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martes, 4 de diciembre de 2012

Conociendo a Julia, by István Szabó


Peli basada en una novela que he leído y que me encantó. En principio parecía un difícil reto obviar el libro para centrarme en criticar la película. Cuanto menos, complicaíllo.

Bueno, pues no; la peli de István Szabó (menudo nombrecito, eh?) está tan bien hecha que casi no se acuerda una de la estupenda novela de W. Somerset Maugham en la que está basada. Contribuyen, por supuesto, unos cuidadísimos decorados, ambientación, vestuario y música, que rozan lo sublime. Y cómo no, la estupenda interpretación de Annette Bening, que ha captado perfectamente la esencia de Julia Lambert, la actriz protagonista de la novela.

El filme tiene tres partes: el inicio, la presentación de Julia, su entorno, su vida en el teatro, y el tedio que empieza a invadirla tanto en el terreno personal como en el artístico; la segunda, en la que conoce y se enamora del jovencisimo Tom Fennell, interpretado por un sosito y nada carismático Shaun Evans; y la tercera, que podríamos denominar “La venganza”, que es la más dinámica de las tres y en mi opinión la mejor.

Como ya he dicho, Bening está guapísima y magistral, pero Jeremy Irons, que interpreta a su flemático marido, no desmerece en absoluto. Con su prestancia habitual y su distinguida apostura es el contrapunto preciso al histrionismo obligado del personaje de Julia.

Una adaptación seria, fiel y elegante. Y con el atractivo del teatro como tema de fondo y los excéntricos personajes que giran en torno a él. En definitiva, que hay que verla, disfrutarla y, si encarta, recomendarla.

sábado, 17 de noviembre de 2012

La misión (The mission), by Roland Joffé

Ésta es la típica película que ves con 20 años y te parece la hossstia y que un día la pasan por la tele y dices: "Soportará esto mi pasión por la demolición cinematográfica?"

Y lo dices con el escepticismo propio del que sabe que muy pocas pelis de tu vida han logrado mantenerse en su nivel al confrontarlas con el paso del tiempo, con el tuyo y con el de ellas. Pero en fin, hagamos la prueba del algodón. Veamos si  "La misión" aguanta como una campeona y si Roland Joffé se libra de la quema.

Pues bien, la veo y entiendo lo que me fascinó de ella. No se puede discutir que el paisaje es majestuoso, que la fuerza de la naturaleza está retratada de forma impactante, que la fotografía es una maravilla, que la banda sonora es el contrapunto sonoro perfecto a tanta solemnidad visual...  Comprendo que tuve que quedarme con la boca abierta por fuerza.

También sé que tanto De Niro como Irons interpretan dos de los personajes más emblemáticos, carismáticos y recordados de sus carreras. Entonces qué? Pues que sí, que impacta, que abruma, que como documental quedaría precioso, peeeeero... que no me interesa nada de lo que me están contando. No hay alma, no hay vida; sólo estética pura y dura.

Veredicto:

Misión cumplida: la perfección formal.

Misión imposible: que con esa belleza aterrradora, inmensa y brutal la historia importe un pimiento

sábado, 2 de junio de 2012

Margin Call, by J.C. Chandor

Os acordáis de "El ángel exterminador", aquella película de Buñuel en la que una serie de personas no podían salir de una habitación sin saber por qué? Bueno, pues mi sensación viendo Margin Call fue exactamente la misma: estoy viendo algo, sé que se va a producir un desastre financiero de proporciones catastróficas pero no tengo ni idea de por qué. Y eso que a lo largo del filme hay una escena en la que uno le explica a otro lo que está pasando, literalmente, como si se lo explicara a un niño. Bien, pues o los niños de ahora son unas lumbreras de las finanzas o yo soy subnormal profunda porque seguí viendo la peli, superpreocupada por el desarrollo de los acontecimientos y por la tensión que se vive en la pantalla pero sin enterarme ni papa.

Hombre, lo básico se pilla: unos tipos se han colado, las cuentas no cuadran, la "firma" se va a pique y hay que vender todos los activos sí o sí, a prisa y corriendo. Tampoco soy tonta del todo y sé que poco más o menos algo así fue lo que ocurrió con Lehman Brothers en 2008, cuando estalló la crisis, y además he visto otras pelis, como "Inside Job" mucho más esclarecedoras que me han ayudado mucho a entender el fondo de lo que ha pasado. Pero concretamente viendo esta peli me he quedado a dos velas, de principio a fin.

Hay una escena en la que dos de los directivos de la firma hablan en un ascensor y lo hacen en su críptico lenguaje delante de una señora de la limpieza, que obviamente escucha sin enterarse de nada. Bueno, pues yo era esa señora de la limpieza, pero durante toda la peli. Tal vez no se dieron cuenta de que si esa pobre mujer no entendía una palabra muy posiblemente muchos de los espectadores se iban a quedar igual.

Y vamos, que no hay que ir todo el día con el mocho a cuestas para no dominar el lenguaje misterioso de la bolsa y las finanzas. La mayoría de las personas normales, que nos dedicamos a otras actividades, tampoco somos capaces de descifrar ese idioma desconocido. Entonces para quién han hecho esta peli? Para cuatro o cinco economistas? De dónde salen todas esas críticas abrumadoramente positivas que he visto? En serio la gente ha entendido algo y soy yo una de los pocos a los que les ha sonado a chino mandarín?

Una cosa sí hay que reconocerle: la tensión se masca, la crispación se huele, el ambiente de extrema urgencia consigue traspasar la pantalla y captar la atención del espectador, aunque no sepas muy bien qué te están contando. A ello contribuyen en gran manera las interpretaciones de monstruos como Jeremy Irons, Kevin Spacey o Paul Bettany, que para mí son los 3 personajes clave que llevan el peso de la historia. Hay diálogos, por supuesto tan enigmáticos como todos los demás, pero que consiguen hipnotizar por la maestría de los actores: Spacey y Irons en el comedor de la empresa haciendo gala del cinismo extremo de sus personajes, qué grandes! Bettany en la azotea del rascacielos haciendo amago de tirarse... Qué pedazo escena! Qué fuerza, qué potencia!

Eso sí, no hubiera estado mal que la hubieran subtitulado para traducir al román paladino toda esa intensidad dramática y para que no se nos quedara a algunos esa cara de gilipollas que siempre se pone cuando te cuentan una historia y te quedas a dos velas.