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miércoles, 1 de octubre de 2014

Las bicicletas son para el verano, by Jaime Chávarri

Jaime Chávarri rueda una magnífica adaptación de la obra de teatro del mismo título escrita por el gran Fernando Fernán-Gómez. Aunque buena parte del éxito se debe a los estupendos diálogos del autor, sin duda el buen hacer de Chávarri y la acertada elección del reparto contribuyen en gran medida al excelente resultado final.

Ésta es una película de la que se pueden aprender muchas cosas útiles. Yo cada vez que la veo saco una enseñanza nueva. Por si a alguien le interesa, he aquí un breve listado de las cosas más importantes que he aprendido viendo “Las bicicletas son para el verano”.

1. En cualquier lugar que te encuentres ahora mismo mañana puede haber una guerra por los motivos más insospechados, que ahora no podrías imaginar.

2. No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy. Si has pensado comprarte una bici o lo que sea hazlo ahora mismo, ya, porque vete tú a saber lo que puede pasar dentro de un par de horas.

3. Si cada miembro de una familia le echa un tiento a las lentejas mientras se están haciendo al final no quedan lentejas que llevar a la mesa.

4. Muchas veces da igual lo que hagas en la vida; todo dependerá de en qué bando te pillen las batallas. Si te pillan en el perdedor, por mucho que te esfuerces, vas listo.

Luego hay una serie de enseñanzas de menor enjundia, pero las principales que siempre se deben tener presentes son éstas.

Inolvidables las interpretaciones de Agustín González y Amparo Soler Leal. Pedazo de actores, qué grandes!

miércoles, 9 de enero de 2013

El viaje a ninguna parte, by Fernando Fernán-Gómez

Apuesto a que a más de uno le ha pasado como a mí, que creía que ya había visto “El viaje a ninguna parte” y luego resulta que no. Lees la sinopsis y ves un par de imágenes y te dices: “Ésta de cómicos ambulantes la he visto”.

Y sí, es cierto que el cine español abunda tanto en miserias de la posguerra como en historias de cómicos mataos de hambre, pero ahora, que ya he visto yo “El viaje…” os puedo decir y os digo que ésta es LA PELÍCULA.

Y aunque el reparto es impresionante y el peso principal lo llevan un estupendo (como siempre) Pepe Sacristán y el propio director y guionista Fernán Gómez, y los dos lo hacen como lo que son, auténticos monstruos de la escena…, para mí el más grande, el más inmenso, el que se los come a todos y el que en sus escenas y sus diálogos y monólogos se traga la pantalla es… Juan Diego. Qué tío, qué saber estar, qué saber hacer, qué polimorfismo, qué talentazo, qué fiera, macho!

Qué pedazo de actores tenemos en este país, hossstia! Qué grandes María Luisa Ponte, Agustín González… en fin, todos!!!!!

Y qué momentazos tiene esta película! Sólo por señalar algunos:

- “Esto del cine es una mierda, no tiene nada que ver con el teatro”. Dicen que todos los actores lloraron al rodar esa escena. Y me lo creo.

- Una palabra maravillosa del español de toda la vida que hacía años que no oía: ZANGOLOTINO. Qué feliz hallazgo, don Fernando!!!!

- Una frase: Esta noche representaremos “Los claveles de Vicentita” sin Vicentita.

- Las parrafadas de Juan Diego en honor de Talía, la musa de la comedia.

- El momento en que Juan Diego revela la verdad sobre su vida a Pepe Sacristán en su librería de viejo. Escena inolvidable de una película inolvidable.

Si acaso le encuentro un defectillo: los diálogos entre Sacristán y el psicoanalista se hacen un poco pesados. Creo que sin ellos la película hubiera sido redonda

viernes, 22 de julio de 2011

Siete mil días juntos, by Fernando Fernán-Gómez

Que cómo me gusta a mí el esperpento! Lo has bordao, Fernán-Gómez, eres la hostia. Difunto y todo te lo tengo que decir.

Qué pedazo de comedia, qué finura, qué cantidad de personajes inolvidables! Ese filósofo de la vida necrófilo que interpreta magistralmente mi adorado Agustín González (Diossss, qué actorazo), esa maravilla de petarda de la muerte con sus rulazos y su bata de guatiné a la que da vida la incombustible Pilar Bardem (para que luego digan que esta mujer no sabe actuar)... y esa historia de amor  conyugal eterno en esa España cutrerretro, con esos papeles pintados que harían orgasmarse al mismísimo Andy Warhol... Fernán-Gómez, porque tú lo vales.

Cómo me gusta descubrir tesoros escondidos. Y qué orgullosa me siento de mis raíces patrias cuando me regalan cosas como ésta. Estoy por cantar "Suspiros de España".

Dos escenas magistrales: la del depósito con Agustín González relatando la disolución de un cadáver en ácido sulfúrico, y la final de la casa del terror en el parque de atracciones.

Y que me digan a mí que Álex de la Iglesia inventó el humor negro. Madre mía, pos no tuvo maestros!

jueves, 17 de marzo de 2011

Los peores años de nuestra vida, by Emilio Martínez Lázaro

Buen intento... Pero fallido.

David Trueba, voy a decirte una cosa. Tú no eres Woody Allen. Y Gabino Diego tampoco. A feos sí, estáis muy a la par, pero no por ser igual de feo que Allen se tiene que tener el mismo talento.

Hacer recitar a Gabino todas esas soplapolleces continuamente hasta la extenuación no le convierte automáticamente en el personaje alleniano al que suele interpretar el propio Woody. Esas cansinas charlas consigo mismo, esas visiones fantasiosas del futuro, esos diálogos en el cine con los personajes de la pantalla, tienen su gracia si las hace alguien con cierto carisma, pero la pierden por completo cuando se hacen tan repetitivas y el que las interpreta las suelta como quien está soltando la tabla de multiplicar.

El personaje de Gabino Diego es pelmazo a más no poder. No es que sea un pagafantas, como dicen algunos en sus críticas; es que a ver quién es la bonita que aguanta dos horas seguidas a semejante tostón, todo el tiempo soltando chorradas o, todavía peor, calibrando qué comentario "ingenioso" va a decir a continuación. No es que tenga que pagar las fantas, es que ni pagando las fantas, los vinos, las tapitas, el puro y la copa hay cristo que lo aguante.

Mis 3 puntos van por Agustín González, siempre fantástico aunque sea en un bodrio como éste. Sus escenas con las gallinas sin duda son lo mejor de la peli. Sólo él fue capaz de hacerme reir. A los demás un contundente tomatazo en to la jeta. Petardos