Requisitos básicos para hacer un buen thriller a la española:
1. Actor protagonista con cara de póker, que no se le mueva un músculo de la cara, que sonría lo mínimo, a ser posible nada. Una sola sonrisa, una leve mueca, pueden arruinar el resultado final.
2. Diálogos oscuros y a ser posible enunciados en voz muy baja de forma que al espectador le cueste entenderlos. Es un elemento importante perderse un 25% de lo que se dice por que los actores hablan en susurros. Sobre todo en los diálogos de cama es importante que no se entienda ni papa. Ni aunque lo pases para atrás 15 veces y arrugues mucho los ojillos, es esencial que no te enteres de nada. Así además se estimula la imaginación y la perspicacia del espectador.
3. La chica de la discordia. Sin tensión sexual no hay thriller que valga. La chica naturalmente debe sonreir igual de poco o nada que el protagonista. Aunque acaben de echar tremendo polvo tiene que seguir pareciendo que vienen de un funeral. Los polvos tienen que ser tristes, tirando a dramáticos.
4. Un montón de testosterona a punto de explotar. Los tíos tienen que ser muy tíos, muy machotes, y a la sola vista de un cuchillo o una pistola que se les salte la vena y se vea ostensiblemente que están a punto de agarrar el arma y perpetrar una masacre.
5. El elemento sorpresa que hará flipar y correrse de gusto a los amantes de los giros inesperados. Debe descubrirse poco antes del final y dejar con la mandíbula colgante al espectador. No lo bastante sorprendente como para resultar increíble pero sí que sea algo completamente inesperado.
Raúl Arévalo tiene claro cómo es la película que quiere hacer y consigue hacerla, por ese lado chapeau. Probablemente es el cine que le gusta a él y a un montón de gente. Lo que pasa es que para mí este tipo de películas sigue un patrón rígido e inamovible que me resulta muy cansino.
Y ahora creo que es inevitable plantear mi final alternativo a esta sarta de topicazos. Ahí va un posible desenlace almodovariano para esta historia que yo creo que le daría mucha vidilla:
Antonio de la Torre se hace amiguete de Luis Callejo y una noche de luna llena y muchas copas descubren que se gustan, se abalanzan el uno sobre el otro, se comen la boca y consuman su amor. Al día siguiente Antonio se levanta y se lanza a la calle escopetado a comprarse una minifalda, unas plataformas y un pelucón, se afeita la barba y para cuando Callejo se ha despertado está hecho un pedazo travestorro de aquí te espero. Callejo lo flipa e inmediatamente se arrodilla y le pide en matrimonio, no sin antes mear abundantemente porque se acaba de levantar y tiene la vejiga llena a reventar. La chica, después de haber esperado 7 años a que su hombre saliera de la cárcel, se queda compuesta y sin novio y acude al First Date a buscarse otro pidiendo en la solicitud que le lleven a un tío atrozmente feo del que no pueda enamorarse nunca ningún otro cliente de su bar.
Mostrando entradas con la etiqueta Arévalo (Raúl). Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Arévalo (Raúl). Mostrar todas las entradas
jueves, 16 de marzo de 2017
lunes, 11 de abril de 2016
La vida inesperada, by Jorge Torregrossa
Me duele enormemente hacer una crítica negativa de una película que protagoniza mi adorado Javier Cámara. Si encima, para más inri, el guión es de una escritora a la que admiro como Elvira Lindo, y el partenaire de Cámara es Raúl Arévalo, otro de mis actores favoritos, la cosa ya adquiere dimensiones trágicas. Pero es que no tengo alternativa, salvo que mintiera deliberadamente para salvarlos a todos de la quema.
A mí esta historia de españoles perdidos en Nueva York no me ha convencido en ningún momento. Entiendo que Lindo y Torregrossa han intentado plasmar sus propias vivencias como ciudadanos foráneos en la ciudad de los rascacielos, y que de paso han montado un popurrí argumental en el que se mezclan el miedo a lo desconocido, el éxito y el fracaso, el apego y el desapego a la familia, lo complicado de las relaciones amorosas… en fin, se supone que la acción dura un par de meses o por ahí pero en ese tiempo se abordan tantas cosas que cuesta darle un mínimo de credibilidad a la historia.
Por otra parte no sé qué visión tendrán Lindo y Torregrossa de las mujeres americanas, o bueno, de las mujeres en general, pero desde luego las que aparecen en la película no salen muy bien paradas que digamos. Aunque lo de ellos no es mucho mejor tampoco. Una vez más en una película española se establece esa competición ya clásica entre quién sale más mamarracho, si el colectivo femenino o el masculino. La encargada de vestuario se pilla un cuelgue totalmente increíble de un Javier Cámara que presenta respecto a ella un comportamiento tan errático que roza la bipolaridad. Y que la tía después de un polvo, por cierto bastante desangelado, le plantee poco menos que un compromiso de por vida, provoca más sonrojo que otra cosa.
Y si ya vamos a la historia del primo Arévalo con la camarera, y el intento de ella a los dos días de conocerse de presentarle a su hijita abandonada en el pueblo… uffffff, pero qué les pasa a esas tías? Soy yo la única que aprecia cierta desesperación amorosa en las damas estas? No sé, a pesar de que no tengo demasiada buena opinión de las actitudes de las tías en esto de las relaciones amorosas, cuesta creer que haya algunas tan sumamente locas por atrapar macho como para lanzarse tan a saco al vacío, de cabeza y sin asomo de red.
Luego están las conversaciones por Skype de Javier Cámara y su madre. Unos diálogos con toque almodovariano que tal vez hubieran funcionado con la inimitable e inolvidable Chus Lampreave pero que en cualquier otra actriz suenan a falsos e imposibles. Esa madre no existe ni puede existir aunque muy probablemente Chus la habría hecho, si no creíble, al menos sí graciosa. En este caso no es ni lo uno ni lo otro.
En definitiva, otra de esas historias que pudo haber sido y no fue. Una buena fotografía no consigue salvarla de la quema, ni tampoco la presencia siempre grata de Cámara. Y aunque lo haya mencionado prácticamente todo el mundo, ese “Lost in translation” del doblaje… eso no es solo que no ayude; es que le da la puntilla definitiva para mandarla directamente al baúl de los olvidos. No quiero ni imaginarme de quién coño pudo ser la idea de doblar los diálogos en inglés, pero desde luego se cubrió de gloria.
viernes, 14 de marzo de 2014
La gran familia española, by Daniel Sánchez Arévalo
- Quim Gutiérrez? Hola, Quim, soy Daniel Sánchez Arévalo.
- Hombre, Dani, no me digas que tienes in mente otra peli.
- Pues sí, quiero hacer una peli rememorando la final del Mundial.
- Pero tío, cómo vas a hacer una peli de eso. Qué cantazo.
- Pues sí, la voy a hacer, pero tranqui, para disimular meteré una boda.
- Peor me lo pones; hay ya mil pelis de bodas, y todas supercutres.
- Pero no como ésta, que se celebrará el día de la gran final del Mundial.
- Qué morro. Tú lo que quieres es que la gente vaya al cine para rememorar la final.
- Sasto. Y de paso en la boda meteré a mucha gente pirada y neurasténica.
- Bueno, como en todas las pelis de bodas. Eso es lo más normal.
- Y un triste de ésos que le jode las fiestas a todo el mundo.
- Como en todas las pelis de bodas. Veo a Antonio de la Torre en el papel.
- Perfecto, de caníbal a deprimido crónico. Y qué tal un camarero borracho.
- Como en todas las pelis de bodas también. Ahí yo veo a Raúl Arévalo.
- Sí, Raúl hace muy bien de borracho. Lo malo es que se encasille.
- Tampoco puede faltar un novio con dudas; ah, y algún tercero en discordia.
- No faltará. Y todos los invitados serán una panda de gilipollas de campeonato.
- Como en todas las pelis de bodas. Me parece una boda demasiado normal.
- Bueno, y qué tiene de malo una boda normal. Puro costumbrismo.
- Pero para eso mejor te casas y lo grabas, y es menos follón.
- Ya, pero entonces no podremos volver a rememorar la final del Mundial.
- Y vas a hacer una puta película sólo para ver otra vez el gol de Iniesta, tío?
- Sastamente. Y para ganar pasta mientras lo veo. Te parece poco motivo?
- Huuuuummmm. Pues ahora que lo dices... no; me parece un motivo estupendo.
- Y a la gente le cuelas cualquier cosa, y más si te llamas Daniel Sánchez Arévalo.
- Pos oye, es verdad. Cuándo empezamos?
- Hombre, Dani, no me digas que tienes in mente otra peli.
- Pues sí, quiero hacer una peli rememorando la final del Mundial.
- Pero tío, cómo vas a hacer una peli de eso. Qué cantazo.
- Pues sí, la voy a hacer, pero tranqui, para disimular meteré una boda.
- Peor me lo pones; hay ya mil pelis de bodas, y todas supercutres.
- Pero no como ésta, que se celebrará el día de la gran final del Mundial.
- Qué morro. Tú lo que quieres es que la gente vaya al cine para rememorar la final.
- Sasto. Y de paso en la boda meteré a mucha gente pirada y neurasténica.
- Bueno, como en todas las pelis de bodas. Eso es lo más normal.
- Y un triste de ésos que le jode las fiestas a todo el mundo.
- Como en todas las pelis de bodas. Veo a Antonio de la Torre en el papel.
- Perfecto, de caníbal a deprimido crónico. Y qué tal un camarero borracho.
- Como en todas las pelis de bodas también. Ahí yo veo a Raúl Arévalo.
- Sí, Raúl hace muy bien de borracho. Lo malo es que se encasille.
- Tampoco puede faltar un novio con dudas; ah, y algún tercero en discordia.
- No faltará. Y todos los invitados serán una panda de gilipollas de campeonato.
- Como en todas las pelis de bodas. Me parece una boda demasiado normal.
- Bueno, y qué tiene de malo una boda normal. Puro costumbrismo.
- Pero para eso mejor te casas y lo grabas, y es menos follón.
- Ya, pero entonces no podremos volver a rememorar la final del Mundial.
- Y vas a hacer una puta película sólo para ver otra vez el gol de Iniesta, tío?
- Sastamente. Y para ganar pasta mientras lo veo. Te parece poco motivo?
- Huuuuummmm. Pues ahora que lo dices... no; me parece un motivo estupendo.
- Y a la gente le cuelas cualquier cosa, y más si te llamas Daniel Sánchez Arévalo.
- Pos oye, es verdad. Cuándo empezamos?
jueves, 22 de marzo de 2012
AzulOscuroCasiNegro (Azul oscuro casi negro), by Daniel Sánchez Arévalo
Verdaderamente increíble, asombroso, espeluznante... que la misma persona que ha dirigido este pedazo de película haya podido concebir un producto tan vomitivo y soez como "Primos". Aunque claro, si tenemos en cuenta que entre medias se dejó caer con esa sarta de despropósitos que fue "Gordos" ya la cosa extraña un poco menos.
El gran misterio de Sánchez Arévalo consiste justamente en eso; en la respuesta al enigma de cómo un talento como el que nos dejó adivinar y hasta tocar en AzulOscuroCasiNegro ha podido deteriorarse en tan poco tiempo de esa forma para dar lugar a esos dos engendros indigeribles de cuyos nombres me gustaría no tener que acordarme.
Lo que en su opera prima era sencillez, naturalidad, sentimiento, intensidad, impecable contención, delicadeza y exquisitez ha derivado inexplicablemente con el tiempo en burdez, artificio, topicidad, vana sensiblería, futilidad y exageración. Nada de lo que prometía se ha cumplido, y en cambio nada de lo que se ha cumplido se veía venir en AzulOscuro.
De esta peli me gusta todo y me encantan todos los actores, pero destacaría a un inspiradísimo Raúl Arévalo en su pequeño papel secundario, protagonista de una historia paralela con cierto punto grotesco pero a la vez muy tierno, mérito que atribuyo casi en exclusiva a su pericia interpretativa. Lástima que el primo Dani no lo dejara ahí para que siguiera su camino y haya seguido contando con él para sus bodrios posteriores. Una verdadera putada.
El gran misterio de Sánchez Arévalo consiste justamente en eso; en la respuesta al enigma de cómo un talento como el que nos dejó adivinar y hasta tocar en AzulOscuroCasiNegro ha podido deteriorarse en tan poco tiempo de esa forma para dar lugar a esos dos engendros indigeribles de cuyos nombres me gustaría no tener que acordarme.
Lo que en su opera prima era sencillez, naturalidad, sentimiento, intensidad, impecable contención, delicadeza y exquisitez ha derivado inexplicablemente con el tiempo en burdez, artificio, topicidad, vana sensiblería, futilidad y exageración. Nada de lo que prometía se ha cumplido, y en cambio nada de lo que se ha cumplido se veía venir en AzulOscuro.
De esta peli me gusta todo y me encantan todos los actores, pero destacaría a un inspiradísimo Raúl Arévalo en su pequeño papel secundario, protagonista de una historia paralela con cierto punto grotesco pero a la vez muy tierno, mérito que atribuyo casi en exclusiva a su pericia interpretativa. Lástima que el primo Dani no lo dejara ahí para que siguiera su camino y haya seguido contando con él para sus bodrios posteriores. Una verdadera putada.
jueves, 15 de diciembre de 2011
Urtain (TV), by Andrés Luque
Animalario lleva al teatro la obra escrita por Juan Cavestany sobre la figura del mítico boxeador vasco Urtain y TVE regresa a su también mítico Estudio 1 con esta adaptación televisiva dirigida por Andrés Luque. Creo que es la primera vez que hago una crítica teatral, y para más inri, una obra teatral adaptada al lenguaje audiovisual. Esto es todo un reto. Para ellos y para mí
Tengo que decir que el teatro me gusta casi tanto como el cine y que estaba loca por ver esta premiadísima obra (9 premios Max nada menos). Naturalmente en cuanto me enteré de que la echaban por la tele tuve claro mi plan nocturno. Y no me defraudó.
La apuesta era arriesgada, como el propio teatro de Animalario. No se trata de un teatro tradicional, sino muy experimental, lleno de simbolismos y muy poco televisivo. Nada que ver con el Estudio 1 al que estábamos acostumbrados; esto no es Lorca ni Wilde ni Moliere. Como digo, mucho riesgo.
Al principio es chocante; da la sensación de que no va a funcionar. El planteamiento escénico es tan teatral que en la pantalla echa para atrás. Pero muy poco a poco te vas olvidando de esa pantalla y consigues entrar en el escenario con ellos y meterte en esa terrible historia que te están contando. Una historia que va de boxeo pero también de un país que te suena mucho.
La cosa empieza con el suicidio del boxeador y los tópicos de los titulares de prensa que lo anuncian. Y luego viene el cómo y el porqué de ese final-principio. Y vemos a un pobre desgraciado de la vida, todo fuerza y nada cerebro, un pedazo de carne con ojos pero también con manos que pegan. Y un país entero que lo adora, lo eleva a la categoría de ídolo de masas, le adulan, le manejan, le convierten en símbolo de la gran España, y él, que en el fondo no entiende nada, se deja querer y adular, y llega a creer que es alguien importante.
Como se suele decir, más dura es la caída. Por el ring que representa su vida pasan su amigo y manager (Alberto San Juan siempre en su punto), sus mujeres, sus colegas (qué grande Raúl Arévalo haciendo de Pedro Carrasco), los promotores de ese absurdo "deporte", cantantes de la época (no perderse a Raphael), políticos, artistas... Todos le adulan, todos le quieren, todos están ahí... hasta que dejan de estar. Y ese hombre, que apenas sabe hablar español y que ya tenía pocas luces antes de estar sonado, se hunde. Y ahí vienen todos los tópicos del principio: el muñeco roto, el árbol caído, el ídolo derribado, etc. etc.
Cae el telón. Y resulta que la cosa ha funcionado y que el riesgo merecía la pena. No sé si funcionaría con cualquier otra obra o con otro grupo, pero lo cierto es que Animalario, junto con el realizador Andrés Luque, han conseguido hacer teatro experimental en televisión. Y que al menos a mí me han convencido, me han conmovido y me han regalado dos horas mágicas en las que el salón de mi casa se ha hecho teatro.
No tengo ni idea de lo que dirá la crítica de esto; de momento soy la primera, así que en plan pionero, ahí va mi veredicto: notable alto.
Animalario, chapeau.
Hostia, se me olvidaba! Roberto Álamo genial. Pedazo de Urtain.
Tengo que decir que el teatro me gusta casi tanto como el cine y que estaba loca por ver esta premiadísima obra (9 premios Max nada menos). Naturalmente en cuanto me enteré de que la echaban por la tele tuve claro mi plan nocturno. Y no me defraudó.
La apuesta era arriesgada, como el propio teatro de Animalario. No se trata de un teatro tradicional, sino muy experimental, lleno de simbolismos y muy poco televisivo. Nada que ver con el Estudio 1 al que estábamos acostumbrados; esto no es Lorca ni Wilde ni Moliere. Como digo, mucho riesgo.
Al principio es chocante; da la sensación de que no va a funcionar. El planteamiento escénico es tan teatral que en la pantalla echa para atrás. Pero muy poco a poco te vas olvidando de esa pantalla y consigues entrar en el escenario con ellos y meterte en esa terrible historia que te están contando. Una historia que va de boxeo pero también de un país que te suena mucho.
La cosa empieza con el suicidio del boxeador y los tópicos de los titulares de prensa que lo anuncian. Y luego viene el cómo y el porqué de ese final-principio. Y vemos a un pobre desgraciado de la vida, todo fuerza y nada cerebro, un pedazo de carne con ojos pero también con manos que pegan. Y un país entero que lo adora, lo eleva a la categoría de ídolo de masas, le adulan, le manejan, le convierten en símbolo de la gran España, y él, que en el fondo no entiende nada, se deja querer y adular, y llega a creer que es alguien importante.
Como se suele decir, más dura es la caída. Por el ring que representa su vida pasan su amigo y manager (Alberto San Juan siempre en su punto), sus mujeres, sus colegas (qué grande Raúl Arévalo haciendo de Pedro Carrasco), los promotores de ese absurdo "deporte", cantantes de la época (no perderse a Raphael), políticos, artistas... Todos le adulan, todos le quieren, todos están ahí... hasta que dejan de estar. Y ese hombre, que apenas sabe hablar español y que ya tenía pocas luces antes de estar sonado, se hunde. Y ahí vienen todos los tópicos del principio: el muñeco roto, el árbol caído, el ídolo derribado, etc. etc.
Cae el telón. Y resulta que la cosa ha funcionado y que el riesgo merecía la pena. No sé si funcionaría con cualquier otra obra o con otro grupo, pero lo cierto es que Animalario, junto con el realizador Andrés Luque, han conseguido hacer teatro experimental en televisión. Y que al menos a mí me han convencido, me han conmovido y me han regalado dos horas mágicas en las que el salón de mi casa se ha hecho teatro.
No tengo ni idea de lo que dirá la crítica de esto; de momento soy la primera, así que en plan pionero, ahí va mi veredicto: notable alto.
Animalario, chapeau.
Hostia, se me olvidaba! Roberto Álamo genial. Pedazo de Urtain.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)