Nigel Cole abandona de momento sus deplorables incursiones en el cine made in USA y se vuelve a la Gran Bretaña a hacer pelis con fundamento, o al menos, con pretensiones de fundamento.
Reconozco que a mí Cole nunca me ha terminado de convencer, ni en plan british ni en plan yanki, y tampoco me convence con esta historia, aunque tiene cierto encanto similar a su opera prima "El jardín de la alegría".
Por si os interesa os paso el enlace de mi crítica:
http://malostiemposparalalrica.blogspot.com.es/2011/03/el-jardin-de-la-alegria-by-nigel-cole.html
La historia está basada en hechos reales, pero lo de basada debe haber sido interpretado con mucha amplitud. Por ejemplo, el personaje principal, interpretado por Sally Hawkins con grandes alabanzas por parte de la crítica, es simplemente imposible como está planteado. Una maruja de manual, con el talento justo para llevarse la cuchara a la boca, apocada, casi tartaja, de discurso simplón y de verbo poco o nada elaborado de repente se convierte en aguerrida sindicalista y en líder carismática de un grupo de trabajadoras de la Ford que reivindican la equiparación salarial entre hombres y mujeres.
Y no sólo eso, sino que la tía seduce con su personalidad arrolladora a la ministra de trabajo, vamos, que tras cinco minutos de charla informal casi se juega el puesto por ella. Y seduce por igual a la señora superpija del gerente de la Ford, otro personaje imposible, interpretado con todo el empeño del mundo por Rosamund Pike pero que parece casi tan real como la rana Gustavo. Y seduce a todo Londres, y a los sindicalistas varones, y a las mujeres del mundo y a la Gran Bretaña entera. En fin, la Cenicienta sindical. Sólo le falta la pancarta de cristal.
Lo que mola? Los modelazos sesenteros, una pasada. Y la música. Y la buena intención del pobre Nigel, que nunca llega pero que lo intenta a muerte. Y el encomiable mensaje de igualdad de salarios, que aún hoy en día anda dando tumbos por ahí porque hay quien se lo salta a torera. Y el ambientecillo que este hombre sabe crear siempre aunque luego el guión no le acompañe demasiado. Pero sobre todo mola la sonrisa tontorrona que queda después de ver la peli, como de "Qué bien, si nos movemos y somos persistentes y chillamos mucho al final lo conseguiremos". No sé, pero en estos tiempos de puteo permanente al currito y de regresión galopante de conquistas laborales hace ilu, no?
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sábado, 24 de noviembre de 2012
lunes, 30 de abril de 2012
El amor es lo que tiene, by Nigel Cole
El director británico Nigel Cole debuta con esta historia en el cine yanqui y la caga hasta las trancas. Ese peculiar estilillo british que hasta entonces le había granjeado el favor de la crítica (aunque no el mío, puesto que nunca me ha convencido demasiado) desaparece por completo y se lanza de cabeza a la más repugnante comercialidad con esta topiquísima "comedia romántica" de ínfima calidad.
Hay que reconocer que el hombre hace un esfuerzo importante por escapar del edulcoramiento propio del género, lo cual es muy de agradecer, aunque en la huída cae en la más absoluta sosería y en el más terrible petardeo.
De los dos protagonistas tal vez se salva una mijilla Ashton Kutcher, que a pesar de tener una cara pelín tontorroncilla e insulsa, el muchacho se curra el personaje y consigue al final incluso despertar cierta simpatía. Desde luego sin exagerar.
En definitiva, a juzgar por lo que vemos en la comedia romántica americana, el amor lo que tiene es que es insoportablemente aburrido y espantosamente previsible. Un asco.
Lo mejor: en esta comedia no salen niños. Bueno, sí, sale uno pero es pequeño y no habla.
Lo peor: todo lo demás.
Hay que reconocer que el hombre hace un esfuerzo importante por escapar del edulcoramiento propio del género, lo cual es muy de agradecer, aunque en la huída cae en la más absoluta sosería y en el más terrible petardeo.
De los dos protagonistas tal vez se salva una mijilla Ashton Kutcher, que a pesar de tener una cara pelín tontorroncilla e insulsa, el muchacho se curra el personaje y consigue al final incluso despertar cierta simpatía. Desde luego sin exagerar.
En definitiva, a juzgar por lo que vemos en la comedia romántica americana, el amor lo que tiene es que es insoportablemente aburrido y espantosamente previsible. Un asco.
Lo mejor: en esta comedia no salen niños. Bueno, sí, sale uno pero es pequeño y no habla.
Lo peor: todo lo demás.
martes, 19 de julio de 2011
Las chicas del calendario, by Nigel Cole
Después de haber visto la noche de antes "Trainspotting" y haber echado la correspondiente pota, necesitaba urgentemente una buena dosis de cine amable diseñado específicamente para reconfortar espíritus dañados y heridos de muerte. Y qué mejor que esta sencilla comedia británica sin demasiadas pretensiones que nos cuenta la historia de un grupo de señoras de mediana edad que deciden posar desnudas para un calendario cuyos beneficios se destinarán a la lucha contra el cáncer.
A que pintaba bien? Bueno, pues no, otro mosqueo que me pillé. La peli en principio mola, es como muy british, una ambientación muy cuidada en un pequeño pueblecito inglés, las reuniones de las típicas señoras éstas que se juntan para intercambiar recetas de puddings y bizcochos, los complejos lazos sociales que existen entre ellas, cariños, rencillas, envidias... En fin, amable, risueña, sencilla... para pasar el rato.
Y alguien se podría preguntar: "entonces por qué te emberrenchinaste esta vez?"'. Joder, pues porque a pesar de estar basada en un hecho real no me la creo, por lo menos tal como me la cuentan. De verdad las señoras británicas son tan pánfilas y tan timoratas y nunca se desnudan ni delante de sus maridos ni de sus amigas? Y me estás contando que esas señoras tan celosas de su desnudez de sopetón se deciden a despelotarse para que las vea medio mundo, incluídos sus propios vecinos, con sus flojas carnes al viento?
Pos qué quieres, no me cuadra. La panda de cacatúas que van a mostrarle alegremente sus tetas al mundo se dedican a montarle un pollo al fotógrafo para que no las vea desnudas, pegando saltitos y grititos: "uyssss qué vergüenza", "ay no me mires"...
Lo que sí me creo es el efecto mediático inmediato. Este mundo es así de gilipollas, qué le vamos a hacer. Una panda de abuelas decide despelotarse para un almanaque y al día siguiente todos los telediarios abren con la noticia, salen en todas las portadas, la prensa invade el pueblo y las acosa, las llaman de Hollywood al show de Jay Leno, hacen una peli con su historia... Es que somos así de cutres y de mamarrachos. No hay más que ver cómo una chorrada como Facebook con sus intercambios de fotitos y notitas se ha convertido en el motor social por antonomasia. Y de lo del twitter con sus 140 caracteres de los cojones qué me dices. Pos eso, una historia cutre para un mundo igual de cutre. Sí, ya sé, parezco una vieja cascarrabias pero coño, es que me lo ponen a huevo.
A que pintaba bien? Bueno, pues no, otro mosqueo que me pillé. La peli en principio mola, es como muy british, una ambientación muy cuidada en un pequeño pueblecito inglés, las reuniones de las típicas señoras éstas que se juntan para intercambiar recetas de puddings y bizcochos, los complejos lazos sociales que existen entre ellas, cariños, rencillas, envidias... En fin, amable, risueña, sencilla... para pasar el rato.
Y alguien se podría preguntar: "entonces por qué te emberrenchinaste esta vez?"'. Joder, pues porque a pesar de estar basada en un hecho real no me la creo, por lo menos tal como me la cuentan. De verdad las señoras británicas son tan pánfilas y tan timoratas y nunca se desnudan ni delante de sus maridos ni de sus amigas? Y me estás contando que esas señoras tan celosas de su desnudez de sopetón se deciden a despelotarse para que las vea medio mundo, incluídos sus propios vecinos, con sus flojas carnes al viento?
Pos qué quieres, no me cuadra. La panda de cacatúas que van a mostrarle alegremente sus tetas al mundo se dedican a montarle un pollo al fotógrafo para que no las vea desnudas, pegando saltitos y grititos: "uyssss qué vergüenza", "ay no me mires"...
Lo que sí me creo es el efecto mediático inmediato. Este mundo es así de gilipollas, qué le vamos a hacer. Una panda de abuelas decide despelotarse para un almanaque y al día siguiente todos los telediarios abren con la noticia, salen en todas las portadas, la prensa invade el pueblo y las acosa, las llaman de Hollywood al show de Jay Leno, hacen una peli con su historia... Es que somos así de cutres y de mamarrachos. No hay más que ver cómo una chorrada como Facebook con sus intercambios de fotitos y notitas se ha convertido en el motor social por antonomasia. Y de lo del twitter con sus 140 caracteres de los cojones qué me dices. Pos eso, una historia cutre para un mundo igual de cutre. Sí, ya sé, parezco una vieja cascarrabias pero coño, es que me lo ponen a huevo.
jueves, 17 de marzo de 2011
El jardín de la alegría, by Nigel Cole
A ver, el caso es que la idea es buena y hay ratos en los que te ries bastante. A fin de cuentas se pasan media película cultivando maría, algo se les tiene que pegar. Lo que pasa es que conforme va avanzando se desliza hacia una especie de cutrez que termina por dejarte la sensación final de que has visto algo muy mediocre. A partir del encuentro con el traficante la historia decae ostensiblemente y pierde gran parte del encanto que tiene durante toda la parte primera, la de la puesta en marcha del negocio en el pueblo, con las particulares relaciones entre los vecinos como telón de fondo.
De todas formas, es agradable de ver, se pasa un rato divertido, se disfruta viendo los magníficos paisajes de la costa británica, con esos inmensos acantilados, y entretiene. Poco más. Un 4 y va que chuta. A mí particularmente también me ha servido para reconciliarme con Brenda Blethyn, actriz a la que no soportaba desde que la "conocí" en su sobrevaloradísimo papel de madre histérica perdida en "Secretos y mentiras". Aquí está sobria, contenida y elegante, lo cual ha sido una estupenda y agradable sorpresa. Espoileo un poco para contar algunas escenas destacables.
De todas formas, es agradable de ver, se pasa un rato divertido, se disfruta viendo los magníficos paisajes de la costa británica, con esos inmensos acantilados, y entretiene. Poco más. Un 4 y va que chuta. A mí particularmente también me ha servido para reconciliarme con Brenda Blethyn, actriz a la que no soportaba desde que la "conocí" en su sobrevaloradísimo papel de madre histérica perdida en "Secretos y mentiras". Aquí está sobria, contenida y elegante, lo cual ha sido una estupenda y agradable sorpresa. Espoileo un poco para contar algunas escenas destacables.
spoiler:
- Cuando Grace va a Londres a vender la maría con el trajecito blanco. No tiene desperdicio.- La escena de los vecinos en sus hamacas contemplando el espectáculo de la iluminación nocturna del invernadero.
- El personaje del médico colgao, en sí mismo todo un hallazgo.
- Las dos viejas que se toman la infusión de maría en la tienda meás de la risa con las gafas de muelle. Impagables.
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