda de cerdos, egoístas, niñatos, subnormales, mentirosos patológicos y estafadores, ellas tampoco se quedan cortas. Son todas tías obsesionadas por cosas esenciales de la vida tales como que les pongan un anillo de compromiso en el anular, que las llame por teléfono un tipo al que conocieron la noche de antes y asuntos todos de ese pelaje.
No sé si se pasa más vergüenza y más bochorno por los personajes masculinos o por los femeninos. La burrez y el cerdismo tanto físico como moral de ellos compite en igualdad de condiciones con la estupidez y la moñería de ellas, de tal modo que no puedes más que pensar que si el mundo fuera así de verdad está plenamente justificado que la especie humana se extinga cuanto antes mejor.
Es una buena película para los misántropos como yo porque nos reafirma en la idea de que la mayoría de la gente es absolutamente imbécil y en que hacemos bien seleccionando muy escrupulosamente a los pocos con los que estamos dispuestos a relacionarnos. Pero es una película demoledora para los ingenuos que aún creen que esta especie puede tener algún futuro. Porque les va a hacer polvo. Por eso si sois de estos últimos solo puedo deciros que os abstengáis de pasar este mal rato. Qué necesidad tenéis de destrozar vuestras esperanzas?
martes, 8 de abril de 2014
Cruce de caminos, by Derek Cianfrance
Confieso que tengo un problema con Derek Cianfrance, el afamado creador de “Blue Valentine”. Reconozco que el tío empieza bien sus historias, le valoro también la buena voluntad y la honestidad brutal en lo que cuenta, pero siempre me da la sensación de que se queda a medio gas, como contándonos algo que ya conocíamos, una perogrullada, vamos. Y si en “Blue Valentine” ya tuve esa desagradable sensación aquí es directamente un bofetón en plena jeta.
Me explico. La película tiene tres partes clarísimas: la parte Ryan Gosling (la mejor con diferencia), la parte Bradley Cooper (mucho más flojita) y la parte hijos (que es donde Cianfrance pierde el norte por completo).
En la parte Ryan Gosling es el actor el que lleva la voz cantante. Es uno de esos casos en los que la presencia rotunda del intérprete está por encima de la historia. Gosling vuelve a hacer de malo malote pero con ánimo de redención. Como suele ocurrir, elige la manera más tonta para redimirse y obviamente la caga, pero sólo con verle a él actuar ya compensa la relativa estupidez del argumento. Definitivamente Gosling se posiciona como uno de los actores más carismáticos del panorama actual.
La parte Bradley Cooper empieza bien, con una entrada impactante, una escena violenta que marcará la vida del protagonista. Pero de ahí no pasa, todo lo demás es mero trámite. Ya cuando empieza la historia de la corrupción policial y el modo en el que Cooper resuelve sus cuitas entra en barrena. Todo parece que lo hayamos visto antes, y de hecho lo hemos visto en mogollón de pelis que nos cuentan la misma mierda, y además mucho mejor.
Y luego llega la parte hijos, en la que se supone que hay una especie de justicia natural que dará un fin ejemplar a la historia. Los hijos cierran el círculo del cruce de caminos de los padres pero lo hacen siguiendo unas pautas de casualidades imposibles y de obviedades que dan siete patadas en el estómago. Todo se ve venir, todo resulta evidente, casi desde el momento en el que los dos chavales se encuentran se podría firmar el final, un final un tanto forzado además, porque las reacciones de los chicos son totalmente esquizoides. Teniendo en cuenta que el cachorro de Gosling se entera de quién es su padre diez minutos antes, es una paranoia aceptar ese desenlace justiciero.
En fin, lo dicho, buena voluntad pero una historia que va de más a menos, cuesta abajo y sin frenos. Por no hablar de algo que ya he visto mencionado en otras críticas pero que tengo que apuntar yo también: qué es eso de envejecer a Eva Mendes con un par de brochazos blancos en el pelo y otro par de ojerones en la cara. Y eso que es la única que envejece en 20 años, porque lo que es Cooper parece una tierna florecilla de principio a fin. Muy cutre todo, la verdad.
Me explico. La película tiene tres partes clarísimas: la parte Ryan Gosling (la mejor con diferencia), la parte Bradley Cooper (mucho más flojita) y la parte hijos (que es donde Cianfrance pierde el norte por completo).
En la parte Ryan Gosling es el actor el que lleva la voz cantante. Es uno de esos casos en los que la presencia rotunda del intérprete está por encima de la historia. Gosling vuelve a hacer de malo malote pero con ánimo de redención. Como suele ocurrir, elige la manera más tonta para redimirse y obviamente la caga, pero sólo con verle a él actuar ya compensa la relativa estupidez del argumento. Definitivamente Gosling se posiciona como uno de los actores más carismáticos del panorama actual.
La parte Bradley Cooper empieza bien, con una entrada impactante, una escena violenta que marcará la vida del protagonista. Pero de ahí no pasa, todo lo demás es mero trámite. Ya cuando empieza la historia de la corrupción policial y el modo en el que Cooper resuelve sus cuitas entra en barrena. Todo parece que lo hayamos visto antes, y de hecho lo hemos visto en mogollón de pelis que nos cuentan la misma mierda, y además mucho mejor.
Y luego llega la parte hijos, en la que se supone que hay una especie de justicia natural que dará un fin ejemplar a la historia. Los hijos cierran el círculo del cruce de caminos de los padres pero lo hacen siguiendo unas pautas de casualidades imposibles y de obviedades que dan siete patadas en el estómago. Todo se ve venir, todo resulta evidente, casi desde el momento en el que los dos chavales se encuentran se podría firmar el final, un final un tanto forzado además, porque las reacciones de los chicos son totalmente esquizoides. Teniendo en cuenta que el cachorro de Gosling se entera de quién es su padre diez minutos antes, es una paranoia aceptar ese desenlace justiciero.
En fin, lo dicho, buena voluntad pero una historia que va de más a menos, cuesta abajo y sin frenos. Por no hablar de algo que ya he visto mencionado en otras críticas pero que tengo que apuntar yo también: qué es eso de envejecer a Eva Mendes con un par de brochazos blancos en el pelo y otro par de ojerones en la cara. Y eso que es la única que envejece en 20 años, porque lo que es Cooper parece una tierna florecilla de principio a fin. Muy cutre todo, la verdad.
domingo, 20 de octubre de 2013
El lado bueno de las cosas, by David O. Russell
Claves para hacer la peli indie del año y optar a unos cuantos Oscars.
1. Protagonista tarado con enfermedad de moda (anorexia, bipolaridad, etc.)
2. Coprotagonista asocial que haga cosas raras, inesperadas y chocantes.
3. Tensión sexual no resuelta entre el tarado y la asocial.
4. Protas guapos y cachas: Jennifer Lawrence y Bradley Cooper.
5. Menciones estratégicas a clásicos de la literatura y/o de la música.
6. Alguna actividad alternativa curativa: concursos de misses, de baile, etc.
7. Diálogos caóticos, superpuestos, demenciales e ininteligibles.
8. Situaciones rocambolescas: dobles apuestas, escándalos vecinales...
9. Un final con muchas babas que compense lo indie alternativo gamberrete.
Y con esto y una alpargata David O. Russell hizo esta patata.
1. Protagonista tarado con enfermedad de moda (anorexia, bipolaridad, etc.)
2. Coprotagonista asocial que haga cosas raras, inesperadas y chocantes.
3. Tensión sexual no resuelta entre el tarado y la asocial.
4. Protas guapos y cachas: Jennifer Lawrence y Bradley Cooper.
5. Menciones estratégicas a clásicos de la literatura y/o de la música.
6. Alguna actividad alternativa curativa: concursos de misses, de baile, etc.
7. Diálogos caóticos, superpuestos, demenciales e ininteligibles.
8. Situaciones rocambolescas: dobles apuestas, escándalos vecinales...
9. Un final con muchas babas que compense lo indie alternativo gamberrete.
Y con esto y una alpargata David O. Russell hizo esta patata.
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