"Ha nacido una estrella" es la película de los mil remakes. De hecho la versión de Cukor, según dicen la mejor de todas, ya era un remake de una versión anterior de los años 30; luego hubo una más en los 70 con Barbra Streissand de protagonista, y parece ser que Clint Eastwood está preparando otra para el año próximo. Si a todo esto le añadimos el pelotazo de "The artist", que viene a tratar el mismo asunto aunque no sea exactamente la misma película... lo dicho, los mil remakes.
Supongo que en Hollywood debe resultar un tema apasionante esto de la caída de los dioses, a juzgar por el tiempo y la pasta que le dedican. A mí la verdad es que me resbala mogollón lo de los actores alcohólicos y autodestructivos, me aburren y me parecen insoportablemente reiterativos y pesados. Pero bueno, es natural, en todos los gremios mola mirarse el ombligo y en éste del cine no iba a ser menos.
Con todo, lo que menos soporto de esta pestiñada convertida en clásico son los números musicales. Llegué a contabilizar uno de un cuarto de hora, el de Garland cuando se convierte en estrella. Es francamente insoportable, anticlimático, soporífero y vomitivo. Cuando parece que la acción avanza y se empieza a entusiasmar una con la historia, van y te sueltan un numerazo musical de casi 20 minutos y te dejan grogui. Que sí, que al que le vaya el rollo musical me imagino que le encantará escuchar a la señora esta y sus interminables gorgoritos, pero el que realmente está entregado a la trama se caga en la madre que parió a Cukor, a Garland y a su nación entera.
A decir verdad, lo único que me ha gustado han sido las tremendas borracheras de James Mason, que a pesar de su habitual inexpresividad facial, o tal vez gracias a ella, ofrece un interesante contrapunto a la hiperactuación de Garland.
Y también me encantó el "malo", interpretado maravillosamente por un secundario de lujo, Jack Carson. Me sentí totalmente identificada con su maldad. Tras más de dos horas soportando estoicamente los numeritos musicales, las exageradas muecas y la repulsiva hiperglucemia redentora del personaje de Garland se apunta una con entusiasmo a cualquier infamia.
Que digo yo que estas neuras de estrellas que nacen y estrellas que mueren y estrellas que se pillan unas paporras del copón, no las podría solucionar esta gente yendo a un buen psiquiatra y tomándose unas pastillitas de colores para relajarse? En lugar de andar haciendo remakes por activa y por pasiva para que todas las generaciones que por el mundo pasen se enteren con todo lujo de detalles de lo desgraciadísimos que son. Por dios, Clint, no lo hagas!!!!!!
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domingo, 28 de octubre de 2012
jueves, 14 de junio de 2012
Luz que agoniza (Gaslight), by George Cukor
Qué es CINE?
CINE es:
1. La magia de esa luz de gas que sube y baja al ritmo de la locura.
2. La cara de Ingrid Bergman perdiendo el juicio poco a poco.
3. La mirada de lujuria de Charles Boyer ante las joyas de la corona.
4. Joseph Cotten salvando a Ingrid Bergman de su locura.
5. La niebla londinense como cómplice de la maldad.
6. Un gran final en un pequeño desván: una loca, un cuchillo, un hombre atado...
CINE es:
1. La magia de esa luz de gas que sube y baja al ritmo de la locura.
2. La cara de Ingrid Bergman perdiendo el juicio poco a poco.
3. La mirada de lujuria de Charles Boyer ante las joyas de la corona.
4. Joseph Cotten salvando a Ingrid Bergman de su locura.
5. La niebla londinense como cómplice de la maldad.
6. Un gran final en un pequeño desván: una loca, un cuchillo, un hombre atado...
domingo, 6 de mayo de 2012
La costilla de Adán, by George Cukor
Olvidemos por un momento que esta peli la firma George Cukor en 1949.
Olvidemos por un momento que la protagonizan Katherine Hepburn y su flamante novio eterno.
Pocholín y Pocholina graban pelis caseras que luego enseñan en las fiestas a sus amigos.
Pocholín y Pocholina tienen una granja muy bonita cuya hipoteca acaban de pagar.
Pocholín y Pocholina se quieren mucho, como la trucha al trucho.
Pocholín y Pocholina en el trabajo se mandan besitos por debajo de la mesa.
La historia es ésta: son muy felices, se quieren mucho, pero se enfadan porque ella ha decidido defender la causa feminista en la persona de una neurótica adicta a los pasteles que ha disparado contra su marido y la amante de éste para defender a su familia. Tooooooma violencia de género!
Ah, bueno, que es un clásico! Entonces es una peli divina, superdivertida... Qué pedazo de guión, qué gracia, que actuaciones, lavirrrrgen, qué mítico, qué bonito todo! Qué felices seremos los dos y qué dulces los besos serán, pasaremos la noche en la luna, viviendo en mi casita de papel".
Pues qué quieres que te diga? Pocholín y Pocholina como pareja destilan hiperglucemia a litronas y dan asco; y Pocholín a ratos da también bastante pena. Pocholina es manipuladora y tramposa, y Pocholín es bastante tontorrón y muy fácilmente manejable. Lleva las instrucciones de uso en la cara, y Pocholina, que aprendió a leer en el cole, lo ha visto claro y actúa en consecuencia.
Eso sí, hay algo indiscutible en esto de la guerra de sexos: Vive la différence!
Olvidemos por un momento que la protagonizan Katherine Hepburn y su flamante novio eterno.
Pocholín y Pocholina graban pelis caseras que luego enseñan en las fiestas a sus amigos.
Pocholín y Pocholina tienen una granja muy bonita cuya hipoteca acaban de pagar.
Pocholín y Pocholina se quieren mucho, como la trucha al trucho.
Pocholín y Pocholina en el trabajo se mandan besitos por debajo de la mesa.
La historia es ésta: son muy felices, se quieren mucho, pero se enfadan porque ella ha decidido defender la causa feminista en la persona de una neurótica adicta a los pasteles que ha disparado contra su marido y la amante de éste para defender a su familia. Tooooooma violencia de género!
Ah, bueno, que es un clásico! Entonces es una peli divina, superdivertida... Qué pedazo de guión, qué gracia, que actuaciones, lavirrrrgen, qué mítico, qué bonito todo! Qué felices seremos los dos y qué dulces los besos serán, pasaremos la noche en la luna, viviendo en mi casita de papel".
Pues qué quieres que te diga? Pocholín y Pocholina como pareja destilan hiperglucemia a litronas y dan asco; y Pocholín a ratos da también bastante pena. Pocholina es manipuladora y tramposa, y Pocholín es bastante tontorrón y muy fácilmente manejable. Lleva las instrucciones de uso en la cara, y Pocholina, que aprendió a leer en el cole, lo ha visto claro y actúa en consecuencia.
Eso sí, hay algo indiscutible en esto de la guerra de sexos: Vive la différence!
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