miércoles, 31 de octubre de 2012

Doble cuerpo (Body double), by Brian de Palma

Doble sesión de fusta se merece Brian de Palma por haber engendrado este espantajo de homenaje a Hitchcock, que más que homenaje parece una parodia.

Doble infarto el que le habría dado a don Alfred si lo hubiera visto. Afortunadamente murió 4 años antes y se libró.

Doble horror: los modelazos de Melanie Griffith, un puro espanto; y la escena del asesinato, vaya patata de taladro y vaya patata de asesino.

Doble felicitación: por la peli porno “Lo que el vientre se llevó” y por el vídeo “Relax”, de Frankie goes to Hollywood.

Doble manta palos que me merezco yo por haberme tragado enterito el truño.

Doble penitencia: la mía propia y la de la compaña, que me puso a parir y desde entonces no me habla. Me lo he ganado a pulso.

martes, 30 de octubre de 2012

Moneyball: Rompiendo las reglas, by Bennett Miller

Para empezar diré que el béisbol me gusta casi tanto como abrirme las venas o darme cabezazos contra la pared. Es una premisa importante, porque alguno dirá :"Y qué coño haces tragándote una peli sobre béisbol?" Buena pregunta, joven.

Pues básicamente quise verla porque todas las críticas que leí coincidían en que no era una peli sobre béisbol propiamente dicho sino sobre estrategias vitales y gestión grupal. Vamos, una peli sobre una especie de Pep Guardiola a la beisbolense. Y allá fui yo con todo mi entusiasmo, a aprender de la gente que sabe dirigir y crear espíritu de equipo.

Bueno, pues no; todo mentira. Si no te gusta el béísbol y pasas como de la mierda de los entresijos del deporte y sus fichajes, esto es un callo malayo y te vas a aburrir como un hongo.

Os cuento la paranoia. Un manager guapérrimo diseñador de equipos (Brad Pitt, of course) conoce un buen día a un friki gordito amante de las estadísticas y la numerología (Jonah Hill), y de repente se le va la olla y se enamora por completo de sus teorías matemáticas, así que se dedica a fichar a mataos a los que nadie quiere, porque según el gordito, aplicando la operación A+B-X:YxC:(3x175:89)+Pi-5'67:28 y el logaritmo neperiano 999999999.5 (18.13865589054 – In x) se puede ganar la temporada con un margen de error del 3%. Tírate de la moto, Bennett Miller!

Y luego están los diálogos interesantísimos que te cagas: "Te cambio a Shapiro por Peña si me das a Gómez pero Stevens tiene el hombro mal y no batea, necesito un zurdo, me quedo con Lewis si me traspasas a Roberts y a cambio te doy a Ramírez, Wilson y Hopkins". Vete a la mierda, chaval!

Se salva única y exclusivamente el gran Philip Seymour Hoffman, que interpreta al entrenador del equipo, que como es natural se tira toda la película más mosqueado que una chiva en un baile con los traspasos, compras, ventas y maniobras logarítmicas de las dos lumbreras toreras. Al final ganan o pierden? Ah, pues si queréis saberlo os chupáis el bodriazo enterito como hice yo. No pretenderéis que os lo cuente, listillos.

lunes, 29 de octubre de 2012

Oriente es Oriente (East is East), by Damien O'Donnell

Siempre me he preguntado qué es lo que puede llevar a una mujer occidental aparentemente normal a perder la cabeza y casarse con un integrista musulmán. O aunque no sea integrista, digamos con un musulmán practicante, sabiendo que esta gente vive por y para su religión y sus costumbres. Que me llamen racista o xenófoba, me da igual, pero si ya de por sí la convivencia entre una pareja culturalmente similar es complicada, ni te cuento si mezclamos formas de vida tan distintas como la occidental más o menos laica y la musulmana.

Damien O’Donnell aborda este tema desde un fino y contundente sentido del humor británico, y la verdad es que se agradece la desdramatización del asunto, pero no deja de ser peliagudo, sobre todo porque no se entiende muy claramente el mensaje final. Y si se entiende da más escalofríos que otra cosa.

Tenemos a una esposa típicamente inglesa de los años 70 (estupenda Linda Basset, señora british total) con 7 hijos habidos de su matrimonio con un señor pakistaní aferrado cual garrapata a sus ancestrales costumbres. Cágate lorito. Os podéis hacer una idea del panorama. La sumisión de la señora, la rebeldía de los nenes, el empecinamiento del padre, los matrimonios concertados, el conflicto permanente… Vamos, una familia entretenida, que se llama.

La película es divertida, tiene sus puntitos y se hace corta, la verdad. Bueniiiiiísima la secuencia del encuentro con la familia de las novias "seleccionadas" para los niños. Eso sí, por muy gracioso que resulte verlo en el cine, por favor, antes de casaros con un señor de éstos de arraigadas costumbres ancestrales, respirad profundamente, contad hasta 10 y pensad en vuestros futuros hijos. Y si, a pesar de todo, seguís adelante con el plan… que Dios os coja confesadas. Y a los pobres críos más.

domingo, 28 de octubre de 2012

Ha nacido una estrella, by George Cukor

"Ha nacido una estrella" es la película de los mil remakes. De hecho la versión de Cukor, según dicen la mejor de todas, ya era un remake de una versión anterior de los años 30; luego hubo una más en los 70 con Barbra Streissand de protagonista, y parece ser que Clint Eastwood está preparando otra para el año próximo. Si a todo esto le añadimos el pelotazo de "The artist", que viene a tratar el mismo asunto aunque no sea exactamente la misma película... lo dicho, los mil remakes.

Supongo que en Hollywood debe resultar un tema apasionante esto de la caída de los dioses, a juzgar por el tiempo y la pasta que le dedican. A mí la verdad es que me resbala mogollón lo de los actores alcohólicos y autodestructivos, me aburren y me parecen insoportablemente reiterativos y pesados. Pero bueno, es natural, en todos los gremios mola mirarse el ombligo y en éste del cine no iba a ser menos.

Con todo, lo que menos soporto de esta pestiñada convertida en clásico son los números musicales. Llegué a contabilizar uno de un cuarto de hora, el de Garland cuando se convierte en estrella. Es francamente insoportable, anticlimático, soporífero y vomitivo. Cuando parece que la acción avanza y se empieza a entusiasmar una con la historia, van y te sueltan un numerazo musical de casi 20 minutos y te dejan grogui. Que sí, que al que le vaya el rollo musical me imagino que le encantará escuchar a la señora esta y sus interminables gorgoritos, pero el que realmente está entregado a la trama se caga en la madre que parió a Cukor, a Garland y a su nación entera.

A decir verdad, lo único que me ha gustado han sido las tremendas borracheras de James Mason, que a pesar de su habitual inexpresividad facial, o tal vez gracias a ella, ofrece un interesante contrapunto a la hiperactuación de Garland.

Y también me encantó el "malo", interpretado maravillosamente por un secundario de lujo, Jack Carson. Me sentí totalmente identificada con su maldad. Tras más de dos horas soportando estoicamente los numeritos musicales, las exageradas muecas y la repulsiva hiperglucemia redentora  del personaje de Garland se apunta una con entusiasmo a cualquier infamia.

Que digo yo que estas neuras de estrellas que nacen y estrellas que mueren y estrellas que se pillan unas paporras del copón, no las podría solucionar esta gente yendo a un buen psiquiatra y tomándose unas pastillitas de colores para relajarse? En lugar de andar haciendo remakes por activa y por pasiva para que todas las generaciones que por el mundo pasen se enteren con todo lujo de detalles de lo desgraciadísimos que son. Por dios, Clint, no lo hagas!!!!!!

sábado, 27 de octubre de 2012

Another year, by Mike Leigh

Ya conocía yo a Mike Leigh. Es un señor inglés especialista en gente fea y friki, y muy concretamente en señoras histéricas. Se crió la fama con "Secretos y mentiras" y aquí se limita a continuar en la misma línea, que tan bien le ha funcionado.

Al igual que la protagonista tarada y chillona de "Secretos y mentiras", aquí tenemos a un personaje muy similar, interpretado por otra actriz, Lesley Manville, que como su predecesora Blenda Blethyn también ha triunfado en el papel. Al parecer Leigh, además de ser especialista en retratar la fealdad británica, lo es en empujar a sus actrices al estrellato y la premiocracia a través de la hiperactuación y los tics maníaco-compulsivos.

No sé qué le pasará a este hombre con las mujeres pero parece tener algún tipo de tara que le lleva a retratar personajes femeninos digamos que pelín asesinables. La verdad es que no sabría distinguir bien entre el personaje de Blethyn en "Secretos..." y el de Manville aquí. Son perfectamente intercambiables e interodiables.

Pero no son los únicos. En esta historia tenemos a un matrimonio perfecto (si prescindimos de la fealdad física de sus miembros) con un hijo perfecto (si prescindimos de la misma fealdad) que curiosamente se rodean de una serie de personajes igualmente feos pero además alcohólicos, desgraciados, desquiciados, colesterolémicos e hipertransaminásicos, y muy posiblemente cancerígenos pulmoníferos, con los que mantienen unas muy extrañas relaciones de amistad.

El matrimonio perfecto y el hijo perfecto que posteriormente se echará una novia perfecta (aunque repito, todos superfeísimos) llegan a caer como el culo. Tanta perfección y corrección política consiguen desquiciar al más pintado, por lo que no es de extrañar que todos sus amigos y familiares estén completamente pirados. Los manicomiables son el contrapunto necesario a tanta ecuanimidad y tanto estiramiento.

O no es desquiciante tirarse un año entero (la acción empieza en primavera, y termina en invierno) escuchando cosas como: "Tranquila, Mary, te entendemos", "Está bien, Ronnie, es perfectamente normal", "Oh, Ken, tienes que hacer algo de ejercicio", "Estupendo, Katie, qué trabajo tan interesante",  "Excelente, Joe, quieres una taza de te?"

Dan ganas de gritar: "Noooooooo, lo que quiero es un hacha o un misil tomahawk con el que perforarte el cráneo, Gerryyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyy"

Ya,  ya sé que matar está feo y que no es políticamente muy correcto, pero Tom y Gerry (no, no es coña, la parejita perfecta y megafea se llaman así) podrían empujar al homicidio a la mismísima abeja Maya. Mike Leigh me incita a la violencia, sí, no lo puedo remediar. Qué passssssssa?????? Algún problema????????

jueves, 25 de octubre de 2012

Lo imposible, by Juan Antonio Bayona

Lo increíble. La historia en sí, pero como es un hecho real, nos la creeremos.

Lo inevitable. Llorar a moco tendido litros y litros de idem.

Lo inescrutable. Los designios del señor para con la familia protagonista.

Lo impecable. Las actuaciones de Naomi Watts y de Ewan McGregor.

Lo inabarcable. La tragedia de los que sí perdieron a sus familias en el tsunami.

Lo inaceptable. Trampear así con la música para irritar lagrimales.

Lo inimaginable. Que Bayona no viera venir el tsunami de pasta que se le venía.

Lo intangible. La exigua aparición de Marta Etura. Menos da una piedra.

Lo inefable. La brutalidad de la naturaleza.

Lo indiscutible. La perfección técnica y la espectacularidad.

Lo indudable. La tira de Goyas que le van a caer, y lo que no son Goyas.

Lo inexplicable. Que la gente flipe tanto con estos fuegos de artificio.

Lo insoportable. Una vez más los niños actores. Se libra sólo el mayor.

Lo imposible. Triunfar y hacer taquilla sin que huela a americano.

Más allá del odio, by Mike Binder

Pero esto qué es lo que es? Una comedia? Un drama? Un pez volador? Un gamusino?

Os cuento. Esto es una tía a la que el marido abandona para fugarse con su secretaria, y de repente a la tía se le cuela un vecino en su casa, no se sabe muy bien ni cómo ni por qué, y allí se le plantifica a comer, a dormir y a hacer guarreridas. A todo esto la tía supuestamente es alcohólica, y efectivamente se pasa la vida con una copa de vodka en la mano, se levanta con ella y se acuesta con ella, pero curiosamente no la veréis en ningún momento dar un leve traspié, ni enturbiársele la mirada, ni tambalearse un ápice ni balbucear lo más mínimo, vamos, ninguna de las manifestaciones propias de la ebriedad que todos alguna que otra vez hemos podido padecer. Ella con su copa para arriba y para abajo todo el día, venga a beber y venga a beber, pero eso sí, más derecha que una vela, hablando con total corrección e impecablemente peinada y maquillada. No he visto mayor aguante con la bebida en todos los días de mi vida, la verdad.

El problema de esta película del chapucero director Mike Binder es que no se sabe muy bien si es chicha, si es limoná o qué cosa puede ser. Risa da poca, hastío da bastante, a ratos un poco de pena y casi todo el tiempo sensación de estar perdiendo el idem. Y bueno, también un poco de vergüenza ajena, porque los actores se ve que hacen lo que pueden pero ni el guión les acompaña ni la indefinición de sus personajes les da para mayores alegrías interpretativas.

Como frikicuriosidad, decir que sale Kevin Costner panzudo y medio calvete, bastante asquerosito y en un papel tan insulso y deslavazado como el resto, por no decir directamente patético.