En esta película tengo que reconocer que hay una cosa que me gusta mucho: la prótesis dental que le han puesto al actor que interpreta a Freddy Mercury. Qué duda cabe que está muy conseguida.
Por lo demás, yo diría que más que una interpretación propiamente dicha lo que hace ese muchacho es una imitación, al estilo de las de Tu cara me suena. Es más, en ese programa he visto imitaciones de Mercury bastante mejores. Y sin prótesis, con el bigote y punto.
Es evidente que el activo principal de la película es la música. Todo lo demás sobra. De hecho es una mera excusa para hacer un repaso de los éxitos más emblemáticos de la banda. Y claro, como esas canciones pertenecen al imaginario colectivo todo el mundo va a disfrutar escuchándolas. La peli tiene el éxito garantizado porque el que más y el que menos va a querer verla. Una apuesta muy arriesgada no es; así cualquiera pega un pelotazo.
Por lo demás la imagen que da Bryan Singer del cantante me parece excesivamente suave. Tengo la sensación de que Mercury era bastante más insoportable, ególatra y caprichoso de lo que se nos muestra. Todo parece falso, la evolución del personaje, desde ese niñato adolescente de personalidad abrumadora al balbuceante penitente arrepentido del final. Suena a hagiografía. No me cuela, no me trago ese tránsito, no me lo creo.
Puede que a ello contribuya de forma importante la sensación de inconexión de las escenas. Nada queda claro, ni la relación con la ex-novia, ni cómo ni cuándo decide que es gay y se lanza a la vida loca, ni por qué toca fondo y llega a su catarsis personal. Buena parte de la película da la sensación de que lleva una vida monacal, casi espartana, de absoluta soledad con sus gatitos, y luego de repente nos enteramos de que era poco menos que la Reina del Putiferio y que se pasaba la vida en garitos nocturnos follando a cascoporro. Y todo esto sin solución de continuidad.
Tampoco entiendo el final. Casi 15 minutos recreando un concierto. O sí, lo entiendo, es lo que he dicho al principio. Esto es simplemente una excusa para escuchar a Queen, por eso el final parece una imitación de Tu cara me suena a gran escala, y ahí termina la historia.
Pero qué pasa con el Freddy de después? Qué hay del SIDA? Cómo evoluciona el personaje en el tramo final de su existencia? Por qué ese lado más desconocido de la vida del cantante es obviado? No forma parte de la leyenda de Mercury igual que su personalidad arrolladora, su desvergüenza o su bigote?
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lunes, 11 de febrero de 2019
lunes, 30 de septiembre de 2013
Valkiria, by Bryan Singer
Desde mi punto de vista hay tres cuestiones fundamentales que desvalorizan enormemente esta cinta:
1. EL DESENLACE SE SABE. En realidad es toda ella un tremendo espoiler porque desde el principio el espectador sabe que la operación “matar a Hitler” va a fracasar. No existe, por tanto, ni tensión ni suspense ni la menor duda al respecto. Alguien podría decir: bueno pero eso pasa siempre con las pelis históricas que van sobre acontecimientos de sobra conocidos. Vale, pues sí, pero añadamos a esto las dos siguientes cuestiones.
2. QUIÉN ES QUIÉN EN VALKIRIA. El protagonista indiscutible es Tom Cruise, que interpreta al coronel que se va a encargar de la operación, pero... por qué es el protagonista. Y todos los demás quiénes son. A Cruise lo recluta un Kenneth Branagh bastante envejecido, regordete e irreconocible, pero ni idea de quién es ni qué pinta en la historia. Hay también un general que se sabe que es general porque todos le dicen general, aunque el tipo va todo el rato de paisano. Se supone que él sería el jefe de la operación, así que no entiendo el protagonismo de Cruise. Además hay otros dos militares con gafitas uno de los cuales también le da órdenes a Cruise, que entre unas cosas y otras parece el último mono en toda la historia, vamos, la mano de obra barata, el brazo ejecutor. Por qué entonces se le atribuye a su personaje todo el peso en Valkiria. Ni idea.
3. LAS MOTIVACIONES. En la película se nos plantea al grupito este como una especie de héroes que intentaron librar a la humanidad del cáncer hitleriano, pero permítaseme que dude muy mucho de sus motivaciones. Ellos no deciden acabar con el dictador porque no les guste el exterminio judío ni la política expansionista y criminal del Führer, sino porque la guerra está a punto de terminar y la van a perder y, tal y como dice uno de ellos, quieren que “el mundo sepa que no todos los alemanes éramos iguales”. Vamos, sálvese quien pueda, maricón el último! En realidad son ratas abandonando el barco que se hunde. En todos los años anteriores estuvieron callados como putas, callaron mientras Hitler se estaba cargando a media Europa y anexionándose sus territorios, callaron mientras todo fue bien y el III Reich estaba en plena expansión… y van y deciden cargarse al jefe cuando ya prácticamente la guerra está sentenciada y faltan nueve meses para el suicidio del propio Hitler. Pero qué me estás contando.
La verdad es que Bryan Singer no lo hace del todo mal, pero entre que la historia es conocida, que el guión no aclara suficientemente el papel de cada uno de los conspiradores y que las motivaciones de todos ellos son más que discutibles, al final queda una cosa como muy insustancial. En definitiva, ni fu ni fa, ni chicha ni limoná.
1. EL DESENLACE SE SABE. En realidad es toda ella un tremendo espoiler porque desde el principio el espectador sabe que la operación “matar a Hitler” va a fracasar. No existe, por tanto, ni tensión ni suspense ni la menor duda al respecto. Alguien podría decir: bueno pero eso pasa siempre con las pelis históricas que van sobre acontecimientos de sobra conocidos. Vale, pues sí, pero añadamos a esto las dos siguientes cuestiones.
2. QUIÉN ES QUIÉN EN VALKIRIA. El protagonista indiscutible es Tom Cruise, que interpreta al coronel que se va a encargar de la operación, pero... por qué es el protagonista. Y todos los demás quiénes son. A Cruise lo recluta un Kenneth Branagh bastante envejecido, regordete e irreconocible, pero ni idea de quién es ni qué pinta en la historia. Hay también un general que se sabe que es general porque todos le dicen general, aunque el tipo va todo el rato de paisano. Se supone que él sería el jefe de la operación, así que no entiendo el protagonismo de Cruise. Además hay otros dos militares con gafitas uno de los cuales también le da órdenes a Cruise, que entre unas cosas y otras parece el último mono en toda la historia, vamos, la mano de obra barata, el brazo ejecutor. Por qué entonces se le atribuye a su personaje todo el peso en Valkiria. Ni idea.
3. LAS MOTIVACIONES. En la película se nos plantea al grupito este como una especie de héroes que intentaron librar a la humanidad del cáncer hitleriano, pero permítaseme que dude muy mucho de sus motivaciones. Ellos no deciden acabar con el dictador porque no les guste el exterminio judío ni la política expansionista y criminal del Führer, sino porque la guerra está a punto de terminar y la van a perder y, tal y como dice uno de ellos, quieren que “el mundo sepa que no todos los alemanes éramos iguales”. Vamos, sálvese quien pueda, maricón el último! En realidad son ratas abandonando el barco que se hunde. En todos los años anteriores estuvieron callados como putas, callaron mientras Hitler se estaba cargando a media Europa y anexionándose sus territorios, callaron mientras todo fue bien y el III Reich estaba en plena expansión… y van y deciden cargarse al jefe cuando ya prácticamente la guerra está sentenciada y faltan nueve meses para el suicidio del propio Hitler. Pero qué me estás contando.
La verdad es que Bryan Singer no lo hace del todo mal, pero entre que la historia es conocida, que el guión no aclara suficientemente el papel de cada uno de los conspiradores y que las motivaciones de todos ellos son más que discutibles, al final queda una cosa como muy insustancial. En definitiva, ni fu ni fa, ni chicha ni limoná.
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