Lo peor que le puede pasar a una peli con "mensaje" es que el espectador no termine de captar ese edificante mensaje que el director pretende transmitirle. Es exactamente lo que le pasa a Robert Redford con esta película cargada de buenas intenciones antibelicistas pero que, aparte de lo insoportablemente aburrida que es, en ocasiones da la sensación de ser un verdadero canto de amor a esa América invasora en nombre de los valores sagrados de la libertad y la democracia.
Por un lado la cosa va de denunciar guerras provocadas por oscuros intereses políticos, y por el otro se pasa media película dando la chapa sobre la suerte de ser americano y sobre el gran país en el que vive. A ver, Robert, hijo, aclárate: mola o no mola ser americano y estar metido en todos los fregados del mundo, principalmente si hay buena materia prima de por medio?
Lo más conmovedor es ver cómo este hombre descubre ya casi octogenario la clase de mierda que tiene en su país, lo corruptos que son los políticos, cómo manipulan a la prensa, cómo mienten descaradamente y ocultan sus verdaderas intenciones... Parece hasta indignado. Pero por otra parte tiene un mensaje tan patriótico... Se pasa media película haciendo él mismo de profe de universidad dándole un mítin a un alumno pijo cuyo máximo interés es ser el líder de la hermandad alfa-beta-gamma y de mayor ganar un pastizal dando el mínimo palo al agua. Y nada, él le larga un sermón increíble sobre lo bueno que es comprometerse e intentar salvar el país. Y como paradigma le pone el ejemplo de un par de ex-alumnos suyos que se comprometieron con su gran nación alistándose voluntarios en la guerra de Afganistán. Menudo planazo.
En fin, este mensaje contradictorio a más no poder nos lo suelta a través de tres historias de esas cruzadas que se llevan tanto ahora, a cuál más peñazo:
1. Congresista americano que cita a una periodista incisiva y progre, muy en la línea Ana Pastor, para filtrarle la gran exclusiva de una nueva estrategia de combate en Afganistán que va a ser la pera limonera y que va a terminar con el último talibán. Tom Cruise y Meryl Streep, muy inspirados los dos, dan vida con su oficio habitual a estos dos personajes y mantienen probablemente una de las entrevistas más aburridas de la historia del cine periodístico.
2. El profe que cita en su despacho al alumno pijo y le da una chapa de la hostia para que deje su vida de asueto y solaz y se implique en política. Reconozco que a ratos no pude soportarlo y me puse a leer el Pronto. Probablemente uno de los diálogos profesor-alumno más aburridos de la historia del cine universitario.
3. Y la traca final: los dos ex-alumnos que se fueron a Afganistán a luchar por su país con el encomiable objetivo de que el ejército les pagara su deuda con la universidad. Este par, en medio de la "nueva estrategia" infalible, se quedan aislados en una montaña nevada, a varios grados bajo cero, heridos y rodeados de talibanes nerviosillos y armados hasta el turbante. Y sí, no dudo de que la carrera terminaría pagada pero ya no sé yo si a ellos eso les iba a hacer mucho apaño en el otro mundo. En fin, entre balas, gritos amenazantes de talibanes y copitos de nieve jodiendo, también estos dos mantienen su charlita corresponidente, faltaría más. Y claro, como no podía ser menos, en la tónica del resto de la película, probablemente una de las conversaciones entre moribundos más aburridas de la historia del cine bélico.
Por un lado la cosa va de denunciar guerras provocadas por oscuros intereses políticos, y por el otro se pasa media película dando la chapa sobre la suerte de ser americano y sobre el gran país en el que vive. A ver, Robert, hijo, aclárate: mola o no mola ser americano y estar metido en todos los fregados del mundo, principalmente si hay buena materia prima de por medio?
Lo más conmovedor es ver cómo este hombre descubre ya casi octogenario la clase de mierda que tiene en su país, lo corruptos que son los políticos, cómo manipulan a la prensa, cómo mienten descaradamente y ocultan sus verdaderas intenciones... Parece hasta indignado. Pero por otra parte tiene un mensaje tan patriótico... Se pasa media película haciendo él mismo de profe de universidad dándole un mítin a un alumno pijo cuyo máximo interés es ser el líder de la hermandad alfa-beta-gamma y de mayor ganar un pastizal dando el mínimo palo al agua. Y nada, él le larga un sermón increíble sobre lo bueno que es comprometerse e intentar salvar el país. Y como paradigma le pone el ejemplo de un par de ex-alumnos suyos que se comprometieron con su gran nación alistándose voluntarios en la guerra de Afganistán. Menudo planazo.
En fin, este mensaje contradictorio a más no poder nos lo suelta a través de tres historias de esas cruzadas que se llevan tanto ahora, a cuál más peñazo:
1. Congresista americano que cita a una periodista incisiva y progre, muy en la línea Ana Pastor, para filtrarle la gran exclusiva de una nueva estrategia de combate en Afganistán que va a ser la pera limonera y que va a terminar con el último talibán. Tom Cruise y Meryl Streep, muy inspirados los dos, dan vida con su oficio habitual a estos dos personajes y mantienen probablemente una de las entrevistas más aburridas de la historia del cine periodístico.
2. El profe que cita en su despacho al alumno pijo y le da una chapa de la hostia para que deje su vida de asueto y solaz y se implique en política. Reconozco que a ratos no pude soportarlo y me puse a leer el Pronto. Probablemente uno de los diálogos profesor-alumno más aburridos de la historia del cine universitario.
3. Y la traca final: los dos ex-alumnos que se fueron a Afganistán a luchar por su país con el encomiable objetivo de que el ejército les pagara su deuda con la universidad. Este par, en medio de la "nueva estrategia" infalible, se quedan aislados en una montaña nevada, a varios grados bajo cero, heridos y rodeados de talibanes nerviosillos y armados hasta el turbante. Y sí, no dudo de que la carrera terminaría pagada pero ya no sé yo si a ellos eso les iba a hacer mucho apaño en el otro mundo. En fin, entre balas, gritos amenazantes de talibanes y copitos de nieve jodiendo, también estos dos mantienen su charlita corresponidente, faltaría más. Y claro, como no podía ser menos, en la tónica del resto de la película, probablemente una de las conversaciones entre moribundos más aburridas de la historia del cine bélico.