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sábado, 1 de marzo de 2014

Lincoln, by Steven Spielberg

- Hola, Daniel Day-Lewis, eres tú? Steven Spielberg al habla.

- Aquí Daniel. Hombre, Steven, cuánto tiempo. Qué pasa, chaval.

- Pues mira, te llamo porque quiero hacer una peli sobre Abraham Lincoln.

- Lincoln, el presidente... qué interesante.

- Y me gustaría que lo interpretaras tú.

- Cielos, qué papelón. Difícil caracterización, vive Dios.

- Efectivamente, Daniel. Es Oscar cantado.

- Wawwwwww, qué caramelito. Se trataría de un biopic, supongo.

- No, no, sólo un hecho histórico: la aprobación de la 13ª enmienda.

- Y qué enmienda es ésa.

- Sí, hombre, la enmienda que abolió la esclavitud.

- Vaya, qué oportuno. Ahora que tenemos presidente negro será un pelotazo.

- Lo será. Es el gran momento.

- Y bueno, Steven, cómo habías pensado plantearlo.

- Será una especie de carrera de obstáculos para conseguir votos.

- Qué guay. Suena superemocionante.

- Todo a base de chantajes, sobornos, extorsiones, corrupción a punta pala...

- Pero bueno... eso no quedará muy bonito. Se trata de abolir la esclavitud.

- Pos eso; el fin justifica los medios, no??

- Hummmm... pues no sé.

- En realidad nadie se va a enterar de nada. Todo será muy críptico.

- Qué quiere decir críptico.

- Que, salvo los especialistas en Historia de América, nadie pillará un carajo.

- Pero entonces para qué vamos a hacer esta película.

- Jo, pues tú para lucirte, y los dos para echarnos unos Oscarcillos.

- Pero hombre, también habrá que pensar un poco en el público.

- El público irá a verla en masa, por ser yo quien soy, y por ti, por supuesto.

- Pero no les gustará. Y la crítica nos pondrá a parir.

- No se atreverán. El gran Spielberg, el gran Day-Lewis y la 13ª enmienda.

- Y tú crees que colará?? Yo no estoy tan seguro.

- Colará. A ver, Daniel, tú de qué serías capaz por un Oscar.

- Yo de cualquier cosa legal o ilegal.

- Pos eso.

- Pos fale.



martes, 14 de enero de 2014

Una habitación con vistas, by James Ivory

Qué bella música.

Qué hermosos paisajes.

Qué bucólicas escenas.

Qué magnífica fotografía.

Qué maravillosa iluminación. 

Qué estiloso James Ivory.

Qué tremenda Maggie Smith. 

Qué preciosa Bonham Carter.

Qué grande Daniel Day-Lewis. 

Qué coñaaaaaaaaaaazo, lavirrrrrrgen.

miércoles, 27 de noviembre de 2013

En el nombre del padre, by Jim Sheridan

Primera de las dos películas en las que Jim Sheridan y Daniel Day-Lewis abordan el tema de Irlanda con el trasfondo del terrorismo del IRA. En este caso se trata de un irlandés falsamente acusado y condenado por un atentado y su lucha por demostrar su inocencia. Nuevamente el tándem Sheridan-Day Lewis lleva a cabo un trabajo memorable con gran éxito de público y crítica.

La película es muy interesante, bastante emotiva y da mucho que pensar. Por ejemplo da que pensar en cómo funciona, o más bien disfunciona, la justicia: los juicios paralelos, los linchamientos públicos, la actitud histérica de la sociedad frente al terrorismo, etc. Pero no llega, en mi opinión, a la perfección técnica de “The boxer”, para mí la mejor película de Sheridan con diferencia.

La principal pega que le encuentro es que el guión presenta grandes desproporciones. Hay una primera parte de presentación de los personajes que se alarga indefinidamente: el protagonista, su familia, sus amigos, su viaje a Londres, la casa-okupa… En fin, todo lujo de detalles, muchos de ellos perfectamente prescindibles y algunos incluso cansinos. Luego viene una segunda parte bastante equilibrada en la que Sheridan nos da cuenta de la estancia en prisión del protagonista y de su padre. Lo típico de las pelis carcelarias: motines, rencillas entre presos, drogas, violencia… Bien, le dedica el tiempo preciso, nada que objetar.

Y aquí viene lo que no me gusta. Llega el final, la demostración de la inocencia de Lewis y sus compañeros y Sheridan lo despacha en dos minutos. De repente la acción se vuelve trepidante y en un pispás se ha solventado la cosa. Para mí es la parte más apasionante y la veo francamente insuficiente en relación al resto del metraje, sobre todo del tiempo excesivo que le dedica a la primera parte. Ése es el principal motivo por el que creo que no llega al nivel de excelencia de "The boxer", aunque no por ello deja de ser altamente recomendable.

jueves, 23 de mayo de 2013

Pozos de ambición (There will be blood), by Paul Thomas Anderson


Del director de "Magnolia" tenía que ser esta paliza mental. Paul Thomas Anderson vuelve a hacer de las suyas y nos "regala" este pedazo de ladrillo de importante descomunalidad sólo apto para fans incondicionales del director o del oro negro.

Larguiiiiiiiiisima, interminaaaaable. 160 minutos que se hacen 160.000. Bueno, en realidad a mí se me hicieron 160.000 a pesar de que no llegué a la hora y media. Me quedé justamente en la primera tanda de hostias de Daniel Day-Lewis al predicador interpretado por Paul Dano, aunque luego he leído que siguen otras cuantas más igual de absurdas y sin sentido.

Daniel Day-Lewis se llevó un merecidísimo Oscar por su interpretación, y digo merecidísimo porque el personaje está hecho a su medida para total lucimiento del actor. Un papel potente, un personaje malvado, cabrón, odioso... Un caramelito que Lewis devora con fruición y con su habitual oficio.

Coincido con algunas críticas en que todo lo que se ve aquí suena a conocido, a visto y más que visto unas mil veces: el predicador tarado, el rico empresario del petróleo, los pozos ardiendo, las caras renegridas, el oro negro manando... Perdona pero esto ya me lo contaron en "Gigante", también a lo grande y pasándose siete pueblos en el metraje, pero en mucho más entretenido.

Paul Dano intenta ser el contrapunto de Lewis pero ni se entiende qué pinta su personaje ni como actor le llega a la altura del tobillo. Los duelos a muerte que se montan resultan francamente incomprensibles. Por qué se pegan estos dos.  Qué pinta un predicador vociferante y medio pirado en esta historia..En fin, supongo que la "moraleja" es que la ambición es muy mala y destruye al hombre. Dos horas y media para contarnos eso. Pues vale, pero con tanto despotricar de la ambición igual Anderson se ha pasado de ambicioso. Que se lo haga mirar.

viernes, 13 de enero de 2012

The Boxer, by Jim Sheridan

Jim Sheridan es un director que me provoca sensaciones contradictorias. Cuando sus películas tratan de Irlanda y de los irlandeses me conmueve hasta el tuétano pero en su etapa americana, cuando le sale la vena yanqui, me parece un majadero total.

También puede tener mucho que ver que en su filmografía irlandesa cuenta casi siempre con la inestimable colaboración de Daniel Day-Lewis, que es un pepino de actor y que contribuye con su sola presencia a elevar a los altares cualquier película. Vaya desde aquí mi más rendida admiración hacia ese pedazo de monstruo de la interpretación.

En "The Boxer" Sheridan vuelve a tocar el tema del IRA, como ya hiciera con "En el nombre del padre", en una historia que tiene mucho de compromiso personal pero también de reflexión sobre el odio, la opresión y el miedo. La paradoja es que el boxeo, un "deporte" que es pura violencia, aquí representa justo el contrapunto de esa violencia. Es la salida, la única vía de escape de los personajes, la salvación.

La película toca especialmente la fibra en tanto que vivimos en un país también azotado por el terrorismo, y en un momento igualmente delicado en el que hay quien apuesta claramente por la superación de las diferencias y por la paz y hay quien sigue empecinado en mantener el odio a toda costa. Es exactamente la situación que se narra en la película. Y cómo suena el lenguaje! El "conflicto", "las familias de los presos"... Casi podríamos ponerles nombres y apellidos vascos a los personajes.

Probablemente no soy nada objetiva en esta crítica porque mi apuesta personal es la misma que la del boxeador, y la misma de Sheridan. Me cuesta entender que haya gente que quiera continuar aferrada a la violencia y al rencor, con todo el daño que ya han hecho.

Y que no me digan que eso es porque no soy vasca y no entiendo el famoso "conflicto", porque hay muchos vascos que piensan como yo, que ya está bien y que quieren vivir tranquilos. Creo que la inmensa mayoría. Casi siempre son sólo unos pocos los que no nos dejan a los demás vivir en paz.

Ah, y por si hubiera suspicacias, pienso lo mismo de las rencillas guerracivilistas y de la obsesión de algunos por remover la mierda. Si decidimos perdonar y echar borrón y cuenta nueva, eso vale para todos y para todo, no sólo para lo que nos interesa.

Ojalá el mensaje de esta película le llegara por ciencia infusa a todo el mundo. Anda que no cambiarían muchas cosas!

jueves, 17 de marzo de 2011

Mi pie izquierdo, by Jim Sheridan

Una historia de superación verdaderamente conmovedora, aunque sin duda la interpretación de Daniel Day-Lewis es lo mejor, con diferencia. Tampoco desmerece el resto del reparto, sobre todo la madre y el chaval que interpreta al pintor de joven. Sin embargo hay cosas que me chirrían un poco. Aunque la película esté basada en la autobiografía del protagonista y éste pueda tener hasta cierto punto mitificada su infancia y elevada a los altares la figura materna, creo que el director, al seguir esa visión casi idílica de la familia, peca de falta de credibilidad. Es difícil creer que en una familia con tantísimos hermanos, un padre alcohólico, hacinados en una vivienda de proporciones diminutas, teniendo que dormir de cuatro en cuatro y con un chico en estas condiciones, no haya más sombra que un arranque violento de higos a pepinos y sin mayores consecuencias del padre. Se nos da, por tanto, una visión mitificada de esta familia, a través de la mirada del escritor adulto, pero a todas luces alejada de la realidad.

De todas formas, la película está muy bien ambientada y aunque sólo fuera por la maravillosa interpretación del protagonista merece la pena verse. No deja de ser un canto a la superación personal, a la esperanza y a la vida. Igual no estaría de más que de vez en cuando pasaran por las escuelas este tipo de cine edificante capaz de mostrar hasta dónde se puede llegar cuando realmente se quiere, por encima de todas las barreras.