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martes, 18 de noviembre de 2014

El consejero (The Counselor), by Ridley Scott

Decidí ver esta película, a pesar de las espantosas críticas, por algo que ponía en la del Chicago Sun-Time, que prometía "la escena de sexo más escandalosa del año". Y no es que yo esté muy interesada en el sexo sino que esperaba que esa escena la protagonizara Michael Fassbender, de quien es público y notorio que estoy locamente enamorada, encoñada y megacolgada.

Y a pesar de que la citada escena (que tampoco es para tirar cohetes, sinceramente) por desgracia no estaba protagonizada por mi machote, sino por una inquietante a la par que hilarante Cameron Díaz, no me arrepiento de haberla visto. Yo me tragaría encantada cualquier coñazo con tal de tirarme dos horas babeando impúdicamente por Fassbender.

Aunque en esta ocasión, las cosas como son, me lo han puesto tan repeinado, estirado y acapullado que, la verdad, la mitad de las babas que tenía preparadas para derramar me las terminé guardando para mejor ocasión.

A mí Fassbender me gusta mucho más en plan guarrillo, con barba de tres días y eso. Y preferiblemente haciendo de malote, y no como aquí, de pardillo encoñadete, y encima de Penélope Cruz. Puffffffff, cágate lorito, hay que joderse.

En fin, dado que no pude regodearme a mi antojo con la prestancia del bello Michael, no tuve más remedio que ver la peli en clave estrictamente cinematográfica, y aquí traigo un breve resumen de lo que yo creo que pasa en esta cinta:

1. Hay un abogado (Fassbender) que tiene una novia (Penélope Cruz) a la que quiere mucho y a la que llama por teléfono por las noches para decírselo por activa y por pasiva (poniéndose incluso algo pesadito con el tema), y a la que le regala un anillo de diamantes para pedirle matrimonio. O algo así.

2. Hay un tipo con unos pelos infames (Bardem y su maldición con las pelucas) que también tiene una novia bastante lagarta (Cameron Díaz) a la que le gusta follarse coches (no follar en coches, sino follarse a los coches propiamente dichos) y luego confesárselo a un cura. Como si fuera una especie de perversión raruna. O algo así.

3. Hay otro tipo bastante guapete (Brad Pitt) que se junta de vez en cuando con el abogado Fassbender y se toman unas Heineken mientras charlan de sus cosas. Suelen dar buenas propinas a las camareras, lo cual dice mucho a su favor. Parecen buenos amigos pero como hablan un poco raro no lo podría asegurar del todo. Creo que hablan de un negocio que se traen entre manos. O algo así.

4. Hay un par de leopardos que se pasean tranquilamente por la mansión del tío de los pelos raros, que creo que son de la novia del tío, pero también podrían ser de su madre o de su abuela o de su tía. O algo así.

5. Hay unos tipos muy mal encarados que van por ahí cortando cabezas a todo desgraciado con el que se cruzan. Y a menudo de muy mala manera y sin muchas contemplaciones, con un montón de sangre, vísceras y profusión de porquerías varias. Al parecer estos tíos tienen una especie de manía con eso de cortar cabezas a la peña. Un vicio. O algo así.

6. Hay un señor mexicano muy pesado (el polifacético Rubén Blades) que habla por teléfono y suelta largas peroratas que parecen afectar mucho al abogado Fassbender, que llora amargamente al escucharlo, aunque bien podría ser que llorara porque se le ha metido un pizco en el ojo o porque ha estado pelando cebollas. O algo así.

7. Y también hay un camión muy grande que va de un lado a otro y que todos parecen muy interesados en interceptar, tal vez porque lleva algo de gran valor o puede que sea porque el camión mola cantidad. Ya sabéis lo que decía la canción: "Yo para ser feliz quiero un camión". El caso es que se pegan de hostias para quedarse con él. O algo así.

Y vamos, en esencia esto es lo que puedo decir de esta película. Sinceramente, no entiendo por qué dice la gente que no se ha enterado de nada. Yo me he enterado perfectamente.

Aunque... aquí, entre nosotros, tengo una pregunta importante:

Cómo es posible que una peli dirigida por el gran Ridley Scott, escrita por el archilaureado Cormac McCarthy y protagonizada por pedazo de tíos como Dios Fassbender, Brad Pitt o Javier Bardem pueda ser tan pestiño, Virgen santísima?

miércoles, 14 de agosto de 2013

Prometheus, by Ridley Scott

Prometheo que a mí la ciencia-ficción ni fu ni fa. Y ya me acuerdo por qué.

Prometheo que te vas a hartar de ver bichos asquerosos y viscosos.

Prometheo que Michael Fassbender teñido y robotizado no vale un duro.

Prometheo que Noomi Rapace tras una autocesárea está como una rosa.

Prometheo científicos supercachas, pese a su fama de feíllos y dejaíllos.

Prometheo que si eres la prota y una nave espacial te cae encima te salvas.

Prometheo que a las misiones espaciales sólo van científicos gilipollas.

Prometheo que Ridley Scott está pelín gagá. Con lo que valía este chico.

Prometheo que Prometheus-2 la va a ver su puta madre.

martes, 30 de abril de 2013

Fish Tank, by Andrea Arnold

Por las críticas que he leído por ahí, creo que tengo una visión bastante diferente de esta película de la de la mayoría de la gente. A mí, por ejemplo, no me parece una peli esencialmente social; esa parte me parece meramente accesoria. Ocurre en un barrio obrero como podía haber ocurrido igualmente en un barrio pijo. O es que no hay madres pijas que van a su bola total y adolescentes pijas nininis (que ni estudian ni trabajan ni ganas)?

Tampoco me convence eso de “retrato de la fragilidad de la adolescencia”. Hombre, pues sí, la protagonista es una adolescente, pero vamos, que poco tiene que ver con los adolescentes más o menos normales. Es una adolescente típica del reality “Hermano mayor”, y su madre algo parecido a las madres que aparecen en ese programa. Si lo habéis visto alguna vez sabréis a lo que me refiero, gente que se dice entre sí cosas como “puta, guarra, ojalá te murieras” y todo así.

El shock que supone la aparición de Michael Fassbinder en la vida de la familia esta es directamenter proporcional a la condición apolínea del culo del actor. Yo misma quedé en estado cataléptico ante la visión, por tanto se puede entender perfectamente el brutal impacto en una niña de 15 años con las hormonas enloquecidas.

Para mí lo que Andrea Arnold fundamentalmente plantea es una historia de tensión sexual con el agravante morboso de que hay menor de por medio. Bastante desarrolladita, pero bueno, ya sabemos la paranoia colectiva que existe con eso del sexo con menores. De hecho todo el tiempo te lo pasas esperando el gran momento: “Ahora!”. “No, no, ahora”, “Huyyys, casi pero no”, “Ahora sí ahora sí”, “Uyyy, por qué poco”. Yo creo que la única que no lo ve, por lo despistadilla, es la propia madre de la chica porque desde el principio resulta evidente lo que pasa y lo que inevitablemente va a pasar.

Como curiosidad decir que Katie Jarvis, la adolescente protagonista (que de adolescente tiene poco porque debe de andar por los veintitantos) no es una profesional, sino que la pillaron en la calle discutiendo con el novio y como dio el tipo la contrataron. Nenas, ojo al dato, a veces ser una arrabalera puede llevarte al estrellato.

martes, 12 de marzo de 2013

Shame, by Steve McQueen

Ésta es la historia de lo que viene siendo de toda la vida de dios un “salío”, que aunque ahora se le llama “adicto al sexo”, es poco más o menos lo mismo pero en patológico. El problema de este señor es que se pasa buena parte del día pensando en sexo, cascándosela y viendo porno, y de cuando en cuando, entre paja y paja, cae una putilla. Vamos, como el 80% de la población masculina de su edad, los treintaytantos. La única diferencia notable es que el 20% del tiempo restante no piensa en fútbol.

El tipo se la casca en la ducha, en los baños de la oficina, en la cama… también como el 99% de sus congéneres cuando tiene ocasión. La cuestión es que como vive solo y no tiene señora ni niños ni perro ni nada pues tiene más ocasión que la mayoría de los caballeros de su edad, que ya quisieran disponer de su tiempo, su dinero y, todo hay que decirlo, sus hechuras. Él no tiene que esperar a que la señora y los niños estén durmiendo para ver guarreridas en su ordenador sino que lo puede hacer cuando quiera sin límite horario.

A más de uno que me lea se le estarán poniendo los dientes largos seguro. Y si ya les cuento que el prenda se permite llevar a la realidad fantasías típicamente masculinas como el famoso trío con dos señoritas complacientes y estupendas, más de un parqué temblará.

El conflicto empieza cuando se le planta en la casa la hermana, Carey Mulligan, y ya le jode el plan. Se acabaron las pajillas a deshoras, el ordenador con fondo de pantalla vistosito y las señoritas de compañía. Toca hacer footing por las noches para desfogar tanta tensión no resuelta. Además, al contrario que él, que es un tipo hipersexual, la hermana resulta ser hiperemocional y lo mismo que a uno le da por cascársela para superar la angustia vital a la otra le da por cortarse las venas de vez en cuando. Una parejita interesante, que no?

La hermana además tiene la particularidad de que canta “New York, New York” a velocidad caracolense. Una experiencia interesante aunque sólo apta para gente de probada paciencia. Yo me quedo con la versión Sinatra a velocidad normal, o mismamente con la versión Minnelli, algo más ligerita.

En fin, hay quien dice que ésta es una película angustiosa, claustrofóbica, abrumadora, agobiante… No sé, para mí ver a Michael Fassbender, que está como un queso curado manchego, haciendo desnudos integrales, de frente, de perfil y de espaldas, luciendo firmes glúteos y contundentes atributos viriles, y cascándosela por doquier o culeando a bellas señoritas, más que provocarme angustia lo que hace es contagiarme el espíritu pajilleril de su personaje. Lo confieso, me pone Fassbender ya vestido, con que desnudo ni te cuento, y en posición claramente procaz y ostensiblemente guarra, me entran soponcios de todos colores.

No soy capaz de ver la angustia por ninguna parte. Cuál es exactamente el mensaje? Pajillearse a diario es signo de estar mal de la perola? Ver mucho porno puede ser perjudicial para la salud? Pagar a profesionales del sexo significa que eres un asocial, un autista o un tarado de tomo y lomo? Está el 90% de los tíos, que en mayor o menor medida practican con regularidad una o varias de estas aficiones, de frenopático? Meloxpliquen.

martes, 8 de enero de 2013

Un método peligroso, by David Cronenberg

Inciden mucho las críticas sobre esta película de Cronenberg en la perfección y profundidad sin igual de sus diálogos. Bien, se me ocurre que la mejor forma de ilustrarlo es hacer una especie de performance al respecto.

Imaginemos que Carl Jung y Sigmund Freud están tomando el te en el despacho del segundo.

La cosa podría transcurrir más o menos así:

Freud: Una pulsión sexual nunca puede determinar el superego por la filtración de impulsos ajenos. Es anticientífico.

Jung: Falso. La imagen onírica del falo impulsará al ego a una bifurcación empírica del superego en un trauma psicógeno de catarsis pansexual.

Freud: Nooooo, me niego a aceptar esa afirmación. El psicoanálisis no afecta en el preconsciente a la capacidad analítica del consciente porque los patrones de represión no catalizan el modelo psicosexual.

Jung: Pero no comprendes que en la fase anal la transferencia puede realizarse por la fijación polimórfica perversa que lleva a las fuerzas psíquicas a la represión del impulso sensorial de los esfínteres?

Freud: Noooooooo, eres tú quien no lo entiende! Pero qué me estás contando?????? Toíto te lo consiento menos eso!!!!! La fijación catártica de lo onírico se desarrolla en el sujeto a partir de un trauma con el tánatos en progresión hacia el eros. Es el tótem el que representa al tabú y no al revés. Creo que nuestra amistad hasta aquí ha llegado!!!!! Es imposible que sigamos intercambiando impresiones cuando nuestros puntos de vista difieren tanto en lo básico!

Jung: Vale, pues adiós mu buenas.

Freud: Hala, pos ahí te quedas, que te aguante tu tía!!!!!

Bueno, pues algo así más o menos es lo que os vais a encontrar. Que cada cual decida si quiere verla o no.

Personalmente opino que es una peli maravillosa… para los apasionados del psicoanálisis. El resto puede sentirse un poco… cómo lo diría… perplejo.

Eso sí, Fassbender simplemente genial. Y la que no os podéis perder de ninguna manera es la Knightley. Qué muecas, madre mía! Qué contorsiones faciales!!!!! Qué sindios mandibular!!!! Qué despiporre!!!!!

lunes, 10 de septiembre de 2012

Jane Eyre, by Cary Fukunaga

Mi primer contacto con Jane Eyre fue a través de una película para televisión en la que Rochester era interpretado por George C. Scott y Jane por Susannah York. Yo era muy pequeña pero recuerdo que la historia me encantó y se me quedó grabada durante años. Más tarde tuve la ocasión de ver la versión de Robert Stevenson con Orson Welles y Joan Fontaine en los papeles principales, y me gustó más, si cabe.

Las dos tienen una cualidad en común: en ambas el personaje de Rochester es interpretado por un actor de presencia imponente y a la vez aterradora, sobre todo en el inicio de la relación, una especie de ogro inhumano muy similar al de otra historia de parecido desarrollo argumental: “La bella y la bestia”. Curiosamente vi hace unos años una versión de este cuento protagonizada también por George C. Scott.

El caso es que en mi mente ya para siempre Rochester tendrá la cara de este actor, del mismo modo que por muchas versiones que pueda ver de “Cumbres borrascosas”, para mí Heathcliff siempre será Laurence Olivier y Cathy la guapísima Merle Oberon. Es lo que tiene quedarse marcado por una historia en la más tierna infancia.

A mí las historias de las hermanas Brontë me han fascinado toda la vida. Es cierto que no las he leído (las tengo pendientes, como tantas otras lecturas) pero he visto tantas versiones de ellas que casi podría recitar muchos de sus diálogos de memoria. Me encantan los ambientes, los paisajes de la adusta campiña inglesa, las mansiones señoriales en las que transcurre la acción, sus apasionadas historias de amor… De hecho me fascinan las mismísimas Brontë; he leído muchísimo sobre sus vidas y siempre me las he imaginado encerradas en su enfermizo y claustrofóbico mundo fantaseando con grandes amores y evadiéndose de su triste realidad a través de la escritura.

Por todo ello no podía perderme tampoco esta versión de Cary Fukunaga, pero tengo que reconocer que algo me ha decepcionado. Tal vez el hecho de que el actor protagonista sea esa especie de chulazo apolíneo que es Michael Fassbender, que no me convence en el papel. No da miedo, no impone, no resulta feroz ni repulsivo en un principio; al revés, cualquier institutriz, peluquera, camarera, recepcionista, bombera o bibliotecaria babearía sin dudar si se lo encontrara en mitad de una tormenta en pleno bosque, como se lo encuentra la pobre Jane. Y claro, ahí empieza a fallarme la historia y me llevo el chasco. Rochester no puede ser un primor de hombre, igual que Jane no podría ser jamás una exuberante Penélope Cruz. Jane sólo puede ser una belleza lánguida, pálida, frágil, delicada, apenas perceptible, casi oculta. Por ejemplo, Mia Wasikowska es perfecta para el papel y lo hace genial.

No digo que en mi decepción no influya el hecho de tener ya una idea preconcebida muy marcada de esta historia, o también que tengo una edad mucho menos impresionable que las otras veces que la vi, pero lo cierto es que, pese a que el guión es totalmente fiel a lo que recuerdo y la ambientación y el vestuario irreprochables, no me ha terminado de convencer. Demasiada belleza masculina para mi gusto. Aunque dice una amiga mía que cuando Fassbender enseña el rabo sí que da miedo. Wawwwwww, qué visión acabo de tener, madre mía!