Mostrando entradas con la etiqueta Redford (Robert). Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Redford (Robert). Mostrar todas las entradas

martes, 22 de septiembre de 2015

Leones por corderos, by Robert Redford

Lo peor que le puede pasar a una peli con "mensaje" es que el espectador no termine de captar ese edificante mensaje que el director pretende transmitirle. Es exactamente lo que le pasa a Robert Redford con esta película cargada de buenas intenciones antibelicistas pero que, aparte de lo insoportablemente aburrida que es, en ocasiones da la sensación de ser un verdadero canto de amor a esa América invasora en nombre de los valores sagrados de la libertad y la democracia.

Por un lado la cosa va de denunciar guerras provocadas por oscuros intereses políticos, y por el otro se pasa media película dando la chapa sobre la suerte de ser americano y sobre el gran país en el que vive. A ver, Robert, hijo, aclárate: mola o no mola ser americano y estar metido en todos los fregados del mundo, principalmente si hay buena materia prima de por medio?

Lo más conmovedor es ver cómo este hombre descubre ya casi octogenario la clase de mierda que tiene en su país, lo corruptos que son los políticos, cómo manipulan a la prensa, cómo mienten descaradamente y ocultan sus verdaderas intenciones... Parece hasta indignado. Pero por otra parte tiene un mensaje tan patriótico... Se pasa media película haciendo él mismo de profe de universidad dándole un mítin a un alumno pijo cuyo máximo interés es ser el líder de la hermandad alfa-beta-gamma y de mayor ganar un pastizal dando el mínimo palo al agua. Y nada, él le larga un sermón increíble sobre lo bueno que es comprometerse e intentar salvar el país. Y como paradigma le pone el ejemplo de un par de ex-alumnos suyos que se comprometieron con su gran nación alistándose voluntarios en la guerra de Afganistán. Menudo planazo.

En fin, este mensaje contradictorio a más no poder nos lo suelta a través de tres historias de esas cruzadas que se llevan tanto ahora, a cuál más peñazo:

1. Congresista americano que cita a una periodista incisiva y progre, muy en la línea Ana Pastor, para filtrarle la gran exclusiva de una nueva estrategia de combate en Afganistán que va a ser la pera limonera y que va a terminar con el último talibán. Tom Cruise y Meryl Streep, muy inspirados los dos, dan vida con su oficio habitual a estos dos personajes y mantienen probablemente una de las entrevistas más aburridas de la historia del cine periodístico.

2. El profe que cita en su despacho al alumno pijo y le da una chapa de la hostia para que deje su vida de asueto y solaz y se implique en política. Reconozco que a ratos no pude soportarlo y me puse a leer el Pronto. Probablemente uno de los diálogos profesor-alumno más aburridos de la historia del cine universitario.

3. Y la traca final: los dos ex-alumnos que se fueron a Afganistán a luchar por su país con el encomiable objetivo de que el ejército les pagara su deuda con la universidad. Este par, en medio de la "nueva estrategia" infalible, se quedan aislados en una montaña nevada, a varios grados bajo cero, heridos y rodeados de talibanes nerviosillos y armados hasta el turbante. Y sí, no dudo de que la carrera terminaría pagada pero ya no sé yo si a ellos eso les iba a hacer mucho apaño en el otro mundo. En fin, entre balas, gritos amenazantes de talibanes y copitos de nieve jodiendo, también estos dos mantienen su charlita corresponidente, faltaría más. Y claro, como no podía ser menos, en la tónica del resto de la película, probablemente una de las conversaciones entre moribundos más aburridas de la historia del cine bélico.

miércoles, 3 de junio de 2015

Una vida por delante, by Lasse Hallström

Estaba yo viendo esta película cuando de repente pensé: joder, a qué me suena a mí esto. A ver, una muchacha viuda que llega a un pueblo perdido con su hija de la mano en busca del abuelo de la niña; el abuelito resulta ser un tipo huraño y malencarado que al principio no quiere ni ver a la chiquilla, la mira con inquina y desconfianza y cuando se digna a decirle algo siempre es a base de gruñidos, pero con el tiempo poco a poco le va cogiendo cariño, y al final está que no caga con la nena. Coñññño, esto es Heidi!

En fin, dejando a un lado los parecidos razonables entre este filme y la mítica serie animada, hay algunos detalles en esta historia que me irritan profundamente. Para empezar, hay un trasfondo temático de malos tratos, y como era de esperar el director cae en todos los insufribles topicazos del género sin ahorrarse ni uno: el maltratador es una especie de monstruo que sin comerlo ni beberlo ha llegado a la vida de una inocente mujer que no tiene ninguna responsabilidad en lo que le pasa. Eso sí, la tía mete en su casa con una hija pequeña a un tío detrás de otro y a los cinco minutos de llegar al pueblo del abuelito ya le está tirando tremendos tejazos al sheriff del lugar, con la típica frase: “vale, vamos a follar pero que conste que no quiero enamorarme”. Pos hija, si no quieres enamorarte, no podías estar una temporadita sin macho? Por lo menos hasta que se te borren de la cara las huellas de las hostias que te daba el anterior.

Siguiendo con los topicazos, incluso en un momento dado el personaje de Jennifer López le dice a su novio sheriff: “sabes por qué soporté tanto tiempo que me pegaran? Pues porque pensaba que valía tan poco que no iba a encontrar nada mejor” Hombre, Jennifer López, si con tu cara, tus tetas y tu culo tú tienes que aguantar que un tipo te infle a hostias porque vales poco, a las que no tenemos ni tu cara ni tus tetas ni tu culo entonces deberían matarnos a palizas, no? Manda huevos.

Total, que tenemos a la típica mujer maltratada que es ajena a todas las desgracias que le suceden, que no quiere enamorarse porque tiene miedo de los hombres pero que cada cinco minutos se echa un novio nuevo, y que soporta estoicamente los malos tratos porque, a pesar de estar buena que te cagas y saberlo, tiene la autoestima al nivel de una alpargata. Venga ya, Lasse Halström, que tanta simpleza y tonterismo no te pegan, hombre.

A la película la medio salvan sus dos estrellas, Freeman y Redford, que dentro de la memez de la historia, hacen un excelente trabajo, en su tónica habitual. No en vano, las mejores escenas y los diálogos más fumables son los que transcurren entre ambos. Por el contrario, como también era de esperar, la inevitable niña actriz, Becca Gardner, es absolutamente petarda y asesinable. Sin duda alguna me quedo con la dulce, tierna y entrañable Heidi. Vamos, es que no hay color.

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Pacto de silencio, by Robert Redford

Patético Redford camuflado con su gorrita de beisbol.

Patético Redford corriendo por el bosque cual damisela.

Patético Redford frente a un imponente y grandioso Nick Nolte.

Patético Redford frente a una divina y maravillosa Susan Sarandon.

Patético Redford haciendo a sus años de vigoroso papi de una niñita.

Patético Redford con su cara acartonada, auténtica momia de Tutankamon.

Patético Redford, execrable, repugnante y ridículamente patético de principio a fin.

jueves, 23 de enero de 2014

Descalzos por el parque, by Gene Saks

Ella es joven, guapa e insoportablemente petarda.

Él es joven, guapo e infinitamente paciente.

Ella ve un quinto sin ascensor como la antesala del cielo.

Él ve un quinto sin ascensor como la antesala del infierno.

Ella cree que a dos grados bajo cero es primavera.

Él cree que a dos grados bajo cero es gripe segura.

Ella es neurótica, ciclotímica, compulsiva y altamente asesinable.

Él es equilibrado, tranquilo, trabajador y altamente follable.

Ella adora a sus vecinos, sobre todo a Charles Boyer.

Él odia a Charles Boyer y a todos sus demás vecinos.

Ella quiere bailar descalza por el parque.

Él no quiere bailar ni descalzo ni calzado.

Ella es Jane Fonda, una pesadilla de mujer.

Él es Robert Redford, un hombre de ensueño. Chapeau, Gene Saks.

martes, 3 de septiembre de 2013

Memorias de África, by Sidney Pollack

Yo tenía una chabola en Las Barranquillas. Pero bueno, mi historia empieza mucho antes. Os cuento. Nací en La Moraleja y siempre había llevado una vida normal de pija, pero no era del todo feliz; necesitaba viajar, ver mundo. Y entonces un día señalé al azar un punto en el mapa y me salió el poblado madrileño de “Las Barranquillas”.

Llegué allí cargada con mi vajilla de porcelana de Meissen, mi maravilloso mobiliario art-decó y mi colección de zapatos de Louboutin y Manolo Blahnik, equipaje del que bajo ningún concepto puedo prescindir, vaya donde vaya. 25 camiones de mudanzas fueron necesarios para trasladar todos mis enseres, pero mereció la pena porque la chabola se me quedó divina de la muerte.

En cuanto llegué supe que algo tenía que plantar y, tras un exhaustivo estudio de mercado por la zona, concluí en que lo mejor era dedicarme a la marihuana y las setas alucinógenas. También comprobé que las etnias del lugar no tenían muy buenos modales y que apenas sabían hacer cuentas y decidí construir una bonita escuela en una chabola adyacente.

En esto que apareció por el barrio un aguerrido comerciante de productos locales. Era hermoso y rubio como la cerveza, el pecho tatuado con un corazón. Flechazo absoluto. Un día me dijo que si le dejaba lavarme el pelo, que había ido a una academia de peluquería cuando chaval, y yo le dije que sí. Y ahí caí redonda. Qué manos, qué masaje capilar, qué destreza con el secador.

Total, que nos liamos, y fue un flipe. Entre sus habilidades peluqueriles y otras de las que no voy a hablar aquí porque el pudor me lo impide, me hizo superfeliz. Pero claro, entonces a mí me dio por hablar de matrimonio, regularización de papeles y tal, y él se puso nervioso. Era un espíritu libre. No tuvo más remedio que volar. Y bueno, hasta aquí puedo contar. Sydney Pollack me ha pedido los derechos para llevar mi historia al cine, así que si queréis saber más tendréis que ver la película. “Memorias de Las Barranquillas” se va a llamar.

El mundo se divide en tres tipos de personas, según su actitud ante “Memorias de África”: los que flipan y se multiorgasman cuando la ven (un 85% aproximadamente), los que odian a Robert Redford (éstos suelen ser tíos poco agraciados casi todos) y los que odian a Meryl Streep.

Yo pertenezco indiscutiblemente al tercer grupo. Reconozco que en este trabajo está mucho menos paroxísmica y arrebatada que en otros, pero en cambio luce todo el tiempo una especie de expresión estupidizada o estupidizante que no sé si es mejor o peor que los habituales tics Streep. En cualquier caso, absolutamente abominable.

sábado, 22 de diciembre de 2012

La conspiración, by Robert Redford

Esto es algo así como si alguien de la AVT defendiera a un etarra.

O como si una víctima de las Torres Gemelas defendiera a uno de Guantánamo.

O como si uno del PP defendiera el derecho a decidir del pueblo catalán.

O como si Belén Esteban defendiera una televisión de calidad.

O como si Mourinho defendiera el buen talante y la deportividad en el fútbol.

O como si Urdangarín defendiera una justicia igual para todos.

O como si Carmen Lomana defendiera el look de Manu Chao.

O como si el Rey defendiera los derechos de los animales.

Aunque Redford hace lo que puede por hacer creíble la historia, le sale un tostón.

Aunque Robin Wright intente salvar a su personaje, le sale un pestiño.

Aunque Kevin Kline sea un crack... Alamierda, otro año que no me toca la lotería

viernes, 17 de agosto de 2012

El río de la vida, by Robert Redford

Ésta es una de esas películas que una no sabe muy bien cómo valorar. No cabe duda de que tiene una fotografía maravillosa, un trasfondo poético innegable, unos personajes carismáticos y entrañables, unas interpretaciones memorables (de todos me quedo con Pitt, al que le toca el personaje sin duda más emblemático y potente), lo tiene prácticamente todo, pero terminas de verla, y dices... Y?

Supongo que para los amantes de la pesca debe de ser un pepinazo. Las escenas en el río con los dos hermanos dándole a la caña y a las moscas seguro que son para flipar, claro... si el tema te apasiona. Pero si lo de pescar no es lo tuyo todas esas escenas se hacen larguiiiiiiiiiiiiiísimas, pesadiiiiiiiiiiiiisimas, interminaaaaaaaaables... Un puto coñazo, vamos.

No dudo de que en la pesca haya un huevo de poesía y de que sea una de esas aficiones capaces de entusiasmar hasta la muerte a su público. Conozco a bastante gente que los fines de semana se levanta a las 5 de la mañana para cogerse un sitio bueno en el que echar el anzuelo y tirarse horas y horas pendiente de si el bicho pica o no pica. Yo sinceramente no lo puedo entender.

Sí puedo reconocer, en cambio, la belleza de la película, su evidente perfección técnica, el tono entre intimista y metafórico lleno de encanto, la sutileza de los diálogos, el impecable trabajo actoral... Lo reconozco todo, sí, pero... qué coñazo de río, hossssstia!!!!!!!

domingo, 29 de enero de 2012

Quiz Show. El dilema, by Robert Redford

El apasionante mundo de la televisión y el apasionante mundo del tongo hacen piña en una historia que también apasiona y difícilmente puede dejar indiferente.

El buen hacer habitual de Redford se une a un reparto brillante encabezado por el carismático Ralph Fiennes y reforzado con la presencia de un impresionante John Turturro, que ha sido un verdadero descubrimiento para mí. Menuda interpretación de concursante friky, resentido y obsesionado! Fiennes, por su parte, sigue conmoviéndome hasta la médula. Consigue contagiarme el dolor de su personaje, su vergüenza, su pena, su arrepentimiento... Me enamora, como casi siempre.

El mundo de la televisión se nos presenta como cruel, despiadado, demoledor y sobre todo, invencible. Pueden caer los ídolos de barro que crea, pero nunca caen los directivos ni las grandes cadenas ni los patrocinadores. Todo es mierda pero mierda resistente a prueba de bomba; eso sí, siempre habrá alguna cabeza de turco que pague por toda esa mierda.

La verdad es que ves la peli y ganas te entran de romper la tele... hasta que recuerdas que no sólo la tele es mierda, sino que vivimos en una sociedad globalmente fecal. Lo peor es que todos nos esperamos cualquier cosa de programas como "Sálvame", "El programa de Ana Rosa" o "Dónde estás corazón", pero también a todos nos gusta pensar que "Saber y ganar" o "Cifras y letras" son otra cosa: algo puro, auténtico, serio, de calidad. Y después de ver esto... ahí queda la duda.

domingo, 20 de noviembre de 2011

Propiedad condenada, by Sydney Pollack

A que no habíais oído hablar nunca de esta película? Pues estamos hablando de una obra de Tennessee Williams, un guión nada más y nada menos que de Francis Ford Coppola, dirigida por Sidney Pollack e interpretada por Redford, Natalie Wood y Charles Bronson. Ahí es nada. Y cómo es posible que con ese ramillete de nombres míticos ni siquiera me sonara?

Esto del cine es curioso. Una no sabría explicar a veces qué nosequé tienen algunas películas que las convierte en clásicos y qué les falta a otras que pasan sin pena ni gloria por la historia del celuloide sin que la inmensa mayoría de los espectadores tenga conocimiento de ellas. Éste es el caso de "Propiedad condenada", una cinta injustamente olvidada y prácticamente desconocida para el gran público.

Porque a mi modo de ver en ella no falla nada. Tiene el trasfondo pasional y caliente de toda la obra de Tennessee Williams, un guión elaborado y bien resuelto, una dirección cuidada al más puro estilo Pollack, un Redford que seduce tanto o más que siempre, una Natalie Wood toda encanto; tal vez un poco sobreactuada, pero ni más ni menos que en el resto de sus películas... En fin, tiene todos los ingredientes, pero ahí está, durmiendo el sueño de los ignorados. Inexplicablemente.

Si tenéis ocasión y os gusta el cine de Pollack, no os la perdáis. Es uno de esos pequeños tesoros que es un placer descubrir.

martes, 27 de septiembre de 2011

Dos hombres y un destino, by George Roy Hill

Los dos hombres, sin parangón, diseñados específicamente para estimular las glándulas salivares femeninas y el consiguiente babeo. El destino ya es otra cosa. Es un destino tramposillo y pelín favorable a los dos hombres. Demasiados enemigos detrás y demasiada buena suerte; bueno, y demasiada mala suerte la de los enemigos, que caen como moscas.

Lo malo de la peli es que es un western-fusión, pero western a fin de cuentas. Y como tal repite tooooodos los esquemas del western tradicional y se convierte a ratos en una pesadez sin límites y a ratos en la típica exhibición de tiro a la nada con el resultado habitual de 0 muertos por un lado y tropecientosmil por el otro. Que sí, que al que le vaya el rollo, genial, pero a los que hemos tragado mucho Far West y seguimos sin verle el puntito, ni fu ni fa.

Lo bueno de la peli... hombre, pues sin duda los dos hombres. Su complicidad, su camaradería, su indudable feeling; que son guapos de romperse, de cagarse y de morirse; que sólo por mirarlos durante dos horas merece la pena hasta tragarse un western; algunas escenas para el recuerdo (el salto al vacío en los acantilados, el paseíto-videoclip en bici de Paul, la escena final...). Y sobre todo el efecto afrodisíaco. Si yo fuera un señor y quisiera mojar con cierto grado de certeza una noche ésta es exactamente la pócima mágica. Un consejo; olvídense del porno, caballeros. Para cualquier tía de pro el porno auténtico es "2 hombres y un destino". Éxito garantizado. Eso sí, luego por favor, apaguen la luz para consumar; las comparaciones pueden ser odiosas.

viernes, 19 de agosto de 2011

El golpe, by George Roy Hill

En cuestión de pelis de timos es la más grande, la madre de todas las madres, la lección magistral, el manual, el summum, la guía espiritual de todas las pelis de timos que después de ella en el mundo han sido. La musa indiscutible. Sin "El golpe" la historia del cine hubiera cambiado muy sustancialmente porque ha habido tantas imitaciones, tantos homenajes más o menos velados, tantos plagios, que es difícil imaginar el mundo sin ese tremendo timo y por supuesto sin esa maravilla de música del grandísssssimo Scott Joplin. Nanananananananá nanananananananananá.

Y una vez dicho esto y reconocidas las mil virtudes de la película, tengo que decir que después de haber visto los cientos de imitaciones, homenajes y plagios, "El golpe" se convierte en una cinta más que previsible y de un interés cinematográfico casi histórico. Entiendo perfectamente que la gente que la vea por primera vez y que antes haya disfrutado de alguna de sus "hijas" no le encuentre el encanto y la genialidad que le encontramos los que descubrimos el mundo de la picaresca gamberra a través de ella. Es la terrible consecuencia de convertirse en mito, que tus propios imitadores terminan por asfixiarte a base de explotarte sin compasión. O si no, que se lo pregunten a Elvis.

Eso sí, coincido con algunas críticas en algo: el papel de Dimitra Arliss como camarera que encandila a primera vista al bello Redford es tan increíble como si se lo hubieran dado a Rafaela Aparicio. Resulta alucinante que con un casting tan logrado y tan brillante, la hayan cagado de gordo con las dos secundarias partenaires. Porque sí, lo de Arliss canta a la legua, pero qué me decís de lo de Eileen Brennan de novia del dios Newman? Por favooooooooooooooorrrr! No habría alguna manera de rehacer esa parte?

jueves, 17 de marzo de 2011

Tal como éramos, by Sydney Pollack

Voy a contar por qué "Tal como éramos" es una de mis pelis de amor favoritas (no digo la que más porque las bocazas como yo al final terminamos teniendo algo así como 58 pelis de amor favoritas).

1. Porque es cierto, verídico y real que los polos opuestos se atraen y estos dos no pueden ser más opuestos.

2. Porque me encanta que al bello Redford consiga seducirlo (trabajito le cuesta, desde luego) una fea oficial como Barbra. Aunque para los que protestan por este desequilibrio estético entre ambos les diré que se supone que en la peli la protagonista no es tan fea, o sea, Katie no es famosa entre los estudiantes por fea sino por pesada y por excéntrica. ¿Creéis que si hiciera de fea un grupo de universitarios hipertestosteronizados no lo hubiese aprovechado para convertirla en objeto de sus chanzas? Hay que hacer un esfuerzo y correr un tupido velo sobre la fealdad de la Streisand y hacer como que es una señora más o menos normal. Al menos hay que obviar el tema nariz porque no es verosímil que a los 18 años la gente no se regodee en este tipo de caracteres fisonómicos.

3. Porque los polos opuestos se terminan repeliendo de la misma forma que al principio se atraían. Y esto es así aquí y en Pekín, y es la base argumental de la peli.

4. Porque la veo y se me encogen las tripas un montón, y como ya me la sé de memoria, tiemblo mientras espero a ver cómo llega la rutina, la discrepancia y la decadencia a la relación. Y en definitiva, reacciono como si me estuviera pasando a mí misma. Y esto una y mil veces.

5. Porque la canción "The way we wereeeeeeeeeeeeeee", ella sola lo vale. Sí, me gusta la Streisand, y no soy maricón, qué pasa.

6. Por el final. Y paso al espoileo.
spoiler:
Porque me estremece ese encuentro casual, porque me suena mucho. A todo lo que querrías decir pero no dices, aunque sí que lo dices, con el gesto, con la mirada, con el cuerpo entero. Y ahí está todo lo que se compartió, que ahora se comparte con otras personas pero que nunca, con nadie, jamás, será igual.

Porque quien no haya pasado en su vida un trago así, que levante la mano.