miércoles, 10 de julio de 2019

Big Little Lies (Serie de TV), by David E. Kelley

De Big Litle Lies me gustan las casas, los paisajes, la música, la fotografía y los niños, sobre todo el niño protagonista, que según he descubierto es el mismo actorcito de "El joven Sheldon".

Me gusta también ver a un montón de gente supermegarrica siendo muy desgraciada y paseando sus múltiples miserias por la pantalla de mi tele. Supongo que es uno de los grandes atractivos de la serie para las clases desfavorecidas. A los pobres siempre nos ha gustado regodearnos con las penas de los ricos. Hubo incluso un culebrón hace años que se llamaba justo así: "Los ricos también lloran"

Las actrices muy bien todas, indiscutiblemente. Hay que reconocer que Nicole Kidman hace un excelente papel de pijísima maltratada, aunque también hay que hacer un supremo esfuerzo de imaginación para verla, con ese extraño peinado que parece un pelucón quimioterápico y con esos kilos de bótox que lleva inyectados en la cara, tan arrebatadoramente bella, virginal e inalcanzable como la ve el maltratador de su marido.

- Por qué se siente usted tan inseguro? -  Le dice su terapeuta matrimonial.

- Mírela, sólo hay que verla.  Es bella, perfecta, maravillosa, podría tener al hombre que quisiera. Cómo no me voy a sentir inseguro? - Responde él.

- Tú te has visto, chaval? Estás mil veces más bueno que la Kidman y probablemente eres unos cuantos años más joven.  Si es cierto que ella podría estar con todos los tíos del mundo quién sería la bonita que te diría a ti que no, macizo? - Ésta es mi aportación personal.

En fin, ya digo que es verdad que reconforta ver a gente con muchísima pasta siendo superdesgraciada. Entretiene bastante preguntarse todo el rato qué coño le pasa a esa gente, que es incapaz de disfrutar de todas esas cosas de las que tú disfrutarías como una mona si estuvieran a tu alcance. Igual hay alguna regla matemática oculta que establece una relación inversamente proporcional entre la inteligencia emocional de las personas y la pasta que tienen, o el tamaño de sus cocinas y de sus terrazas. Algo así debe de ser.

En honor de Big Little Lies tengo que decir que, a pesar del tufo hembrista que arrastra y del llamamiento a la sororidad que es la base del hilo argumental y que llega a su apoteosis en el último episodio, hace un pequeño esfuerzo de honestidad intelectual al presentar a una mujer maltratada de forma distinta a la frágil víctima a la que estamos acostumbrados a través del extendido tópico. De hecho Kelley, el director de la serie, hace un encomiable esfuerzo por presentarla como una mujer fuerte, inteligente, razonablemente feliz y con una parte importante de responsabilidad en su papel de víctima. Una mujer que incluso reconoce ante su terapeuta disfrutar sexualmente con su marido tras los episodios de violencia conyugal. Vamos, que le pone que el muchacho la hostie de vez en cuando y le haga unos cuantos morados. Sin pasarse, claro. Puede parecer una tontería pero para mí, en estos tiempos chorras en los que se habla de la violencia de género casi como de un tipo de terrorismo institucional, que alguien intente profundizar un poco más en los entresijos de este tipo de relaciones tóxicas es muy de agradecer.

Por lo demás hay que echarle bastante estómago para escuchar un promedio de 555 veces por capítulo la palabra "cielo".  El personaje de Reese Witherspoon concretamente lo repite constantemente como un insoportable mantra. 3 cielos por episodio a la hija adolescente, 5 al marido, otros 3 a su mejor amiga y 7 más de propina esparcidos al azar y dirigidos a personajes varios: camareros, señoras de la limpieza, mascotas... Un ascazo, vamos.

lunes, 17 de junio de 2019

Sully, by Clint Eastwood

En realidad los hechos que recrea Clint Eastwood en Sully en principio parecen bastante interesantes. La historia (real) del piloto que se enfrenta a una avería de los motores del avión y que realiza un amerizaje de emergencia en el río Hudson, salvando la vida de todos los pasajeros y la tripulación, creo que podría haber dado mucho juego.

No me explico cómo Eastwood con esa materia prima ha podido parir una película tan sosa, que atrapa tan poco al espectador.

O sí, me lo explico, porque sé exactamente lo que le falta a la peli y lo que le sobra.

LO QUE FALTA.

Falta lo principal: alma. Falta eso tan propio de las películas de catástrofes aéreas, sentir la angustia de los pasajeros, conocer sus historias, algo que nos haga ponernos en su lugar y compadecerlos. Saber quién los espera al otro lado, ponerles nombres y apellidos, no verlos como una masa informe que se resume en un número. Sully salva con su hazaña a X personas, de las cuales no sabemos nada, apenas una leve pincelada de alguna de ellas, no la suficiente para que sintamos el menor interés por lo que les pueda ocurrir.

LO QUE SOBRA.

Sobran referencias al pasado. Las retrospectivas resultan cansinas, innecesarias y soporíferas. No entiendo qué le importa al espectador cómo aprendió Sully a volar, la verdad.

Sobran llamadas de teléfono de Tom Hanks a su señora, interpretada por Laura Linney, sólo para decirle que está bien, que no se preocupe y que la quiere mucho. Por su parte, la única aportación del personaje de Linney es que por ella nos enteramos de que Sully tiene problemas económicos y que como pierda su trabajo se va a ver en serios aprietos.

Sobran las charlas insulsas de Hanks con su copiloto. Resulta asombroso que unas personas que han vivido una experiencia tan fuerte, tan traumática, tan al límite de la muerte, puedan tener esas conversaciones tan anodinas, poco interesantes y somníferas.

En definitiva, una historia que podía haber resultado apasionante, con un material de partida tan prometedor, se convierte en un film pesado, lento y mediocre. Ni siquiera el siempre eficaz Hanks consigue salvarse de la quema.  Una no deja de preguntarse cómo un tipo tan poco vital, que no parece tener un gramo de sangre en las venas, ha conseguido salvar su vida y las de un montón de personas más. De dónde pudo sacar la energía para hacerlo? Ni idea.

jueves, 16 de mayo de 2019

Toc Toc, by Vicente Villanueva

No comparto la opinión de alguna gente respecto a que de las enfermedades mentales no se puede hacer humor. Claro que se puede hacer, y además del bueno. No hay más que recordar a Jack Nicholson y su personaje de "Peor imposible", ese ser lleno de manías y comportamientos compulsivos que nos termina pareciendo entrañable.

El problema es que también se puede perpetrar algo ridículo, ofensivo y sin gracia, que es exactamente lo que hace Vicente Villanueva en esta película basada en la obra teatral del humorista francés Laurent Baffie. Ignoro si el tal Baffie es un singracia, como tantos otros que se autoadjudican el oficio de humoristas, o si es esta versión de su trabajo la que la ha cagado hasta el fondo. Para opinar con propiedad tendría que haber visto la obra en un escenario, pero algo me dice que no debe de variar mucho del truño este.

En fin, básicamente ésta es la historia de un grupo de desgraciados que se encuentran en la sala de espera de la consulta de un psiquiatra. Uno que dice palabrotas compulsivamente, otro que no puede andar sin pisar las rayas del suelo, una que se santigua continuamente, otra que repite varias veces todo lo que dice, otra que tiene pánico a los microbios y se lava las manos todo el tiempo... vamos, un repertorio de trastornos obsesivos bastante típico. Como es natural hay que escoger a uno de cada, para que haga más gracia, y por supuesto los actores tienen que caricaturizar a los personajes al máximo, empezando por las propias caracterizaciones físicas.  Todos muy sobreactuados, muy chillones y muy desquiciados

Por no hacer demasiada sangre y apuntar algo positivo yo al único que salvaría de la quema es a Paco León, que me da la impresión de que entre tanto desparrame intenta dotar de un poco de dignidad a su personaje, el obseso de los números.

Ya, ya sé que estas películas carecen de más pretensión que la de hacer pasar a la gente un rato entretenido y que tampoco se le pueden pedir peras al olmo. Pero sería mucho pedir que haya algunos chistecillos graciosos, por ejemplo? O que los personajes despierten algo de ternura, empatía o simpatía en el espectador? O que la mandíbula no llegue al límite mismo del desencajamiento por bostezo? No sé, que se cumpla esa sencilla pretensión de entretener sin más.

No pido una genialidad, no pido una carcajada tras otra, no pido una película inolvidable. Sólo pasar un buen ratillo, nada más. Espero sinceramente que no se cumpla la amenaza final de una posible continuación.

En fin, siempre nos quedará Jack.

lunes, 22 de abril de 2019

Dos en la carretera, by Stanley Donen

Si hacemos un mix con lo que podríamos denominar como "cine matrimonial" y el "cine de carretera" de toda la vida (road movie para los amigos de lo anglosajón) nos damos de bruces con esta película, que es además el resultado de otra confluencia de dimensiones estelares, la del trío Donen-Hepburn-Mancini.

Donen, un tipo que supo convertir el cine en magia; Hepburn, una mujer que convirtió la belleza en hechizo; y Mancini, un compositor que hizo de la música un ejercicio de prestidigitación. Tres eran tres los hijos de Atenea.

Ésta es una película de culto, sobre todo para los amantes de la Hepburn y para los fans incondicionales de Mancini, cuya música nunca deja indiferente, para bien o para mal. Hay quien flipa con él y hay a quien le irrita. Yo soy de las primeras, y además creo que la fusión de estos tres personajes míticos no se la puede perder cualquier amante del séptimo arte.

Y una vez dicho todo esto para que no quede la menor duda de mi rendida admiración hacia los artífices del film, tengo que decir que...

VAYA MIERDA DE PELÍCULA!

Cómo es posible que un director, una actriz y un músico como ellos hayan parido este bodrio?

Quién eligió a ese horrible actor que parece el alter ego de Donald Trump con 25 años menos?

Qué pudo ver una mujer como Hepburn en ese mamarracho?

Dónde está el supuesto feeling entre ellos?

Y sobre todo...

CÓMO PUEDE QUEDARSE HEPBURN AL FINAL CON ESE GAÑÁN?

lunes, 25 de marzo de 2019

Feliz día de la madre, by Garry Marshall

Tres razones básicas por las que esta película es de obligado visionado:

1. Julia Roberts sale horrible con una peluca infame que destrozaría la reputación de la Cenicienta más preciada. Cuesta creer que esa mujer algún día protagonizó una película llamada "Pretty woman". Es la venganza perfecta para todas las que alguna vez la odiamos por meterse en una bañera con Richard Gere.

2. Jennifer Aniston sale casi todo el tiempo también hecha un adefesio. Otra venganza perfecta para las que durante años la odiamos por haberse metido en la cama con nuestro adorado Brad Pitt.

3. El director Garry Marshall puede contribuir enormemente al tan necesario aumento de la natalidad en el país. Es difícil resistirse a su idílica visión de la maternidad, que transcurre en hermosas casitas con preciosos jardines en los que celebrar fastuosas fiestas infantiles de cumpleaños. Entre eso y la carita de felicidad de Irene Montero desde que está perennemente preñada, la pirámide poblacional española puede aún salvarse, y con ella nuestras futuras pensiones.

Aparte de eso, una peli intrascendente más de ésas que se ven la mitad del tiempo con una sonrisita boba en la cara y la otra mitad con los ojos en blanco de la vergüenza ajena.

lunes, 4 de marzo de 2019

El reino, by Rodrigo Sorogoyen


A ver, os cuento más o menos lo que yo he visto:

- Antonio de la Torre corre a comer marisco con sus amigos corruptos.

- Antonio de la Torre corre a la sede del partido para hablar con sus amigos corruptos.

- Antonio de la Torre corre al club naútico para navegar con sus amigos corruptos.

- Antonio de la Torre corre a su casa cuando le traicionan sus amigos corrruptos.

- Antonio de la Torre corre a buscar pruebas contra sus amigos corruptos.

- Antonio de la Torre corre a amenazar a sus amigos corruptos.

- Antonio de la Torre corre al juzgado a declarar sobre sus amigos corruptos.

- Antonio de la Torre corre y corre y corre tras sus amigos corruptos.

- Antonio de la Torre corre y Rodrigo Sorogoyen corre detrás de él y de sus amigos corruptos.

Estoy segura de que debe de ser una película muy interesante, si te enteras de algo, claro.

Yo confieso que no me he enterado de nada, sólo de que Antonio de la Torre corre todo el tiempo, que todos sus amigos tienen una cara de mafiosos que te cagas, que pelan muy bien los langostinos, que Sorogoyen es aficionado al bakalao y que Bárbara Lennie sale muy guapa en los primeros planos.

Tengo la vaga sensación de que Sorogoyen intenta hacer una peli de denuncia de la corrupción pepera aunque lo que le sale parece más bien un videoclip con un montón de tipos malencarados, una música infernal y un cámara con Parkinson o con sindrome de abstinencia alcohólica. That's all, folks.

viernes, 1 de marzo de 2019

Ha nacido una estrella, by Bradley Cooper

Os cuento:

Bradley Cooper es un cantante borrachuzo que luce fantástico melenón pero con más mierda que el palo un gallinero. Una noche sale de juerga después de un concierto y conoce a una muchacha que canta muy bien. La muchacha en cuestión es Lady Gaga y cuando la conoce va un poco fantoche pero luego se lava la cara, deja de parecer Lady Gaga y resulta ser una chica muy mona. Tal vez con una nariz un poco grande pero teniendo en cuenta que en la última versión de esta película la protagonista era Barbra Streissand tampoco es una napia para echar a correr. Descubrimos incluso que Lady Gaga le da un cierto aire a Mónica Naranjo.

En fin, lo típico, que se conocen, se enamoran y ella empieza a triunfar. Le cambian el color del pelo, le ponen a cantar chorradas a lo Britney Spears y la tía lo peta. Al mismo tiempo el marido está cada día más borracho y con el pelo más asqueroso.

Naturalmente no voy a contar el final, aunque perfectamente podría contarlo sin problema porque esta historia es archiconocida y creo que ésta es la tertuagésima versión, pero en fin, por si queda alguien por ahí que no haya visto ninguna me llevaré el secreto a la tumba. Tampoco hay que ser una lumbrera para imaginarse cómo termina esto.

En fin, mis conclusiones son:

1. Lady Gaga está mucho más guapa al natural que disfrazada de mamarracha con filetes en la cabeza. Y canta mejor.

2. Bradley Cooper está mucho más guapo borracho y con el pelo sucio que sobrio y bien peinado. Y también canta muy bien.

3. Sam Elliott se parece un huevo a Juan Imedio.

Moraleja:

Joer, no te enrolles nunca con un tío que vaya paporra ya desde el minuto 1. Que luego van a peor y se ponen muy plastas y vomitan y todo eso. Un asco.