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sábado, 8 de marzo de 2025

La infiltrada, by Arantxa Echevarría

Estaba deseando ver la peli, pero tenía una expectativas demasiado altas, y eso no suele ser bueno.

Nada que objetar sobre las interpretaciones tanto de los protagonistas como de los de reparto. Luis Tosar en su línea habitual, un pedazo de actor pero con un registro único, no lo saques de ahí. Y Carolina Yuste estupenda, interpreta de forma muy creíble a su personaje, un Goya muy merecido aunque tampoco puedo opinar demasiado porque no he visto los trabajos de las otras nominadas.

Dicho esto, tengo que decir que hay una serie de cosas que me han chirriado bastante:

1. Me está empezando a rayar mucho la perspectiva de género en todo tipo de películas, incluso en algunas que no tienen nada que ver con el tema, como este thriller sobre la lucha antiterrorista. Aunque tengo entendido que Arantxa Echevarría es una experta en estas lides. Lástima, porque ese tufillo reivindicativo aquí sobraba totalmente. Esa sutil denuncia al paternalismo heteropatriarcal, por ejemplo, con el tema de la policía embarazada, de verdad, era necesario? No, no lo era. Por favor, déjennos ya en paz con el dichoso temita.

2. Me falta contexto con el tema del proceso de infiltración. Nos quedamos sin saber cosas del máximo interés, como la manera de contactar con los grupos abertzales, de ganar su confianza, de convertirse en una más del grupo. Cuando nos presentan a la protagonista ya está totalmente integrada, nos hurtan esa primera parte adaptativa, y de sopetón nos plantan en el último año del proceso. Y ese salto de la joven policía recién graduada a la tía ya curtida en el disimulo nos lo perdemos, cuando para mí es lo más interesante. 

3. (Aviso, spoiler gordo) Lo siento mucho, pero la cagada final del gato me ha matado. Cómo es posible que se ponga en peligro a una persona que ha hecho semejante servicio a la sociedad por la sencilla estupidez de llamar a su gatito por su nombre delante de los asesinos? Si eso fue un hecho real es tan increíble que yo no lo habría metido en el guion ni loca. Porque la sensación final es que estamos en manos de auténticos subnormales, cosa que sospechamos muchos pero, coño, no nos enseñes tanto el culo.

Para terminar tengo que decir que la escena más representativa para mí es esa en la que la infiltrada, harta de coles de escuchar rock duro vasco durante horas, llega a su casa y se pone a cantar a voz en grito "Alegría de vivir" de Ray Heredia. Joder, vale que aguantes las conversaciones demenciales de esa panda de fanáticos, sus horripilantes flequillos abertzales y sus kaleborrikadas, pero tener que soportar durante horas horas y horas esa música infernal me parece la peor de las torturas imaginables. La más terrible putada del trabajo de infiltrada.

miércoles, 30 de agosto de 2017

Ma ma, by Julio Medem

Vamos a ver, Julio Medem, varias cosas:

1. El "Carpe diem" es más viejo que el cagar. Hay que innovar un poco.

2. Meter y matar a Penélope Cruz en una peli no te garantiza una buena peli.

3. Ofrecerle una mierda de papel a Luis Tosar y que te lo acepte es una gran putada.

4. Transforrmar algo tan serio como el cáncer en una performance flower power es burdo y ruín.

5. Que tu ginecólogo te cante to loco en un karaoke es más para llorar de risa que de emoción, palabrita.

Julio, haz un favor al mundo: CAMBIA DE OFICIOOOOOOO!

miércoles, 8 de abril de 2015

El Niño, by Daniel Monzón

Como ya pudo verse claramente en “Celda 211”, Daniel Monzón es un gran aficionado al cine americano y está firmemente dispuesto a hacer cine americano aquí en España. Bueno, me parece bien, eso tiene su público y además es mucho. Hay gente que sólo ve ese tipo de cine y está bien que la industria española haga productos que satisfagan a ese tipo de público. Pero las cosas como son, es lo que es, una mera imitación de un cine ya conocido cuyas pautas son sencillas y simples.

Por ejemplo, a mi hijo de 16 años la peli le encantó. “Mamá, a ésta le vas a poner un diez, no?”, me preguntó. Pues no, no le voy a poner un 10; le voy a poner un 1 mondo y lirondo, que es exactamente lo que le pondría si la firmara un señor con nombre anglosajón nacido en Nebraska. Como puntuaría a cualquier otra película que se basara en mucha acción, mucha persecución y mucho ruido.

Que quede claro que pienso que el cine comercial está bien, que crea industria y afianza público y que no tengo nada contra él. Y tampoco discuto a los que me digan que lo comercial no está reñido con la calidad. Estoy totalmente de acuerdo, pero no es éste el caso. Ésta es una película mala pero comercial, y lo tengo que decir. Como en su día lo fue “Celda 211” y como parece que ha decidido Monzón que quiere que sea su cine.

Lo que pasa es que aquí estamos tan poco acostumbrados a hacer películas que funcionen en taquilla que en cuanto aparece una nos inflamos a alabarla y a echarle flores como si fuera lo más de lo más. Es lo que ocurrió con la susodicha “Celda 211” y lo que ahora ha ocurrido con “Ocho apellidos vascos” o con “El Niño”. Es un tipo de cine que está hecho para un determinado público no demasiado exigente que lo que busca es entretenimiento puro y duro sin plantearse nada más y que considera que calidad es que en una persecución haya muchos coches, muchos derrapes y muchas vueltas de campana con profusión de fuegos artificiales y espectáculo.

Como no pertenezco a ese tipo de público a mí ésta no me parece una buena película, aunque reconozco el esfuerzo de Monzón por hacer algo digno. Por ejemplo, ha conseguido reunir a un reparto muy atractivo: Luis Tosar magnífico, como siempre, a ese tío le des el papel que le des te hace un trabajazo; Bárbara Lennie y Eduard Fernández también cumplen bastante bien, a pesar del personaje inane y tontorrón que le ha tocado a ella; por el contrario Sergi López en su acostumbrada tónica átona, valga la paradoja, que no sé qué clase de cosa le corre a ese hombre por las venas, pero desde luego sangre no es.

Bueno, y por último tenemos la guinda del pastel, el gran hallazgo: el niño guapo, Jesús Castro, ese pedazo de macho rompebragas que cuando está callado y se limita a mirar con esos ojazos que sus papis le han regalado es una especie de Paul Newman en ciernes, capaz de hacer bizquear a cualquier hembra heterosexual o varón homo que se le ponga a tiro, pero que en cuanto abre la boca podría hacer llorar ríos de lágrimas en la misma proporción que antes hizo babear.

En definitiva, cine que vende, que gusta a las masas, que entretiene y que hace industria y da trabajo a la gente, pero cine completamente insustancial y fácilmente olvidable.

lunes, 23 de septiembre de 2013

Una pistola en cada mano, by Cesc Gay

CANDELA PEÑA. La gordita de la oficina. “Uyssss, he perdido un montón de kilos; y ahora todos quieren ligar conmigo. Chupiguay”. Un papel de mierda pero... le cayó un incomprensible Goya. Qué cosas, tú.

RICARDO DARÍN. El cornudo comprensivo. “Mira, mi mujer me pone los cuernos y yo lo sé desde hace meses pero soy un tipo comprensivo, la quiero, y si ella necesita un respiro pues oye, lo acepto”. Ricardo el entrañable.

LUIS TOSAR. El amante. “Pues, sí, yo soy el amante de tu mujer. Qué quieres, yo me he dejado llevar por mi cuerpo, y me he comportado como un ser humano. Lo siento mucho, la vida es así, no la he inventado yo”. Jardín prohibido.

JAVIER CÁMARA. El ex-marido arrepentido. “Hola nena, qué guapa estás. Oye, no sé cómo decirte esto, pero... que quiero volver, que cuando te dejé por la enfermera aquella, te acuerdas, no? Pues que fue un error”. Morro total.

LEONARDO SBARAGLIA. El triunfador deprimido. “Chaval, cómo te ha ido la vida. A mí no me va mal: estoy felizmente casado, tengo dos hijos, éxito en el trabajo... pero voy a Ikea y me da agorafobia. Fíjate”. Gilipollas!

EDUARD FERNÁNDEZ. El fracasado feliz. “Pues oye, yo genial. Me han echado del trabajo, mi mujer me ha dejado y se ha quedado con la casa y ahora vivo con mi madre… Pero bien, contento, no me quejo.” Ufffff, un friki.

LEONOR WATLING. La mujer del amigo. “Hola, qué tal, sube al coche, te llevo. Como eres el mejor amigo de mi marido conocerás nuestra vida íntima. Ah, que no? Pues te la cuento yo”. Watling muy forzada y la situación absurda.

ALBERTO SAN JUAN. El amigo. “Pues chica, no tenía ni idea de que tu marido tuviera esos problemas. Que de qué hablamos cuando nos juntamos. Pues de cosas importantes.” Vale, Cesc, lo hemos pillado: tíos = tontos.

EDUARDO NORIEGA. El ligón del curro. “Hola, guapa, soy tu compañero, el de la mesa de enfrente. Soy muy tímido y por eso no te he hablado nunca. Por eso y porque antes estabas gorda y ahora estás buena”. Quién da más.

CAYETANA GUILLÉN CUERVO. La mujer del otro amigo. “Ah, vaya, qué casualidad. Como eres el mejor amigo de mi marido conocerás nuestra vida íntima. Ah, que no? Pues te la cuento yo”. Qué grima da esta chica.

CESC GAY. Una enorme decepción. Después de la exquisitez, la hondura y la elegancia de “En la ciudad” no me esperaba esto. Guión flojo, situaciones absurdas y personajes vacuos. Cesc, vuelve a tu ser primigenio, por favor.

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Las vidas de Celia, by Antonio Chavarrías

1. Vida de un policía. Luis Tosar, el camaleón de la pantalla, esta vez hace de poli y, como siempre, es el mejor del reparto, con diferencia. Un poli abandonado, perdido, amable, tierno, que da gusto que te interrogue. El poli de nuestros sueños, vamos.

2. Vida de una pringá. Cohabita con su hermana mayor y su cuñado y como pista diré que está bastante buena. Adivina cómo acaba la historia.

3. Vida de una madre de familia ejemplar. Susurritos Nimri. Una vez más no nos enteramos de nada cuando habla su personaje y tenemos que adivinar de qué va la historia por la cosa ambiental, los gestos, etc. A Najwa no la entiende ni la madre que la parió, y la muchacha persiste en hablar desde dentro de un tambor.

4. Vida de un espabilao de la vida. Éste no pierde comba. Tiene señora e hijo y cuñada buenorra en casa y disfruta de todo ello con entusiasmo. Digamos que es el principal sospechoso del crimen.

5. Vida de una muerta. La verdad es que Antonio Chavarías mucha atención no le presta a la difunta. La pobre pasaba por allí y le tocó la papeleta en la tómbola. Quién va a ser la víctima? Pues tú misma, ea, te ha tocado. Un personaje irrelevante cuyo principal atractivo es que es asesinada, lo cual da mucha vidilla a la película.

6. Vida de una familia. Ayyyy la familia, ese submundo de corrupción y vicio!!!! En la familia tiene cabida casi todo, lo mejor y lo peor. La familia te acoge, te da calor, te apoya y mata y miente por ti, pero también puede ser una pesadilla de la que sea casi imposible escapar. En esta familia en particular sobra calor y hay demasiado cariño para mi gusto.

7. Vida de un asesino. De la vida del culpable poco puedo hablar porque daría demasiadas pistas y está feo en una peli de intriga. Sólo decir que, dependiendo de las novelas policíacas que hayas leído o dejado de leer, sabrás a la legua quién es o no lo adivinarías ni borracho. Y hasta aquí puedo leer. Con esta terrible duda os dejo.

viernes, 30 de noviembre de 2012

Celos, by Vicente Aranda

Ésta es una peli rara de celos. Normalmente en este tipo de historias se suele resaltar lo absurdo e injustificado de los celos y se trata de exculpar a la persona que los padece. Aquí no, aquí Vicente Aranda nos presenta a una tía que cada vez va resultando más sospechosa, no sólo para el novio celoso sino incluso para el espectador, que se va preguntando in crescendo qué coño esconde esa tía en su pasado para que resulte tan misterioso y nadie quiera hablar de ello. Y no quiero adelantar nada pero efectivamente en el pasado de la muchacha hay tela marinera.

Conclusión? Pues que si eres celoso no se te ocurra ver esta película porque te vas a emparanoiar y terminarás pensando que cuando sospechas por algo será. Y por supuesto si tu novio o tu marido es celoso, niña, ni se te ocurra decirle de ver esto si no quieres que tu vida se convierta en una pesadilla.

Aparte de eso, pues una típica película de Vicente Aranda, con mucha teta y mucho contoneo de la protagonista, que es Aitana Sánchez-Gijón, que no es que haga un gran papel pero hay que reconocerle a la muchacha que está bastante buena, así que los tíos y las lesbs se lo pueden pasar bomba, eso sí, repito, si no son celosos, que tampoco es plan de arriesgarse a padecer un ataque agudo de encelamiento por ver un par de peras, por muy estupenda que esté la dueña.

Además tenemos a un camionero mu loco mu loco que va hablando solo en la cabina del camión, o peor aún, que se pilla unos berrinches tremendos hablando con el exnovio imaginario de su novia. El gremio de los camioneros, si estas cosas pasan de verdad, es un peligro público. Con esos pedazo de bicharracos que llevan, si los tíos, en lugar de ir concentrados en la carretera van desvariando y montándose pelis en la cabeza… dios mío, esto es una emergencia nacional!

En fin, no es nada del otro mundo pero se deja ver. También tiene el atractivo de que aparece Luis Tosar, que en mi opinión hubiera hecho mucho mejor de novio esquizoide, porque más sosito y menos resultón no podía ser el elegido para el papel. Tosar es un tío con carácter y con imponente presencia y hubiera estado genial en el personaje pero mucho me temo que Aranda no se preocupa mucho de sus actores masculinos; el hombre está demasiado pillado midiendo escotes y calibrando culos de actrices. Es curioso que un tipo como él haga tantas películas sobre el tema de la obsesión. Bueno, curioso o directamente terapéutico.

jueves, 26 de julio de 2012

Celda 211, by Daniel Monzón

Definitivamente somos un país cutre. Una buena parte del público mayoritario patrio abomina del cine español, y tiene que venir alguien a hacer una película al más puro estilo yanquiland, por gilipollesca, demencial y paranoide que pueda ser, para que todo el mundo se rinda a sus pies y se lance a soltar polladas mil sobre la supuesta excelencia del engendro.

Yo de "Celda 211" salvo, y de puro milagro, a Luis Tosar. Y tiene mucho que ver con que tengo debilidad por este hombre y con que me parece, con creces, el mejor actor del cine actual tanto nacional como internacional. Sin embargo a este personaje suyo le veo mucho menos mérito que a los demás. Le han puesto en bandeja un caramelito, un tipo carismático a más no poder, duro y tierno a la vez, con una fisonomía peculiar, que le obliga a una caracterización difícil... Vamos, que hasta a Mario Casas le das este papel y le dan un Goya fijo.

Lo demás no hay por dónde pillarlo: es mera imitación del más chapucero cine carcelario americano. Ritmo trepidante, guión lleno de trampas, cárceles que no se cree ni la madre que las parió, situaciones imposibles (toda la historia que montan con Resines, lavirrrgen, es una pura paranoia), personajes tópicos (dios mío, esos colombianos), casualidades de culebrón (lo de Marta Etura en la tele... por favoooooor!!!!)

Esto demuestra una cosa que yo hace años vengo sosteniendo: la mayoría de la gente quiere cine americano, única y exclusivamente, tanto si se hace en los USA como si se hace en España, Rusia, Mali o Lituania. No les interesa otra cosa. Y la manera de triunfar y de ganarse al público es darles la mierda que quieren y hacer pelis lo más parecidas posible a Misión Imposible, la saga Bourne o cualquier mamarrachada por el estilo.

Aquí no tenemos término medio, o nos liamos a glosar la guerra civil hasta el aburrimiento o la extenuación, o nos tiramos en barrena a importar bazofia... Paísssss!

Hala, ya podéis fusilarme tranquilamente. Total, bicho malo nunca muere.


jueves, 19 de julio de 2012

18 comidas, by Jorge Coira

Mmmmmm! Película de comida, que transcurre íntegramente en Santiago, y con Luis Tosar en el reparto. Puedo resistirme yo a tanta tentación? No, tres de mis grandes pasiones juntas; demasiado.

Desayuno. Tomate en rodajas, lonchas muy finas de jamón ibérico y rebanadas de pan con aceite. Una pareja se acaba de conocer y se despierta junta;  dos borrachos desayunan después de una noche de juerga; una pirada se levanta y se abre una cerveza a las 8 de la mañana;  un músico callejero recibe una llamada; un tipo ha quedado para desayunar con un pibón y se queda colgado; dos abuelos toman en silencio un tazón de leche y galletas.

Almuerzo. Ensalada de canónigos, lubina a la sal, ternera gallega y fresas. Los borrachos de la mañana siguen borrachos y comen pizza; el que se quedó colgado en el desayuno vuelve a quedarse colgado;  el músico callejero es invitado por la colgada de la cerveza; dos hermanos se pelean;  los abuelos comen en silencio estofado de patatas y grelos.

Cena. Nécoras, pasta al dente con ajo y perejil, parrillada y carne de membrillo. Alguien rompe con alguien en un restaurante; los abuelos toman en silencio un poco de fruta y un vaso de leche; los borrachos siguen borrachos y van a una fiesta de cumpleaños; la pirada de la cerveza le dice a su marido que se va a Lanzarote; una cantante hace una prueba para una orquesta y cena comida china; el colgado de la mañana y la tarde, sigue colgado y se va a la fiesta de cumpleaños; Luis Tosar sigue tocando en la calle, se echa un amigo macedonio y demuestra que es el puto amo del cine español.

miércoles, 6 de junio de 2012

Mientras duermes, by Jaume Balagueró

Para mí esta película es simplemente redonda. Da miedo, mucho miedo, y Luis Tosar hace uno de los malos más inquietantes que puedo recordar. Y su personaje me parece tan cercano, tan real, tan de andar por casa que mucho más miedo me da todavía. Tanto miedo como repelús me da el personaje de Marta Etura, probablemente la víctima más abominable de la historia de las víctimas. Tal vez por eso Tosar despierta esas simpatías inexplicables que muchos no terminan de entender.

Ahora bien, leo por ahí algunos comentarios de amantes quisquillosos del cine de suspense que se quejan de cierta inverosimilitud en algunas escenas. Por ellos y para ellos me he permitido dar un breve repaso a algunas joyas del cine. Centrémonos en el gran maestro del suspense, don Alfred Hitchcock, por cierto también gran maestro de la inverosimilitud, como podemos comprobar:

1. "La soga". Es muy verosímil meter a un difunto en un arcón en medio de una habitación y tirarse dos horas preguntando a los invitados dónde meterían a un muerto, señalando ostensiblemente el arcón?

2. "La ventana indiscreta". Es muy verosímil que alguien caiga por una ventana y en el acto aparezca un policía en la misma ventana diciendo que el asesino ha cantado de plano en un par de segundos con todo lujo de detalles?

3. "Marnie la ladrona". Es muy verosímil que una persona traumatizada que rehuye el contacto carnal con los hombres como quien huye del diablo se ponga hecha un pincel para ir a trabajar, maquillada y vestida como una top model y moviendo el culito como un zorrón?

4. "Los pájaros". Es muy verosímil que una mujer rica y tremendamente despechada en dos días se enamore locamente de un abogado que encima parece odiarla?

5. "Psicosis". Es muy verosímil que un detective privado escuche a lo lejos, pero de muy muy lejos, los admirables diálogos de Anthony Perkins con su inválida mamá?

6. "Con la muerte en los talones". Es muy verosímil ese coche conducido a 200 por hora por un borracho que no se cae por el precipicio? O esa avioneta que se estrella con el camión-cisterna? Es verosímil algo de lo que pasa en esta película?

7. "Vértigo". Es muy verosímil que una mujer se parezca tanto a otra que ni los criados ni el propio Stewart al ver el cadáver se den cuenta de que no es ella?

8. "Extraños en un tren". Es muy verosímil la escena del parque de atracciones, cuando un tío reconoce al psicópata entre miles de caras y sabe perfectamente que entre todos ellos ése tiene que ser el asesino?

9. "Frenesí". Es muy verosímil que un frutero se caiga de un camión con la puerta cerrada a cal y canto?

10. "Cortina rasgada". Es mínimamente verosímil que Julie Andrews, la monja de “Sonrisas y lágrimas”, se meta en una cama con nada más y nada menos que Paul Newman??????????????? Diosss, hay alguien que se pueda creer algo así?

martes, 29 de mayo de 2012

El lápiz del carpintero, by Antón Reixa

1. Pija redomada hija de gerifalte facha enamorada de médico rojo.

2. Médico rojo enamorado perdidamente de pija redomada hija de facha.

3. Facha redomado con hija pija enamorada de médico rojo.

4. Guardia civil tonto redomado enamorado de pija enamorada de rojo.

5. Hermana de guardia civil tonto redomado con marido maltratador y facha.

6. Marido facha de hermana maltratada de guardia civil enamorado de pija.

7. Monja enfermera de espesa melena rubia enamorada de médico rojo.

8. Un lápiz, una oreja y un tricornio... qué es? Un bote inglés?

9. Presos: un showman, un cantante y un boxeador... Coño, falta un torero.

10. Tosar, hijodemivida, qué necesidad tienes tú de meterte en estos fregaos?

jueves, 17 de marzo de 2011

Inconscientes, by Joaquín Oristrell

Pues yo no sabría cómo definir esta película; es a la vez una comedia delirante, una parodia del psicoanálisis y un divertido experimento. El caso es que a mí el resultado final me ha gustado, me ha parecido que logra el objetivo de entretener al espectador y hacerlo reir. Yo al menos me he reído muchísimo viéndola. Y ha sido todo un descubirimiento ver a Tosar y a Watling, actores básicamente dramáticos, en esta nueva faceta de intérpretes de comedia. Creo que los dos lo hacen muy bien y que estos personajes excéntricos y maravilllosos no desmerecen en absoluto de otras de sus creaciones, sobre todo teniendo en cuenta que, como muy bien saben todos los actores, es mucho más complicado hacer reir que llorar.

He leído por ahí que alguien se quejaba de que las interpretaciones eran muy exageradas. Hombre, es que es una parodia y los personajes son esperpénticos y, por tanto, exagerados, histriónicos y... paródicos. Tienen que ser interpretaciones sobreactuadas porque de eso se trata. Es como si te vas a ver unos dibujos animados y te quejas de que los personajes parecen poco reales. Amigo, los dibujos animados no son reales.

Te doy mis ojos, by Icíar Bollain

Vaya por delante que no participo de esa nueva religión tan de moda que se ha dado en llamar "violencia de género", ya que esto tiene mucho que ver en mi valoración de esta película.

Yo creo, eso sí, en la violencia doméstica, que puede adoptar muchas formas y que no tiene nada que ver con el género; hay violencia de padres a hijos, de hijos a padres, de maridos a mujeres y de mujeres a maridos, de cuidadores a dependientes o ancianos, etc. Cuando más de dos personas conviven bajo el mismo techo es muy frecuente y muy probable que una de las dos, la más insegura o la más fuerte, termine descargando su ira sobre la otra ya sea psicológica o físicamente. Por lo tanto el planteamiento de la película y el aprovechamiento que hace de esta corriente social infumable sobre el género ya me rechinan de entrada.

Dicho esto, tengo que valorar varias cosas:

1. Que no se demonice la figura del maltratador y se le dote de entidad humana, capacidad de sufrir y de intentar luchar contra su ira descontrolada. Esto es importante porque incluso he leído críticas en las que se reprocha precisamente que se humanice a "esa clase de animales". En fin, el marketing en torno a un tema puede conseguir estos despropósitos.

2. Luis Tosar, ese pedazo de actor, que no necesita más que los ojos para expresarlo todo. Sólo por él no me importa tragarme todos los manifiestos de género del mundo si hiciera falta.

3. Algunas escenas de violencia psicológica son verdaderamente impresionantes, la ya mencionada por casi todo el mundo de la terraza es un vivo ejemplo de ellas.

4. A pesar del preponderante mensaje sobre el machismo, creo sinceramente que Iciar Bollaín hace un esfuerzo por huir del maniqueísmo reinante y por plantear la trama desde puntos de vista diferentes al meramente genérico. Tengo la sensación de que ella misma intuye que esto es algo más que la historia de un tío machista que no soporta que su mujer se libere. O al menos a mí me lo parece.

Sin embargo, y a pesar de estas cualidades, me niego a aprobar un producto destinado a abundar en ese sinsentido político en el que se ha convertido todo este rollo de la violencia machista, que además tanto daño está haciendo a la sociedad, porque al errar en el diagnóstico (el dichoso género) difícilmente se podrán abordar soluciones eficaces. Y así vamos, cada vez a más.