viernes, 17 de octubre de 2014

Movida del 76 (o Jóvenes desorientados), by Richard Linklater

El título original de esta peli es "Dazed and confused". Vamos, en cristiano, agilipollados y esnortados. A qué viene esa estúpida traducción de "Movida del 76?"

Porque todavía la opción alternativa de "Jóvenes desorientados"... bueeeeeeno, tiene un pase. Pero joder, por qué no la traducción exacta, que es "Agilipollados y esnortados", que además es una descripción precisa del estado de los protagonistas.

Por qué no respetan de vez en cuando los títulos originales de las películas, sobre todo cuando les van que ni pintados?

Aunque, naturalmente, también habría otras opciones para titular esta patochada. Por ejemplo:

1. Con granos y a lo loco.

2. Sé lo que hicísteis, panda de marranos.

3. Días de porros y mozas.

4. La maría siempre llama dos veces.

5. American granittis.

6. Sin luces en la ciudad.

7. Senderos de escoria.

8. Al filo de la estulticia.

9. Alguien voló sobre estos mamelucos.

10. El silencio de los porreros.

11. En busca de la neurona perdida.

12. La necedad vive arriba.

En definitiva, no sé en qué estaría pensando Linklater cuando hizo esta mierda, la verdad.

Eso sí, no os perdáis a Ben Affleck de gañán adolescente. Madre mía, cómo ha mejorado con los años ese muchacho!

martes, 14 de octubre de 2014

Las chicas de la sexta planta, by Philippe Le Guay

Ésta es la historia de un señor en el París de la France de los años 60 que se encoña de su joven criada española y ya de paso le coge tremenda afición a la cultura española en general. Desde ese momento el tipo se pasa todo el tiempo tocando las palmas, comiendo paella y bailando rumbitas o lo que tercie.

Imagínate a un francés, de los feos feos y de los pavilacios pavilacios, metido a flamenquillo. Que no estamos hablando de Manu Chao, eh? Que éste es un pánfilo con la misma gracia que un gamusino, que de repente se nos encoña y se vuelve majareta, sobre todo desde el día en el que ve en pelotas duchándose a la empleada en cuestión.

En fin, un truño como una casa. Lo único divertido es que el director se llama Philippe Le Guay, lo cual me ha hecho mucha gracia. Felipe El Guay, mola, que no? Y bueno, que a Carmen Maura le dieron un César por su interpretación, lo que me hace pensar que los César los deben de dar en Francia casi con la misma alegría y falta de criterio con los que aquí se dan los Goya.

Y otra cosa con la que te partes el culo es con el acento francés, porque si la ves doblada los franceses de la peli, en lugar de hablar en su francés natal, se pasan todo el rato diciendo cosas como:

“Señoggita, me podgía pgepaggag un huevo duggo?”, “me gustaggía ig a su tiegga y pgobagg la paella en algún chigginguito”, “en gealidá los fganseses no sabemos disfgutag de la vida” o “me tgastogna una bagbaggidad el cambio hogaggio”.

Es muy divertido ver a los franceses hablar así en su propio país, a la par que escuchar a las criadas españolas decir “el mesié me va a perdonar” o “madame, puede dar a muá mis cartas, sivuplé?”. En fin, desbarres del doblaje para descojonarse un rato si te pilla el día cachondo.

sábado, 11 de octubre de 2014

3 bodas de más, by Javier Ruiz Caldera

Pertenezco a ese selecto club de personas a las que las bodas producen urticaria. Es superior a mí, me cuesta imaginar un espectáculo más bochornoso y cutre que una boda; si acaso hubiera algo comparable sería las comparecencias de algunos ministros o las ruedas de prensa de la Conferencia Episcopal.

Con esto lo que quiero decir es, aparte de que si algún conocido está leyendo esto y pensaba invitarme a su boda pedirle discretamente que se abstenga, que las películas de bodas me producen casi el mismo horror que las bodas propiamente dichas. Inexorablente toda película que lleve en su título las palabras "boda" o "novio" o "novia" me provoca un rechazo inmediato y tengo que decir que muy pocas de ellas se han librado de mi veredicto demoledor. Naturalmente ésta de Javier Ruiz Caldera no podía ser menos.

La cosa va de una tía petardísima a más no poder a la que tres exnovios invitan en un mismo mes a sus bodas con sus nuevas novias. Supuestamente la tía es una desgraciada en el amor, pero a las tres bodas acude acompañada de un becario que está bueno que te cagas y que se enamora de ella al primer golpe de vista, y encima en la primera boda conoce a Quim Gutiérrez, que también se enamora locamente de ella, como no podía ser menos. A todas esas desgracias amorosas me apunto, pero ya.

Casualmente vi la peli con mi ex. Y, por si acaso, bien clarito se lo dejé: que si se casa ni se le ocurra invitarme a la boda, salvo que por esas fechas yo tenga un becario cañón enamoradísimo de mí que me acompañe, o que haya invitado a Quim Gutiérrez al banquete para que se cuelguenamore de mí como un perro. Si no es con esas condiciones paso total de bodorrios.

Que la peli tiene algunos puntillos? Pues sí, es inevitable. Sería muy fuerte que con el pedazo de reparto que tiene y con el juego que da el tema bodas para retratar situaciones ridículas no te rieras ni una mijilla. Pero vamos, que las escasas risas compensan poco el bochorno que se pasa casi todo el tiempo.

Lo mejor, con diferencia, el final. Es una sorpresa muy agradable, así que no desvelaré nada. Solo por ese pequeño regalito que nos hace Caldera merecería la pena verla. Por eso recomiendo a todo el mundo que aguante hasta los títulos de crédito, por mucho que le cueste. Siempre podéis echar una siestecita mientras duran las 3 bodas y poner el despertador para el desenlace. Y mira, no sería mala idea una secuela a partir de ese inspirado final. Caldera, si me lees, ahí va un buen consejo.

jueves, 9 de octubre de 2014

Sophie Scholl: los últimos días, by Marc Rothemund

Ésta es la bonita historia de una joven alemana que durante los turbulentos años de la II Guerra Mundial formó parte de un grupo de resistencia al régimen nazi llamado “ La rosa blanca”. Al parecer la película está basada en hechos reales y esta muchachita existió realmente, y según he leído, los diálogos se basan en las actas de los interrogatorios que se le hicieron en las dependencias policiales.

Sólo puedo decir que si esto es así y efectivamente los interrogatorios transcurrieron de esa manera, la policía hitleriana estaba compuesta por una panda de chapuceros ineptos y moñas de mucho cuidado. La muchacha se tira horas tomando el pelo a su interrogador de la manera más descarada sin que éste parezca tener la menor idea de cómo conseguir hacerla cantar. Vamos, que cualquier picoleto de nuestra flamante Guardia Civil tiene más recursos contra un delincuente común que este hombre, que supuestamente pertenecería a una de las policías más duras y crueles de la historia.

Ni una uñilla arrancada, ni un abrebotellas amenazante ni una simple torturilla de nada… nastis de plastas. Todo lo más un par de voces más altas que otras, alguna reprimenda de parvulario y, en el colmo de la crueldad, el foco del flexo dirigido a la cara de la pobre detenida.

Para que os hagáis una vaga idea reproduzco brevemente algo parecido a los interrogatorios que se ven en la peli:

“Señorita, cuándo va a decir usted la verdad? Le advierto que mi paciencia se está agotando.”

“ Comisario, le estoy diciendo toda la verdad. Yo no repartí esos panfletos”.

“ Ha de saber que hemos tomado las huellas dactilares de los panfletos y coinciden con las suyas”.

“ Ah, pues no sé cómo habrán llegado hasta ahí, qué quiere que le diga”.

“ Va a decirme usted que no sabe cómo han llegado sus huellas a esos papeles?”

“ Tal como se lo cuento, comisario”.

“ Y por qué llevaba usted un maletín vacío cuando fue detenida?”

“ Era para recoger la merienda de casa de mi abuelita, que vive al otro lado del bosque”.

“ Pretende que me crea que no llevaba las octavillas en el maletín?”

“ Así es, señor comisario. No llevaba nada porque era para guardar mi merienda.”

Y así durante horas, horas y horas. En la Alemania nazi, señores!

Vamos, que el Lute se habría dado con un canto en los dientes si le hubieran llevado ante estos señores para que le interrogaran. Yo, si alguna vez delinco, quiero que me interrogue la Gestapo, que me paso las preguntas por el papo.

Y esta patata obtuvo dos Osos de Plata en Berlín! Uno para el director, Marc Rothemund, y otro para la actriz Julia Jentsch. Vaya, como os lo cuento.

Y luego nos metemos con las pelis españolas sobre la guerra civil, cuando cualquiera de ellas es mil veces más creíble que esta alemanada. Virgen santa, lo que nos gusta flagelarnos!

miércoles, 8 de octubre de 2014

Gravity, by Alfonso Cuarón

De entrada que conste en acta que no tengo nada contra las películas en 3D, que ya me conozco el percal. Lo que sí que me cabrea hasta extremos peligrosamente psicopáticos es que el único atractivo de una película sea su tridimensionalidad.

Que sí, que la gente puede flipar con lo de verse en el espacio jugando a esquivar tornillos, bolis, trozos de metales varios y demás casquería por el estilo, pero es que para mí el cine es otra cosa; es que me cuenten una historia, no que me metan en un parque de atracciones a experimentar sensaciones fuertes, que es exactamente lo que hace Alfonso Cuarón con esta peli.

Advierto desde ya que si no la ves en 3D la historia es una pura caca y carece del menor interés. Básicamente se trata de ver todo el rato a la inefable Bullock dentro de un traje espacial dándose hostias contra objetos varios, haciendo aspavientos y poniendo cara de agobio. El único rato más o menos soportable es el que sale Clooney también, porque aunque el comandante Kowalski resulta ser un compañero espacial insoportablemente chistoso y graciosete, de ésos que en cualquier viaje apetecería mucho asesinar, al menos hay algo de diaĺogo, por patatero y soporífero que sea.

De los 7 Oscars que le dieron al engendro yo el único que considero merecido e indiscutible es el que recibió Emmanuel Lubezki por la maravillosa fotografía, que francamente es una pasada, vamos, lo único que salvaría de la quema. Todo lo demás puede ser catalogado de cualquier cosa menos cine. Por ejemplo de vil zurullo.

martes, 7 de octubre de 2014

Ismael, by Marcelo Piñeyro

Marcelo Piñeyro, tras su magnífico trabajo en “El Método”, tristemente se deja caer con este “Ismael”, una historia alucinante cuya acción transcurre en un solo día. Eso sí, a todo trapo; es increíble la cantidad de cosas que le pasan a esta gente en menos de 24 horas.

Podríamos señalar varios records mundiales que se baten en la peli y que deberían figurar sin duda en el Guinness.

1. El record mundial de amor paterno express. Mario Casas ve por primera vez a su hijo y, tras años de ignorarlo olímpicamente, se queda enganchado de momento; vamos, que en cuestión de horas se convierte en un padrazo que ya quisiera para sí más de uno y más de dos.

2. El record mundial de enamoramiento entre pijos cincuentones. Belén Rueda conoce a un encantador exmúsico reconvertido en propietario de coquetuelo hotelito rural; un hombre interesante, buen conversador, amante de la buena mesa, totalmente abierto al amor, y… no te lo pierdassss… soltero!!!! Lo prometo. Y en un solo día la llama de la pasión prende, consiguen una complicidad casi de matrimonio de toda la vida y se cuentan todos sus secretos. Toma ya.

3. El record mundial de pijoterismo. Imposible encontrar más pijos por metro cuadrado: el propietario del hotelito rural, la empresaria dueña de restaurante de éxito, la pareja de médicos, y el niño, que viste exactamente como los niños de papel cuché de las revistas de moda infantil. Por no hablar del smartphone de última generación que lleva la criaturita a sus ocho añitos.

4. El record mundial en velocidad de reinserción de delincuentes. Efectivamente, tenemos a un delincuente al que su profesor le da una cámara para que ruede lo que él quiera y en menos de 24 horas se convierte en cineasta, psicólogo infantil y perfecto compañero de juegos del hijo del profe, además de consejero espiritual.

5. El record mundial de matrimonios modélicos que entran en crisis súbitas. La pareja de médicos, aparentemente enamoradísima y bien avenida, hace aguas en el mismo momento en que la mujer vuelve a ver a un antiguo amante con el que llegó a estar la friolera de tres meses hace un montón de años. Toma ya relaciones sólidas y consistentes!

6. El record mundial de fugas infantiles. El niño protagonista se fuga dos veces en el mismo día. Vamos, que cada vez que se le cruzan los cables a la criatura coge su mochila y se las pira, con el consiguiente disgusto de su familia. Un regalito de hijo, vaya. Y eso con 8 añitos, no quiero ni pensar en la adolescencia de ese muchacho.

7. El record mundial de amistades fulminantes. El niño se hace supercolega del alumno de su padre en cuestión de horas. Son presentados por la mañana, se dan cordialmente la mano, y al cabo del rato, en la siguiente fuga del muchachito, a quién recurre? Pues a quién va a ser, a su colega del alma al que ha conocido esa misma mañana?

8. El record mundial de velocidad a la que un empresario de éxito se olvida de su negocio. Pues sí, Belén Rueda, una mujer dedicada en cuerpo y alma a su prestigioso restaurante, de repente un buen día conoce a un niño negrito muy mono que dice ser su nieto, y… voilà! Llama a sus empleados, les dice que se las apañen sin ella, que la olviden, y a continuación apaga el teléfono y dedica el día entero a su hijo, al que no le había hecho caso nunca antes en la vida, a su recién estrenado nieto y al propietario del hotelito rural que le hace ojitos desde que la vio, con el que además tiene conversaciones tan apasionantes y llenas de ingenio como: “oye, por qué me miras tanto el escote?”

9. El record mundial de peinados infames. Totalmente incomprensible cómo el personaje de Belén Rueda, una empresaria de éxito, superpija y superfashion, puede ir por la vida con ese espantoso look. Madre mía, si más que pelo parece un pelucón de paja! Yo ni muerta saldría a la calle con esas pintas de adefesio total. Si se trataba de avejentar a Rueda para que pareciera una abuelilla, no bastaba con quitarle unos cuantos kilos de corrector de ojeras y de maquillaje?

10. El record mundial de actuaciones igualmente infames. No se salva ni Dios. Mario Casas es la planicie interpretativa hecha hombre, aunque Sergi López es sin duda un gran competidor a ese nivel. Y respecto a Belén Rueda, su papel es tan forzado, sus diálogos tan absurdos y sus reacciones tan demenciales que por muchas tablas que tenga, simplemente no puede ser creíble de ninguna manera. Creo que todos ellos muy probablemente realizan las peores interpretaciones de su vida. Y eso que Mario Casas tiene complicado lo de batir su propio record.

miércoles, 1 de octubre de 2014

Las bicicletas son para el verano, by Jaime Chávarri

Jaime Chávarri rueda una magnífica adaptación de la obra de teatro del mismo título escrita por el gran Fernando Fernán-Gómez. Aunque buena parte del éxito se debe a los estupendos diálogos del autor, sin duda el buen hacer de Chávarri y la acertada elección del reparto contribuyen en gran medida al excelente resultado final.

Ésta es una película de la que se pueden aprender muchas cosas útiles. Yo cada vez que la veo saco una enseñanza nueva. Por si a alguien le interesa, he aquí un breve listado de las cosas más importantes que he aprendido viendo “Las bicicletas son para el verano”.

1. En cualquier lugar que te encuentres ahora mismo mañana puede haber una guerra por los motivos más insospechados, que ahora no podrías imaginar.

2. No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy. Si has pensado comprarte una bici o lo que sea hazlo ahora mismo, ya, porque vete tú a saber lo que puede pasar dentro de un par de horas.

3. Si cada miembro de una familia le echa un tiento a las lentejas mientras se están haciendo al final no quedan lentejas que llevar a la mesa.

4. Muchas veces da igual lo que hagas en la vida; todo dependerá de en qué bando te pillen las batallas. Si te pillan en el perdedor, por mucho que te esfuerces, vas listo.

Luego hay una serie de enseñanzas de menor enjundia, pero las principales que siempre se deben tener presentes son éstas.

Inolvidables las interpretaciones de Agustín González y Amparo Soler Leal. Pedazo de actores, qué grandes!