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jueves, 17 de septiembre de 2015

Babel, by Alejandro González Iñárritu

Dos chicos en el desierto
disparan con un fusil
y apuntan con tanto acierto
que le dan a Lady Pitt,
sembrando gran desconcierto.


A Cate Blanchett y al marido,
el viaje le han fastidiado.
Y eso que aún no han sabido
que en su casa se ha montado
un cifostio bien jodido.


Su niñera mexicana
siete pueblos se ha pasado
porque le ha dado la gana
y a los niños se ha llevado
a una boda por Tijuana.


En esto que una nipona
en el lejano Japón,
una muchacha muy mona,
aunque bastante zorrón,
busca falo por su zona.


Así que la chica en Japón,
en Marruecos los dos memos,
Blanchett y Pitt de bajón,
y en México qué tenemos.
Pues un lío del copón.


Y con estos elementos
monta Iñárritu su historia
y con algunos momentos
se cubre el tío de gloria
aunque sean superlentos.


Y creo que nada adelanto
si digo que muere alguno
aunque quién es no lo canto,
pero el que no sea tontuno
se apuntará fijo el tanto.

miércoles, 1 de julio de 2015

Kalifornia, by Dominic Sena

Os cuento un poco de qué va la cosa: una pareja de pijos decide hacer un viaje a California para escribir un libro sobre asesinos en serie; él llevará la investigación y se encargará de los textos y ella de las fotos. Para ahorrar costes deciden buscar compañeros de viaje con los que compartir gastos, y con ese fin ponen un anuncio. Pero mira tú por dónde adivinad quién se presenta de voluntario. Pues sí, mismamente lo que estáis pensando: un asesino en serie igualito igualito a los que el pijo está investigando. Llámalo casualidad, llámalo suerte. Una pena que el libro no tratara sobre alegres meretrices; a buen seguro se lo habrían pasado mucho mejor.

En fin, la verdad es que la parejita que se les apunta para el viaje dan un cante a tarados que echa para atrás. Que él no es precisamente un muchacho limpito, amable y educado y que ella no es Einstein es algo que ve a la legua hasta el espectador menos espabilado; lo alucinante es que nuestros intrépidos pijos no solo no se lo huelen sino que se avienen a viajar con el par este sin sospechar que la aventura puede no ser todo lo agradable que ellos habían planeado. Bueno, por lo menos hay que reconocer que la chica sí que se muestra algo mosqueadilla casi desde el principio pero lo que es el pánfilo del novio, el investigador de serial killers, tiene menos luces que un cayuco; casi mejor que se hubiera dedicado a la caza del gamusino porque la intuición para detectar psicópatas criminales no es lo suyo. Durante toda la película dan unas ganas locas de hostiarlo con fuerza para ver si se le quita un poco esa cara de lelo que arrastra.

Una aportación novedosa por lo menos sí que hace Dominic Sena en este filme: es la primera vez que Brad Pitt da verdadero asco, pero asco asco de verdad. No se le puede negar que hace un gran papel porque ese muchacho para conseguir provocar naúseas tiene que currárselo mucho mucho mucho. En cambio Juliette Lewis está igual de vomitiva que de costumbre, ella no tiene que esforzarse demasiado. Con la grima que me da a mí esa muchacha de toda la vida me da escalofríos pensar que por aquella época era la novia en la vida real del bello Pitt, que por cierto ha demostrado con los años haber mejorado ostensiblemente su gusto para las mujeres. Y, por qué no decirlo, también para elegir sus trabajos.

martes, 18 de noviembre de 2014

El consejero (The Counselor), by Ridley Scott

Decidí ver esta película, a pesar de las espantosas críticas, por algo que ponía en la del Chicago Sun-Time, que prometía "la escena de sexo más escandalosa del año". Y no es que yo esté muy interesada en el sexo sino que esperaba que esa escena la protagonizara Michael Fassbender, de quien es público y notorio que estoy locamente enamorada, encoñada y megacolgada.

Y a pesar de que la citada escena (que tampoco es para tirar cohetes, sinceramente) por desgracia no estaba protagonizada por mi machote, sino por una inquietante a la par que hilarante Cameron Díaz, no me arrepiento de haberla visto. Yo me tragaría encantada cualquier coñazo con tal de tirarme dos horas babeando impúdicamente por Fassbender.

Aunque en esta ocasión, las cosas como son, me lo han puesto tan repeinado, estirado y acapullado que, la verdad, la mitad de las babas que tenía preparadas para derramar me las terminé guardando para mejor ocasión.

A mí Fassbender me gusta mucho más en plan guarrillo, con barba de tres días y eso. Y preferiblemente haciendo de malote, y no como aquí, de pardillo encoñadete, y encima de Penélope Cruz. Puffffffff, cágate lorito, hay que joderse.

En fin, dado que no pude regodearme a mi antojo con la prestancia del bello Michael, no tuve más remedio que ver la peli en clave estrictamente cinematográfica, y aquí traigo un breve resumen de lo que yo creo que pasa en esta cinta:

1. Hay un abogado (Fassbender) que tiene una novia (Penélope Cruz) a la que quiere mucho y a la que llama por teléfono por las noches para decírselo por activa y por pasiva (poniéndose incluso algo pesadito con el tema), y a la que le regala un anillo de diamantes para pedirle matrimonio. O algo así.

2. Hay un tipo con unos pelos infames (Bardem y su maldición con las pelucas) que también tiene una novia bastante lagarta (Cameron Díaz) a la que le gusta follarse coches (no follar en coches, sino follarse a los coches propiamente dichos) y luego confesárselo a un cura. Como si fuera una especie de perversión raruna. O algo así.

3. Hay otro tipo bastante guapete (Brad Pitt) que se junta de vez en cuando con el abogado Fassbender y se toman unas Heineken mientras charlan de sus cosas. Suelen dar buenas propinas a las camareras, lo cual dice mucho a su favor. Parecen buenos amigos pero como hablan un poco raro no lo podría asegurar del todo. Creo que hablan de un negocio que se traen entre manos. O algo así.

4. Hay un par de leopardos que se pasean tranquilamente por la mansión del tío de los pelos raros, que creo que son de la novia del tío, pero también podrían ser de su madre o de su abuela o de su tía. O algo así.

5. Hay unos tipos muy mal encarados que van por ahí cortando cabezas a todo desgraciado con el que se cruzan. Y a menudo de muy mala manera y sin muchas contemplaciones, con un montón de sangre, vísceras y profusión de porquerías varias. Al parecer estos tíos tienen una especie de manía con eso de cortar cabezas a la peña. Un vicio. O algo así.

6. Hay un señor mexicano muy pesado (el polifacético Rubén Blades) que habla por teléfono y suelta largas peroratas que parecen afectar mucho al abogado Fassbender, que llora amargamente al escucharlo, aunque bien podría ser que llorara porque se le ha metido un pizco en el ojo o porque ha estado pelando cebollas. O algo así.

7. Y también hay un camión muy grande que va de un lado a otro y que todos parecen muy interesados en interceptar, tal vez porque lleva algo de gran valor o puede que sea porque el camión mola cantidad. Ya sabéis lo que decía la canción: "Yo para ser feliz quiero un camión". El caso es que se pegan de hostias para quedarse con él. O algo así.

Y vamos, en esencia esto es lo que puedo decir de esta película. Sinceramente, no entiendo por qué dice la gente que no se ha enterado de nada. Yo me he enterado perfectamente.

Aunque... aquí, entre nosotros, tengo una pregunta importante:

Cómo es posible que una peli dirigida por el gran Ridley Scott, escrita por el archilaureado Cormac McCarthy y protagonizada por pedazo de tíos como Dios Fassbender, Brad Pitt o Javier Bardem pueda ser tan pestiño, Virgen santísima?

martes, 30 de octubre de 2012

Moneyball: Rompiendo las reglas, by Bennett Miller

Para empezar diré que el béisbol me gusta casi tanto como abrirme las venas o darme cabezazos contra la pared. Es una premisa importante, porque alguno dirá :"Y qué coño haces tragándote una peli sobre béisbol?" Buena pregunta, joven.

Pues básicamente quise verla porque todas las críticas que leí coincidían en que no era una peli sobre béisbol propiamente dicho sino sobre estrategias vitales y gestión grupal. Vamos, una peli sobre una especie de Pep Guardiola a la beisbolense. Y allá fui yo con todo mi entusiasmo, a aprender de la gente que sabe dirigir y crear espíritu de equipo.

Bueno, pues no; todo mentira. Si no te gusta el béísbol y pasas como de la mierda de los entresijos del deporte y sus fichajes, esto es un callo malayo y te vas a aburrir como un hongo.

Os cuento la paranoia. Un manager guapérrimo diseñador de equipos (Brad Pitt, of course) conoce un buen día a un friki gordito amante de las estadísticas y la numerología (Jonah Hill), y de repente se le va la olla y se enamora por completo de sus teorías matemáticas, así que se dedica a fichar a mataos a los que nadie quiere, porque según el gordito, aplicando la operación A+B-X:YxC:(3x175:89)+Pi-5'67:28 y el logaritmo neperiano 999999999.5 (18.13865589054 – In x) se puede ganar la temporada con un margen de error del 3%. Tírate de la moto, Bennett Miller!

Y luego están los diálogos interesantísimos que te cagas: "Te cambio a Shapiro por Peña si me das a Gómez pero Stevens tiene el hombro mal y no batea, necesito un zurdo, me quedo con Lewis si me traspasas a Roberts y a cambio te doy a Ramírez, Wilson y Hopkins". Vete a la mierda, chaval!

Se salva única y exclusivamente el gran Philip Seymour Hoffman, que interpreta al entrenador del equipo, que como es natural se tira toda la película más mosqueado que una chiva en un baile con los traspasos, compras, ventas y maniobras logarítmicas de las dos lumbreras toreras. Al final ganan o pierden? Ah, pues si queréis saberlo os chupáis el bodriazo enterito como hice yo. No pretenderéis que os lo cuente, listillos.

viernes, 17 de agosto de 2012

El río de la vida, by Robert Redford

Ésta es una de esas películas que una no sabe muy bien cómo valorar. No cabe duda de que tiene una fotografía maravillosa, un trasfondo poético innegable, unos personajes carismáticos y entrañables, unas interpretaciones memorables (de todos me quedo con Pitt, al que le toca el personaje sin duda más emblemático y potente), lo tiene prácticamente todo, pero terminas de verla, y dices... Y?

Supongo que para los amantes de la pesca debe de ser un pepinazo. Las escenas en el río con los dos hermanos dándole a la caña y a las moscas seguro que son para flipar, claro... si el tema te apasiona. Pero si lo de pescar no es lo tuyo todas esas escenas se hacen larguiiiiiiiiiiiiiísimas, pesadiiiiiiiiiiiiisimas, interminaaaaaaaaables... Un puto coñazo, vamos.

No dudo de que en la pesca haya un huevo de poesía y de que sea una de esas aficiones capaces de entusiasmar hasta la muerte a su público. Conozco a bastante gente que los fines de semana se levanta a las 5 de la mañana para cogerse un sitio bueno en el que echar el anzuelo y tirarse horas y horas pendiente de si el bicho pica o no pica. Yo sinceramente no lo puedo entender.

Sí puedo reconocer, en cambio, la belleza de la película, su evidente perfección técnica, el tono entre intimista y metafórico lleno de encanto, la sutileza de los diálogos, el impecable trabajo actoral... Lo reconozco todo, sí, pero... qué coñazo de río, hossssstia!!!!!!!

domingo, 15 de abril de 2012

Quemar después de leer, by Joel y Ethan Coen

Uffff, otra vez los Coen. Soy incorregible, lo sé, pero es que es ver la palabra Coen y volverme loca a pesar de que una y otra vez termino dándome cabezazos contra el mando. Aunque si soy del todo sincera, esta vez no me atraparon sólo ellos; había otros nombres junto al suyo que, todos unidos en perfecta armonía, constituyen un cebo tan irresistible como magnético. Hablo de Malkovich, de Clooney, de Pitt, y por supuesto, de McDormand. Simplemente a eso no se puede decir que no, o yo por lo menos no puedo.

Debo reconocer que no es de lo peor que he visto de ellos, que ya es algo. Las interpretaciones, sin embargo, son muy irregulares. Pitt hace de capullo cachas masticachicle, que no parece un papel muy complicado, y no da para más. Frances, en cambio, está pletórica de espía amateur; de hecho es el personaje más logrado y atractivo, y toda la trama en torno a sus operaciones estéticas es lo mejor de la película con diferencia. Malkovich y Clooney cumplen y hacen lo que pueden, aunque me temo que no pasarán a la posteridad por estos papeles.

La historia es bastante rollo, vamos, un coñazo hablando mal y pronto. Parodiar el cine de espías es que es complicado porque ya de por sí es un tipo de cine propenso a la autoparodia. De todas formas creo que los Coen se defienden mucho mejor en la comedia que en el dramón o el thriller. Tienen un sentido del humor un tanto sui generis pero tengo que confesar que a ratos me reí bastante. El estilillo ése tan peculiar me ha recordado un poco a "Ladykillers".

Bueno, sí que hay una escena impagable en esta película: Clooney enseñándole a McDormand el invento secreto en el que lleva años trabajando en el sótano de su casa. Momentazo. Jajajaja, menudo invento, a ver si alguien de verdad se pone a ello. Si hay por aquí algún ingeniero o algún ingenioso, fijo que se forraría. Garantizado.

viernes, 13 de abril de 2012

El árbol de la vida, by Terrence Malick

Cuando sabes a lo que vas, eso es lo que ya llevas adelantado. Cuando una lee algo tal que  "no es una película adecuada para el gran público, hace falta poseer una gran sensibilidad para captar su belleza poética", ya de entrada se autoincluye sin problemas en el gran público sin sensibilidad para captar bellezas poéticas, y luego ya no se sufre.  Y si no captas la tal belleza ya sabes que es normal porque careces del don de la sensibilidad, así que puedes dormir tranquilamente. No problem.

Y ya con esa tranquilidad puedes hacer una crítica constructiva para ese gran público al que perteneces, que como su propio nombre indica es grande y multitudinario. Ahí va, pues, mi opinión:

Ésta es la historia de un niño con tremendas orejas (típico niño años 50) con un padre maltratador, que sin embargo tiene la cara angelical de Brad Pitt, no sé por qué, habiendo tantísimos actores con cara de malos ya de fábrica. En fin, supongo que será otra licencia poética del director. Vale, pues el niño este habla mucho; de hecho es el único que habla en la película, mientras los demás miran un montón y los pajaritos vuelan en el cielo. Se ve mucho el cielo en esta película, y sí, no dudo de que debe de ser muy poético todo porque en la poesía de toda la vida de dios se ha hablado mucho del cielo, de los pájaros y de todo eso que se toca poco.  Lo intangible, que se llama.

La película le puede gustar un montón a la gente aficionada al teatro alternativo o a la contemplación de naturalezas muertas. También a los perroflautas y a los forofos del cannabis en general. Es más, yo creo que esta historia, aderezada con algo de hierba tiene que ganar muchísimo. Sin aderezos, para el gran público al que pertenezco ya sin ambages, es muy dura de pelar.

Lo bueno que tiene es que si la ves y compartes estas apreciaciones es que perteneces al gran público; ya sabes que perteneces a un colectivo concreto; no estás solo, somos muchos, y si eso no te sirve de consuelo siempre te quedará París.

Y luego tiene otra cosa; es un anticonceptivo ideal. Si por alguna razón te estás planteando tener hijos o alguien te presiona para tenerlos... en fin, si te ves en alguna circunstancia límite que te impulse a la procreación, se quitan bastante las ganas viendo a la familia esta. Puede que no entiendas exactamente lo que les pasa pero se intuye que muy buen rollito no hay. Y de ahí al doble condón va un paso.