lunes, 22 de abril de 2019

Dos en la carretera, by Stanley Donen

Si hacemos un mix con lo que podríamos denominar como "cine matrimonial" y el "cine de carretera" de toda la vida (road movie para los amigos de lo anglosajón) nos damos de bruces con esta película, que es además el resultado de otra confluencia de dimensiones estelares, la del trío Donen-Hepburn-Mancini.

Donen, un tipo que supo convertir el cine en magia; Hepburn, una mujer que convirtió la belleza en hechizo; y Mancini, un compositor que hizo de la música un ejercicio de prestidigitación. Tres eran tres los hijos de Atenea.

Ésta es una película de culto, sobre todo para los amantes de la Hepburn y para los fans incondicionales de Mancini, cuya música nunca deja indiferente, para bien o para mal. Hay quien flipa con él y hay a quien le irrita. Yo soy de las primeras, y además creo que la fusión de estos tres personajes míticos no se la puede perder cualquier amante del séptimo arte.

Y una vez dicho todo esto para que no quede la menor duda de mi rendida admiración hacia los artífices del film, tengo que decir que...

VAYA MIERDA DE PELÍCULA!

Cómo es posible que un director, una actriz y un músico como ellos hayan parido este bodrio?

Quién eligió a ese horrible actor que parece el alter ego de Donald Trump con 25 años menos?

Qué pudo ver una mujer como Hepburn en ese mamarracho?

Dónde está el supuesto feeling entre ellos?

Y sobre todo...

CÓMO PUEDE QUEDARSE HEPBURN AL FINAL CON ESE GAÑÁN?

lunes, 25 de marzo de 2019

Feliz día de la madre, by Garry Marshall

Tres razones básicas por las que esta película es de obligado visionado:

1. Julia Roberts sale horrible con una peluca infame que destrozaría la reputación de la Cenicienta más preciada. Cuesta creer que esa mujer algún día protagonizó una película llamada "Pretty woman". Es la venganza perfecta para todas las que alguna vez la odiamos por meterse en una bañera con Richard Gere.

2. Jennifer Aniston sale casi todo el tiempo también hecha un adefesio. Otra venganza perfecta para las que durante años la odiamos por haberse metido en la cama con nuestro adorado Brad Pitt.

3. El director Garry Marshall puede contribuir enormemente al tan necesario aumento de la natalidad en el país. Es difícil resistirse a su idílica visión de la maternidad, que transcurre en hermosas casitas con preciosos jardines en los que celebrar fastuosas fiestas infantiles de cumpleaños. Entre eso y la carita de felicidad de Irene Montero desde que está perennemente preñada, la pirámide poblacional española puede aún salvarse, y con ella nuestras futuras pensiones.

Aparte de eso, una peli intrascendente más de ésas que se ven la mitad del tiempo con una sonrisita boba en la cara y la otra mitad con los ojos en blanco de la vergüenza ajena.

lunes, 4 de marzo de 2019

El reino, by Rodrigo Sorogoyen


A ver, os cuento más o menos lo que yo he visto:

- Antonio de la Torre corre a comer marisco con sus amigos corruptos.

- Antonio de la Torre corre a la sede del partido para hablar con sus amigos corruptos.

- Antonio de la Torre corre al club naútico para navegar con sus amigos corruptos.

- Antonio de la Torre corre a su casa cuando le traicionan sus amigos corrruptos.

- Antonio de la Torre corre a buscar pruebas contra sus amigos corruptos.

- Antonio de la Torre corre a amenazar a sus amigos corruptos.

- Antonio de la Torre corre al juzgado a declarar sobre sus amigos corruptos.

- Antonio de la Torre corre y corre y corre tras sus amigos corruptos.

- Antonio de la Torre corre y Rodrigo Sorogoyen corre detrás de él y de sus amigos corruptos.

Estoy segura de que debe de ser una película muy interesante, si te enteras de algo, claro.

Yo confieso que no me he enterado de nada, sólo de que Antonio de la Torre corre todo el tiempo, que todos sus amigos tienen una cara de mafiosos que te cagas, que pelan muy bien los langostinos, que Sorogoyen es aficionado al bakalao y que Bárbara Lennie sale muy guapa en los primeros planos.

Tengo la vaga sensación de que Sorogoyen intenta hacer una peli de denuncia de la corrupción pepera aunque lo que le sale parece más bien un videoclip con un montón de tipos malencarados, una música infernal y un cámara con Parkinson o con sindrome de abstinencia alcohólica. That's all, folks.

viernes, 1 de marzo de 2019

Ha nacido una estrella, by Bradley Cooper

Os cuento:

Bradley Cooper es un cantante borrachuzo que luce fantástico melenón pero con más mierda que el palo un gallinero. Una noche sale de juerga después de un concierto y conoce a una muchacha que canta muy bien. La muchacha en cuestión es Lady Gaga y cuando la conoce va un poco fantoche pero luego se lava la cara, deja de parecer Lady Gaga y resulta ser una chica muy mona. Tal vez con una nariz un poco grande pero teniendo en cuenta que en la última versión de esta película la protagonista era Barbra Streissand tampoco es una napia para echar a correr. Descubrimos incluso que Lady Gaga le da un cierto aire a Mónica Naranjo.

En fin, lo típico, que se conocen, se enamoran y ella empieza a triunfar. Le cambian el color del pelo, le ponen a cantar chorradas a lo Britney Spears y la tía lo peta. Al mismo tiempo el marido está cada día más borracho y con el pelo más asqueroso.

Naturalmente no voy a contar el final, aunque perfectamente podría contarlo sin problema porque esta historia es archiconocida y creo que ésta es la tertuagésima versión, pero en fin, por si queda alguien por ahí que no haya visto ninguna me llevaré el secreto a la tumba. Tampoco hay que ser una lumbrera para imaginarse cómo termina esto.

En fin, mis conclusiones son:

1. Lady Gaga está mucho más guapa al natural que disfrazada de mamarracha con filetes en la cabeza. Y canta mejor.

2. Bradley Cooper está mucho más guapo borracho y con el pelo sucio que sobrio y bien peinado. Y también canta muy bien.

3. Sam Elliott se parece un huevo a Juan Imedio.

Moraleja:

Joer, no te enrolles nunca con un tío que vaya paporra ya desde el minuto 1. Que luego van a peor y se ponen muy plastas y vomitan y todo eso. Un asco.

lunes, 11 de febrero de 2019

Girl, by Lukas Dhont

Una película realmente angustiosa. Lukas Dhont, a base de inquitantes primeros planos, nos muestra la tortura psíquica de una mente enferma adolescente. A ratos se hace muy cuesta arriba verla, la verdad.

La historia de Lara, su tránsito de chico a chica, su impaciencia, su ansiedad, la forma en que se castiga a sí misma y castiga a su cuerpo equivocado, sus dudas, su miedo ante el espejo, su dificultad para comunicarse con los demás, su búsqueda de refugio en la danza, sus ilusiones, la relación con su padre...todo es como un rompecabezas cuyas piezas conforman una personalidad llena de claroscuros.

Magistral la interpretación del chico protagonista. Si ver la película es duro puedo imaginarme lo que tiene que haber sido para él interpretarlo. A destacar la forma tan contenida con la que refleja el inmenso dolor de la protagonista, sin apenas mover un músculo, su mirada, sus movimientos lentos y precisos de bailarina... Mi más sincera enhorabuena a quien hiciera el casting.

(Atención, espoileo!!!!) El final da bastante miedo. Vi venir desde muy pronto lo que la protagonista iba a hacer pero me impactó la escena última. Creo que manda un mensaje un tanto peligroso: para ser feliz lo mejor es que te secciones la polla de un buen tijeretazo.

No me gustaría mucho que un hijo mío que estuviera pasando por ese proceso la viera, la verdad.

Bohemian Rhapsody, by Bryan Singer

En esta película tengo que reconocer que hay una cosa que me gusta mucho: la prótesis dental que le han puesto al actor que interpreta a Freddy Mercury. Qué duda cabe que está muy conseguida.

Por lo demás, yo diría que más que una interpretación propiamente dicha lo que hace ese muchacho es una imitación, al estilo de las de Tu cara me suena. Es más, en ese programa he visto imitaciones de Mercury bastante mejores. Y sin prótesis, con el bigote y punto.

Es evidente que el activo principal de la película es la música. Todo lo demás sobra. De hecho es una mera excusa para hacer un repaso de los éxitos más emblemáticos de la banda. Y claro, como esas canciones pertenecen al imaginario colectivo todo el mundo va a disfrutar escuchándolas. La peli tiene el éxito garantizado porque el que más y el que menos va a querer verla. Una apuesta muy arriesgada no es; así cualquiera pega un pelotazo.

Por lo demás la imagen que da Bryan Singer del cantante me parece excesivamente suave. Tengo la sensación de que Mercury era bastante más insoportable, ególatra y caprichoso de lo que se nos muestra. Todo parece falso, la evolución del personaje, desde ese niñato adolescente de personalidad abrumadora al balbuceante penitente arrepentido del final. Suena a hagiografía. No me cuela, no me trago ese tránsito, no me lo creo.

Puede que a ello contribuya de forma importante la sensación de inconexión de las escenas. Nada queda claro, ni la relación con la ex-novia, ni cómo ni cuándo decide que es gay y se lanza a la vida loca, ni por qué toca fondo y llega a su catarsis personal. Buena parte de la película da la sensación de que lleva una vida monacal, casi espartana, de absoluta soledad con sus gatitos, y luego de repente nos enteramos de que era poco menos que la Reina del Putiferio y que se pasaba la vida en garitos nocturnos follando a cascoporro. Y todo esto sin solución de continuidad.

Tampoco entiendo el final. Casi 15 minutos recreando un concierto. O sí, lo entiendo, es lo que he dicho al principio. Esto es simplemente una excusa para escuchar a Queen, por eso el final parece una imitación de Tu cara me suena a gran escala, y ahí termina la historia.

Pero qué pasa con el Freddy de después? Qué hay del SIDA? Cómo evoluciona el personaje en el tramo final de su existencia? Por qué ese lado más desconocido de la vida del cantante es obviado? No forma parte de la leyenda de Mercury igual que su personalidad arrolladora, su desvergüenza o su bigote?

lunes, 4 de febrero de 2019

Selfie, by Víctor García León

Bodriazo máximo capaz de matar de aburrimiento a una cabra pero que da el pego de modernillo, ingenioso y molón, hasta el punto de haber tenido bastantes buenas críticas y hasta algún que otro premiecillo.

García León contrata a un monologuista sosete y lo viste como si fuera el hijo de Aznar. Después lo lanza a balbucear topicazos durante una hora y pico y le planta una cámara detrás para que grabe todo lo que hace y dice el payasete. Lo del falso documental, por cierto, no lo habíamos visto nunca antes,  superoriginal.

Naturalmente al protagonista pijo no le falta un detalle en lo que a tópicos de su especie se refiere: es lelo, machista, racista, clasista y para más inri aficionado a los toros. Un completo, vamos.

Y como los de su clase lo putean y hasta su propia madre pasa de él como de la mierda, no encuentra nada mejor que hacer que irse al bando podemita a ver si allí la supervivencia es menos dura.

Como es natural, la madre del protagonista, cuando el padre es encerrado en la cárcel y le embargan el casoplón, se va a casa de una amiga y deja al hijo tirado. Ni vuelve a hablar con él ni le pregunta qué va a hacer ni se acuerda de que existe, lo cual es completamente normal teniendo en cuenta que éste es el comportamiento habitual de las desnaturalizadas madres de derechas, que no quieren ni a sus hijos ni a nadie. Verdad?

En fin, un despropósito detrás de otro sin solución de continuidad.

No sé lo que pretendía el director, pero si era hacer reir, mal. Si era hacer denuncia social, peor. Pero si era hacer dormir, lo ha bordado. Como somnífero es perfecto.