Llevo años viendo anunciar en distintas cadenas "Uno de los nuestros" y siempre me la saltaba porque pensaba que ya la había visto. Pero no, en realidad nunca la había visto. Curioso, verdad?
Pues no, porque en realidad si has visto "Casino", "El Padrino" y "Una historia del Bronx" sí que la has visto. Son todas pefectamente intercambiables y a veces no sabes cuál es una y cuál es otra. Joe Pesci siempre hace del gangster Joe Pesci y Robert de Niro siempre hace del gangster Robert de Niro. Y Scorsese hace la misma película una y otra vez incansablemente.
Puedes intercambiar las mujeres, en unas pelis son morenas y en otras rubias, pero su papel de comparsa medio subnormal siempre es el mismo. También es intercambiable el entorno; puede ser un club de jazz, un restaurante, un prostíbulo, un jardín de infancia, etc... Pero los diálogos son exactamente iguales, los trajes, las caras, los coches, las familias, el capullo de gatillo ligerito, el bocazas que va a morir más pronto que tarde, las furcias, el paseíllo por la cárcel... Todo es exactamente igual. Juraría que los guiones están calcados, sólo cambian los nombres y alguna anecdotilla que otra, supongo que para disimular.
Por eso las ves anunciadas y dices: "Ésta me suena, la he visto". Pero puede que te pase como a mí, que no, que ésa en concreto no la hayas visto nunca. No hay problema, tampoco pasa nada si te la pierdes. Mi consejo es éste: ve sólo una. Vista una, vistas todas. Las demás son una absoluta pérdida de tiempo.
Y tu apreciación sobre ellas dependerá del orden en que las veas. La primera siempre te gustará; con la segunda empezarás a arrugar la nariz y el entrecejo intentando recordar de qué te suena; ya la tercera te parecerá un auténtico coñazo... Y cuando llegues a la cuarta, que es mi caso con "Uno de los nuestros" simplemente te aburrirá tanto que difícilmente conseguirás llegar al final. Principalmente porque lo adivinarás desde el principio. Scorsese, mala suerte, te ha tocado. No es que sea una mala película; es que ya la he visto antes mil veces.
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lunes, 24 de diciembre de 2012
jueves, 4 de octubre de 2012
Casino, by Martin Scorsese
CASI-NO llego al final. Vamos, que no llegué; media hora antes caí como una marmota. Zzzzzzzz!
Scorsese básicamente tiene dos problemas:
1. Todas sus películas parecen la misma. Estás viendo una y te dices: “de qué me suena a mí esto?” No le dés más vueltas: te suena de alguna otra película de él mismo.
2. Es un tío con una preocupante propensión al rollo. Y como nadie lo para, él sigue y sigue y sigue y sigue, como el conejito de Duracell. Lo que podía haber sido una interesante visión sobre el mundo del juego termina convirtiéndose en un interminaaaaaaable coñazo de casi tres horas.
Tres horas soporíferas de maquinitas tragaperras, de fichas en las ruletas, de infumables monólogos en off de Robert de Niro y Joe Pesci que narran una historia para no dormir sobre mafiosos, gangsters, crímenes, ludópatas, politicuchos, maletines llenos de dinero que vienen y que van, y amores imposibles.
Y tres horas de ver emborracharse una y otra vez a Sharon Stone haciendo todo tipo de aspavientos etílicos por los que inexplicablemente le dieron aquel año el Globo de Oro a la mejor actriz y la nominaron para el Oscar. Uff, CASIqueNO.
Scorsese básicamente tiene dos problemas:
1. Todas sus películas parecen la misma. Estás viendo una y te dices: “de qué me suena a mí esto?” No le dés más vueltas: te suena de alguna otra película de él mismo.
2. Es un tío con una preocupante propensión al rollo. Y como nadie lo para, él sigue y sigue y sigue y sigue, como el conejito de Duracell. Lo que podía haber sido una interesante visión sobre el mundo del juego termina convirtiéndose en un interminaaaaaaable coñazo de casi tres horas.
Tres horas soporíferas de maquinitas tragaperras, de fichas en las ruletas, de infumables monólogos en off de Robert de Niro y Joe Pesci que narran una historia para no dormir sobre mafiosos, gangsters, crímenes, ludópatas, politicuchos, maletines llenos de dinero que vienen y que van, y amores imposibles.
Y tres horas de ver emborracharse una y otra vez a Sharon Stone haciendo todo tipo de aspavientos etílicos por los que inexplicablemente le dieron aquel año el Globo de Oro a la mejor actriz y la nominaron para el Oscar. Uff, CASIqueNO.
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