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miércoles, 14 de octubre de 2015

Tipos legales, by Fisher Stevens

Las comedias de abueletes pueden provocar tres tipos de reacción, a saber:

1. O te partes el culo con ellas.

2. O te aburres como una ostra.

3. O te entra una vergüenza ajena del carajo.

“Tipos legales” pertenece al tercer grupo, probablemente el más nutrido. Ni aunque aparezcan monstruos de la interpretación de la talla de Al Pacino o Christopher Walken se consigue superar esa terrible sensación de “Dios mío, noooooooo, no quiero llegar a vieja y hacer todas esas gilipolleces; señor, por favor, impídelo como sea”.

Fisher Stevens junta en esta película a unas cuantas momias vivientes, actores muy respetados, reputados y admirados por el público, y espera que eso le salve del ridículo, pero no lo consigue porque la historia que se montan los tres abuelos de marras es digna de pasar a los anales del patetismo más cutre, execrable y ominoso.

Supuestamente la cosa va de que estos tíos se van a correr la última gran noche de juerga de sus vidas y que en ella harán un montón de cosas divertidas, pero lo que en realidad hacen es el capullo más integral. Por no hablar de que el ritmo de la noche es tan inverosímil que más que una juerga de vejestorios parecería una correría de superhéroes americanos. Para que os hagáis una idea os cronometro la acción en espoiler.
spoiler:
00’00. Al Pacino sale de la cárcel y se encuentra con Christopher Walken, que lo recibe y le enseña su casa y la habitación que le tiene preparada.

00’30. Van a un burdel y Pacino intenta acostarse con una puta, cosa que no consigue, de resultas de lo cual salen de allí bastante frustrados y se van a comer a un restaurante donde Christopher Walken tiene una amiga y se piden un filetón porque Pacino se ha quedado con mucha hambre después de lo de la puta.

01’30. Atracan una farmacia y se llevan un montón de pastillas para la hipertensión, la acidez estomacal y la disfunción eréctil. Pacino se toma un bote de Viagra del tirón.

02’45. Vuelven al lupanar y Pacino sube con la misma puta de la otra vez y le echa cinco polvos del tirón, tras lo cual baja muy satisfecho y se van de copas.

03’15. En el local de copas Pacino saca a bailar a una moza y echan un dance, tras lo cual se pide una copa en la barra y machaca las pastillas de la tensión de su amigo para esnifárselas. Luego se van otra vez al restaurante y se comen otro filete con batido de chocolate y zarzaparrilla.

03’45. A Pacino le da un yuyu y tienen que ir corriendo al hospital, donde les atiende una simpática enfermera que resulta ser hija de otro amigo suyo que reside en un geriátrico.

04’15. Van al geriátrico y rescatan al amigo, que está entubado y conectado a un respirador artificial. Previamente han robado un coche deportivo que le dejan conducir al amigo recién liberado.

04’30. Vuelven al lupanar porque al amigo rescatado le apetece cumplir la fantasía de montarse un menage a trois, cosa que hace cumpliendo más que satisfactoriamente hasta el punto de que las prostitutas participantes en el trío se enamoran locamente del viejo y le prometen amor eterno.

04’45. Descubren que en el maletero del coche está encerrada una bella joven a la que han secuestrado y violado unos cuantos malhechores veinteañeros. Se van con ella a comer entrecot, batido de chocolate, zarzaparrilla y helado al mismo restaurante de antes, donde la chica les cuenta a los 3 abuelos sus desventuras.

05’00. La muchacha les indica el lugar donde están sus violadores y los abuelos llegan allí, les dan una soberana paliza y dejan a la chica con un bate de béisbol para que les destroce los huevos. Al salir se dan cuenta de que el amigo del geriátrico la ha palmado.

05’55. Van a recoger a la enfermera hija del amigo y la llevan al cementerio, donde los dos viejos supervivientes cavan una fosa en la que entierran al amigo, le ponen una bonita lápida y rezan un responso, tras lo cual se van otra vez al restaurante a ponerse morados de filetes, zarzaparrilla y helado.

07’00. Deciden que quieren ponerse guapos y atracan una sastrería donde se pillan unos trajes la mar de pintureros y salen de allí hechos unos pimpollos con ánimo de seguir la juerga.

Y ya lo dejo porque me está entrando un agotamiento de la hostia de solo contarlo. Creo que os habréis podido hacer una vaga idea del ritmo demencial de la última noche de juerga de los octogenarios marchosillos estos.

martes, 6 de octubre de 2015

Heat, by Michael Mann

Michael Mann tiene la habilidad de juntar en sus películas a grandes figuras, a impresionantes secundarios y en definitiva a lo más granado de la profesión actoral. Solo por eso arrasa en las taquillas y la mayoría de la crítica bendice sus trabajos, aunque luego si te pones a analizarlos con un poco de atención muchos de ellos dejan bastante que desear.

Aquí el gran duelo interpretativo es entre dos grandes muy grandes: Robert de Niro y Al Pacino. Una historia de policías y ladrones, con mucha tensión, acción, tiroteos, persecuciones e intriga. Es casi obligado verla. Los secundarios también son de lujo, y si algo no se le puede negar a la película es que el trabajo de todos los actores, sin excepción, es impecable, incluso magistral diría yo en el caso de De Niro.

Sin embargo, una vez más todo queda en eso. La historia está llena de tópicos y los personajes son un calco de los mismos personajes ya mil veces vistos en el cine: el poli dedicado en cuerpo y alma a su oficio, con una vida personal penosa, con varios divorcios a sus espaldas y a las puertas de otro; la mujer del policía, ese personaje absurdo de todas las películas que se enamora del tío siendo este ya poli y que luego termina dejándolo precisamente por ser poli; el ladrón que es como un padre para su banda, compuesta por un montón de descerebrados que no saben dar un paso sin el jefe… En fin, lo de siempre.

Lo que pasa es que Mann empieza a enrollarse con un montón de historias personales de los personajes que alargan la peli hasta un punto verdaderamente infumable: tres horas, tressssss, la mayor parte de ellas dedicadas a los conflictos amorosos de los polis y los ladrones, que si a uno le pone los cuernos la mujer y lo quiere dejar, que al otro también lo quiere dejar la suya, que el otro está muy solo y conoce a una periquita en un bar y se lía con ella… Qué hartura, hay ratos que parece que va a aparecer de un momento a otro Sandra Bullock o Meg Ryan.

Por no hablar de las tramas paralelas innecesarias, que no pintan nada y que solo contribuyen a aumentar todavía más el metraje. Por ejemplo, la historia de Natalie Portman, la hija de la mujer del poli… Por favor, realmente era necesario meter ahí ese conflicto adolescente? Qué aporta al desarrollo argumental del film? De verdad hace falta en una historia de 3 horas dedicar 15 minutos a una niña penosa a la que su papá biológico no hace ni caso ni su mamá tampoco porque está muy ocupada con sus conflictos conyugales? Eeeeeh, yuhuuuuuu, Mann, que es una de polis y ladroneeees!

Y bueno, alguna de las subtramas amorosas son verdaderamente patéticas y bordean lo surrealista. Es entendible lo de Robert de Niro y Amy Brenneman? Que sí, que es una muchacha muy mona pero que él es el jefazo de una banda criminal, un tipo duro durísimo, y no puede salir una noche de copas y enamorarse locamente de una tía a la que conoce en un bar y con la que echa un polvete, por diosssss! Y la siguiente vez que la ve le dice que lo deje todo y se escape con él a la Conchinchina, un poquito de porfavoooor.

En fin, que no solo es larga de cojones; es que encima su infinita longitud no se debe a una intriga criminal apasionante sino a que los personajes tienen unas vidas personales de novela de Corín Tellado. Qué manera de cagarla con una película que podía haber estado muy bien con unos cuantos líos de faldas menos y sin la hora correspondiente a todos esos líos. Mal, Mann, muy mal.

miércoles, 2 de julio de 2014

Brando (TV), by Leslie Greif, Mimi Freedman

La verdad es que Leslie Greif y Mimi Freedman lo tenían muy fácil para hacer un gran documental porque lo difícil es hacer un churro cuando la materia prima es un tipo como Brando.

Brando lo tenía todo para hacer con él un trabajo biográfico de la hostia:

1. Una vida intensa y llena de anécdotas sustanciosas.

2. Una personalidad fuerte y vulnerable a la vez.

3. Una sensibilidad artística fuera de lo común.

4. Una belleza masculina animal, salvaje, felina, brutal.

5. Una inteligencia natural prodigiosa.

6. Un don innato para la interpretación dramática.

7. Un espíritu comprometido con grandes ideales.

8. Una rebeldía instintiva contra el stablishment.

Hay muchos testimonios en este documental, pero de todos ellos yo me quedaría con los comentarios llenos de admiración y respeto infinitos de Al Pacino hacia el que consideraba su gran maestro.

Viendo la película no se puede evitar sentir una fascinación absoluta por el actor y por el hombre, pero sobre todo por el icono sexual; imposible verlo sin babear y sin encharcar las bragas.

jueves, 12 de diciembre de 2013

Relaciones confidenciales, by Daniel Algrant

Los dos protagonistas indiscutibles de esta película son Al Pacino y Nueva York. Un Al Pacino cascado, derrotado, tambaleante, perdedor y al borde del colapso. Y una Nueva York que no le va muy a la zaga: sórdida, inclemente, despiadada y hostil.

Hay durante todo el film un paralelismo claro, una identificación absoluta entre el personaje principal (por cierto, qué grande Pacino) y la ciudad. Con la particularidad de que a Pacino se le presenta una esperanza en forma de una madura y preciosa Kim Basinger y a Nueva York no hay quien la salve.

Nueva York y sus mafias, Nueva York y sus políticos corruptos, Nueva York y sus antros de vicio, Nueva York y sus inhóspitas calles en las que puedes morir perfectamente sin que nadie se dé cuenta.

Y personajes desalmados como el que interpreta Ryan O’Neal, la estrella de cine que pretende entrar en política por la puerta grande y que para ello depende de que sus esbirros le tapen las vergüenzas.

Película dura, sin concesiones, Daniel Algrant no se rinde en ningún momento a lo comercial… No es trepidante, no tiene una acción vertiginosa que mantenga al espectador aferrado a su sillón, pero tiene diálogos brillantes y personajes vivos.

Y un Al Pacino que se come la pantalla con patatas. Yo diría que si no es la mejor de sus interpretaciones sin duda es una de las más auténticas. Y por cierto, de las más infravaloradas.

jueves, 6 de junio de 2013

El dilema (The insider), by Michael Mann

Una gran película de Michael Mann. Certera, tensa, extensa, impecable en su desarrollo e intachable en su estética. Una banda sonora memorable. Y un duelo interpretativo de díficil resolución; no se sabe si es mejor Pacino o Crowe. Personalmente me quedo con el segundo, que para mí es un actor mucho más versátil. Pacino en el fondo siempre hace lo mismo: se mueve todo el rato de un lado para otro haciendo muchos aspavientos y de aquesta pose igual te hace de mafioso que de policía que de periodista, como en este caso.

El argumento supongo que ya lo sabéis. Basado en hechos reales, es la historia de un periodista y su fuente, un científico que saca a la luz el uso por parte de las tabacaleras de sustancias fuertemente adictivas muy peligrosas para la salud cuyo principal objetivo es acelerar el proceso de dependencia al tabaco. La tabacaleras quedan como el culo y este señor como un héroe que, tras una ardua lucha consigo mismo, resuelve su dilema y revela al mundo el gran secreto.

Mi problema es que yo en este contencioso voy con las tabacaleras. A ver, no es que considere que son unas hermanitas de la caridad, ni mucho menos; pero el tabaco es un negocio y estos tíos hacen lo que pueden, y sobre todo, "lo que les dejan" para rentabilizar al máximo su negocio. Y ahí está el quid de la cuestión, en ese "lo que les dejan". Porque queda claro que lo hacen porque hay alguien que les deja hacerlo.

Yo eso es lo que no entiendo. Cómo, tras salir a la luz el uso de esas sustancias peligrosísimas en un producto de consumo masivo, los gobiernos siguen permitiendo su venta tan ricamente. Pones un negocio de hostelería o de venta de alimentos y tienes un día sí y otro también a los inspectores ahí para comprobar que no te has saltado la menor norma de higiene en el trabajo, pero llegan éstos, le meten veneno a mansalva a su producto... y ahí no entra ni un inspector, tú. Ya le pueden meter matarratas, que como es un negociazo vía impuestos, les dejan que vendan legalmente y sin el menor obstáculo la mierda que les dé la gana. Y los malos de la película son las tabacaleras? O por lo menos, son los únicos malos?

Y luego está "la pobre víctima", el fumador.  Porque no olvidemos que todo este asunto tenía como finalidad última el terminar culpando a las tabacaleras de los cánceres que su producto provoca. Todo el mundo sabe a estas alturas que el tabaco es una droga fuertemente adictiva, que lleva sustancias peligrosísimas y supercancerígenas destinadas a que la nicotina llegue antes al pulmón y lo machaque con más brío. Y la gente sigue fumando igual. Desde cuándo nadie se ha echado para atrás al consumir una droga porque conozca los peligros que puede correr.

No, mire usted. Yo he sido fumadora un montón de años y un buen día me harté de ser esclava de un cacho de mierda liado en papel y de dar besos con sabor a cenicero, y lo dejé. Y jamás he echado la culpa a nadie de mi vicio; fui adicta porque me dio la gana y dejé de serlo cuando me dio la gana. Yo soy la única responsable de las consecuencias que mi adicción tuviera o pudiera tener en el futuro sobre mi salud, y abomino de todo intento de culpar a nadie más de lo que yo he hecho porque he querido y cuando he querido.

Y por eso esta película, por muy impecable que cinematográficamente pueda ser, que lo es, me parece falsaria, deshonesta y tramposa. Lanza un mensaje peligrosísimo al espectador: no te preocupes, no es culpa tuya que fumes tres cajetillas al día de esa porquería que te metes en el cuerpo; la culpa es de los hijosdeputa que te han creado la adicción en contra de tu voluntad. Tú no sabías, tú no querías, tú eres un buen chico. Y un cuerno! Puede que ese mensaje valga en una sociedad infantiloide como la norteamericana, pero conmigo no cuela. Qué coño!!!!

jueves, 7 de febrero de 2013

Pactar con el diablo, by Taylor Hackford

El demonio según Taylor Hackford:

Es un señor que luce muy risueño una resplandeciente dentadura postiza.

Es un señor que se pasa la vida de fiesta en fiesta con una copa en la mano.

Es un señor que da consejos de peluquería a las esposas de sus amigos.

Es un señor que gusta de que bellas y tetudas señoritas le coman la polla.

Es un señor que toca las palmas y baila flamenco mejor que Farruquito.

Es un señor que se parece inquietantemente a Al Pacino con dientes postizos.

Es un señor que babea sospechosamente mirando a Keanu Reeves.

Es un señor que parlotea como una cotorra en varios idiomas.

Es un señor que viaja en metro y se dedica a incordiar a los otros viajeros.

El demonio según Taylor Hackford definitivamente es… un MAMARRACHO!!!!!!

sábado, 15 de octubre de 2011

Esencia de mujer, by Martin Brest

Todo iba bien en la película, camino del notable alto, casi del sobresaliente, cuando de repente todo se fue al traste con el Ferrari.

Éste podría ser el principio de una gran novela pero no lo es; sólo es la crónica de una velada cinéfila que prometía ser memorable pero que terminó en tremendo gatillazo. Y sólo por una escena? Pues no, esa escena sólo fue el anuncio de la inminente gran cagada. Después del Ferrari la cosa pareció despegar de nuevo y hasta alcanzar niveles de excelencia, peeeeero... inexorablemente llegó el final. Sinceramente esta película no se merecía ese final alpacinesco, ese monólogo deplorable y aberrinchenado con el que culmina una historia que pudo haber sido brillante y no fue.

Sí, Al Pacino se llevó el Oscar. Estaba cantado: personaje con minusvalía, tremendísimos monólogos a su entero lucimiento, papel inolvidable... Pero será herejía confesar que a mí quien me parece que hace una inconmesurable interpretación es el chico, su partenaire, Chris O'Donnell? Sí, muy probablemente lo sea, pero para mí ese chaval enfrentado al grandísimo, al mejor, al más tremendo, hace un papel de la hostia y se defiende y pelea por su espacio como un campeón. Muy bien, O'Donnell, entre tú y yo, el Oscar te lo merecías tú.

Lo mejor: el tango, y la canción final, "La violetera" de don José Padilla. Todo un rendido homenaje a Mr. Chaplin y a sus "Luces de la ciudad".

Lo peor: la innecesaria y patética escena del Ferrari, y la igualmente innecesaria y mucho más patética escena del "juicio" escolar. Sin esas dos chapuzas, lo habría bordao. Una lástima.

viernes, 29 de julio de 2011

Looking for Richard, by Al Pacino

Antes de ver esta película-documental-experimento la gente debería hacerse unas cuantas preguntas y decidirse a verla sólo si ha contestado afirmativamente a todas. El cuestionario bien podría ser éste?

1. Te gusta el teatro?

2. Te gusta Shakespeare?

3. Te apuntarías a una clase magistral para aprender más cosas de las que sabes sobre Shakespeare?

4. Te gustaría que esa clase te la diera un apasionado del teatro shakespeareano?

5. Y no te volverías ya loco del todo si ese apasionado fuera el mismísimo Al Pacino?

No, en serio, si no has contestado afirmativamente a alguna de estas preguntas puede ser un auténtico tostón y te auguro desde ya que te vas a aburrir. Pero si has contestado que sí a todas casi te puedo asegurar que te lo vas a pasar bomba. Vas a asistir a un análisis exhaustivo de Ricardo III, a una supuesta puesta en escena, con algunos de los mejores actores del mundo (Vanessa Redgrave, Alec Baldwin, Kevin Spacey...),  te van a ir desgranando la obra acto por acto explicándotela, masticándotela, transmitiéndote la pasión que todos ellos sienten y haciéndote vivirla como si Ricardo III hablara de ti, de tu casa y de tu gente y no de un ambicioso rey que vivió hace 1000 años en una Inglaterra oscura y feudal. Y probablemente terminarás enamorándote de Shakespeare y deseando saber mucho mucho más. Casi seguro.

sábado, 16 de julio de 2011

El precio del poder, by Brian de Palma

5 cosas que nunca deberías hacer si quieres ser un capo de la droga:

1. Convertirte en yonki y esnifarte tú buena parte de la mercancía que vas a vender.

2. Tirarle los tejos descarao cuando eres un don nadie a la chica de otro poderoso capo que casualmente es tu jefe.

3. Ir de chulazo y de bocazas y pillarte unos pedos de antología durante los cuales no te enteras de nada. Recuerda, eres un capo y un buscabroncas, hay mucha gente a la que no le caes simpático.

4. Tener en tu casa-mansión un arsenal de seguridad y no tener a nadie que mire las cámaras.

5. Tener hasta los putos huevos a todo el mundo, desde los de mantenimiento a tu jefe de seguridad pasando por tu madre, tu hermana, tu mujer y tu perro.

Y 5 cosas que nunca pueden pasarte si eres un capo de la mafia, porque son materialmente imposibles:

1. Que te dejen entrar y salir como currito por su casa de las mansiones de otros capos enemigos sin que nadie te pregunte qué quieres ni adónde vas, y hasta te dejen llegar a sus dormitorios y charlar con sus señoras en la cama. No, hombre, no, el único mafioso que tiene servicio de seguridad y matones a sueldo no puedes ser tú.

2. Pasar de ser un matoncillo hortera y pendenciero a millonario igual de hortera y pendenciero en cuestión de un par de meses sin que se sepa cómo ni por qué ni cuándo ha ocurrido la transformación. Joder, que hasta el hada madrina de Cenicienta le hizo el apaño por un ratillo y a las 12 le chafó el plan.

3. Que en tu mansión entre un ejército de 100 o 200 personas armadas hasta las pestañas y nadie las vea ni las oiga ni presienta su presencia hasta que llegan a la puerta de tu despacho y te dicen yuhuuuuuuu.

4. Que las mujeres te abandonen. Tío, eres un capo y te dedicas a extorsionar y asesinar a la gente. Y dejas que las tías te chuleen, te chillen en público, te insulten y te dejen tirao? Pero qué clase de capo eres tú?

5.  Por muy capo que seas, existe una cosa que se llama sobredosis, y si tienes una montaña de coca encima de tu mesa y te pasas todo el tiempo agachándote y metiéndotela por la nariz, la tienes que palmar, coñññño. Que eres un mafioso, no una aspiradora de última generación. Por favooooor!

Y por éstas y muchas otras cosas que sería demasiado cansino glosar aquí esta película me parece un truño de cuidado y la incluyo oficialmente en mi catálogo personal de obrasdeculto-basura. Directa al contenedor.

miércoles, 6 de julio de 2011

Insomnio, by Christopher Nolan

Os habéis pasado alguna vez un montón de días sin dormir? Bueno, sin dormir nada nada es imposible, pero vamos, durmiendo poquísimo. Yo sí, cuando tuve a mi hija mayor. Hablo de días y semanas durmiendo a salto de mata, viviendo en un constante sopor, como una zombie, sin enterarme de nada, sólo pensando obsesivamente en dormir, dormir, dormir. Incluso en momentos de locura llegué a desear acabar con el objeto de mi sufrimiento, tal era mi lamentable estado. Julia, cariño, si lees esto alguna vez ten en cuenta que estaba completamente desquiciada, así que perdóname y no me lo tengas en cuenta. Si el sueño de la razón produce monstruos, la falta de sueño produce auténticos chalados.

Ayer pude ver esa misma mirada de locura y desquiciamiento en un Al Pacino sorprendentemente contenido. Los ojos desencajados, el gesto de agotamiento, el andar cansino y cabizbajo, ese punto de demencia y sinrazón... Lo reconocí al instante y también me reconocí a mí misma en él. Por lo visto intentar dormir en Alaska durante los eternos días de verano es casi tan imposible como dormir con un recién nacido llorón. Supongo que el colmo de lo insoportable debe de ser vivir en Alaska con un recién nacido llorón.

Genial Pacino en su interpretación de policía insomne y atormentado; genial Robin Williams en el papel del asesino manipulador que consigue hacer creer al aturdido Pacino que ambos son iguales y comparten la misma culpa. Y genial esta película del imprevisible Christopher Nolan, que nos introduce con maestría en ese mundo oscuro y tenebroso de la falta de sueño, con una naturaleza salvaje e impresionante de fondo y un terrible secreto que ocultar. Muy muy buena.

jueves, 17 de marzo de 2011

88 minutos, by John Avnet

Mala es decir poco; es peor todavía. Una se plantea: si este hombre con ese pelucón puede hacer tantísimas cosas en 88 minutos, a mí es que no me cunde nada el tiempo. Soy un desastre. En el spoiler hablo de esto con más detalle.

Pero no es sólo el tiempo. Es un Al Pacino que ya no es ningún galán levantando pasiones entre jovencitas veinteañeras. Vale que Pacino es un tipo con bastante atractivo personal, pero joder, es que es un señor de 70 años. Un poquito de por favor. No es tanto pedir una mijilla de verosimilitud en las relaciones entre los personajes, digo yo. Y tampoco estaría de más que los actores, llegados a una edad, tuvieran un poco de dignidad para elegir papeles acordes a ella y no pretendieran ir de galanes hasta frisar los 90.

Y luego están los diálogos, completamente absurdos. En ningún momento se van dando pistas al espectador, que es una de las bases de un thriller, para que al final, cuando se junten las piezas, se pueda decir "claaaaaaro, por eso pasaba esto y fulanito dijo aquello..." Aquí nada. No hay absolutamente nada en la película que apunte hacia nadie, o lo que es lo mismo, todo apunta hacia todo el mundo. Vamos, que el principio de pena, el desarrollo para llorar y el final... Bueno, el final, de verdad, si tenéis valor para quedaros a verlo, ya os enteraréis de lo que es un final chusco.

Vaya película plasta.
spoiler:
Te pasas todo el tiempo mirando el reloj y pensando cómo es posible que una persona pueda correr tantísimo en 88 minutos. Yo en ese tiempo podría ir de mi casa al trabajo un par de veces como mucho, y no vivo en una gran ciudad. Pues este señor amenazado de peinado imposible no sólo va y vuelve dos o tres veces a su casa, sino que casi le da tiempo de dar media clase en la Universidad, pasear por el campus, llegarse a casa de una chica asesinada, filosofar, contarle su vida a su compañera de aventuras, vivir un emocionante desalojo del campus por amenaza de bomba...

Melodía de seducción, by Harold Becker

Una tórrida historia de amor, cargada de sensualidad y momentos altamente eróticos, con el telón de fondo de unos asesinatos en serie. Mezcla de cine policíaco y drama romántico, con un guión sólido y muy bien estructurado que consigue mantener la intriga durante todo la película, y unas interpretaciones magníficas. Destaca la cuidada elaboración del papel de Barkin en el registro de mujer fatal, frágil y rompedora al mismo tiempo, y, por supuesto, el casi siempre talentoso y eficacísimo Pacino en su interpretación de policía algo perdido, alcohólico y necesitado de mimitos.

Una película muy recomendable para los amantes del género. Y el final es francamente bueno

No conoces a Jack, by Barry Levinson

Interesante acercamiento a la emblemática figura de Jack Kevorkian, también conocido como el Doctor Muerte, una mezcla de genio humanitario, hada madrina de los desahuciados, friki, loco egocéntrico y escenógrafo que protagonizó uno de los episodios más famosos de la historia de la lucha por la regulación del suicidio asistido y la eutanasia. La fascinante figura de Kevorkian está magníficamente interpretada por un Al Pacino que se recrea en el personaje y vuelve a regalarnos una de esas actuaciones estelares que ya echábamos de menos en su última trayectoria. Secundado además por un elenco de estrellas como Sarandon, Goodman o Vaccaro que no desmerecen en absoluto del protagonista.

En realidad ésta es una pelicula para televisión que bien podía haberse quedado en el típico telefilme lacrimógeno (el tema desde luego se prestaba) y sin embargo tanto el planteamiento como las magníficas interpretaciones lo convierten en una pequeña joyita televisiva de mucha mayor calidad que muchas de las películas para cine que se han hecho este año. Eso sí, un cierto tufillo maniqueo fluye por toda la cinta, que por otro lado no intenta disimular su claro compromiso en favor de la eutanasia y el suicidio asistido. Supongo que los actores se prestaron a participar en la peli en parte por su propio compromiso personal.

De todas formas el personaje principal merece atención aparte. Algunos de sus diálogos son tan ingeniosos como él mismo. Por ejemplo, en un momento alguien le pregunta si no tiene un Dios y Kevorkian responde: "Sí, tengo un dios. Su nombre es Johann Sebastian Bach, y al menos no es un dios inventado". Hay que verla.

Tarde de perros, by Sidney Lumet

Imagina una película hecha a medias entre Almodóvar y Tarantino. Molaría, eh? Bueno, pues eso es "Tarde de perros". Una historia desquiciada que mezcla la tensión extrema de "Reservoir dogs" con la locura, el surrealismo y la aceleración de, por ejemplo, "Mujeres al borde de un ataque de nervios". Y el resultado es éste. Un thriller-comedia, un drama cómico, una parodia del género de atracos... no se sabe muy bien qué es, pero lo que sea gusta.

Échale también al cocktail una mijilla de "La estanquera de Vallecas" y un pedazo de actor que guste de la sobreactuación en un papel ideado justo para el histrión más exagerado, y ahí tienes a Al Pacino robando bancos y robando corazones; los corazones de sus rehenes, de los medios, de la mismísima policía que lo quiere detener y del espectador. Ahí lo tienes gritando "Attica, Attica" y llevándose de calle a las masas enloquecidas.

Luego te enteras de que está basada en un hecho real y dices: "imposible, es un guión desquiciado, inverosímil total, esto no puede ser real". Pero por lo visto, con sus más y sus menos, sí que lo fue. Es decir, esos personajes imposibles existieron: el atracador mediático, el compañero de fatigas (fantástico John Cazale, gran hallazgo), la primera mujer del atracador, la segunda "mujer", la madre, el poli negociador, el director del banco, las empleadas... Y todos y cada uno de ellos son personajes típicos almodovarianos sometidos a presiones tarantinianas. Y tú dirás: ¿y eso se come? Pues sí, se come. Y encima te lo pasas bomba.