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domingo, 13 de octubre de 2024

Rapa (Serie de TV), by Jorge Coira y Fran Araújo

Teniendo en cuenta que me encantó "Hierro", la serie anterior de Coira y Araújo, empecé a ver esta con muchas expectativas, y eso de entrada ya es malo, porque la decepción está casi asegurada.

Con todo y con eso no ha sido tanta, tengo que reconocer que me ha gustado bastante. Y buena parte del mérito lo tienen Javier Cámara y Mónica López, que me han encantado como pareja detectivesca. 

Puedo no creerme del todo esa historia entre ellos, porque ni sé ni quiero saber cómo debe de ser tener una enfermedad como la ELA, pero me gusta el solo hecho de crear un personaje que se salga de los cánones de siempre. No sé, puestos a escoger una enfermedad, el cáncer o el Alzheimer están muy vistos, y por desgracia todos tenemos a alguien cercano en esas situaciones. Elegir la ELA como tortura vital del protagonista me ha parecido un gran acierto. 

Me gusta también que casi desde el principio el espectador sepa la identidad de los culpables. Se trata sobre todo de ver cómo descubren ellos la historia y cómo pueden demostrar los hechos. No hay, por tanto, giros de guion demenciales ni nada especialmente sorprendente, algo muy de agradecer teniendo en cuenta la abundancia de locuras varias en la ficción seriada actual, tanto nacional como internacional.

Eso sí, lo que es creíble mientras el tipo está medianamente bien deja de serlo cuando la enfermedad se pone peor, conforme van pasando las temporadas. Porque ver a un tío que al final va en silla de ruedas, que apenas puede moverse, que tiene problemas para tragar y a veces hasta para respirar, intentando resolver crímenes, es un tanto inverosímil, la verdad.

También cuesta bastante creer la evolución del personaje de Cámara. Un tipo condenado a muerte con una enfermedad terrible que no tiene nunca ni una palabra de agradecimiento hacia la persona que lo está cuidando sin ser ni de su familia ni su pareja, más bien al revés, tratándola con la punta del pie y hasta despreciándola. Por no hablar del trato vejatorio constante hacia la asistenta-enfermera que le cambia los pañales.  No se explica una cómo la señora no coge la cafetera y se la estrella al caballero en la cabeza. En fin, que tienen ganada la gloria las mujeres de esta historia.

Spoiler. Eso sí, lo de las mujeres criminales que caen bien porque a fin de cuentas sus víctimas eran unos auténticos hijoputas hay que hacérselo mirar, chicos.  Es que me he tragado la serie enterita y en todas las temporadas es el mismo patrón: una asesina que cae de puta madre y el asesinado siempre es un cabrón, aunque de distinto pelaje. Violadores, maltratadores, explotadores o cerdos asquerosos. 

Oigan, que también debe de haber asesinas miserables e hijaputas y hombres que son víctimas inocentes. Un poquito de por favor, que el feminismo se nos está yendo de las manos.

jueves, 28 de abril de 2016

Truman, by Cesc Gay

Tremenda decepción, vive Dios.

Me gusta el director, me encanta el reparto, las críticas son estupendas, el tema me interesa... todo conspiraba para ser una de mis pelis favoritas. Pero no.

Porque sí,  yo me identifico con Ricardo Darín y mi perro es Truman (bueno, mi Manolo es un pelín más chiquitín, pero yo lo quiero igual). Pero no entiendo nada más.

Yo no estoy condenada a muerte (que se sepa de momento). Pero un día lo estuve, o creí que lo estaba; qué os voy a contar, la palabra cáncer asusta mucho.

En fin, que hubo un momento en mi vida en el que yo también preparé mi muerte y decidí cómo iba a ser mi final. Y puedo asegurar que le eché bastante menos cuento del que Cesc Gay le echa al personaje de Darín.

Cuando crees que te vas a morir no vas por ahí contándole a la peña tu vida. No quieres que la gente te salude y te hable de tu enfermedad. Odias que lo hagan; no deseas hablar de ello, ni siquiera con los tuyos, pero mucho menos con los conocidos.

De dónde ha sacado este hombre a ese personaje que está loco por que la gente le salude para hablarle de su enfermedad? La gente que ama la vida y la quiere vivir a tope hasta el final no quiere hablar de enfermedades, y menos de las suyas.

Sin embargo en muchas otras cosas sí que me sentí muy identificada con el personaje de Darín. Por cómo vive su enfermedad. Por cómo toma sus propias decisiones y hace el caso justo a los médicos. Por cómo quiere vivir a tope hasta el final sin perderse ni un solo momento de goce, ni una comida, ni un vino, ni un nuevo amor.

Pero de todo lo demás la única relación que entiendo de esta película es la de Darín con su perro. Cuando le dice a Javier Cámara que él tiene dos hijos y uno se llama Truman,  podría haberlo suscrito por completo. A mí me pasa lo mismo con mi Manolo.

Pero el resto de la historia no tiene ningún sentido para mí. Por qué sus amigos y su familia no entienden su opción? Es absurdo. Todo el mundo ha hablado alguna vez, o muchas, de estos temas con sus allegados. Y sobre todo si te ha tocado de cerca un caso (y que levante la mano el que no le haya tocado).

Todos sabemos qué queremos, qué pedimos a los demás, todos hemos dejado claros nuestros deseos si nos pasa esto o lo otro; y todos contamos con que van a ser respetados.

A qué vienen los primeros intentos de Javier Cámara por hacer cambiar de opinión a Darín? Y lo de la prima? Por qué esa muchacha se pilla un rebote tan chungo cuando su primo le habla de su decisión, conociéndolo y sabiendo que está condenado a muerte sí o sí.

Me parecen tan falsos todos esos diálogos. Darín con sus conocidos en el restaurante; Darín y Cámara en pugna dialéctica por ver quién lleva la razón, cuando el que se está muriendo es uno; Darín y la prima (qué espantajo el personaje de Dolores Fonzi, por diossssss); Darín con el veterinario, Darín con su hijo (lo del hijo manda huevos), Darín con las aspirantes a adoptar a Truman, Darín con su ex...

Creo que Cesc Gay realmente nunca ha sentido lo que se siente  de verdad cuando uno piensa que se va a morir. Y por eso ha escrito y rodado "Truman" así. Porque no tiene ni puta idea.

Adoro a Javier Cámara pero aquí hace un papel horrible.

Adoro a Ricardo Darín, y aquí lo adoro más porque me pongo en la piel de su personaje. De hecho él es lo único que merece la pena de la película. Bueno, y Truman, por supuesto.

Pero el tono general de la película es el de la ignorancia. O el de no entender nada de nada.

Unos cuantos mensajes aclaratorios a Cesc Gay, que probablemente nunca leerá pero que son importantes:

1. Cesc, la gente, previamente a que le diagnostiquen un cáncer, casi siempre ha hablado ya del tema alguna vez con su familia más cercana sobre lo que quiere o no quiere, llegado el momento. Eso cuando no se ha hecho un testamento vital, que en el caso de tu personaje, sabio, valiente y con las ideas muy claras, sería lo más probable.

2. Cesc, cuando alguien sabe que un familiar o amigo está terminal le suele desear un final rápido; no una lenta agonía, como la primita de Darín.

3. Cesc, si tu mejor amigo viene de Canadá a pasar contigo unos días porque te estás muriendo y lo llamas a las cuatro de la madrugada porque necesitas hablar... no le dices que tienes sueño y que lo que quieres es dormir. Tío... a ti se te ha muerto alguien alguna vez?

4. Cesc, quiero que me digas en qué compañía aérea los perros pueden viajar con sus dueños en su asiento y no en la bodega. Perros grandes, como Truman. Yo lo más que he visto es a un Chihuahua mini en el bolsito de mano de su dueña y completamente grogui. Y Truman no es un Chihuahua... o es que yo no entiendo de razas?

lunes, 11 de abril de 2016

La vida inesperada, by Jorge Torregrossa

Me duele enormemente hacer una crítica negativa de una película que protagoniza mi adorado Javier Cámara. Si encima, para más inri, el guión es de una escritora a la que admiro como Elvira Lindo, y el partenaire de Cámara es Raúl Arévalo, otro de mis actores favoritos, la cosa ya adquiere dimensiones trágicas.  Pero es que no tengo alternativa, salvo que mintiera deliberadamente para salvarlos a todos de la quema.

A mí esta historia de españoles perdidos en Nueva York no me ha convencido en ningún momento. Entiendo que Lindo y Torregrossa han intentado plasmar sus propias vivencias como ciudadanos foráneos en la ciudad de los rascacielos, y que de paso han montado un popurrí argumental en el que se mezclan el miedo a lo desconocido, el éxito y el fracaso, el apego y el desapego a la familia, lo complicado de las relaciones amorosas… en fin, se supone que la acción dura un par de meses o por ahí pero en ese tiempo se abordan tantas cosas que cuesta darle un mínimo de credibilidad a la historia.

Por otra parte no sé qué visión tendrán Lindo y Torregrossa de las mujeres americanas, o bueno, de las mujeres en general, pero desde luego las que aparecen en la película no salen muy bien paradas que digamos. Aunque lo de ellos no es mucho mejor tampoco. Una vez más en una película española se establece esa competición ya clásica entre quién sale más mamarracho, si el colectivo femenino o el masculino. La encargada de vestuario se pilla un cuelgue totalmente increíble de un Javier Cámara que presenta respecto a ella un comportamiento tan errático que roza la bipolaridad. Y que la tía después de un polvo, por cierto bastante desangelado, le plantee poco menos que un compromiso de por vida, provoca más sonrojo que otra cosa.

Y si ya vamos a la historia del primo Arévalo con la camarera, y el intento de ella a los dos días de conocerse de presentarle a su hijita abandonada en el pueblo… uffffff, pero qué les pasa a esas tías? Soy yo la única que aprecia cierta desesperación amorosa en las damas estas? No sé, a pesar de que no tengo demasiada buena opinión de las actitudes de las tías en esto de las relaciones amorosas, cuesta creer que haya algunas tan sumamente locas por atrapar macho como para lanzarse tan a saco al vacío, de cabeza y sin asomo de red.

Luego están las conversaciones por Skype de Javier Cámara y su madre. Unos diálogos con toque almodovariano que tal vez hubieran funcionado con la inimitable e inolvidable Chus Lampreave pero que en cualquier otra actriz suenan a falsos e imposibles. Esa madre no existe ni puede existir aunque muy probablemente Chus la habría hecho, si no creíble, al menos sí graciosa. En este caso no es ni lo uno ni lo otro.

En definitiva, otra de esas historias que pudo haber sido y no fue. Una buena fotografía no consigue salvarla de la quema, ni tampoco la presencia siempre grata de Cámara. Y aunque lo haya mencionado prácticamente todo el mundo, ese “Lost in translation” del doblaje… eso no es solo que no ayude; es que le da la puntilla definitiva para mandarla directamente al baúl de los olvidos. No quiero ni imaginarme de quién coño pudo ser la idea de doblar los diálogos en inglés, pero desde luego se cubrió de gloria.

miércoles, 14 de mayo de 2014

Ayer no termina nunca, by Isabel Coixet

Ella vive aferrada al pasado y al dolor.

Él vive aferrado a la huida de ese mismo dolor.

Ella ha decidido tener presente al hijo muerto.

Él ha decidido borrarlo de su vida.

Ella está llena de rencor hacia él.

Él está lleno de pena hacia ella.

Ella cree que el mundo es una puta mierda.

Él cree que el mundo es un mar de oportunidades.

Ella vive en un país cada día más pobre.

Él vive en un país cada día más rico.

Ella es hermosa y rotunda. Maravillosa Candela Peña.

Él es cobarde y conmovedor. Sublime Javier Cámara.

Magnífica la fotografía de Jordi Azategui.

Coixet, sin el síndrome “compresa con alas”... tú vales mucho.

lunes, 21 de abril de 2014

Vivir es fácil con los ojos cerrados, by David Trueba

No sabe una en estas ocasiones si sentirse defraudada o aliviada. Te pones a ver una película que ha tenido un montón de premios Goya, vamos, casi todos, y a ti te parece un truño o un semitruño en el mejor de los casos.

En principio es para sentirse defraudada porque con tanto premio se supone que te esperas otra cosa, pero la verdad es que he sentido un poco de alivio al comprobar que una vez más difiero al cien por cien de los académicos españoles que eligen estos premios. Es ya como una tradición: vamos a ver la peli triunfadora de los Goya para reafirmarme en la idea de que esta gente va por un lado y mis gustos van por otro que está en las antípodas. Conste que con los Oscar me pasa tres cuartas de lo mismo.

Pues no, no soy yo mujer de gustos académicos, a la vista de mi disensión total de las decisiones de estos señores. Esta vez al menos no le han dado todos los Goyas a una peli sobre la guerra civil o sobre la posguerra, algo hemos avanzado. Ya vamos por los 70 y esto tiene un puntito más tipo “Cuéntame”.

La cosa va de un señor que es profesor de inglés y quiere conocer a John Lennon. Para ello se embarca en un viaje al sur de la Península para pillar a su ídolo en pleno rodaje en el desierto almeriense y comentarle que sus alumnos aprenden inglés con las letras de las canciones de Los Beatles. Este viaje lo lleva a cabo en un SEAT 850 de la época, color verde lechuga, muy setentero y muy guay, y por el camino va recogiendo a todo bicho viviente que se encuentra haciendo dedo.

Primero se le monta una chica embarazada que se ha escapado de una especie de centro de acogida de preñadas adolescentes y luego recoge al hijo de un policía nacional, que se ha escapado de casa (el hijo) porque su padre quiere obligarlo a cortarse el pelo. Y el profe, que es un plasta de cuidado, les va dando a estos dos una chapa de aquí te espero durante todo el camino, que es directamente para suicidarse o para asesinar al tío y robarle el coche. Un auténtico pestiño con una turboverborrea inasequible al desaliento que simplemente habla y habla sin parar sobre lo divino y sobre lo humano sin importarle un pimiento si sus interlocutores lo escuchan o no.

Por lo visto el señor este tan "entrañable" es totalmente real, de hecho estuvo al lado de David Trueba sentado durante toda la velada de los Goya, ya el hombre bastante cascadito, supongo que rememorando con nostalgia aquel viaje setentero que para él sería lo más de lo más de su vida pero que para mí no deja de ser una batallita superpesada y atrozmente aburrida.

Trueba da un repaso a la España de la época con todos los topicazos de rigor: la incultura, el analfabetismo, la brutalidad de las gentes del Sur, la miseria, los niños mendigos, la suciedad… en fin, lo que ya sabemos pero revestido de un aura de nostalgia, que hay que ver con lo cutre que era todo en aquellos tiempos lo amable que era la gente, lo fácil que era hacer amigos, y enamorarse, y crear afectos de ésos que nunca se olvidan. Qué tiempos aquéllos.

La verdad es que si no llega a ser por mi admirado Javier Cámara, que una vez más consigue mantenerme con su presencia pegada al sofá, creo que no habría podido soportar hasta el final. La muchacha y el niño coprotagonistas me parecieron de un soso y de un pasteloso sin igual y la historia entre ellos tan poco creíble y tan insustancial como ellos mismos. Pero bueno, ahí está Javier para compensar un poco y hacer estos trances algo más llevaderos.

domingo, 17 de noviembre de 2013

Los amantes pasajeros, by Pedro Almodóvar

La verdad es que hace tiempo que no simpatizo demasiado con Almodóvar, pero inesperadamente el milagro ha ocurrido. Leyendo la mayoría de las críticas a su última película he sentido la imperiosa necesidad de saltar como una leona en su defensa.

Y creo que es por una sencilla razón: porque éste es precisamente el Almodóvar auténtico, el de siempre, el de sus primeros trabajos, el coleguita de Fabio McNamara, el zafio, el bastorro, el supergay. Es que Almodóvar siempre ha sido así. De qué se sorprende ahora la gente. A qué vienen comentarios como éstos:

1. Paco: "Vergonzoso papel que "luce" el género homosexual en este filme". Vergonzoso por qué. Hay muchos tipos de homosexuales, igual que de heterosexuales. En "Con faldas y a lo loco" las protagonistas femeninas son totalmente lelas. Y qué. Por qué no se le ocurre a nadie decir que Billy Wilder denigra al género femenino.

2. Angelo: "Almodóvar necesita urgentemente un guionista". No, no lo necesita porque a ningún guionista se le ocurrirían jamás las cosas que se le ocurren a él, ni las malas ni las buenas. Simple y llanamente el sello Almodóvar es único, personal e intransferible, guste o no. Quizás lo que te haga falta a ti es ver otro tipo de cine si no te gusta éste.

3. ProfLayton: "Parece que el director-guionista tiene una obsesión fálica que debería mirarse". Pues sí. Siempre la ha tenido y nunca lo ha disimulado, desde su primera película hasta esta última. Y no veo por qué debería mirársela; conozco a muchos tíos con una obsesión igual o mucho más grave por las tetas y los culos de las tías y son muy felices con esa obsesión. Se echan unas pajas de muerte viendo porno y se lo pasan pipa.

4. Anglaice: "Deja al colectivo homosexual a la altura del betún". Otro. Qué cosa es eso del "colectivo homosexual". Los homosexuales no son un "colectivo" uniforme como tampoco lo son los heteros. Si lo que quieres decir es que no te gusta la visión que da de la maricona loca... es que el propio Almodóvar lo es. Si estuviera denigrando a alguien se estaría denigrando a sí mismo porque el gran Pedro es una gran locaza y siempre lo ha sido. Tal vez él no considera eso algo reprobable ni negativo, a que no te habías parado a pensarlo?

5. Techos: "Me parece grotesca hasta decir basta". A mí también, de hecho lo es. Creo que precisamente eso es lo que pretendía el director, hacer una película con personajes grotescos y situaciones grotescas. Como buena parte de su filmografía, por cierto. Como "Pepi, Luci Bom...", sin ir más lejos. Qué es más grotesco, el personaje de Javier Cámara aquí o el de Alaska como Bom meándose encima de Luci mientras ésta hace punto. Por no hablar de la señora con vestido rosa que perseguía en una moto a su marido en "Mujeres al borde..." Puestos a hablar de cosas grotescas, a mí lo que me parece más grotesco del mundo es ese aeropuerto de Castilla-La Mancha, totalmente vacío, sin aviones ni gente, pero eso sí, impecablemente limpio y equipado. Y me alegro profundamente de que alguien me recuerde en qué se han estado gastando mi dinero los grotescos personajes que lo construyeron.

6. Anseri: "No soy capaz de entender cómo alguien como Almodóvar ha podido hacer una película tan vulgar, zafia, soez, ridícula, absurda..." Pues es muy fácil, porque de hecho él empezó haciendo pelis zafias, soeces, ridículas y absurdas y además se hizo famoso gracias a ellas. Siento repetirme pero ésta no es ni más zafia ni más ridícula ni más soez ni más absurda que "Pepi, Luci, Bom..."

7. Zaturmo: "El asunto de la entrepierna es el eje sobre el que gira casi toda la película". Ya, y qué pelicula de Almodóvar no gira en torno al mismo asunto.

8. Tio Penthal: "Argumento ridículo, apoteosis zafia de lo gay...". Lo de lo gay ya lo he comentado antes. Lo del argumento ridículo... repito: y qué argumento de Almodóvar no lo es. Por ejemplo, "Mujeres al borde...". Puede haber un argumento más absurdo y ridículo que ése?

9. Luismal: "Mensaje de la película: los hombres la maman mejor que las mujeres". De hecho debe de ser cierto. No conozco a ningún hombre que no haya intentado alguna vez automamársela. Será porque deben de pensar que mejor que ellos mismos no se lo puede hacer nadie.

10. Boyero: "No entiendo... en qué se diferencia este producto de las comedias más cochambrosas de Ozores". Pues te lo explico, Boyero, a ti y a todos los que aplauden, suscriben y secundan tu crítica. Es la misma diferencia más o menos que hay entre lo que escribes tú y lo que escribe Vargas Llosa. Por qué tú crees que a Ozores no lo conoce ni Dios fuera de nuestras fronteras y a Almodóvar lo conoce todo Cristo. Pues por el mismo motivo por el que nadie te conoce a ti y el mundo entero conoce a Vargas Llosa. Lo pillas?

lunes, 23 de septiembre de 2013

Una pistola en cada mano, by Cesc Gay

CANDELA PEÑA. La gordita de la oficina. “Uyssss, he perdido un montón de kilos; y ahora todos quieren ligar conmigo. Chupiguay”. Un papel de mierda pero... le cayó un incomprensible Goya. Qué cosas, tú.

RICARDO DARÍN. El cornudo comprensivo. “Mira, mi mujer me pone los cuernos y yo lo sé desde hace meses pero soy un tipo comprensivo, la quiero, y si ella necesita un respiro pues oye, lo acepto”. Ricardo el entrañable.

LUIS TOSAR. El amante. “Pues, sí, yo soy el amante de tu mujer. Qué quieres, yo me he dejado llevar por mi cuerpo, y me he comportado como un ser humano. Lo siento mucho, la vida es así, no la he inventado yo”. Jardín prohibido.

JAVIER CÁMARA. El ex-marido arrepentido. “Hola nena, qué guapa estás. Oye, no sé cómo decirte esto, pero... que quiero volver, que cuando te dejé por la enfermera aquella, te acuerdas, no? Pues que fue un error”. Morro total.

LEONARDO SBARAGLIA. El triunfador deprimido. “Chaval, cómo te ha ido la vida. A mí no me va mal: estoy felizmente casado, tengo dos hijos, éxito en el trabajo... pero voy a Ikea y me da agorafobia. Fíjate”. Gilipollas!

EDUARD FERNÁNDEZ. El fracasado feliz. “Pues oye, yo genial. Me han echado del trabajo, mi mujer me ha dejado y se ha quedado con la casa y ahora vivo con mi madre… Pero bien, contento, no me quejo.” Ufffff, un friki.

LEONOR WATLING. La mujer del amigo. “Hola, qué tal, sube al coche, te llevo. Como eres el mejor amigo de mi marido conocerás nuestra vida íntima. Ah, que no? Pues te la cuento yo”. Watling muy forzada y la situación absurda.

ALBERTO SAN JUAN. El amigo. “Pues chica, no tenía ni idea de que tu marido tuviera esos problemas. Que de qué hablamos cuando nos juntamos. Pues de cosas importantes.” Vale, Cesc, lo hemos pillado: tíos = tontos.

EDUARDO NORIEGA. El ligón del curro. “Hola, guapa, soy tu compañero, el de la mesa de enfrente. Soy muy tímido y por eso no te he hablado nunca. Por eso y porque antes estabas gorda y ahora estás buena”. Quién da más.

CAYETANA GUILLÉN CUERVO. La mujer del otro amigo. “Ah, vaya, qué casualidad. Como eres el mejor amigo de mi marido conocerás nuestra vida íntima. Ah, que no? Pues te la cuento yo”. Qué grima da esta chica.

CESC GAY. Una enorme decepción. Después de la exquisitez, la hondura y la elegancia de “En la ciudad” no me esperaba esto. Guión flojo, situaciones absurdas y personajes vacuos. Cesc, vuelve a tu ser primigenio, por favor.

lunes, 18 de junio de 2012

Fuera de carta, by Nacho G. Velilla

Nada que envidiar a la comedia francesa y mucho que enseñar a la americana.

Javier Cámara nunca defrauda, es un tío que hace creíble cualquier papel y cualquier historia, pero que me perdone, en esta película las dos grandes superstars son Don Luis Varela y Doña Chus Lampreave. Sus escenas son, con mucho, lo mejor de la película. La vis cómica de ambos actores está muy por encima de la del resto del reparto y sus papeles parecen estar específicamente diseñados para ellos.

Lo demás es un buen guión (sí, con reminiscencias televisivas porque García Velilla viene de la tele y se le nota, pero es un buen guión), un buen reparto y ese encanto que, al menos para mí, tienen las historias que transcurren entre fogones.

No entiendo demasiado algunas críticas negativas que he leído. No sé qué esperaba la gente de esta comedia; para mí ha supuesto un rato buenísimo y unas risas de intensidad considerable. Vamos, exactamente lo que se le pide a una comedia.

miércoles, 18 de mayo de 2011

Los girasoles ciegos, by José Luis Cuerda

Leo algunas críticas de esta película y me da muchísima tristeza que la despedida del grandísimo Rafael Azcona termine en una serie de disquisiciones sobre la posguerra española, el franquismo, la memoria histórica y el progrerío patrio. Qué pena! Me gustaría tanto poder arremeter contra todos los que le atacan y aprovechar para alabar su obra completa y rendirle el homenaje que se merece! Y sin embargo, a pesar del facherío evidente y repugnante que se refleja en algunas críticas, no tengo más remedio que dar la razón a los que tachan el guión de maniqueo, repetitivo y tendencioso a más no poder. Lo siento muchísimo, Rafael.

No es sólo que sea otra maldita película sobre la guerra civil-posguerra, que ya nos tiene  el tema más que hartos, sino que está tratado con un partidismo tan descarado y tan pueril que ruboriza. Leí hace un año la novela de Méndez y es cierto que la óptica del escritor es bastante obvia, pero es que en el guión de la película el cante ya es por peteneras. En realidad la novela consiste en unos cuantos episodios independientes pero con cierta cohesión, mientras que el film se centra en el último episodio y en parte de otro. Es decir, de un relato corto hay que sacar un largometraje. Cómo? Pues metiendo paja a manos llenas, y lo que es peor, paja de la simple y poco currada. Éste es malo, éste es bueno, éste es malo, éste es bueno... Y claro, la cosa canta.

Tal vez con el paso de los años, cuando todo esto de la memoria histórica esté superado y el cine español haya conseguido sobreponerse a esta especie de vasallaje guerracivilista, seamos capaces de encontrar en esta película los valores que seguramente tiene. Pero hoy por hoy resulta cansina, repetitiva, falaz, torpe y oportunista. Eso sí, Javier Cámara vuelve a partir la pana. Pedazo de actor.

sábado, 19 de marzo de 2011

Que se mueran los feos, by Nacho G. Velilla

Veamos. Ésta es la bonita historia de un chaval muy feo que se enamora de su cuñada, igualmente fea, y de cómo consigue que ella olvide su fealdad (la de ambos) y se enamore locamente de él. Hasta ahí cuela.

El problema es que fallan muchas cosas. Lo primero los protagonistas: ¿Javier Cámara y Carmen Machi haciendo de feos? Por favor, por favor, Velilla, a ver si hacemos mejor los castings. ;)

Luego falla el concepto de feo en sí mismo. En la película se confunden peligrosamente dos conceptos: fealdad y calvicie indigna. El personaje de Cámara no es ya que sea feo,  es que representa a ese tipo de calvos que se dejan crecer los pelos de un lado de la cabeza para darles la vuelta alrededor del cuero cabelludo (descabellado en este caso) para aparentar que tienen tremendo melenón. Con ese look no hay guapos, es científicamente imposible concebir la belleza en ese contexto capilar. Por lo tanto es más un problema de calvicie mal llevada que de fealdad propiamente dicha. Sin que con esto yo quiera insinuar ni mucho menos que Javier Cámara sea guapo. Dios me libre.

Y luego falla otra cosa; que esto no es un capítulo de Aída. Y éste es el fallo principal de esta película. Porque no está el Luisma, ni Paz, ni Fidel, ni Mauricio, ni la Lore, ni la Macu... Y es que si te pones a hacer cine, pues te pones, pero si te pones a hacer un capítulo de Aída, por lo menos tráete a los personajes, hombre.

Y lo peor de todo es que no sé qué hace Juan Diego metido en esto. No te hace falta, Juan, tienes mucho trabajo. Por qué lo haces? Necesitas dinero? Pues pídelo, hombre, pídelo. Y hacemos una colecta.