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viernes, 23 de octubre de 2015

Hairspray (El remake), by Adam Shankman

Remake de gamberrada pop llena de laca, música y baile. And the Oscar goes to:

1. Adam Shankman, porque intenta con ganas superar al original… pero no.

2. John Travolta, por regalarnos a esa señora gorda y adorable que es en el fondo.

3. Christopher Walken, por ser ese padre maravilloso que todos quisimos tener.

4. Michelle Pfeiffer, por ser una de las malas malísimas más preciosas del cine.

5. Zac Efron, por ese temazo genial: “Nena, te amo a pesar de tu peso”.

Un mundo ideal en el que los Bisbales se enamoran de Rosas y no de Chenoas.

Un subidón de la hostia que te obliga a cantar, a bailar y a sonreír, lo quieras o no.

Pero... lo siento, no tiene la magia, el encanto y la frescura del original.

lunes, 27 de julio de 2015

Lo que la verdad esconde, by Robert Zemeckis

Lo peor que le puede pasar a una peli de miedo es que termine dando risa. Y eso justamente es lo que pasa con esta historia del gran Robert Zemeckis, que empieza muy bien y tiene momentos realmente brillantes en la primera hora de metraje pero que empieza a desbarrar a partir de un determinado momento y ya no levanta cabeza hasta el final.

Reconozco que en la primera parte me pegué unos cuantos sustos buenos, de ésos que te dejan el corazón encogido y la carne de gallina. A ello contribuye bastante el estupendo trabajo de una Michelle Pfeiffer que además de ser insultantemente guapa consigue hacer al espectador partícipe de las tribulaciones, los miedos y las dudas que afectan a su personaje. Durante todo este rato se oscila entre la sensación de que la protagonista puede estar loca o de que realmente hay fantasmas en su casa o de que alguien intenta putearla haciéndole creer que se le está yendo la pinza.

Si la cosa hubiera quedado aquí o hubiera seguido por ese camino tal vez yo ahora mismo estaría haciendo una crítica totalmente distinta. Hablaría de un gran thriller, de intensos momentos de suspense, de un guión impecable… en fin, lo que suele decirse cuando una película de terror psicológico da verdadero terror. Pero no, llega un momento en el que Zemeckis se desquicia y comienza a patinar. Los personajes empiezan a hacer cosas raras que no cuadran con el comportamiento de toda la parte primera, sobre todo el de Harrison Ford, y la acción se va a alargando innecesariamente con un montón de giros argumentales, cada uno de su padre y de su madre, como si el director estuviera más perdido que el barco el arroz y no tuviera ni la más remota idea de cómo salir del laberinto en el que se ha metido.

Y ya no sabes muy bien si estás viendo una de fantasmas o de asesinos psicópatas o una especie de “Guerra de los Rose” en versión sobrenatural. Un popurrí muy muy raro. Y también viene la risa; después de la tensión magistral de la primera mitad empieza el despiporre. La Pfeiffer que a ratos parece poseída, Ford que pasa de marido ejemplar enamoradísimo (cosa que se entiende perfectamente mirando a Pfeiffer) a esa cosa híbrida y raruna en que se convierte al final… Y encima interminable, que ya de tanto que se prolongan las escenas (cuando además se sabe perfectamente lo que va a pasar) se hace cansino a más no poder. Total, que los últimos 45 minutos son una cagada de campeonato que desluce por completo el resultado final.

En definitiva, una pena. Un gran director y unos actores solventes que terminan convirtiendo en parodia lo que en un principio prometía ser algo muy distinto. Y el consiguiente chasco para el espectador que a estas alturas ya sólo pide algo de seriedad y rigor en los guiones y, por favor, un metraje medianamente adecuado a las historias. Sinceramente nunca entenderé esa fea costumbre de contar en 125 minutos lo que no da para más de 95 a base de meter morralla a punta pala. Señores, un “The end” a su debido tiempo siempre es una victoria.

sábado, 16 de julio de 2011

El precio del poder, by Brian de Palma

5 cosas que nunca deberías hacer si quieres ser un capo de la droga:

1. Convertirte en yonki y esnifarte tú buena parte de la mercancía que vas a vender.

2. Tirarle los tejos descarao cuando eres un don nadie a la chica de otro poderoso capo que casualmente es tu jefe.

3. Ir de chulazo y de bocazas y pillarte unos pedos de antología durante los cuales no te enteras de nada. Recuerda, eres un capo y un buscabroncas, hay mucha gente a la que no le caes simpático.

4. Tener en tu casa-mansión un arsenal de seguridad y no tener a nadie que mire las cámaras.

5. Tener hasta los putos huevos a todo el mundo, desde los de mantenimiento a tu jefe de seguridad pasando por tu madre, tu hermana, tu mujer y tu perro.

Y 5 cosas que nunca pueden pasarte si eres un capo de la mafia, porque son materialmente imposibles:

1. Que te dejen entrar y salir como currito por su casa de las mansiones de otros capos enemigos sin que nadie te pregunte qué quieres ni adónde vas, y hasta te dejen llegar a sus dormitorios y charlar con sus señoras en la cama. No, hombre, no, el único mafioso que tiene servicio de seguridad y matones a sueldo no puedes ser tú.

2. Pasar de ser un matoncillo hortera y pendenciero a millonario igual de hortera y pendenciero en cuestión de un par de meses sin que se sepa cómo ni por qué ni cuándo ha ocurrido la transformación. Joder, que hasta el hada madrina de Cenicienta le hizo el apaño por un ratillo y a las 12 le chafó el plan.

3. Que en tu mansión entre un ejército de 100 o 200 personas armadas hasta las pestañas y nadie las vea ni las oiga ni presienta su presencia hasta que llegan a la puerta de tu despacho y te dicen yuhuuuuuuu.

4. Que las mujeres te abandonen. Tío, eres un capo y te dedicas a extorsionar y asesinar a la gente. Y dejas que las tías te chuleen, te chillen en público, te insulten y te dejen tirao? Pero qué clase de capo eres tú?

5.  Por muy capo que seas, existe una cosa que se llama sobredosis, y si tienes una montaña de coca encima de tu mesa y te pasas todo el tiempo agachándote y metiéndotela por la nariz, la tienes que palmar, coñññño. Que eres un mafioso, no una aspiradora de última generación. Por favooooor!

Y por éstas y muchas otras cosas que sería demasiado cansino glosar aquí esta película me parece un truño de cuidado y la incluyo oficialmente en mi catálogo personal de obrasdeculto-basura. Directa al contenedor.