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martes, 8 de noviembre de 2016

Happy: un cuento sobre la felicidad, by Mike Leigh

La protagonista de esta película pretende ser una especie de Ameliè a la británica, pero es evidente que no ha usado las suficientes compresas con alas para parecerse mínimamente a su modelo. Siendo irritante, espeluznante y pelipúntica a más no poder la propia Ameliè, al lado de esta insoportable petarda podría incluso llegar a ser mi mejor amiga.

Lo de esta mujer no tiene nombre. De qué coño se ríe todo el rato? Por qué hace hace tantas muecas? Por qué hasta cuando va a follar tiene que estar soltando chistecillos y gracietas, por cierto, con bastante poca gracia? Y esos saltitos al caminar, por favooooooorrrr, qué criatura más absurda! Y encima se llama Poppy, diossssss! Toíto lo tenía mi María Antonia.

Le dieron un montón de premios a Sally Hawkins por este personaje abominable que haría vomitar a una cabra. Incluso el propio Mike Leigh fue ampliamente alabado en su doble labor de director y guionista. No puedo explicarme por qué. No he visto película más prescindible, menos necesaria y más previsible en toda mi vida.

Lo único medianamente fumable del film es el personaje del profesor de autoescuela, interpretado por Eddie Marsan, que claramente está ahí con su mal humor, su aire de Pitufo Gruñón y sus comentarios cascarrabias para hacer contraste y realzar la supuesta positividad de la encantadora, optimista y felicísima Poppy.

Yo soy profesora de autoescuela y a mí me toca una alumna tan cargante, omnirisueña y megaflower como la Poppy esta y me liaría a poppazos con ella hasta conseguir que se bajara de mi coche y no se le ocurriera volver a subir en la vida. Solo pensar en conducir con una tía así en el asiento de al lado le dan a una ganas de estrellarse y terminar para siempre. Esto no es un cuento sobre la felicidad, señores; es una pura, dura y auténtica pesadilla.

sábado, 27 de octubre de 2012

Another year, by Mike Leigh

Ya conocía yo a Mike Leigh. Es un señor inglés especialista en gente fea y friki, y muy concretamente en señoras histéricas. Se crió la fama con "Secretos y mentiras" y aquí se limita a continuar en la misma línea, que tan bien le ha funcionado.

Al igual que la protagonista tarada y chillona de "Secretos y mentiras", aquí tenemos a un personaje muy similar, interpretado por otra actriz, Lesley Manville, que como su predecesora Blenda Blethyn también ha triunfado en el papel. Al parecer Leigh, además de ser especialista en retratar la fealdad británica, lo es en empujar a sus actrices al estrellato y la premiocracia a través de la hiperactuación y los tics maníaco-compulsivos.

No sé qué le pasará a este hombre con las mujeres pero parece tener algún tipo de tara que le lleva a retratar personajes femeninos digamos que pelín asesinables. La verdad es que no sabría distinguir bien entre el personaje de Blethyn en "Secretos..." y el de Manville aquí. Son perfectamente intercambiables e interodiables.

Pero no son los únicos. En esta historia tenemos a un matrimonio perfecto (si prescindimos de la fealdad física de sus miembros) con un hijo perfecto (si prescindimos de la misma fealdad) que curiosamente se rodean de una serie de personajes igualmente feos pero además alcohólicos, desgraciados, desquiciados, colesterolémicos e hipertransaminásicos, y muy posiblemente cancerígenos pulmoníferos, con los que mantienen unas muy extrañas relaciones de amistad.

El matrimonio perfecto y el hijo perfecto que posteriormente se echará una novia perfecta (aunque repito, todos superfeísimos) llegan a caer como el culo. Tanta perfección y corrección política consiguen desquiciar al más pintado, por lo que no es de extrañar que todos sus amigos y familiares estén completamente pirados. Los manicomiables son el contrapunto necesario a tanta ecuanimidad y tanto estiramiento.

O no es desquiciante tirarse un año entero (la acción empieza en primavera, y termina en invierno) escuchando cosas como: "Tranquila, Mary, te entendemos", "Está bien, Ronnie, es perfectamente normal", "Oh, Ken, tienes que hacer algo de ejercicio", "Estupendo, Katie, qué trabajo tan interesante",  "Excelente, Joe, quieres una taza de te?"

Dan ganas de gritar: "Noooooooo, lo que quiero es un hacha o un misil tomahawk con el que perforarte el cráneo, Gerryyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyy"

Ya,  ya sé que matar está feo y que no es políticamente muy correcto, pero Tom y Gerry (no, no es coña, la parejita perfecta y megafea se llaman así) podrían empujar al homicidio a la mismísima abeja Maya. Mike Leigh me incita a la violencia, sí, no lo puedo remediar. Qué passssssssa?????? Algún problema????????

jueves, 17 de marzo de 2011

Secretos y mentiras, by Mike Leigh

Sinceramente, me pareció insoportable. Y no por el guión ni por la historia, que ciertamente es interesante, ni por la dirección, que es buena y no tengo nada que reprocharle... Me pareció insoportable por la protagonista. Qué personaje más atroz! Realmente hacía falta chillar tanto y hacer tantísimos aspavientos para dar a entender que una es neurótica????

Por favor, no sé si en versión orginal es tan insoportable y tan estridente, aunque he leído por ahí que casi peor que en la traducción, pero creo que hay mil maneras de interpretar a una tarada como la de la película sin toda esa amalgama de gestos, muecas y berridos. Por no hablar de los "cariños" y "queridas" que va soltando a diestro y siniestro durante toda la peli, tanto si vienen a cuento como si no ...

No sé, el personaje se me hizo cargante desde el principio. Pensé que si yo fuera adoptada y me encontrara a una madre así, saldría corriendo al primer contacto. No la soportaría ni medio minuto. Para encontrarse con algo así mejor la orfandad eterna y la absoluta ignorancia. Es totalmente increíble la paciencia y el entusiasmo que muestra la hija adoptiva, Hortense, con semejante bicho de madre biológica.

Y me voy al espoiler para comentar otra atrocidad.
spoiler:
El final. Cuando la buena mujer a grito pelado y sin venir tampoco a cuento de nada, suelta en mitad del cumpleaños de su hija el gran "secreto". Madre mía! Qué espanto!!!!!!!!!!!!! El hermano confesando a su vez que no puede tener hijos, la pobre criatura de Hortense, en lugar de salir corriendo, como haría cualquiera ern su lugar, quedándose allí a terminar de tragarse la tarta...

Señorrrrrr! Es completamente inverosímil!!!!!!!!!! Quién soportaría una situación así sin rechistar??????? Qué menos que un reproche a la madre, tipo "Te has pasado siete pueblos".

En fin, a la protagonista no hay por dónde pillarla; incluso he leído por ahí que le dieron nosecuántosmil premios. Pues bueno, si a la sobreactuación histérica se le debe de premiar, esta actriz lleva todas las papeletas y han elegido a la mejor, sin duda.

De verdad, infumable. Y totalmente sobrevalorada.