- Hola, Daniel Day-Lewis, eres tú? Steven Spielberg al habla.
- Aquí Daniel. Hombre, Steven, cuánto tiempo. Qué pasa, chaval.
- Pues mira, te llamo porque quiero hacer una peli sobre Abraham Lincoln.
- Lincoln, el presidente... qué interesante.
- Y me gustaría que lo interpretaras tú.
- Cielos, qué papelón. Difícil caracterización, vive Dios.
- Efectivamente, Daniel. Es Oscar cantado.
- Wawwwwww, qué caramelito. Se trataría de un biopic, supongo.
- No, no, sólo un hecho histórico: la aprobación de la 13ª enmienda.
- Y qué enmienda es ésa.
- Sí, hombre, la enmienda que abolió la esclavitud.
- Vaya, qué oportuno. Ahora que tenemos presidente negro será un pelotazo.
- Lo será. Es el gran momento.
- Y bueno, Steven, cómo habías pensado plantearlo.
- Será una especie de carrera de obstáculos para conseguir votos.
- Qué guay. Suena superemocionante.
- Todo a base de chantajes, sobornos, extorsiones, corrupción a punta pala...
- Pero bueno... eso no quedará muy bonito. Se trata de abolir la esclavitud.
- Pos eso; el fin justifica los medios, no??
- Hummmm... pues no sé.
- En realidad nadie se va a enterar de nada. Todo será muy críptico.
- Qué quiere decir críptico.
- Que, salvo los especialistas en Historia de América, nadie pillará un carajo.
- Pero entonces para qué vamos a hacer esta película.
- Jo, pues tú para lucirte, y los dos para echarnos unos Oscarcillos.
- Pero hombre, también habrá que pensar un poco en el público.
- El público irá a verla en masa, por ser yo quien soy, y por ti, por supuesto.
- Pero no les gustará. Y la crítica nos pondrá a parir.
- No se atreverán. El gran Spielberg, el gran Day-Lewis y la 13ª enmienda.
- Y tú crees que colará?? Yo no estoy tan seguro.
- Colará. A ver, Daniel, tú de qué serías capaz por un Oscar.
- Yo de cualquier cosa legal o ilegal.
- Pos eso.
- Pos fale.
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sábado, 1 de marzo de 2014
viernes, 3 de enero de 2014
Munich, by Steven Spielberg
Para empezar, que quede claro que no dudo ni por un segundo que esta película esté basada en hechos reales. Y no sólo que esté basada, sino que se atenga al cien por cien a los acontecimientos tal y como ocurrieron. Y por qué no dudas, se preguntará alguno. Pues no dudo porque toda la serie de hechos que se suceden a lo largo de la cinta son tan absolutamente absurdos y demenciales que sólo pueden ser concebidos desde la perspectiva real de una mente tarada, absurda y demencial dedicada a la política activa.
Vamos a ver, tú eres el jefe de los servicios secretos de un país y quieres vengarte de una panda de terroristas que en su día asesinaron a una serie de personas de tu nacionalidad. A todo esto los terroristas andan desperdigados por el mundo viviendo cada uno a tomar por culo de los demás. Qué harías. Te voy a dar dos opciones:
A. Eres un ser práctico e inteligente, por algo has llegado a jefe de los servicios secretos de tu país, así que localizas a los tipos y contratas en cada uno de los países en los que están a un profesional que por un módico precio te solucione el problema sin necesidad de grandes inversiones logísticas ni de personal. Pongamos que, como mucho y sólo contando con los mejores, te salga cada venganza por unos 100.000 dólares. Mira, merece la pena, como son once por algo más de un millón te has quitado de en medio a los indeseables que mataron a tu gente.
B. Montas un equipo compuesto por un pastelero, un profe, un gafapastas y uno que hizo un cursillo en los Servicios Secretos hace la tira de años... Este último, que es Eric Bana, un tipo bastante buenorro pero con una cara de lacio que pa qué, será el jefe... Ninguno ha matado nunca a nadie ni ha montado una bomba ni nada pero te dedicas a tenerlos un año entero viajando de un sitio a otro, pagando 250.000 dólares a unos mafiosillos franceses por cada objetivo que les localicen (250.000 euros por decirte la ciudad: éste en Beirut, éste en Atenas, éste en Nueva York... Te vayas tú a creer que por ese precio te van a decir la calle!) y manteniendo a los cuatro fantásticos paseándose de un sitio a otro del mundo elaborando bombitas caseras y haciendo las memeces propias del aficionadillo que no ha matado a una hormiga en su vida.
Opción A u opción B? Bueno, pues Golda Meir y su intrépido jefe del Mossad eligen la opción B, no me preguntéis por qué. Contratan a una panda de chapuceros que no tienen ni idea de cómo se carga uno a un terrorista y los mandan a viajar de aquí para allá pegándose la vida padre y elaborando patéticos artefactos caseros de dudosa eficacia, algunos de los cuales están a punto de provocar la III Guerra Mundial. Por qué? Pues repito, ni idea. Drogas? Alcohol? No sé, sólo sé que la mayoría de mandatarios mundiales probablemente cometerían la misma estupidez y por eso digo que no me cabe la menor duda de que estos hechos son reales y hasta suprarreales. Porque desafían a todas las leyes del sentido común, como de hecho suelen desafiarlas casi todos los políticos del mundo.
El amigo Steven Spielberg una vez más lleva a la gran pantalla una historia sobre el espíritu de supervivencia y lucha del pueblo israelí, y lo que consigue es que el espectador medianamente crítico se plantee hasta qué punto pueden estar tarados los dirigentes israelíes para cometer tantas estupideces juntas y para hacer las cosas tan cochinamente mal. Vale que les sobre la pasta y elijan gastarse 10 millones de euros por lo mismo que podían haber hecho por uno, pero... para qué. Y encima los muchachos que sobreviven (pocos, aviso desde ya) terminan supertraumatizados y sin querer saber más nada del Mossad y casi que de Israel. Joder, con lo fácil que hubiera sido lo de los matones de oficio. Ya te digo.
Vamos a ver, tú eres el jefe de los servicios secretos de un país y quieres vengarte de una panda de terroristas que en su día asesinaron a una serie de personas de tu nacionalidad. A todo esto los terroristas andan desperdigados por el mundo viviendo cada uno a tomar por culo de los demás. Qué harías. Te voy a dar dos opciones:
A. Eres un ser práctico e inteligente, por algo has llegado a jefe de los servicios secretos de tu país, así que localizas a los tipos y contratas en cada uno de los países en los que están a un profesional que por un módico precio te solucione el problema sin necesidad de grandes inversiones logísticas ni de personal. Pongamos que, como mucho y sólo contando con los mejores, te salga cada venganza por unos 100.000 dólares. Mira, merece la pena, como son once por algo más de un millón te has quitado de en medio a los indeseables que mataron a tu gente.
B. Montas un equipo compuesto por un pastelero, un profe, un gafapastas y uno que hizo un cursillo en los Servicios Secretos hace la tira de años... Este último, que es Eric Bana, un tipo bastante buenorro pero con una cara de lacio que pa qué, será el jefe... Ninguno ha matado nunca a nadie ni ha montado una bomba ni nada pero te dedicas a tenerlos un año entero viajando de un sitio a otro, pagando 250.000 dólares a unos mafiosillos franceses por cada objetivo que les localicen (250.000 euros por decirte la ciudad: éste en Beirut, éste en Atenas, éste en Nueva York... Te vayas tú a creer que por ese precio te van a decir la calle!) y manteniendo a los cuatro fantásticos paseándose de un sitio a otro del mundo elaborando bombitas caseras y haciendo las memeces propias del aficionadillo que no ha matado a una hormiga en su vida.
Opción A u opción B? Bueno, pues Golda Meir y su intrépido jefe del Mossad eligen la opción B, no me preguntéis por qué. Contratan a una panda de chapuceros que no tienen ni idea de cómo se carga uno a un terrorista y los mandan a viajar de aquí para allá pegándose la vida padre y elaborando patéticos artefactos caseros de dudosa eficacia, algunos de los cuales están a punto de provocar la III Guerra Mundial. Por qué? Pues repito, ni idea. Drogas? Alcohol? No sé, sólo sé que la mayoría de mandatarios mundiales probablemente cometerían la misma estupidez y por eso digo que no me cabe la menor duda de que estos hechos son reales y hasta suprarreales. Porque desafían a todas las leyes del sentido común, como de hecho suelen desafiarlas casi todos los políticos del mundo.
El amigo Steven Spielberg una vez más lleva a la gran pantalla una historia sobre el espíritu de supervivencia y lucha del pueblo israelí, y lo que consigue es que el espectador medianamente crítico se plantee hasta qué punto pueden estar tarados los dirigentes israelíes para cometer tantas estupideces juntas y para hacer las cosas tan cochinamente mal. Vale que les sobre la pasta y elijan gastarse 10 millones de euros por lo mismo que podían haber hecho por uno, pero... para qué. Y encima los muchachos que sobreviven (pocos, aviso desde ya) terminan supertraumatizados y sin querer saber más nada del Mossad y casi que de Israel. Joder, con lo fácil que hubiera sido lo de los matones de oficio. Ya te digo.
sábado, 2 de marzo de 2013
Tiburón, by Steven Spielberg
Si desde que viste Tiburón no has vuelto a nadar de noche.
Si miras con resquemor cualquier sombra bajo el agua.
Si piensas que hacer esquí acuático es de suicidas.
Si te alegras de no ser millonario para no tener yate con el que navegar.
Si cuando el agua te llega al tobillo ya te tiemblan las canillas.
Si chillas histérico cuando el hidropedal se aleja cinco metros de la orilla.
Si el leve roce de un pececillo consigue que toda tu vida pase por tu cabeza.
Si al mirar un bello atardecer en el mar tú sólo ves probables aletas de tiburón.
Si cuando ves a un niño en una tabla piensas: "no muevas los pies, imbécil"
Si clasificas los barquitos de pesca por su resistencia ante la mordedura de escualo.
Si te cagas en Spielberg porque arruinó tu vida playera... Te jodes!!!! Ya somos dos
Si miras con resquemor cualquier sombra bajo el agua.
Si piensas que hacer esquí acuático es de suicidas.
Si te alegras de no ser millonario para no tener yate con el que navegar.
Si cuando el agua te llega al tobillo ya te tiemblan las canillas.
Si chillas histérico cuando el hidropedal se aleja cinco metros de la orilla.
Si el leve roce de un pececillo consigue que toda tu vida pase por tu cabeza.
Si al mirar un bello atardecer en el mar tú sólo ves probables aletas de tiburón.
Si cuando ves a un niño en una tabla piensas: "no muevas los pies, imbécil"
Si clasificas los barquitos de pesca por su resistencia ante la mordedura de escualo.
Si te cagas en Spielberg porque arruinó tu vida playera... Te jodes!!!! Ya somos dos
lunes, 4 de junio de 2012
Minority Report, by Steven Spielberg
La idea es interesante: un mundo futuro en el que se pueden predecir los crímenes, y por tanto prevenir, evitarlos y encarcelar a los que los iban a cometer. Si el sistema de predicciones no falla es evidente que sólo serían encarcelados culpables seguros, aunque antes de cometer su crimen, vamos, culpables virtuales. Pero hay que demostrar que, efectivamente, el sistema es infalible para que ningún inocente sea recluído. Mola, no?
Lo demás es una peli de terror-ficción más: la cárcel es una especie de ataud donde mantienen inmovilizados a los presos, el mundo es un sitio horrible en el que te escanean por todas partes los ojos y te tienen constantemente controlado... En fin, esas cosas que con unas y otras variantes ya conocemos por la literatura futurista: "Un mundo feliz", "1984", etc. Esto también podría molar.
El caso es que no empieza mal: la policía preventiva consigue evitar un crimen y detener al futuro culpable en una trepidante secuencia llena de tensión. Vamos, el primer cuarto de hora. A partir de ahí ya estamos en otra "Misión imposible" de Cruise, que este tío parece que no sabe hacer otra cosa: millones de enemigos persiguiéndole y él jugando al pilla pilla: yuhhhhu, estoy aquí y no me pillas!
Sí, mucho coche molongo del futuro, mucho ascensor volador, mucho efecto especial mu efectista y mu especial y muchas polladas, pero siempre lo mismo. El tío venga a escapar, los otros venga a seguirlo, todos venga a correr y a pegar saltos, cienes de peligros por doquier, ay que te pillo, ay que no... En fin, el estilo Cruise propiamente dicho. Lástima que esto lo firme el gran Spielberg porque, salvando esos 15 primeros minutos, todo lo demás es una mamarrachada como la copa un pino sólo apta para misionerófilos imposibles. Una mierda, vamos.
Lo demás es una peli de terror-ficción más: la cárcel es una especie de ataud donde mantienen inmovilizados a los presos, el mundo es un sitio horrible en el que te escanean por todas partes los ojos y te tienen constantemente controlado... En fin, esas cosas que con unas y otras variantes ya conocemos por la literatura futurista: "Un mundo feliz", "1984", etc. Esto también podría molar.
El caso es que no empieza mal: la policía preventiva consigue evitar un crimen y detener al futuro culpable en una trepidante secuencia llena de tensión. Vamos, el primer cuarto de hora. A partir de ahí ya estamos en otra "Misión imposible" de Cruise, que este tío parece que no sabe hacer otra cosa: millones de enemigos persiguiéndole y él jugando al pilla pilla: yuhhhhu, estoy aquí y no me pillas!
Sí, mucho coche molongo del futuro, mucho ascensor volador, mucho efecto especial mu efectista y mu especial y muchas polladas, pero siempre lo mismo. El tío venga a escapar, los otros venga a seguirlo, todos venga a correr y a pegar saltos, cienes de peligros por doquier, ay que te pillo, ay que no... En fin, el estilo Cruise propiamente dicho. Lástima que esto lo firme el gran Spielberg porque, salvando esos 15 primeros minutos, todo lo demás es una mamarrachada como la copa un pino sólo apta para misionerófilos imposibles. Una mierda, vamos.
lunes, 29 de agosto de 2011
La lista de Schindler, by Steven Spielberg
La película está rodada en blanco y negro, y creo que esta decisión es perfecta para una historia en la que sólo hay blancos y negros, y los grises o marrones simplemente brillan por su ausencia.
Entiendo que Spielberg, por su doble condición de judío y de persona normal con sentimientos, se sienta conmovido e indignado por el drama del Holocausto judío. Salvo a algunos desalmados eso nos pasa a todos, aunque no compartamos su religión. Lo que ocurre es que el cine tiene que ser capaz de mostrarnos la realidad con sus matices; no puede ser que en casi todas estas historias sobre el nazismo nos representen una somera imagen bipolar sin claroscuros: los verdugos malos malísimos a un lado (todos, salvo el nazi Schindler) y las víctimas buenas buenísimas al otro. Y punto. No intentes ver más allá ni admitas grietas en este planteamiento porque en seguida serás tachado de negacionista o pronazi o algo aún peor.
La peli tiene dos objetivos básicos: zaherir conciencias y provocar el llanto. Es imposible no llorar en un momento u otro (habría que ser de piedra) y no sentir un sentimiento de culpa universal por lo hijaputa que puede llegar a ser la raza humana. Esos dos objetivos los consigue con creces. Ahora bien, desde un punto de vista intelectual su mensaje es tan simple, tan plano, tan evidente, tan falto de matices y sutileza, tan sin fisuras que no puedo sino rechazar por completo este torpe intento de hacer comulgar con ruedas de molino al personal. De un tío como Spielberg siempre espera una mucho más, aunque claro, con este grado de implicación emocional del director en la historia, tampoco se le pueden pedir peras al olmo.
Entiendo que Spielberg, por su doble condición de judío y de persona normal con sentimientos, se sienta conmovido e indignado por el drama del Holocausto judío. Salvo a algunos desalmados eso nos pasa a todos, aunque no compartamos su religión. Lo que ocurre es que el cine tiene que ser capaz de mostrarnos la realidad con sus matices; no puede ser que en casi todas estas historias sobre el nazismo nos representen una somera imagen bipolar sin claroscuros: los verdugos malos malísimos a un lado (todos, salvo el nazi Schindler) y las víctimas buenas buenísimas al otro. Y punto. No intentes ver más allá ni admitas grietas en este planteamiento porque en seguida serás tachado de negacionista o pronazi o algo aún peor.
La peli tiene dos objetivos básicos: zaherir conciencias y provocar el llanto. Es imposible no llorar en un momento u otro (habría que ser de piedra) y no sentir un sentimiento de culpa universal por lo hijaputa que puede llegar a ser la raza humana. Esos dos objetivos los consigue con creces. Ahora bien, desde un punto de vista intelectual su mensaje es tan simple, tan plano, tan evidente, tan falto de matices y sutileza, tan sin fisuras que no puedo sino rechazar por completo este torpe intento de hacer comulgar con ruedas de molino al personal. De un tío como Spielberg siempre espera una mucho más, aunque claro, con este grado de implicación emocional del director en la historia, tampoco se le pueden pedir peras al olmo.
jueves, 4 de agosto de 2011
El imperio del sol, by Steven Spielberg
Que Steven Spielberg es un cineasta con sello propio y una personalidad aplastante creo que a estas alturas está fuera de toda duda; ahora bien, que eso presuponga automáticamente calidad es más que discutible. La película es formalmente impecable, la fotografía prodigiosa, el reparto de lujo, en eso es un clásico Spielbergiano, y por ahí nada que objetar. Qué falla entonces? Pues vuelve a fallar la historia, como le pasa a menudo a este hombre.
Un niño bastante tontorrón, pijo y repelente se pierde durante la II Guerra Mundial de una forma completamente inexplicable y va vagando por ahí hasta que cae en manos de una especie de mentor mafiosillo y buscavidas, eso sí, magníficamente interpretado por John Malkovich, con el que sobrevive trampeando hasta que son apresados por el ejército japonés y encerrados en un campo de prisioneros. La supervivencia en el campo es la clave de la película y es donde principalmente decae la trama y se hace cansina y aburrida. En una palabra, un tostón.
De todas formas merece la pena verla por la impresionante puesta en escena; las imágenes de la guerra son verdaderamente impactantes. Y luego está la curiosidad de ver el debut de un jovencísimo Christian Bale, que aunque aquí hace un papel insoportable que incita seriamente al homicidio, con el tiempo llegaría a convertirse en un actor fascinante y asombrosamente camaleónico. Inolvidable su papel de pirado en "American Psycho". Sólo por eso le perdono a Spielberg este engendro infumable. Venga, Steven, 23 padrenuestros y 15 avemarías y ego te absolvo.
Un niño bastante tontorrón, pijo y repelente se pierde durante la II Guerra Mundial de una forma completamente inexplicable y va vagando por ahí hasta que cae en manos de una especie de mentor mafiosillo y buscavidas, eso sí, magníficamente interpretado por John Malkovich, con el que sobrevive trampeando hasta que son apresados por el ejército japonés y encerrados en un campo de prisioneros. La supervivencia en el campo es la clave de la película y es donde principalmente decae la trama y se hace cansina y aburrida. En una palabra, un tostón.
De todas formas merece la pena verla por la impresionante puesta en escena; las imágenes de la guerra son verdaderamente impactantes. Y luego está la curiosidad de ver el debut de un jovencísimo Christian Bale, que aunque aquí hace un papel insoportable que incita seriamente al homicidio, con el tiempo llegaría a convertirse en un actor fascinante y asombrosamente camaleónico. Inolvidable su papel de pirado en "American Psycho". Sólo por eso le perdono a Spielberg este engendro infumable. Venga, Steven, 23 padrenuestros y 15 avemarías y ego te absolvo.
jueves, 17 de marzo de 2011
Atrápame si puedes, by Steven Spielberg
Leo por ahí un tanto patidifusa alguna crítica que dice que esta peli es insulsa y aburrida y la verdad es que no doy crédito. Se podrá decir de ella cualquier cosa, menos que es aburrida. La acción es completamente trepidante, es divertida, el personaje principal es de todo menos insulso... En fin, me cuesta entender el planteamiento. De todas formas las críticas negativas son las menos, parece que hay casi unanimidad en considerarla una buena película y sobre todo en que resulta amena y muy divertida. El personaje principal es un crack y además está estupendamente interpretado por DiCaprio, que es un actor que no me parece gran cosa pero que aquí lo borda, tal vez por su particular fisonomía entre pícara e infantil, que define perfectamente al personaje.
Resulta increíble que los hechos relatados respondan a la realidad porque las capacidades de engaño de este muchacho escapan por completo a los límites de la verosimilitud, pero nada más que con que fuera una cuarta parte de lo que se cuenta de él, ya se merecería el tío un monumento e incluso un proceso de beatificación, porque sin duda sería un milagro de la naturaleza. Qué fiera. Definitivamente, un personaje inolvidable, muy del estilo de los pillos Redford y Newman en "El golpe".
Resulta increíble que los hechos relatados respondan a la realidad porque las capacidades de engaño de este muchacho escapan por completo a los límites de la verosimilitud, pero nada más que con que fuera una cuarta parte de lo que se cuenta de él, ya se merecería el tío un monumento e incluso un proceso de beatificación, porque sin duda sería un milagro de la naturaleza. Qué fiera. Definitivamente, un personaje inolvidable, muy del estilo de los pillos Redford y Newman en "El golpe".
spoiler:
Me encanta que el final sea feliz. Y se lo merece, menudo desperdicio un fenómeno así en la cárcel. A estos linces de la delincuencia hay que saber sacarles partido para que se pongan del lado de "los buenos".Además está muy bien planteado, la intriga se mantiene hasta el final. Hasta el último ultimísimo segundo no sabes si se quedará o volverá a pasarse al lado oscuro con su trajecito de copiloto. Por cierto, qué bien le sienta al niño el uniforme. Ya quisiera yo atraparlo de verdad, jeje.
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