viernes, 30 de noviembre de 2012

Conspiración de silencio, by John Sturges

Para mí Spencer Tracy siempre ha sido un crack. El tío, haga el papel que haga, invariablemente lleva el mismo traje y el mismo sombrero y no cambia jamás esa apariencia de buen hombre metido en jaleos sin comerlo ni beberlo. Con el mismo ropaje igual te hace de juez en Nuremberg que de Pocholín el de Pocholina que de padre de niña pija adivinando quién viene esta noche. Yo creo que si hubiera hecho una de romanos iría con el mismo traje y el mismo sombrero.

En esta peli, adivinad con qué estilismo, hace de manco que aparece en un pueblo del salvaje Oeste para averiguar qué ha sido de un granjero japonés. Esto poco después del ataque nipón a Pearl Harbor, os podéis hacer una idea del ambientecillo tan sanote que reina en ese pueblucho de la América profunda.

Pero lo más alucinante es que Tracy (recordemos que manco) hace un papel mezcla de Rambo, McGiver, el hombre araña, los Power Rangers y Kung-Fu. Y todo ello con su trajecito negro habitual, su sombrero de diario, sin variar su gesto ni un ápice y sin pestañear. El mismo Spencer que esperaba al novio negro de la niña, vamos.

Con deciros que también sale Lee Marvin en un breve papel y que al lado de Tracy parece la niña del exorcista... o Jim Carrey, que viene a ser lo mismo.

No, en serio, la peli de Sturges está bastante bien. Es una especie de "La ley del silencio" pero en lugar de Marlon Brando con la cazadora de cuero y la cara de malo malote tenemos a Tracy con su faz de buena persona y su eterno look atemporal en el Far West. El tío, con esas pintas, se enfrenta a un montón de palurdos de preocupante pelaje. Y no digo si gana o si pierde porque está feo contar finales.

Celos, by Vicente Aranda

Ésta es una peli rara de celos. Normalmente en este tipo de historias se suele resaltar lo absurdo e injustificado de los celos y se trata de exculpar a la persona que los padece. Aquí no, aquí Vicente Aranda nos presenta a una tía que cada vez va resultando más sospechosa, no sólo para el novio celoso sino incluso para el espectador, que se va preguntando in crescendo qué coño esconde esa tía en su pasado para que resulte tan misterioso y nadie quiera hablar de ello. Y no quiero adelantar nada pero efectivamente en el pasado de la muchacha hay tela marinera.

Conclusión? Pues que si eres celoso no se te ocurra ver esta película porque te vas a emparanoiar y terminarás pensando que cuando sospechas por algo será. Y por supuesto si tu novio o tu marido es celoso, niña, ni se te ocurra decirle de ver esto si no quieres que tu vida se convierta en una pesadilla.

Aparte de eso, pues una típica película de Vicente Aranda, con mucha teta y mucho contoneo de la protagonista, que es Aitana Sánchez-Gijón, que no es que haga un gran papel pero hay que reconocerle a la muchacha que está bastante buena, así que los tíos y las lesbs se lo pueden pasar bomba, eso sí, repito, si no son celosos, que tampoco es plan de arriesgarse a padecer un ataque agudo de encelamiento por ver un par de peras, por muy estupenda que esté la dueña.

Además tenemos a un camionero mu loco mu loco que va hablando solo en la cabina del camión, o peor aún, que se pilla unos berrinches tremendos hablando con el exnovio imaginario de su novia. El gremio de los camioneros, si estas cosas pasan de verdad, es un peligro público. Con esos pedazo de bicharracos que llevan, si los tíos, en lugar de ir concentrados en la carretera van desvariando y montándose pelis en la cabeza… dios mío, esto es una emergencia nacional!

En fin, no es nada del otro mundo pero se deja ver. También tiene el atractivo de que aparece Luis Tosar, que en mi opinión hubiera hecho mucho mejor de novio esquizoide, porque más sosito y menos resultón no podía ser el elegido para el papel. Tosar es un tío con carácter y con imponente presencia y hubiera estado genial en el personaje pero mucho me temo que Aranda no se preocupa mucho de sus actores masculinos; el hombre está demasiado pillado midiendo escotes y calibrando culos de actrices. Es curioso que un tipo como él haga tantas películas sobre el tema de la obsesión. Bueno, curioso o directamente terapéutico.

jueves, 29 de noviembre de 2012

Palabras encadenadas, by Laura Mañá


IN-InquietanTE. Inquietante Darío Grandinetti, perturbador, cuerdo y loco al mismo tiempo, seductor y maltratador, atractivo y repulsivo. En todo caso graaaaaande, como su propio nombre indica.

TE-TerrorífiCA. Terrorífica la historia. Tu ex-marido te secuestra y se confiesa asesino en serie. Luego dice que era coña, luego que no, luego que sí, luego que no... Y mientras jugamos a las palabras encadenadas.

CA-CadeNA. Cadena de palabras. Yo digo una y tú tienes que decir otra que empiece por la sílaba última de la mía. Un juego interesante y revelador. Imprescindible diccionario y amplio léxico. Si uno dice una palabra que termina en una sílaba por la que no empieza ninguna otra palabra, pierde.

NA-NatiVA. Nativa de España y olé. Nuestros directores más jóvenes se atreven con el thriller, se lo curran y a pesar de la precariedad de medios, los resultados son prometedores. No diremos que sea el thriller del siglo pero es obvio que aquí hay talento.

VA-ValienTE. Valiente el personaje de Goya Toledo al enfrentarse a su loco marido y usar las palabras encadenadas para zaherirlo y provocarlo.  Valiente y pelín inverosímil, la verdad. No es Goya la que falla, es el personaje, que tiene a ratos unos arranques de osadía que, dadas las circunstancias, cuesta creer.

TE-TeMA. Tema original, maquiavélico y tortuoso. Me recuerda a una novela de Agatha Christie: "El misterio de la guía de ferrocarriles", que por cierto, recomiendo a los amantes del suspense.

MA-MaÑÁ. Mañá, Laura. Actriz, guionista y directora catalana. Con Mañá el juego se acaba porque no hay ni una palabra en castellano que empiece por ña. Mmmmm... O sí?

miércoles, 28 de noviembre de 2012

Sonata de otoño, by Ingmar Bergman

Leí en una crítica sobre esta película: "Apta nada más para fanses de Bergman y gente que gusta del sado-hedonismo". Y me engañó por completo, porque yo soy tanto fanática perdida del director como amante de todo lo sado, hedonismo incluído. Y sin embargo para mí apta no es ni mucho menos.

Descubrí a Bergman en "Secretos de un matrimonio" y me pareció la hosstia. De vida de pareja y de desastres conyugales se veía que el tío sabía un rato. Y lo redescubrí después en "Gritos y susurros" y también ahí vi que de historias chungas de familia estaba bastante puesto. Pero me pongo a ver "Sonata de otoño" esperando algo así en torno a las relaciones madre-hija, y me encuentro con esta  majadería, llena de diálogos superespesos y requetemísticos que son de verdad para echarles de comer aparte.

En fin, estaba dispuesta a llorar a moco tendido y a estremecerme como un tierno pajarillo, y la verdad es que me pegué un planchazo de campeonato; este hombre no tenía ni puta idea de relaciones madre-hija. Si para hablar del tema necesitó crear estos dos personajes extremos, una madre hiperegoísta que no quiere a nadie y una hija superinsulsa y megagilipollas que odia a su madre, es que no dominaba para nada la cuestión, cosa por otra parte normal dado que él ni era madre ni era hija. Pero entonces... para qué coño se metió en este berenjenal???

En fin, un palazo más en mi larga carrera de crítica amateur. Ni siquiera me convencen Ullmann y Bergman (actriz), la primera porque ya estoy acostumbrada a su registro con Bergman (director), y la segunda porque su parte del guión es especialmente pastosa y además porque no soporto, ya desde "Casablanca", su vocación por el constante titileo lagrimal. Me carga esta mujer, lo siento.

No dudo de que las dos están estupendas, al igual que la pobre hija paralítica cerebral, que nadie se acuerda de la criatura, pero a mí ya me resultan cansinas cada una en su estilo, especialmente Ullmann. Supongo que estas cosas pasan cuando una trabaja siempre con el mismo director y éste se empeña en que haga siempre el mismo papel, ponga las mismas caras y diga más o menos las mismas cosas.

Pobre Ingmar! Él, que sabía un poco de todo y que todo lo controlaba, no tenía ni idea de lo complejas que pueden llegar a ser las relaciones madre-hija normales, sin rarezas especiales. Y tuvo que inventarse a estas dos taradas para contarnos lo que cualquier hija o cualquier madre sabe sin necesidad de tanto teatro.

Cuando yo era hija puteé a mi madre hasta la saciedad, y la pobre no me pudo putear nunca a mí porque yo creo que le daba hasta miedo, de lo bicho que era. Ahora que soy madre es mi hija la que me putea a mí siempre que puede, aunque yo me defiendo bien y contraataco con mi armamento pesado. Si le hubiera contado a Bergman unas cuantas charletas duras y complicadillas entre nosotras fijo que le habría salido un guión bastante mejor; al menos más real, más reconocible, más humano y menos divino. Claro que igual entonces no parecería Bergman; sonaría mucho más a Almodóvar. Bueno, con cierto toquecillo Allen.

martes, 27 de noviembre de 2012

La pesca del salmón en Yemen, by Lasse Hallström

Vaya por dios! Por una vez voy a coincidir con el Señor Boyero. A mí esta película también me parece una comedia elegante, con estilo, muy british. Sí señor, tiene encanto. Hasta el nombre tiene encanto. O no es sugerente eso de "La pesca del salmón en Yemen"? En general y salvo excepciones, Lasse Halström es un tipo que hace pelis bastante estilosas y refinadas.

Me gusta cómo mezcla ese demencial proyecto de llevar la pesca del salmón a una presa en Yemen con una historia de amor tan atípica tan atípica que no hay ni un triste beso de por medio, lo prometo. Lo cual ya para mí la convierte en excepcional y altamente recomendable.

McGregor está enamorable al cien por cien, tan estiradito, tan convencional, tan entregado a sus pececillos... aysss, está para comérselo. Y Blunt está lejos de padecer los tics de la típica protagonista de comedia romántica al uso. Aunque parezca mentira todo transcurre con naturalidad, y el contraste entre la historia de amor, sencilla y sin aspavientos, y la locura salmonera es la principal gracia de la película.

No sé, pero las comedias sobre tema pesquero me suelen caer en gracia, y eso que no he cogido una caña en mi vida que no sea de cerveza. De hecho una de mis comedias preferidas es "Su juego favorito", de Howard Hawks, aquélla en la que Rock Hudson era un experto en pesca que jamás había pescado un pez. Son pelis simpáticas, sencillas, sin pretensiones, pero que hacen pasar un buen rato. Eso para mí es el cine.

Para terminar, un memorable y demoledor trozo de diálogo:

- Debería dimitir. Tengo un estatus en la comunidad científica, un prestigio, una reputación.

- Tienes una hipoteca.

lunes, 26 de noviembre de 2012

Mi semana con Marilyn, by Simon Curtis

Colin Clark, bisoño ayudante de dirección de Laurence Olivier en el rodaje de “El príncipe y la corista”, mantuvo una fugaz relación amistoso-erótico-festiva con Marilyn Monroe, y el muchacho, que sería pipiolo pero bastante espabilado, decidió sacar provecho del asunto y escribir un libro sobre su experiencia que, supongo, le ha debido de reportar sustanciosos beneficios. El chaval estuvo listo y pensaría: “antes de que se me adelante otro pringao con el que ésta se haya pegado un par de restregones y morreos, allá voy yo a contar la historia”.  

Luego vino Simon Curtis  y dijo “Aquí hay tomate, morbo y chismorreo del bueno. Antes de que otro se me adelante, allá voy yo a hacer la peli”.

La historia de Clark viene a reafirmarme en lo que siempre he pensado de Marilyn. Una tía petarda, caprichosa, desequilibrada, mentalmente débil, un coñazo para trabajar con ella y más coñazo aún para vivir, una diva que necesitaba al menos 50 personas a su alrededor todo el día pendientes de ella y de sus más nimios deseos… En definitiva, una pesadilla de mujer, eso sí, con dos tetas y un culo muy bien puestos, y con una expresión permanente de comepollas que la hizo pasar a la posteridad como lo que fue, un mito erótico para alimentar las fantasías de pajilleros de todas las edades, razas y condición social.

Marilyn, que dios la tenga en su gloria, además de responder con exactitud al tópico de rubia explosiva y tonta, era un auténtico tostón de mujer. A pesar de pasarse la vida penduleando con el culo y tirando besitos por aquí y por allá, la tía iba dando la paliza a todo el mundo para que la tomaran en serio y no la vieran como objeto sexual: “Aysssss, es que sólo ven mi cuerrrrpo! A nadie le interesa mi interiooooor, buaaaaa!” Sólo le faltaba añadir: "por qué seráaaaaa?"   

En fin, Michelle Williams fue nominada al Oscar por su interpretación de la desquiciada estrella. Y probablemente lo habría ganado si no hubiese tenido la mala suerte de coincidir con Meryl Streep y su “Dama de hierro”. Una verdadera putada, porque la verdad es que la muchacha se lo curra y hace de pastillera perjudicada de la vida bastante bien. Sin embargo a mí el que me ha encantado es Kenneth Branagh, que interpreta a Sir Laurence con sobriedad, buen gusto y contención. Y no sé si es porque me da muchísima pena el pobre Olivier, que tuvo que soportar un rodaje infernal con Monroe, o porque realmente Branagh es muy bueno, pero sin duda ninguna me quedo con él. Williams se la dejo a los pajilleros.

sábado, 24 de noviembre de 2012

Pago justo (Made in Dagenham), by Nigel Cole

Nigel Cole abandona de momento sus deplorables incursiones en el cine made in USA y se vuelve a la Gran Bretaña a hacer pelis con fundamento, o al menos, con pretensiones de fundamento.

Reconozco que a mí Cole nunca me ha terminado de convencer, ni en plan british ni en plan yanki, y tampoco me convence con esta historia, aunque tiene cierto encanto similar a su opera prima "El jardín de la alegría".

Por si os interesa os paso el enlace de mi crítica:

http://malostiemposparalalrica.blogspot.com.es/2011/03/el-jardin-de-la-alegria-by-nigel-cole.html

La historia está basada en hechos reales, pero lo de basada debe haber sido interpretado con mucha amplitud. Por ejemplo, el personaje principal, interpretado por Sally Hawkins con grandes alabanzas por parte de la crítica, es simplemente imposible como está planteado. Una maruja de manual, con el talento justo para llevarse la cuchara a la boca, apocada, casi tartaja, de discurso simplón y de verbo poco o nada elaborado de repente se convierte en  aguerrida sindicalista y en líder carismática de un grupo de trabajadoras de la Ford que reivindican la equiparación salarial entre hombres y mujeres.

Y no sólo eso, sino que la tía seduce con su personalidad arrolladora a la ministra de trabajo, vamos, que tras cinco minutos de charla informal casi se juega el puesto por ella. Y seduce por igual a la señora superpija del gerente de la Ford, otro personaje imposible, interpretado con todo el empeño del mundo por Rosamund Pike pero que parece casi tan real como la rana Gustavo. Y seduce a todo Londres, y a los sindicalistas varones,  y a las mujeres del mundo y a la Gran Bretaña entera. En fin, la Cenicienta sindical. Sólo le falta la pancarta de cristal.

Lo que mola? Los modelazos sesenteros, una pasada. Y la música. Y la buena intención del pobre Nigel, que nunca llega pero que lo intenta a muerte. Y el encomiable mensaje de igualdad de salarios, que aún hoy en día anda dando tumbos por ahí porque hay quien se lo salta a torera. Y el ambientecillo que este hombre sabe crear siempre aunque luego el guión no le acompañe demasiado. Pero sobre todo mola la sonrisa tontorrona que queda después de ver la peli, como de "Qué bien, si nos movemos y somos persistentes y chillamos mucho al final lo conseguiremos". No sé, pero en estos tiempos de puteo permanente al currito y de regresión galopante de conquistas laborales hace ilu, no?